Monday, March 23, 2020

El cabo del miedo

"Abogado, abogado, ¿estas ahí?"

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

Max Cady sale de prisión con una sola idea en mente, vengarse de su antiguo abogado Sam Bowden. El ex-convicto utilizará todas sus artimañas para hacerle la vida imposible a Bowden y a su familia.

LA VENGANZA DE MAX CADY
En 1962, J. Lee Thompson rodó El cabo del terror, un pequeño clásico del suspense con Gregory Peck y Robert Mitchum en los papeles principales. La película adaptaba la novela de John D. MacDonald "The Executioners", publicada en 1958. A finales de los 80, Steven Spielberg planeó realizar un remake, el cual se desarrollaría bajo su sello Amblin, con idea de dirigirlo personalmente.
El cabo del miedo (Cape Fear, 1991) necesitaba un guionista y el elegido fue Wesley Strick, cuya entrada en el proyecto fue de lo más curiosa. El guionista había escrito el libreto de Análisis final (1992), el cual fue su carta de presentación en Hollywood, y lo leyó todo el mundo. Phil Joanou se interesó en dirigirla, y por aquel entonces era uno de los hombres de confianza de Spielberg, como lo eran Joe Dante o Robert Zemeckis. El director de Indiana Jones y el templo maldito leyó el guión de Strick y se puso en contacto con él ofreciéndole la escritura del guión de El cabo del miedo. Strick decidió ver la película de J. Lee Thompson, pero conforme ésta avanzaba se dio cuenta que no había nada que pudiera hacer. Llamó a la Amblin para decirles que no aceptaba el encargo y al día siguiente recibió una llamada diciéndole que Spielberg quería reunirse con él. Strick viajó hasta el set de Para siempre (a mediados de 1989), película que Spielberg estaba rodando. "No quería decirle que no estaba demasiado impresionado por la película," explicaba el guionista. "Porque sabía que su idea era hacer un remake, así que adopté otro enfoque (el cual era cierto), le diría que sentía que el material no era para mí. Le dije todo esto, creo que de forma bastante elocuente, y cuando terminé, él me estrechó la mano y dijo, 'Me alegro que estés a bordo'. Y me encontré dándole la mano y preguntándome, '¿Qué acaba de pasar?' No tuve agallas para decir, 'Estaba tratando de decirte que no'. Conduje a casa pensado, '¿Cómo voy a resolver esto?' Y luego había como seis mensajes en mi contestador de mi agencia y de la Universal, felicitándome. Entonces me di cuenta que iba a escribirlo."
Inicialmente Spielberg barajó a Bill Murray para interpretar a Cady, pero después se decantó por Robert De Niro, quien se sintió muy atraído por interpretar al personaje, el cual se convertiría en una de sus mejores creaciones. Además el actor fue productor no acreditado de la película a través de su productora Tribeca Productions, que la co-financió junto con Amblin. Universal Pictures por su parte, se hizo con los derechos de distribución para Estados Unidos.
Pero llegado un momento, Spielberg sintió que no era un proyecto para él. "No estaba de humor, es tan simple como eso," declaraba el director. "Simplemente no pude encontrar dentro de mí hacer una película de terror sobre una familia que está siendo atacada por un maníaco."
Spielberg y De Niro pensaron que Martin Scorsese era el director idóneo para el proyecto y trataron de persuadirle en el verano de 1990 para que se hiciera cargo del proyecto. Scorsese por aquel entonces estaba barajando rodar La lista de Schindler (1993), pero tras los problemas que había tenido con La ultima tentación de Cristo (1988), creyó que una película sobre el holocausto no era lo mejor para él. Llegado a ese punto, Spielberg y Scorsese decidieron intercambiarse los proyectos y cada uno terminaría rodando la película del otro.
Por otro lado, Scorsese le "debía" una película a la Universal, quien ayudó a la financiación de La última tentación de Cristo, y el director había acordado realizar posteriormente para la compañía una película comercial, y El cabo del miedo era la elección perfecta para saldar cuentas. Es más, Scorsese firmó un contrato de seis años con el estudio, dentro del cual realizaría dos películas, El cabo del miedo y Casino (1995).
En un punto intermedio, el proyecto había pasado por las manos de Stephen Frears y Donald E. Westlake (director y guionista de Los timadores respectivamente), pero no fueron más allá de la fase de desarrollo.
Según Scorsese, lo que le interesó del proyecto con respecto a la película de Thompson fue, "hacer algo más emocionalmente violento y amenazante. Quería explorar la naturaleza del bien y del mal, y que tuviera la cualidad de una prueba, casi una prueba religiosa como la que experimentó Job."
Pero conseguir que Scorsese aceptase hacerse cargo de El cabo del miedo fue un proceso que requirió de tiempo, porque el director de Taxi Driver odió el guión las tres primeras veces que lo leyó, básicamente porque los Bowdens era una familia feliz y quería que fueran miserables.
Spielberg tenía claro el destino de la familia Bowden, y antes de darle por completo el proyecto a su amigo quiso saber que tenía pensado hacer con ellos. "Steve dijo, 'Si haces esto, ¿que vas a hacer con la familia?'," recodaba Scorsese. "'¿Va a vivir la familia al final?', Dije, 'Sí, vivirán. De lo contrario no tiene sentido'. Y él dijo, 'Bueno, entonces puedes hacer lo que quieras hasta ese punto'."
Decidido el destino de los Bowden, Strick se puso manos a la obra con el guión siguiendo las indicaciones de Scorsese. El guionista llegó a escribir 24 borradores hasta dar con el definitivo. El guión final difería del que Strick había escrito para Spielberg. "Lo escribí como un thriller Amblin, esencialmente," admitía el guionista. "Era de gran presupuesto y convencional, y se concentraba más en la inventiva de la trama de lo que lo hace ahora."
"Marty tenía un buen radar para la superficialidad y para cada hipérbole," explicaba Strick. "Todo lo que oliera a televisión, todo el diálogo que él percibiera como "ingenioso", todo lo que estaba demasiado bien razonado, demasiado claro, demasiado ordenado, con ideas que estaban algo predigeridas, quería que se fueran."
El personaje de Cady cambió, y pasó de ser un frío violador a una, "máquina de venganza ambulante," según Scorsese. Se le añadieron los tatuajes y su costumbre de parafrasear la Biblia. "En cada escena de Bob, él me llamaba y me decía. '¿Puede Max decir aquí algo más sobre la venganza de la Biblia?'," recordaba Strick.

REPARTO
De Niro se preparó de forma concienzuda para interpretar a su personaje. Hizo mucho ejercicio meses antes de empezar el rodaje y también durante el mismo, para dar vida al musculoso Cady. Pagó a un dentista 5.000 dólares para que sus dientes lucieran mal, y una vez concluida la película, pagó 20.000 dólares para arreglarlos. Los tatuajes que luce se los hizo con tintes vegetales, los cuales tardaron en desvanecerse varios meses. Investigó crímenes de depredadores sexuales para prepararse para el papel y leyó varias biblias. Cuidó hasta la forma de hablar del personaje, dándole un acento sureño (que sacó de un papel anterior) y grabó a gente de ciudades del sur de Estados Unidos leyendo frases del guión. E incluso ayudó a la diseñadora de vestuario Rita Ryack a escoger la ropa de Cady.
La primera elección de Scorsese para el papel de Sam Bowden fue Harrison Ford. El director habló con De Niro para que lo llamara e intentara convencerlo, pero tras considerarlo, Ford terminó rechazando el papel. Se barajó a Robert Redford, pero el escogido fue Nick Nolte. Scorsese lo contrató después de mantener varias conversaciones sobre el papel. "Quería que el personaje fuera de tonalidades grises, ni negras o blancas," declaraba el director. "Un hombre que quiere ser decente, pero no puede mantener su vida en pie. Es un área muy difícil y Nick lo entendió."
Para dar vida a un abogado, Nolte se reunió con abogados de la Oficina de Defensores Públicos de Atlanta y con abogados de pequeñas ciudades de Virginia Occidental. Y para las últimas escenas de la película se inspiró con la imagen de un primate, tomando como referente la escena inicial de 2001: Una odisea del espacio (1968).
Diane Keaton se reunió con Scorsese y De Niro para hablar sobre el papel de Leigh Bowden, pero no logró hacerse con él. Éste recayó en Jessica Lange, quien fue una elección de Spielberg. La actriz aceptó porque quería trabajar con De Niro y Scorsese, y no por el papel en sí, el cual inicialmente no estaba bien definido en el guión. "No era mucho más que sólo la mujer," confesaba Lange. "Era el más prescindible de los personajes, no era intrínsecamente único o fascinante. Y no creo que realmente planearan abordar el personaje hasta que supieron quien iba a interpretarlo." La actriz ayudó a desarrollar un personaje que el propio Strick reconocía que, "era muy genérico."
Para el papel de Danielle, Scorsese hizo pruebas a cientos de chicas. Por allí pasaron Nicole Eggert, Reese Witherspoon (en la que fue la segunda audición de su vida, y la cual arruinó cuando reconoció a De Niro y se puso nerviosa), Sarah Jessica Parker (quien rechazó el papel), Drew Barrymore (que hizo una pésima audición, descrita por la actriz como, "el mayor desastre de mi vida"), Jennifer Connelly, Winona Ryder, Alyssa Milano (se lo ofrecieron, pero tuvo que rechazarlo debido a las presiones de Tony Danza, su compañero de reparto de la serie ¿Quién es el jefe? (1984-92)) y Christina Applegate (cuyos conflictos de agenda con la serie Matrimonio con hijos (1987-97) la dejaron fuera de la película). Nicole Kidman quiso hacerse con el papel, pero Scorsese quería a una actriz más joven.
Juliette Lewis fue descubierta por Scorsese y De Niro gracias a la película para televisión Demasiado joven para morir (1990), en la que interpretaba a una asesina adolescente, y se pusieron en contacto con ella. La actriz tuvo que hacer cuatro pruebas para hacerse con el papel. Según confesaba, para componer el personaje de Danielle se inspiró en un niña con flequillo que había visto en un parque y que tenía un gatito, la cual llamó su atención porque, "parecía que tenía un secreto," recordaba Lewis.
Scorsese contrató a varios actores que trabajaron en la película original, así recuperó a Robert Mitchum (teniente Elgart), Gregory Peck (Lee Heller) y Martin Balsam (juez). "Quería sacar tanta gente como fuera posible de la original, pero nos quedamos sin personajes," reconocía el director. El papel de Mitchum iba a ser interpretado originalmente por George C. Scott, pero debido a problemas de salud tuvo que abandonarlo unos días antes de empezar a rodar. Por su parte a Peck, quien era el dueño de los derechos de la novela "The Executioners", le ofrecieron varios papeles de la película, pero él se quedó con el del abogado de Cady.
Illeana Douglas, pareja en aquel momento de Scorsese, interpretó a Lori Davis, una de las víctimas de Cady. El director le ofreció el papel, pero a condición que De Niro diera su aprobación en una audición. Primero hizo una prueba con la directora de casting Ellen Lewis y después otra con el protagonista de Heat. Como el guión no estaba terminado, improvisaron varias escenas, centrándose en la del bar. Douglas pasó la prueba y se convirtió en Lori Davis. Para componer a su personaje se inspiró en Jennifer Levin, víctima del asesino Robert Chambers. Y para prepararse para la escena de la violación y sus consecuencias, pasó tiempo con un abogado criminalista de la corte del condado de Broward en Florida.
Joe Don Baker (en la piel de Claude Kersek) y Fred Dalton Thompson (interpretando a Tom Broadbent) completaron el excelente reparto.

RODAJE
La película comenzó su rodaje el 19 de noviembre de 1990 y terminó el 17 de marzo de 1991. Se filmó principalmente en Fort Lauderdale (Florida), aunque también tuvo localizaciones en Savannah (Georgia). Con un presupuesto de 35 millones, fue la mayor producción de Scorsese hasta la fecha.
El director filmó la película prácticamente en continuidad, aunque dejó las escenas que mostraban a Cady totalmente musculado para el final por una sugerencia del propio De Niro.
Scorsese se rodeó de un gran equipo. Escogió para hacerse cargo de la dirección de fotografía a Freddie Francis por, "la comprensión de Freddie del concepto de atmósfera gótica." El cabo del miedo se rodó en CinemaScope y como era un sistema en desuso, tuvieron que trabajar con equipo antiguo.
Los títulos de crédito iniciales correrían a cargo del gran Saul Bass. "Antes de conocer a Saul Bass, antes de trabajar juntos, él era una leyenda para mis ojos," reconocía Scorsese. El artista captura con unas imágenes oníricas el espíritu violento y enfermizo de la película a la perfección.
Scorsese decidió ya al inicio del rodaje que utilizaría la banda sonora compuesta por Bernard Herrmann para El cabo del terror. El director le encargó a Elmer Bernstein que se hiciera cargo de la partitura y el compositor creó durante tres semanas las 49 pistas de la banda sonora partiendo del trabajo de Herrmann. "Esta película tiene muy poca relación con El cabo del terror," declaraba Bernstein. "La única razón por la que Herrmann funcionó es, de una manera curiosa, no me preguntes porqué, la partitura que Bennie escribió era mucho más apropiada para esta película." Bernstein también utilizó para el clímax de la película otro tema que Herrmann había compuesto para Cortina rasgada (1966), pero que no fue utilizado por Hitchcock.
"Muchas de las escenas fueron improvisadas," reconocía Scorsese. "Eso es algo que nunca me gusta hacer, pero lo hice por los actores con los que estaba trabajando." 
Y es que durante el rodaje hubo lugar para ir más allá de lo escrito en el guión. "Nick y yo realmente inventamos muchas de nuestras escenas," admitía Lange. "Los papeles realmente no estaban allí y ni siquiera habría considerado hacer la película si no fuera por Marty, quien quería que Nick y yo creáramos a nuestros personajes."
Nolte se separó de su mujer coincidiendo con el rodaje de la película y según Lange el actor, "recurrió mucho a su ruptura para El cabo del miedo. Mucho de su historia personal entró en ese papel."
Illeana Douglas también aportó cosas a su personaje, el cual originalmente no tenía nombre, sólo era llamada "The Drifter". En la escena en la que Cady y Lori están en la cama, inicialmente estaba previsto que ella enloqueciera en el momento en que él le pone las esposas, pero fue idea de Douglas que ella se riera y le siguiera el juego. Y el momento en que Cady le muerde la cara, fue una idea que De Niro extrajo de su investigación de un caso real. Tardaron dos días en filmar la escena, y fue tal la implicación de la actriz en ella y en el personaje, que al llegar a su hotel rompió a llorar. "Había ido a lugares que no sabía que fuera capaz," admitía Douglas. La escena fue tan dura que al día siguiente ella y De Niro tuvieron que aligerar el ambiente haciendo bromas para mostrar a todos que ella estaba bien.
En la mejor escena de la película y la más recordada, la del encuentro de Cady y Danielle en el teatro, hubo también mucha improvisación. Originalmente la escena mostraba al villano persiguiendo a la chica por el colegio, pero Scorsese y De Niro pensaron que sería más efectiva si fuera una escena de seducción. "La idea era hacerla más insidiosa, intentar seducirla de alguna manera, comunicarse con ella y seducirla," explicaba De Niro. "Esa es una forma mucho más dura, como mínimo, de vengarse del padre." Strick reescribió la escena basándose en las sesiones de improvisación entre De Niro y Lewis, y las ideas de Scorsese, quien quería mostrar como Cady manipulaba hasta tal punto a la joven que comenzaba a dudar de su propio padre. Fue idea de De Niro, con el conocimiento de Scorsese, poner su dedo en la boca de Juliette Lewis, algo que no estaba previsto y que sorprendió a la actriz quien no sabía que su compañero iba a hacerlo (su reacción en la película es real). Se rodaron tres tomas de ese momento, pero Scorsese utilizó la primera, dada la espontaneidad de los actores.
Scorsese utilizó todos los trucos del libro, desde filmar al revés el plano de Jessica Lange saliendo del barro al final de la película para al hacerlo más espeluznante, usar dioptrías de enfoque dividido (con las que se consigue el enfoque en un mismo plano, de lo que se encuentra en primer y segundo plano), y utilizar un panatate (dispositivo que permite girar la cámara y que es usado habitualmente para simular el efecto de un barco oscilando) para obtener planos de la cámara girando 180º ó 360º.
El rodaje de las escenas de la casa de los Bowden fue constantemente interrumpido por el tráfico aéreo que sobrevolaba la casa, debido a un aeropuerto que se encontraba cerca del lugar, y cuando no eran los aviones los que hacían ruido, eran las cigarras que había en la zona, que eran todavía más escandalosas.
Para rodar el clímax en la casa flotante se necesitó de un tanque de agua de unos 27 metros de largo, construido a propósito para la película en Florida. Este tramo de la película se dejó para el final del rodaje y requirió dos semanas en filmarse. Algunas tomas se realizaron en un manglar en medio del "John U. Lloyd State Park" de Florida, y el mal tiempo hizo que estuviera lloviendo en el lugar durante cuatro días seguidos. Al equipo no le quedó más remedio que esperar, para irónicamente después crear su propia lluvia artificial.
Fue la primera película de la carrera de Scorsese en utilizar grandes efectos visuales, los cuales se repartieron en diferentes compañías. Las efectos con miniaturas corrieron a cargo de "The Magic Camera Company", con el gran Derek Meddings (Superman) a la cabeza. Todas las tomas de la miniatura de la casa flotante fueron filmadas en Inglaterra bajo la atenta supervisión de Freddie Francis. También se utilizaron matte paitings que fueron creados por Syd Dutton y Bill Taylor de la compañía "Illusion Arts" (como el que luce en el momento en el que Cady sale de prisión y se ve un cielo amenazante tras él). La misma compañía se encargó también de los efectos ópticos. Y se hizo uso de pantalla azul para la escena de Cady con los fuegos artificiales a su espalda, los cuales fueron añadidos en post-producción.
Scorsese no se había molestado en explicar como Cady regresaba al barco en el clímax final, pero tras un pase de prueba con público, el director se vio obligado a rodar un plano de la mano del personaje agarrando una cuerda, y se invirtió el plano de Cady sumergiéndose en el agua para dar la impresión que ascendía. Hecho ese pequeño cambio, la película estaba terminada.
El cabo del miedo se estrenó el 15 de noviembre de 1991 en Estados Unidos (tras una première en Nueva York nueve días antes) y resultó ser todo un éxito con una recaudación de 79.091.969 de dólares en territorio norteamericano, y con una recaudación final a nivel mundial de 182.291.969 de dólares (lo que la convirtió en la octava película más taquillera de 1991).
Ese triunfo de la película, se constató además con las dos nominaciones al Oscar que consiguió en las categorías de mejor actor (Robert De Niro) y mejor actriz secundaria (Juliette Lewis).

VALORACIÓN
Hay pocos thrillers más impactantes y redondos que El cabo del miedo. Tiene un guión de hierro, una puesta en escena sensacional y unas interpretaciones de altura. La venganza de Max Cady ha quedado en los anales del cine como una de las más terroríficas y memorables que se recuerdan.
La historia avanza siempre con inteligencia y con la misma violencia de la que hace gala Cady. Las ardides del ex-convicto, y como manipula a la familia y la propia ley para salirse con la suya, resultan casi adictivas, sabemos que es un villano, pero nos gusta ver como pone patas arriba el mundo de los Bowden.
Estos dan imagen de ser una familia feliz, pero en el fondo, debajo de esa fachada tenemos a una familia disfuncional, que está sin saberlo al borde del abismo, y en ese momento aparece Cady con toda su furia para poner al descubierto sus miserias.
Cady está inmerso en una cruzada de dimensiones bíblicas, por poner a prueba a Sam Bowden, quien cual Job, lo perderá todo para saber la clase de persona que es. Sam paga por los errores de su pasado. Su cordura y buen juicio son llevados al límite por alguien que nunca deja nada para el camino de vuelta.
La venganza de Cady es brillante porque destruye a Sam personal, profesional y moralmente. Pone a la ley en su contra, pero también a su familia y hace que dude de si mismo. Viola a su amante y sale inmune. Lo acosa en su propia casa, pero el abogado no puede hacer nada contra él. Incluso cuando hace que le den a Cady una paliza, es Sam quien sale peor parado. Y lo más brillante es como consigue poner a su propia hija en su contra. Cady logra seducirla porque a diferencia de sus padres, sabe como hacerla sentir importante, que es lo quiere oír, y no es ignorada por él (cabe recordar la escena en la que después de la discusión con Cady en la cabalgata, el matrimonio la deja atrás olvidada). La película no llega a su punto álgido durante alguna de sus escenas de violencia, lo consigue en el sencillo momento de la sonrisa de Danielle mostrando sus brackets tras chupar el dedo de Cady. Es la imagen de una inocencia rota, y está dotada de una gran perversidad. El plan del villano no podría ser más diabólico, consigue causar más daño en esa escena a Sam que en el resto de la película, ya que socava la confianza de la joven por su propio padre.
El dilema moral al que se enfrenta Sam es muy interesante, en el pasado no hizo lo correcto con su cliente, pero sí como ser humano, pero esa decisión lo marcará para siempre, cargará con ese pecado (otra vez la culpa en el cine de Scorsese), el cual saldrá a la luz con la aparición de Cady, quien realmente cree que está realizando una misión divina para liberar a Sam de sus pecados.
Una de las escenas más populares de la película, aquella en que tres hombres tratan de dar una paliza a Cady, y éste suelta el famoso "Abogado, ¿estás ahí?", tiene un detalle que me encanta, Cady sospecha que Sam está escondido detrás de un contenedor, y se acerca amenazándole, pero nunca llega a descubrirlo, y nunca lo haría, porque ya sabe la respuesta y le ha hecho pasar más miedo de esa forma al abogado que si realmente se enfrentara a él. Un momento brillante de los muchos que tiene la película.
El clímax en el barco en medio del temporal es un claro reflejo de la tormenta emocional que atraviesa la familia. Tras naufragar, Sam termina perdiendo su humanidad y se convierte en un animal, habría matado a Cady si no fuera porque éste es arrastrado por la corriente. Al final Cady gana, y Sam está condenado. Y es que mucho cambia Sam a lo largo de la película, el mismo hombre que decide salirse del cine para no enfrentarse a Cady, termina intentando matarlo a sangre fría.
Scorsese utiliza planos que parecen negativos para mostrar lo opuesto a lo que refleja la imagen, así conocemos el lado oscuro de los Bowden. Leigh es una mujer que sabe que no es feliz, está atrapada en un matrimonio al que no le ve futuro, con un marido del que sospecha tiene una aventura. El director lo refleja de forma sutil en esa escena en la que ella se maquilla en medio de la noche, para una cita que no tendrá.
Danielle es de todos quien sale más reforzada de la experiencia, es al principio el personaje más débil de la película, pero no es la misma cuando termina. Cuando Cady le pregunta en el barco por el libro "Sexus", ella le sigue el juego, puede que creamos que él la ha engatusado, pero la película no es tan obvia y sólo unos segundos después ella le tira una tartera de agua hirviendo a la cara, y minutos más tarde quema vivo al psicópata.
La maldad de Cady no conoce límites, cuando se hunde en el agua y muere, no vemos culpabilidad ni resentimiento. Es un personaje indestructible, casi una máquina, que va sufriendo heridas a lo largo de la película, que reflejan el dolor y odio que lleva dentro.
La composición de De Niro es increíble, da miedo en cualquiera de sus apariciones. Creó uno de los mejores y más complejos villanos que ha dado el cine. El actor se apodera de la pantalla en cada una de sus intervenciones e incluso notamos su presencia en aquellas donde no aparece.
La película está en esa lista de remakes que son mejores que el original, y es que es superior al film de J. Lee Thompson en todo. El guión es más redondo y tiene más matices, las interpretaciones son mejores, las motivaciones de los personajes, así como sus personalidades son más complejas, e incluso la banda sonora de Herrmann le sienta mejor a esta película. Y hay detalles, como la mujer que es asaltada por Cady está mejor integrada en la nueva versión y tiene una mayor importancia en la trama.
El cabo del miedo es un fantástico relato de suspense rodado con brío por su inspirado director. Aunque otras obras de Scorsese están mejor consideradas y parecen opacar a esta película, no nos engañemos, es uno de los mejores thrillers de suspense que se hayan filmado, y una de las mejores películas de la prolífica carrera de su director. Vale que es una película comercial, pero ojalá todas las películas comerciales fueran la mitad de buenas que ésta. No sólo consigue superar a la película original, va mucho más allá y se erige en un clásico terrorífico, adictivo y fascinante. Viajar a El cabo del miedo es una experiencia que no se olvida.

CURIOSIDADES
Gregory Peck rodó todas sus escenas en un solo día. Y fue su última aparición en una película.
Sam Bowden y Max Cady son los únicos personajes que mantienen los mismos nombres que en El cabo del terror (1962).
Requirió un año convencer a Martin Scorsese para que dirigiese la película.
Robert De Niro interpretó escenas de la película para Scorsese con Kevin Kline y Phoebe Cates en los papeles de Sam y Danielle, cuando el actor trataba de convencer al director que se hiciese cargo de la película.
Primera película de la Amblin calificada "R".
Por primera vez en su carrera, Martin Scorsese permitió que el guionista estuviera presente en el set durante el rodaje.
Scorsese quería que Telly Savalas, quien había participado en la película original, trabajase también en esta película.
El body count de la película asciende a cinco muertos (incluido el perro).
El fuerte acento con el que De Niro interpretó a Cady terminó dando escalofríos a Scorsese. A modo de broma, el actor dejaba mensajes en el contestador del director con la voz de Cady.
El vídeo musical que Danielle utiliza para tapar la discusión de sus padres es "Been Caught Stealing" de Jane's Addiction's. Y otro vídeo que aparece en su televisor es "The Bog" de Bigod 20.
Gregory Peck interpretó a Sam Bowden en El cabo del terror (1962), y aquí interpreta al abogado de Cady. Robert Mitchum dio vida a Cady en aquella película y aquí es un policía. Y Martin Balsam interpretó a un policía en la película original, y en el film de Scorsese da vida a un juez.
Robert Richardson quiso ser el director de fotografía de la película, pero el elegido fue Freddie Francis. Richardson terminaría trabajando con Scorsese en Casino (1995), Al límite (1999), El aviador (2004), Shutter Island (2010), George Harrison: Living in the Material World (2011) y La invención de Hugo (2011).
Robert Mitchum nunca vio ni El cabo del terror ni El cabo del miedo.
Originalmente Leigh no conocía a Max Cady hasta el final de la película, pero Jessica Lange sugirió la escena en que ambos personajes tienen un encuentro fuera de la casa a mitad del metraje.
Fue una sugerencia de Steven Spielberg que Cady estuviera vestido como la ama de llaves cuando mata a Kersek (Joe Don Baker).
La serie Los Simpson parodió a la película en el capítulo "Cape Feare" (temporada 5, episodio 2).
La madre de Scorsese, Catherine Scorsese, tiene un cameo como una clienta en un puesto de fruta hacia el final de la película.
El personaje de Illeana Douglas se llama Lori Davis, en homenaje a Lori Martin, una de las protagonistas de El cabo del terror (1962).
El clímax en la casa flotante fue lo primero que editó Thelma Schoonmaker de la película.
Robert De Niro no aceptó colocarse debajo del coche de los Bowden, hasta que un especialista le demostró que era físicamente posible hacerlo.
Durante la escena de la muerte de Cady, antes de hundirse en el agua, éste parece estar farfullando, aunque en realidad está en un estado de éxtasis religioso (también conocido como glosolalia), ya que cree que va a ascender al Cielo.

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Friday, February 28, 2020

Matinee

"Una película de Woolsey International. Proyectada en Atomo-Vision. Con Retumbarama."

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

En 1962, en medio de la crisis de los misiles cubanos, un avispado director llega a Cayo Hueso con su nueva película de terror, la cual causará sensación.

MANT!
Matinee (Matinee, 1993) surgió de un guión escrito por Jerico Stone (Mi novia es una extraterrestre), el cual distaba bastante del que terminó siendo filmado. "Los personajes eran todos chicos del vecindario y trataba de como se imaginaban que el cine es una especie de fantasmagoría de matronas terroríficas, vampiros proyeccionistas y cosas por el estilo," explicaba su futuro director Joe Dante. "Al final de la película los chicos, ahora mayores, se reunían en el cine, sólo para descubrir que se ha convertido en un videoclub." La película dentro de la película "Mant!", ya estaba presente en este guión.
Dante y Mike Finnell compraron el guión para su productora Renfield Productions. Inicialmente el proyecto se desarrolló bajó el paraguas de Warner Bros., estudio donde Renfield tenía su sede. Dante fue el director asignado y Finnell sería su productor.
Stone llegó a realizar una reescritura de su libreto, pero a finales de los ochenta Dante trajo al proyecto al guionista Ed Naha (Cariño, he encogido a los niños) para reescribir el guión. Naha añadió el personaje de una antigua estrella del terror fracasada que llegaba a la ciudad por medio de una gira que está realizando. Al final el estudio terminó pasando de Matinee por considerarla, "una película demasiado pequeña para ellos," según Finnell.
Tras finalizar su contrato con Warner, Renfield firmó otro de tres años con Universal Pictures y se llegó a un acuerdo para seguir adelante con la película, Universal se encargaría de la distribución y sólo de una pequeña parte del presupuesto de Matinee. Dante y Finnell trataron de conseguir dinero para financiar la película con diferentes empresas, la mayoría extranjeras. Así dieron con Pandora, una pequeña compañía europea, que se comprometió a financiar la película.
Tras completar Gremlins 2: La nueva generación (1990), Dante hizo que Charles S. Haas, guionista de aquella, se pusiera manos a la obra para reescribir el libreto de Matinee. Hass escribió el guión final con la ayuda de Dante y situó la historia durante la crisis de los misiles cubanos y creó el personaje de Lawrence Woolsey. "Un amalgama ligeramente velado de William Castle, Jack Arnold, Roger Corman y Ray Dennis Steckler," según Dante.
Dante aportó sus vivencias, algo que marcó el tono nostálgico de la película, tal y como declararía el director. "Matinee es una de mis películas más personales porque era un crío durante la crisis de los misiles de Cuba y pensé que el mundo se iba a acabar ese fin de semana. No conocí a un director de cine, eso no es autobiográfico, pero lo demás sí lo es."
Hass también vivió la crisis de Cuba siendo niño y aportó al guión recuerdos de su infancia. "Cuando cursaba cuarto, una chica se levantó en medio de un ejercicio de defensa antiaérea y exclamó algunas de las cosas que dice el personaje de Lisa Jakub en el film. Imaginé este personaje basándome en ese recuerdo."
De los tres guionistas, Haas sería el único acreditado como autor del guión. Stone sólo recibió un crédito como autor de la historia junto a Haas, por lo que el guionista trató de litigar sin éxito contra la WGA (Gremio de Escritores de América) para conseguir ser acreditado. Tras no lograrlo, estaba tan enfadado que intentó (en septiembre de 1992) cambiar su nombre en los créditos por el seudónimo "Fuck", algo que la WGA no permitió. Según Haas, tras reescribir el guión, de lo escrito por Stone sólo dejó, "una página, tal vez un poco más." Descontento con el resultado final, Jerico trató de desacreditar la película mediante una campaña de cartas.

REPARTO
Fue idea de Finnell contratar a John Goodman para dar vida a Lawrence Woolsey. Y es que el actor era perfecto para el papel, tanto que no necesitó preparación alguna. "Por extraño que parezca cuando John Goodman llegó a bordo no necesitó un seminario sobre William Castle," declaraba Dante. "Estaba bastante al corriente de las películas de Castle y lo entendió de inmediato. Había confeccionado una bobina de trailers para enseñársela y me dijo, 'No necesito ver eso, he visto todas esas películas'."
Cathy Moriarty se hizo con el papel de la actriz Ruth Corday y no le costó meterse en la piel de su antipático personaje. "Es una actriz muy intuitiva e inmediatamente se hizo con el personaje," afirmaba Dante.
El papel del joven amante del cine Gene Loomis, recayó en Simon Fenton, según Dante tuvo que recurrir a un actor británico porque no encontró al adecuado en Estados Unidos. Para hablar con un correcto acento americano, el actor tuvo que ensayar con un entrenador de dialectos durante dos semanas antes de comenzar el rodaje.
Lisa Jakub se hizo con el papel de la rebelde Sandra. La actriz era fan de El chip prodigioso (1987), así que estuvo encantada de trabajar con Dante.
Dick Miller, un asiduo en el cine de Dante, tuvo su papel como Herb Denning, uno de los manifestantes en contra de la película de Woolsey. Y el otro manifestante es interpretado por el guionista John Sayles, quien escribió para Dante Piraña (1978) y Aullidos (1981).
El resto del reparto lo formaron Omri Katz (en la piel de Stan), Kellie Martin (en el papel de Sherry), Jesse Lee Soffer (como Dennis Loomis, el hermano de Gene), Lucinda Jenney (dando vida a Anne Loomis, la madre de Gene), James Villemaire (como el matón Harvey Starkweather) y Robert Picardo (en el papel de Howard, el gerente del cine).
Y en un pequeño papel dentro de la falsa película "The Shook-Up Shopping Cart", podemos encontrar a una por aquel entonces desconocida Naomi Watts.

RODAJE
El rodaje de la película tuvo lugar entre el 13 de abril de 1992 y el 19 de junio del mismo año. Se utilizaron varias localizaciones de Florida, principalmente en Cayo Hueso, Cocoa (donde se recrearon los exteriores del auténtico cine Strand, utilizando el The Historic Cocoa Village Playhouse) y Oxnard (para escenas de calle). Los interiores se filmaron en los Universal Studios Florida de Orlando, allí se edificaron los decorados del cine protagonista de la película.
Para recrear el colegio de Gene se utilizaron tres colegios diferentes de Florida, el Dommerich Elementary (para los exteriores y vestíbulo), Maitland Middle (del que se usó su cafetería) y el Winter Park 9th Grade Center (para la clase y pasillos).
Los responsables de la película trataron de ser lo más precisos posible en su intento de plasmar el Cayo Hueso de 1962. Los posters que se muestran en el cine corresponden a películas que se proyectaban en el auténtico cine Strand de la ciudad en aquel año, algo que supieron buscando en periódicos y en billetes del cine. "Hicimos una gran cantidad de investigación para esta película," recordaba Dante. "Todo el equipo militar en la playa, la forma en la que está organizado, es exactamente la forma en que fue. Así como las ropas que llevan los chicos, los accesorios, las cosas en la habitación del chico, las revistas de monstruos (que son todas mías), los dibujos en la pared son dibujos hechos por mí y los posters son de la colección que yo tenía a la edad del chico en la película." El director sacó todas esas cosas de su garaje, como otros elementos de atrezzo y gran parte de la ropa en la habitación de Gene, y las metió en la película.
Para el despliegue de tropas, consiguieron ayuda del ejercito de los Estados Unidos, que suministró, "tropas, uniformes, vehículos, aviones y artillería, todo correcto para la época. Sólo nos cobraron el coste del combustible," recordaba Finnell.
Los problemas comenzaron unas semanas antes de comenzar el rodaje. El dinero de Pandora nunca apareció. "Decían, 'Que Universal os haga un préstamo esta semana y la siguiente tendremos el dinero'," contaba Dante. "Después de un tiempo, esto se convirtió en un patrón y pronto se evidenció que no había dinero. Y la Universal ya había metido en esto una suma importante."
A Dante y Finnell nos le quedó más remedio que reunirse con Tom Pollock, presidente de Universal Pictures, para pedirle que pusiera el presupuesto completo para la película. "Fuimos a ellos y les rogamos que compraran toda la película, y para su eterna tristeza, siguieron adelante y lo hicieron [risas]." De todas formas, Pandora mantuvo algunos derechos de distribución en el extranjero. Matinee terminaría costando 13 millones de dólares.
Salvo ese inconveniente, fue un rodaje que transcurrió de la forma más placida posible. Lo primero que se rodó fue la película dentro de la película, "Mant!", algo que requirió cinco días. Para captar el espíritu de las películas de monstruos de los 50, Dante quiso, "hacer la película "Mant!" tan parecida a una película que pudieras encontrar en ese periodo como pude. Así que les dije a chicos de los efectos, 'No hagáis efectos deliberadamente cursis. Haced efectos que sean más o menos como los que se hubieran hecho en ese momento'. Entonces todo funcionará porque la imagen de una criatura caminando por la calle será divertida, y no lo será por ver los cables."
Los efectos especiales corrieron por cuenta de varias compañías como Pacific Title (efectos ópticos), Fantasy II Film Effects (encargada de los efectos de electricidad de "Mant!"), Stetson Visual Services, The Chandler Group y Warner Drive Warehouse (estas tres últimas encargadas de efectos con miniaturas). Y el monstruo Mant fue diseñado por Jim McPherson.
Como en la mayoría de las películas de Dante, Jerry Goldsmith se encargó de ponerle música. Pero no es su partitura la única que podemos oír en Matinee, gracias a ser una producción de la Universal, Dante tuvo acceso a las bandas sonoras de algunos de sus clásicos como El hijo de Drácula (1943), Llegó del más allá (1953), La mujer y el monstruo (1954), Tarántula (1955), Regreso a la Tierra (1955), El monstruo camina entre nosotros (1956) o The deadly mantis (1957), que utilizó en la película.
Matinee se estrenó en los Estados Unidos el 29 de enero de 1993 y resultó ser un fracaso de taquilla, recaudando tan solo 9.532.895 de dólares en territorio norteamericano. Es posible que una de las razones de su pinchazo fuese que se estrenó el mismo fin de semana de la Super Bowl, lo que fue como una bomba atómica para la película. Aunque también como reconocía Dante, el estudio no supo como promocionarla.

VALORACIÓN
Se nota que Matinee es una de las películas más personales de Joe Dante. En ella se resume toda su pasión por el cine, en especial por el realizado en los años cincuenta, mostrándolo a través de los ojos de Gene, un alter ego del director.
Y es que la película es una carta de amor por el séptimo arte. En Matinee una sala de cine es un lugar mágico donde todo es posible, sobre ese lienzo en blanco que es la pantalla se representan nuestros mayores sueños y también nuestras peores pesadillas. Pero los monstruos que allí vemos no son reales, es el mundo real lo que realmente da miedo.
"Mant!" es para los protagonistas un catalizador de lo que sucede en el mundo exterior. La historia sobre monstruos atómicos no es nada comparada con la guerra que amenaza fuera. Lo que ocurre en el cine hace que los protagonistas venzan sus miedos. Miran cara a cara a una explosión nuclear y sobreviven a ello. Tras ver la película son un poco más felices, al igual que nos sucede a nosotros tras ver Matinee.
El cine siempre ha sido un reflejo de los miedos de la gente, y algunas películas mediante metáforas más o menos veladas, han conseguido que el público se enfrente a ellos, como una forma de poder aceptarlos y superarlos. Japón bajo el terror del monstruo (1954) hablaba sobre la destrucción de Hiroshima y Nagasaki representado por ese terror atómico que es Godzilla. La invasión de los ladrones de cuerpos (1956) hablaba de la paranoia anticomunista y el macartismo. Y La humanidad en peligro (1954) reflejaba el miedo a las consecuencias del poder atómico. Todas estas películas sirvieron para exorcizar los terrores de la gente.
Matinee sólo tiene dos actos, en el primero se compone un microcosmos de Cayo Hueso durante la crisis de los misiles de Cuba, en torno al estreno de "Mant!". Así se van colocando las piezas para ese fantástico segundo acto que ocurre en el cine, lugar convertido en el epicentro de la película y de la vida de todos los personajes. Y se crean paralelismos entre ambos acontecimientos, el miedo a la guerra atómica tiene su reflejo en la pantalla y el final de la película coincide con el final de la crisis. La construcción de la película es perfecta.
Esto ayuda a convertir a Matinee en una historia de maduración, todas las experiencias vividas durante la película hacen crecer a los niños protagonistas. El final de la crisis y de "Mant!" significa el final de la infancia para ellos, cuando abandonan la sala de cine, dejan atrás su inocencia.
La vida que le espera a esa generación no será fácil. El plano final del helicóptero no es fortuito, es un presagio de lo siguiente que está por venir, tras los misiles de Cuba, a los americanos les tocaría vivir otro capítulo negro, Vietnam. Ya lo dice Wooslsey al final de la película, siempre aparecerá alguien con otra forma de acabar con el mundo. La película nos dice que la historia se repite una y otra vez. Algo que lamentablemente es cierto, la amenaza de una nueva guerra o de la destrucción del mundo siguen presentes a día de hoy. Woosley sólo quiere entretener a la gente y hacerles olvidar las cosas horribles del mundo durante un par de horas, lo mismo que hace Dante con esta entrañable película.
Dante volvió a demostrar el gran director de actores infantiles que es, todos los niños de la película están excelentes en sus papeles, y es que parecen y se comportan como niños de verdad. Y los adultos le van a la zaga, donde destacan un gran John Goodman y una divertidísima Cathy Moriarty.
El director crea momentos inolvidables, desde ese momento de extraña belleza en el que Gene y Sandra se encuentran frente a un brazo de atrezzo dentro del cine, el divertido trailer de "Mant!", el sueño de Gene que termina con una explosión nuclear en un barrio residencial, o el excelente travelling con voz en off de Woolsey, en el que éste describe lo que se siente al ir al cine.
La película hace un sentido homenaje a William Castle y sus míticos gimmicks, algunos de los vistos en la película fueron utilizados por él, como el zumbador oculto en los asientos (el "Percepto" de Escalofrío), la presencia de una enfermera en la sala y la firma de un formulario de exculpación en caso de muerte (algo similar sucedía en las proyecciones de Macabre, aunque Castle hacía firmar una póliza de seguro en caso de muerte), o la idea de Woolsey de tener fantasmas que vuelen por encima del público (como el "Emergo" de La mansión de los horrores, aunque allí se trataba de un esqueleto). Por su parte, el gimmick del "Retumbarama" está inspirado en el sistema de sonido "Sensurround" empleado en algunas películas de los 70.
Matinee es una de las mejores películas de Joe Dante. Una pequeña maravilla que debería estar mejor considerada. El director da una personal y nostálgica mirada a una era y a un tipo de cine que ya no existe. Después del 62, el panorama político cambiaría y el cine también, pero la película captura ese último momento de inocencia y felicidad de una época inolvidable, la cual coincide con el final de la infancia de los protagonistas. Y lo mejor, es que lo cuenta de la forma más divertida e ingeniosa posible. Y es que Matinee consigue que ir al cine sea toda una aventura.

CURIOSIDADES
El personaje de Cathy Moriarty se llama Ruth Corday en homenaje a la actriz Mara Corday, quien trabajó en varias películas de monstruos gigantes como Tarántula (1955), The Giant Claw (1957) y El escorpión negro (1957).
Herb Denning interpretado por Dick Miller, recibió su nombre de Richard Denning, actor que trabajó en La mujer y el monstruo (1954) y El escorpión negro (1957).
Kevin McCarthy interpreta en "Mant!" al General Ankrum, cuyo nombre es un homenaje al actor Morris Ankrum, todo un habitual en las películas de ciencia ficción de los 50, como Cohete K-1 (1950), Invasores de Marte (1953) o La Tierra contra los platillos volantes (1956).
El nombre de Lawrence Woolsey es una referencia al productor Lawrence Woolner, cuya compañía Woolner Brothers Pictures produjo y distribuyó películas como El ataque de la mujer de 50 pies (1958) y Seis mujeres para el asesino (1964).
Woolsey International Pictures es un homenaje a dos productoras de ciencia ficción y terror de bajo presupuesto, American International Pictures y Woolner Bothers Pictures.
El personaje de Harvey Starkweather recibe su apellido del asesino en serie Charles Starkweather, quien mató a once personas en la década de los cincuenta.
Hay una escena post-créditos, donde podemos ver un breve fragmento de "Mant!", en la que Cathy Moriarty suelta un, "Oh, Bill".
Última película del actor Jesse White.
El personaje de Mr. Spector está basado en Samuel Z. Arkoff, prolífico productor y vicepresidente de American International Pictures, responsable de películas como La comedia de los terrores (1963), El hombre con rayos X en los ojos (1963), Mamá sangrienta (1970) y Terror en Amityville (1979).
Para "Mant!", una parodia/homenaje de las películas de monstruos de los años 50, Joe Dante utilizó actores que trabajaron en películas de ciencia ficción de aquella época como Kevin McCarthy (La invasión de los ladrones de cuerpos), Robert Cornthwaite (La guerra de los mundos) y William Schallert (La humanidad en peligro).
El guionista Charles S. Haas tiene un cameo como Mr. Elroy.
Rick Baker tiene un cameo más difícil de encontrar, aparece al fondo de la foto de la imagen promocional de "The Brain Leeches" que ojea Gene.
Aunque Herb Denning (Dick Miller) es uno de los manifestantes en contra de "Mant!", se le puede ver brevemente en esa película, como un militar que porta una enorme bolsa de azúcar.
Dante debía rodar el episodio "Reality Takes a Holiday" de la serie Eerie, Indiana (1991-92), pero no pudo hacerlo por tener que encargase de Matinee.
El famoso grito Wilhelm puede oírse varias veces en la película "Mant!".
En el trailer de "Mant!" se utilizó metraje filmado para la película Surgió del fondo del mar (1955).

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Wednesday, January 29, 2020

La invasión de los ultracuerpos

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

Unos organismos que tienen la particularidad de crear copias exactas de otros seres, llegan a la Tierra y poco a poco comienzan a replicar a los habitantes de San Francisco.

SEGUNDA INVASIÓN
Fue idea del productor Robert H. Solo (Colors) realizar un remake de La invasión de los ladrones de cuerpos (1956) de Don Siegel, que a su vez era una adaptación de la novela "Los ladrones de cuerpos" de Jack Finney publicada en 1955. La intención de Solo era actualizar la historia y que tuviera lugar en los 70. Para ello se hizo tanto con los derechos de la película de Siegel, como los de la novela. Algo que requirió 3 años y 10.000 dólares, que pagó de su propio bolsillo. Así germinó La invasión de los ultracuerpos (Invasion of the Body Snatchers, 1978).
Solo contrató al guionista W.D. Richter (Golpe en la pequeña China) y al director Philip Kaufman (Elegidos para la gloria) para llevar adelante el proyecto. Además llegó a un acuerdo con Warner Bros. para producir una película de bajo presupuesto.
Kaufman era originalmente el director al cargo de la primera adaptación al cine de Star Trek, con Star Trek: Planet of the Titans, pero poco antes de iniciarse su rodaje se canceló el proyecto (que posteriormente sería llevado al cine por Robert Wise con un guión distinto), y tras ese suceso en mayo de 1977, Kaufman se metió de lleno en rodar el remake del film de Siegel.
Aún así, inicialmente tuvo dudas sobre si aceptar el proyecto, pero la obra de Finney le hizo cambiar de opinión. "Leí el libro original," explicaba Kaufman. "Y había cosas en él que realmente no habían sido exploradas en la primera película, particularmente, la evolución de las vainas es mucho más detallada en mi versión. Debido a que estoy interesado en la ciencia ficción, pensé que había una oportunidad de ampliar algunos de esos elementos." Después de hablar con Siegel, se convenció de hacer el remake.
Richter fue contratado inicialmente para hacer una reescritura del guión original durante cuatro semanas. Pero como no existía el guión de la película del 56, ya que estaba perdido, Richter trabajó con una transcripción escrita a máquina de la película. Al final le llevó aproximadamente nueve meses completar el libreto, algo que hizo durante toda la producción, ya que lo fue reescribiendo durante el rodaje.
El primer borrador situaba la historia en un pequeño pueblo como en la película original. Ese guión se presentó a la Warner y fue rechazado, siendo de esta forma cancelado todo el proyecto. Esto coincidió con una serie de cambios de personal en el estudio, y a las nuevas incorporaciones no les interesó la película. Kaufman le entregó el mismo guión a la United Artists y aceptaron hacerse cargo del proyecto en tan solo 36 horas. Seguro que ayudó que el vicepresidente a cargo de la producción fuera también el agente del director, Mike Medavoy.
Pero los responsables de la película no estaban convencidos de situar la historia en un pequeño pueblo, creyendo que en 1978 debía estar ubicada en una gran ciudad. Le presentaron esa idea a la productora sólo seis semanas antes de comenzar la fotografía principal, por lo que Richter tuvo que escribir un nuevo guión en ese plazo de tiempo. "Fue una decisión importarte. Quizás crucial," declaraba el guionista. "La historia es mucho más emocionante y provocativa cuando se desarrolla en un núcleo urbano." Ese cambio de emplazamiento no les puso las cosas fáciles a sus responsables. "En un pequeño pueblo es fácil cerrar una carretera y cortar los cables del teléfono, pero en una gran ciudad hay muchas salidas," explicaba Kaufman. "Tuvimos que mostrar la verosimilitud de la invasión."

REPARTO
Todos los actores principales aceptaron participar en la película sin haber leído el guión, al parecer Kaufman los convenció de unirse al proyecto después de horas de conversación con ellos. "Contribuyeron a sus propios personajes y al guión de muchas maneras significativas," afirmaba el director. "Fue algo muy orgánico."
Así se juntó a un interesante reparto donde podemos ver caras tan conocidas como las de Donald Sutherland (Matthew Bennell), Brooke Adams (Elizabeth Driscoll), Jeff Goldblum (Jack Bellicec), Veronica Cartwright (Nancy Bellicec), Leonard Nimoy (Dr. David Kibner), Art Hindle (Dr. Geoffrey Howell) y Lelia Goldoni (Katherine Hendley). Según contaba Kaufman, ninguno de los actores había visto la película original.
Mike Medavoy fue quien propuso el nombre de Sutherland para dar vida al protagonista. El personaje de Matthew inicialmente era un músico de jazz, pero en siguientes versiones del guión pasó a ser un inspector de sanidad, como se ve en la película.
Tras cancelarse su película de Star Trek y habiendo colaborado en ella con Leonard Nimoy, Kaufman decidió darle al actor el papel de psiquiatra David Kibner. El eterno Spock pudo realizar un papel diferente al que le había dado fama. "Leonard estaba encasillado y esta película fue un intento de cambiar su registro," explicaba Kaufman.
Sutherland cobró un sueldo estimado entre los 200.000 y los 300.000 dólares. Mientras que Adams, Goldblum y Nimoy recibieron un cheque de 25.000 dólares.
La película cuenta con unos curiosos cameos. El que más llama la atención es el de Robert Duvall, quien se encontraba en San Francisco durante el rodaje de la película y aceptó realizar su cameo como sacerdote, simplemente a cambio de una chaqueta Eddie Bauer que le dio Solo. El actor ya había trabajado con Kaufman en Sin ley ni esperanza (1972) y eran amigos.
Podemos ver a Don Siegel como el taxista que recoge a Matthew y Elizabeth.
Y causalidades de la vida, cuando Kaufman se reunió con Siegel en su oficina para hablarle del papel, en ese momento apareció por la puerta Kevin McCarthy, protagonista de La invasión de los ladrones de cuerpos, quien sólo iba a estar en Los Angeles un día y se pasaba a saludar a Siegel. Y de ese encuentro fortuito surgió la idea de que McCarthy también hiciera un cameo en la nueva película. Kaufman quería que el actor también hiciese su escena gratis. "Kaufman dijo, 'Ey, ¿por qué no vienes a hacer este papel? Te daremos billetes de avión, te pondremos en un hotel agradable y te daremos una buena cena'," recordaba McCarthy. Kaufman alegaba que se trataba de una película de bajo presupuesto para no pagarle, pero el actor se negó a trabajar gratis, y al final consiguió recibir un sueldo.
El propio Kaufman aparece en dos ocasiones en la película, la primera como el hombre que golpea el cristal de la cabina telefónica en la que se encuentra Matthew, y la segunda como la voz de uno de los oficiales con los que habla Matthew por teléfono.
El director de fotografía de la película, Michael Chapman, también tiene un cameo, es el hombre que limpia los suelos en el Departamento de Sanidad. Como vemos, todo quedó en casa.

RODAJE
La fotografía principal tuvo lugar entre el 19 de febrero de 1978 y el 29 de abril del mismo año, con un total de 49 días de rodaje. Toda la película se rodó en localizaciones de San Francisco.
Antes de empezar a rodar, los actores tuvieron cuatro o cinco días de intensos ensayos, ya que como comentaba antes, no habían leído el guión. Kaufman les dio una gran libertad y les permitió que aportaran cosas a sus personajes. Por ejemplo, fue idea de Nimoy que su personaje llevara un guante, ya que un amigo suyo había tenido que utilizar uno para cubrir una quemadura de su mano, y además le daba al personaje un aspecto más distintivo y reconocible. Tampoco estaba en el guión el momento en que Brooke Adams hace girar sus ojos durante la cena con Sutherland, fue algo que surgió en el momento. "Le dije, 'Brooke, ¿qué podrías hacer durante la escena? ¿Hay alguna cosa?'," recordaba Kaufman. "Y ella hizo girar sus ojos en broma. Si te fijas, giran en direcciones opuestas. Es una especie de proeza humana asombrosa, algo que los humanos pueden hacer, y harían, y las vainas no."
Fue un rodaje sin demasiados problemas, aunque un par de accidentes casi hicieron peligrar el buen discurrir del mismo. Sutherland fue atropellado por un Volkswagen escarabajo rodando una escena en la que su personaje y el de Adams corren. El actor cayó sobre el parabrisas y pudo ver al conductor diciendo, "¡Oh, Dios mío! ¡Tú no!".
Pese a eso, Sutherland insistió en realizar personalmente todas sus escenas de riesgo. En el clímax, cuando huye por el techo de la fábrica de vainas, el actor realizó la escena sin cables o arneses y salió bien parado. Quien no corrió la misma suerte en dicha escena, fue un extra a quien alcanzaron las llamas de una de las explosiones. Estaba un poco borracho y no hizo caso a las advertencias de seguridad que le habían indicado. Pese a quedar cubierto por las llamas, volvió al set al día siguiente tan solo con una mano vendada y quiso repetir la escena.
Sutherland y Adams lo pasaron realmente mal al rodar el cameo de Don Siegel como taxista. El director había perdido gran parte de su visión por aquel entonces y conducía por las oscuras calles de San Francisco sin sus gafas.
Aquellas escenas en que la cámara sigue a los actores por las calles de San Francisco se rodaron estilo guerrilla, ocultaron la cámara bajo ropa y no avisaron a nadie de que estaban rodando una película, consiguiendo así unas escenas que rezuman autenticidad.
Uno de los momentos más recordados de la película es su final, lo curioso es que la mayoría del equipo no sabía cual era. Sólo lo conocían aquellas personas involucradas directamente en el rodaje de la escena. Ese secretismo fue tal que, incluso uno de los miembros del equipo ofreció 100 dólares a quien se lo contase. El famoso final se filmó a mitad de rodaje y como Sutherland no sabía cual era, Kaufman tenía miedo que el actor se echara atrás al descubrirlo, pero cuando se lo contaron antes de rodarlo, "Donald simplemente se rió y dijo: '¡Oh, qué bueno!'," recordaba Solo. Veronica Cartwright no lo supo ni siquiera en el momento de rodarlo y su reacción al descubrir que Matthew es un alien es real. El secretismo llegó a tal punto, que ni los propios ejecutivos del estudio lo conocían y lo descubrieron cuando vieron por primera vez la película en casa de George Lucas.
Pero la anécdota más recordada del rodaje la protagonizó Kevin McCarthy, mientras ensayaba en la calle su escena en la que choca contra el coche de Matthew, un vagabundo desnudo que rondaba por el lugar se acercó al actor y le preguntó si estaban rodando una nueva versión de La invasión de los ladrones de cuerpos, y a continuación le dijo, "La primera era mejor." McCarthy no pudo evitar partirse de risa.
La invasión de los ultracuerpos cuenta con un equipo técnico excelente. Como el gran Ben Burtt (La guerra de las galaxias), encargado de los revolucionarios efectos de sonido de la película. Si uno se fija con atención, verá como conforme avanza la película, los sonidos ambientales de tipo natural, como el canto de los pájaros o los grillos, se desvanecen, y se pasa sólo a oír ruidos mecánicos como camiones de basura o sirenas. Burtt obtuvo el sonido del crecimiento de las vainas grabando un ultrasonido de su mujer embarazada. Y el grito de la gente vaina lo tomó de chillidos de cerdo mezclándolos con otros elementos.
La película hace gala de unos efectos especiales de lo más sutiles. Uno de los efectos en apariencia más complejos fue en realidad muy sencillo de realizar, aquel que muestra las esporas viajando a la Tierra a través del espacio. "Encontré un material viscoso en una tienda de arte, creo que pagamos 12 dólares por un gran tonel," recordaba Kaufman. "Y entonces lo echamos en líquidos e invertimos la película. No teníamos ningún tipo de capacidad digital por aquel entonces." El resultado es sorprendente y totalmente creíble.
Y los sorprendentes efectos de maquillaje fueron obra de Thomas Burman (Los fantasmas atacan al jefe) y Edouard F. Henriques (La celda). Además de la creación del nacimiento de las vainas en copias humanas, hicieron posible la aparición de un perro con cabeza humana. Para realizar ese recordado momento, se fabricó una máscara con la cara del actor Joe Bellan, que se puso al perro, y el toque final para hacerla más realista fue ponerle algo en los labios para que el animal lo lamiera. Sólo hay que decir que el resultado es aterrador.
Kaufman era fan del pianista y compositor de jazz Denny Zeitlin, y le pidió que compusiera una banda sonora de jazz cuando aún estaban escribiendo el guión, y el personaje de Matthew todavía iba a ser un músico. Con el cambio en la profesión del protagonista, cambió también el estilo musical de la película, y el estudio quiso una partitura clásica. Zeitlin tuvo que convencer a Kaufman y Solo de que podía hacerlo, el músico siempre había soñado con componer para una orquesta sinfónica y ésta era una oportunidad única para él. Zeitlin tuvo sólo 10 semanas para componer la banda sonora, trabajando en jornadas de 18 y 20 horas al día. Fue la única banda sonora que creó en toda su carrera.
Durante el rodaje, varios ejecutivos de la United Artists se marcharon para formar Orion Pictures, pero en lugar de repetirse una situación similar a la vivida con la Warner, con el rechazo hacia la película por parte de los nuevos ejecutivos que ocuparon los puestos de la United Artists, estos estaban encantados con ella, sobre todo porque tras el retraso en el estreno de Apocalypse now (1979), La invasión de los ultracuerpos se convirtió en su película para las navidades de 1978.
La película llegó a las salas de cine el 22 de diciembre de 1978, y resultó ser un éxito de taquilla gracias una recaudación en territorio norteamericano de 24.946.533 de dólares. Su presupuesto era de 3.500.000 de dólares.

VALORACIÓN
La invasión de los ultracuerpos nos habla de la deshumanización de la sociedad. El mundo de los body snatchers es uno en el que la gente no quiere relacionarse, ni mostrar sus sentimientos. Un mundo tan real en los 70 como a día de hoy. Por eso la película sigue estando tan vigente.
La película es además un claro reflejo de la paranoia reinante en los 70, mostrando un mundo en el que ya no puedes confiar en nadie. De esta forma sigue la corriente de films de la década sobre la conspiranoia, como El último testigo (1974), La conversación (1974), Los tres días del Cóndor (1975) o Capricornio Uno (1977), síntoma del malestar de la gente en esa época, cuya desconfianza era reflejada en la pantalla.
Esta invasión que propone la película es pausada e invisible, por eso resulta tan fascinante, aquí no hay naves espaciales ni la destrucción de grandes ciudades. Y lo mejor es que Kaufmann la narra con todo lujo de detalles y de una forma orgánica, desde como las esporas viajan de un planeta moribundo hasta la Tierra, pasando por como germinan y como poco a poco se van haciendo con la gente (mostrado simplemente con un cada vez más extraño comportamiento de las personas).
El buen pulso del director es el que lleva la historia a buen puerto. Me encantan esos planos cámara en mano siguiendo a Sutherland por las calles de San Francisco, que reflejan la ansiedad del personaje y la tensión de la historia.
La idea de la copia y la doble identidad se refleja en la puesta en escena de Kauffman, quien recurre en varias ocasiones al uso de espejos para mostrar ese mundo duplicado y su extraño reflejo (como en la escena de la fiesta en la que el reflejo de las caras de Sutherland y Goldblum está deformado).
Y es que la película está llena de detalles sutiles. Elizabeth se despierta y se encuentra a su marido limpiando el suelo de la habitación, lo que nos cuenta el director en una elipsis, es que éste ya ha sido copiado durante la noche por la planta que tenían en la mesilla. En otra escena, Matthew no puede matar a la copia de Elizabeth porque esta enamorado de ella, así que prefiere destruir su propia copia. Se muestran a lo largo de la película camiones de basura que no parecen tener relación con la historia, hasta que descubrimos que se utilizan para recoger los restos que quedan de los cuerpos humanos.
Y plantea temas interesantes, cuantas veces nos ha pasado que una persona a la que creíamos conocer de pronto cambia y ya no es la misma, la película lleva esa idea al límite en un manto de ciencia ficción. Las copias surgen durante el sueño, son en el fondo una pesadilla que se vuelve real, y al mismo tiempo representan los miedos de la gente. Por otra parte, Nancy para poder sobrevivir tiene que hacerse pasar por un ser sin alma, sin sentimientos. Sólo así se sobrevive en el mundo moderno. La visión de la sociedad que da la película es escalofriante.
El cameo de McCarthy crea una doble idea, puede que se trate de un sencillo guiño a la película original o bien que esta La invasión de los ultracuerpos sea una secuela del film del 56, y McCarthy lleve desde entonces advirtiendo a la gente que la amenaza que nos rodea. Kaufman crea así una película deudora del film de Siegel y al mismo tiempo respetuosa con ella.
Aunque si tengo que escoger entre ambos films, me quedo con el de Kaufman, me parece más atemporal y atractivo. Podemos considerarlo uno de los mejores remakes jamás realizados, de los pocos que superan a la película original, hito a la altura de La cosa (1982) y La mosca (1986).
La revelación de que Matthew es una copia, es ya un clásico de la ciencia ficción y del terror. Es el final perfecto, el mejor que se me ocurre para esta gran película, que nos demuestra que en La invasión de los ultracuerpos no cabe la posibilidad de un final feliz.
La película no está falta de momentos aterradores, como demuestra la mítica escena del perro con cabeza humana o cada vez que una persona vaina grita apuntando con el dedo (que a día de hoy sigue poniendo los pelos de punta).
Otro de los atractivos de la película es que todo sucede en una ciudad tan fascinante y atractiva como San Francisco (en plena era new age y de la psicología pop), que se convierte casi un personaje más de la película. Y es irónico que la historia suceda en una ciudad tan abierta y progresista como San Francisco, el lugar menos esperado para encontrar personas vainas.
Como las vainas, La invasión de los ultracuerpos es una copia, una de otra película, pero en este caso sí supera a la fuente original. Tensa, aterradora, icónica y paranoica. Tan vigente el día de su estreno como a día de hoy. Por eso y mucho más, es una joya de la ciencia ficción. Tras verla, como le sucede a los personajes de la película, no querrás volver a dormir, pero merecerá la pena.

CURIOSIDADES
En una ocasión, Robert H. Solo se encontró con François Truffaut, quien alabó la película y le dijo que si ésta tuviera un final feliz habría sido un gran éxito. Con esa idea el productor realizaría años después un nuevo remake con Secuestradores de cuerpos (1993).
Veronica Cartwright también trabajó en Invasión (2007), otro remake de La invasión de los ladrones de cuerpos (1956).
La escena en la que Elizabeth (Brooke Adams) camina desnuda por la fábrica de vainas se rodó también con la actriz vestida. Esta versión se utilizó en la emisión de la película por la cadena ABC en 1980.
La frase, "Yo nunca he pensado en naves de metal" de Jeff Goldblum, fue improvisada por el actor al rodar la escena.
La noche posterior al estreno de la película, alguien dejó vainas similares a las de la película por las calles de Los Angeles. Algunas personas se asustaron tanto, creyendo que eran reales, que llamaron a la policía.
No hay música acompañando a los créditos finales.
Al comienzo de la película, las esporas alienígenas llegan hasta la Tierra y parecen caer en el edificio Pirámide Transamerica de San Francisco, que era sede de la compañía matriz de United Artists, productora de la película.
Mientras rodaban una de las escenas de persecución, Brooke Adams retó a Donald Sutherland a una carrera a pie. Una vez Kaufman gritó, "¡Corten!," ellos siguieron corriendo. Ganó Adams y eso que llevaba tacones y un vestido.
En un momento de la película Matthew comienza a contar un chiste que nunca termina, el final del mismo es que el capitán del ejército británico dice, "Muchachos, tengo buenas noticias y malas noticias para vosotros. La mala noticia es que no tenemos comida, pero sí mierda de camello. La buena es que hay un montón."
La película ganó los premios Saturn a mejor director (Philip Kaufman) y mejor sonido (Art Rochester, Mark Berger y Andy Wiskes). Además fue nominada en las categorías de mejor película de ciencia ficción, mejor actor (Donald Sutherland), mejor actriz (Brooke Adams), mejor actor secundario (Leonard Nimoy), mejores efectos especiales (Dell Rheaume y Russel Hessey) y mejor maquillaje (Thomas R. Burman y Edouard F. Henriques).
Se le propuso a Jack Finney realizar un cameo en una escena con Leonard Nimoy, pero el escritor rechazó la oferta.
Al principio de la película Donald Sutherland recorta una noticia del periódico que dice, "Webs shroud the Bay Area" (Telas de araña envuelven el área de la bahía). Ese titular es real, no se sabe como, pero sobre la ciudad de San Francisco "llovieron" telas de araña, esto ocurrió una semana antes del inicio del rodaje.
La música del banjo que toca Harry (Joe Bellan) estaba realmente interpretada por Jerry Garcia del grupo Grateful Dead.
El estreno de la película fue precedido por un terrible suceso, un mes antes de que tuviera lugar, se produjo el mayor suicidio colectivo de la historia en Jonestown (Guyana), donde 913 miembros de la secta del "Templo del pueblo" se quitaron la vida. Estas personas habían viajado de San Francisco a este país de América del Sur y el acontecimiento tuvo un gran impacto en la época. Fácilmente se podían crear paralelismos entre lo sucedido y la película (un gran número de personas comportándose de una misma forma, el descontento con la sociedad, la ciudad de San Francisco como punto de unión, etc).

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