Thursday, August 01, 2019

Deep Rising

"¿Y ahora qué?"

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.


Un grupo de mercenarios planea asaltar un trasatlántico con idea de robar su caja fuerte, pero cuando llegan al barco en alta mar, se lo encuentran vacío. Lo que no saben es que un monstruo marino llegó antes que ellos.

TENTÁCULO
Stephen Sommers comenzó a escribir un guión llamado "Tentacle" cuando trabajaba en la productora Hollywood Pictures como guionista. La idea para la historia le vino durante la post-producción de El libro de la selva: La aventura continúa (1994), cuando leyó un reportaje del National Geographic sobre las medusas. "Estaba leyendo una historia sobre las medusas Bell, las criaturas más venenosas del planeta," recordaba Sommers. "Cerca de una semana después, vi algo en televisión sobre un tipo calamar vampiro, algo realmente desagradable. Tomé la medusa Bell y el calamar vampiro e hice algunas investigaciones sobre anémonas de mar gigantes. Y entonces decidí escribir un gran thriller de acción." Así surgiría Deep Rising: El misterio de las profundidades (Deep Rising, 1998).
Sommers contó con la ayuda del guionista Robert Mark Kamen (El quinto elementoVenganza) para escribir el libreto, aunque éste no sería acreditado por tal labor.
Hollywood Pictures sería la productora encargada de llevar adelante el proyecto con la colaboración de Calimari Productions y Cinergi Pictures Entertainment. Siendo John Baldecchi y Laurence Mark los productores al cargo de la producción.
A la hora de buscar a los pasajeros del Argonautica, Stephen Sommers tuvo claro de quien debía rodearse, "cuando pensé en esta película, supe que necesitaría buenos actores. A mí me encantan las películas de terror y ciencia ficción de los años 50, pero siempre les encuentro el mismo problema: La interpretación. Hay tan malos actores en ellas que uno nunca se acaba de creer la historia. Los mejores films de terror son aquellos en los que los actores consiguen hacerte creer la existencia de los monstruos."
Por lo que Sommers decidió primero contratar a Harrison Ford para el papel de Finnegan, pero tras el rechazo de éste, el papel recayó en Treat Williams. Este cambio en la estrella protagonista provocó que los productores redujeran el presupuesto de la película, fijándose en los 45 millones de dólares.
"Siempre he estado buscando una divertida película de acción y aventuras," declaraba Williams. "Y ha sido interesante. [...] Lo que me gusta sobre ésta es que es una película de acción que no pretende ser otra cosa. Tiene elementos de géneros de horror y películas de serie B, pero es mejor. La cosa que más me atrajo fue que había un verdadero sentido del humor en ella."
Para el papel de Trillian, Sommers contrató inicialmente a Claire Forlani, la actriz estuvo en el rodaje durante tres días, tras los cuales lo abandonó debido a diferencias creativas con Sommers, por lo que fue sustituida por Famke Janssen. La actriz holandesa confesó que, "Deep Rising fue una película que fue divertida sólo porque necesitaba trabajar en ese momento más que cualquier cosa, por razones personales." Janssen trató hacer que su personaje fuera, "femenina, sexy, dura, y tan inteligente y fuerte como cualquier de los chicos."
Wes Studi fue contratado para interpretar a Hanover, líder de los mercenarios, su participación en la película fue para el actor, "un gran proceso de aprendizaje en el uso de armas automáticas en cámara, así como nadar bajo al agua."
Anthony Heald fue contratado en el último minuto para dar vida a Simon Canton, dueño del Argonautica.
El resto de la tripulación del Argonautica la formaron Kevin J. O'Connor (Joey Pantucci), Derrick O'Connor (Captain Atherton), Jason Flemyng (Mulligan), Cliff Curtis (Mamooli), Clifton Powell (Mason), Trevor Goddard (T. Ray), Djimon Hounsou (Vivo), Una Damon (Leila) y Clint Curtis (Billy).

RODAJE
El rodaje de la película tuvo lugar entre el 12 de junio de 1996 al 18 de octubre del mismo año. Y se rodó en su totalidad en Vancouver (Canadá). Gran parte de la película se rodó en la histórica planta de ensamblaje de barcos Versatile Shipyards, situada en el North Shore de la ciudad. Fue allí donde se construyeron varios de los decorados de la película, como el exterior del Argonautica, su sala de máquinas, el muelle y dos pasillos que serían inundados. El coordinador de construcción Craig Henderson fue quien supervisó todo y según contaba, "creo que el mayor desafío fue el tamaño y el peso de las cosas. No podíamos coger algo y trasladarlo ni siquiera un metro." Un equipo de 80 personas construyeron los decorados en Versatile, mientras otro equipo igual construyó otros decorados en los Bridge Studios (Canadá).
Para las escenas acuáticas decidieron no rodar en el mar para evitar todos los problemas que esto conlleva, como había demostrado Waterworld (1995). "Salir a rodar al auténtico océano es una locura," afirmaba Sommers. Originalmente planearon rodar en un tanque de agua en Los Angeles, pero el coste del alquiler ascendía a 200.000 dólares, por lo que la producción se trasladó a Canadá, ya que los costes eran menores. Allí crearon un enorme tanque de agua, el segundo más grande jamás utilizado en una película, el cual estaba equipado de un generador de olas y que se utilizó para las escenas de tormenta, donde se sitúo el Sapian, el barco de Finnegan. Pero el tanque terminó reventando e inundó varias manzanas cercanas. Al final rodar en Canadá hizo que el coste fuera de 600.000 dólares.
Las primeras semanas de rodaje tuvieron lugar principalmente en el agua, y el director recordaba el rodaje con, "todo el mundo hasta la cintura de agua, barro, humo y suciedad." Por su parte, Famke Janssen reconocía que, "cuando leí el guión, ¡nunca pensé que pasaría tanto tiempo mojada y bajo el agua!. Pero en realidad fue muy divertido." A Wes Studi no le gustó tanto rodar en el agua, sobre todo cuando se cortó la mano con unos vidrios rotos al rodar una escena de buceo.
Una vez terminadas las escenas en el agua, pasaron a rodar "en seco" en los decorados del Argonautica, barco obra del diseñador de producción Holger Gross (Stargate). Para diseñar el barco, Gross visitó varios auténticos trasanlánticos y así creó uno de inspiración asiática.
El habitual director de fotografía Dean Cundey, fue el director de segunda unidad de la película y se encargó de rodar tomas exteriores, algunas de ellas en mar abierto, a las afueras de Tofino, una ciudad de la Isla de Vancouver.
Uno de los momentos más peligrosos de la producción fue rodar el enorme salto en moto de agua de Finnegan y Trillian en el clímax de la película. El coordinador de especialistas Gary Combs fue el encargado de realizar la acrobacia con la ayuda del campeón del mundo de moto acuática Larry Rippenkroeger, ambos dieron un salto de 30 metros desde una puerta de carga.
Combs también fue responsable del trabajo de 342 especialistas, que realizaron una caída desde lo alto de un balcón, durante el primer ataque del monstruo.
Aunque el que corrió mayores riesgos durante el rodaje fue Anthony Heald, ya que sufrió una infección de estafilococos en su pie, la cual cogió a través de su hija pequeña. El actor se pasó la mayor parte del tiempo en cama, y una enfermera tenía que ponerle una inyección de antibióticos cada 8 horas, ya estuviera en su casa o en el set.
Y Kevin J. O'Connor no salió bien parado al rodar la escena en la que los hombres de Hanover le dan patadas, aunque llevaba almohadillas para protegerse de los golpes, al terminar de rodar la escena tenía el cuerpo lleno de moretones.
El personaje de Mason originalmente moría antes en la película, pero en pleno rodaje Sommers le dijo al actor Clifton Powell que podía vivir 20 páginas adicionales si sabía nadar bajo el agua. Powell accedió, pero no dijo que tenía miedo al agua turbia.
La película hace gala de 70 planos de efectos visuales y Dream Quest Images fue la encargada de crear la mayoría de esos trucajes. Michael Shea fue el supervisor de efectos visuales y estuvo trabajando en el proyecto durante más de un año y medio. La labor principal de Dream Quest Images fue dar vida el monstruo de la película (que aparece en 40 planos de efectos), el cual fue diseñado por el gran Rob Bottin (La cosa). Inicialmente barajaron la idea de utilizar sólo animatronics, pero al final decidieron que la criatura y sus tentáculos fueron creados totalmente por CGI. "La única forma de obligarlos a hacer lo que queríamos que hicieran, y que lucieran como queríamos que lucieran, fue a través de generación por ordenador con un montón de efectos mecánicos interactivos," explicaba Sommers.
Bottin creó varias esculturas del monstruo, sobre las cuales el equipo de efectos visuales realizó el trabajo de digitalización, dándole así movimientos y texturas al monstruo. Bottin además supervisó los maquillajes y maniquíes de las victimas de la criatura.
Trabajaron más de 120 artistas en la película para crear todos los efectos, los cuales se repartieron entre varias compañías de efectos. Blur Studio se encargó del impactante plano de Billy mostrado medio digerido (en una combinación de CGI y maquillaje obra de Bottin). Banned from the Ranch Entertainment se encargó de otros trabajos digitales, principalmente el plano bajo el agua del monstruo yendo hacia el Argonautica o elementos de pantalla de gráficos de ordenador. La lentitud de Dream Quest Images en su trabajo provocó, además de retrasos en la producción, que Sommers tuviera que recurrir a la ILM para que completara los efectos visuales que faltaban (como el genial plano que cierra la película). De hecho, originalmente Deep Rising comenzaba con una escena submarina más grande que la finalmente vista en la película, pero los retrasos hicieron que terminaran descartándola.
Para recrear al Argonautica se construyeron dos maquetas a escala, obra de Dream Quest Images, una de 11 metros (para los planos exteriores) y otra de 34 metros (para el momento de la destrucción del trasatlántico). Necesitaron tres meses para crear ambas maquetas. El modelo más pequeño se utilizó principalmente para los planos del barco en el océano, con agua creada digitalmente en la mayoría de casos y disponía de más de 1.000 pequeñas luces. Para la explosión final del mayor modelo se utilizaron 1.200 kilos de acero, 4.600 de madera y cientos de tablas de madera contrachapada y plexiglás.
Y el diseñador de sonido Leslie Shatz, fue el encargado de crear la aterradora voz de la criatura, y lo consiguió recogiendo, "las formas de comunicación de cerdos, focas, monjes capuchinos, hombres sin laringe, cantantes de gospel..."
El personaje de Pantucci moría originalmente, pero tras un pase de prueba al público no le gustó que esto ocurriera, así que los responsables de la película decidieron que apareciese vivo al final de la misma. Para ello tuvieron que rodar de nuevo el final en la playa con el personaje montado en una tabla de surf. Para recordar al público que la tabla estaba en el barco de Finnegan, el equipo de efectos visuales incluyó la tabla en la explosión del barco.
Los retrasos provocados por la Dream Quest Images a la hora de crear los efectos especiales provocó que la fecha de estreno se tuviera que aplazar de mayo de 1997 al 30 de enero de 1998. Y la película terminó resultando todo un fracaso de taquilla. En los Estados Unidos sólo recaudó 11.203.026 de dólares. Ese retraso en la fecha de estreno fue según Sommers, la razón del fracaso de la película. "Deep Rising se estrenó después de AnacondaMimic y The relic, había como siete u ocho monster movies aquel año, sin mencionar Scream y Sé lo que hicisteis el último verano y dos películas sobre desastres en barcos, incluyendo Titanic," explicaba el director. "No podría haberse estrenado en peor momento. Todavía pienso que la razón por la cual Anaconda tuvo éxito fue porque no había habido una monster movie desde Alien³. Se suponía que íbamos a estrenar antes que ellos, pero por causa de la casa de los efectos visuales con la que empezamos se retrasó abismalmente en su trabajo, tuvimos que ir a la ILM y nos fastidiaron [la fecha de lanzamiento]." Deep Rising fue la última película en llegar y eso le pasó factura.

VALORACIÓN
Deep Rising es una película extremadamente entretenida, puede que no tenga un gran guión, pero sabe aunar acción, terror, humor y monstruos imposibles, de una forma ejemplar. No recuerdo ni cuantas veces la he visto, pero siempre me lo paso en grande con ella.
Sommers se muestra como pez en el agua con esta historia de monstruos gigantes y piratas modernos. El director le imprime un gran ritmo a la película y brinda algunos planos sensacionales como ese travelling que comienza en el mar y se introduce en el interior del Argonautica. Para mi gusto abusa demasiado del zoom, pero se le perdona.
La película es un hábil mix de La aventura del Poseidón (1972), Jungla de cristal (1988), Surgió del fondo del mar (1955) y Aliens (1986). Incluso hay secuencias sacadas de ellas, como la de Mason volándose a si mismo con una granada cuando es atrapado por la criatura (como hacían Vasquez y Gorman en el film de Cameron), el momento de Canton cerrando una puerta y dejando atrás y a una muerte segura a los protagonistas (recuerda a uno similar de Burke en Aliens) y la escena en la que los protagonistas tienen que cruzar buceando un pasillo inundado de agua (inmediamtemente nos viene a la cabeza una escena similar con Shelley Winters en La aventura del Poseidón).
Tiene momentos geniales, como Hanover queriendo suicidarse, pero descubriendo que no le quedan balas (tras haber gastado la última intentando matar a Joey), Billy mostrado a medio digerir por el monstruo (un gran momento de horror), o toda la persecución final en la moto de agua, que culmina con la increíble explosión del crucero. Y lo que me parece más brillante de la película es que todos los personajes son en mayor o menor medida malos, son mercenarios, ladrones, estafadores, contrabandistas o piratas.
El que toda la película transcurra ocurra en una sola noche y esté localizada en un único escenario hacen aumentar la tensión de la historia. Y esa gran tormenta le da a Deep Rising el tono adecuado.
Uno de los puntos fuertes de la película es que no se toma en seria a si misma y eso la beneficia, sobre todo por lo absurdo de su argumento. El humor es una constante sobre todo gracias al personaje de Pantucci, que sirve como alivio cómico. Ese sentido del humor, en ocasiones ridículo, en otras negro, le sienta de maravilla a la película.
Sommers nos introduce al monstruo poco a poco, creando siempre misterio en torno a él. Primero es un ser en las sombras, después el director muestra sus aterradores tentáculos, para en el clímax final descubrirnos a la criatura en todo su esplendor.
Pero la película tiene algunas incongruencias, ¿cuanto miden los tentáculos del monstruo? Durante toda la película el monstruo se encuentra fuera del barco y sus tentáculos parecen medir tanto como le interese al director. Y además, cada uno de ellos parece tener vida propia.
Deep Rising en pura serie B, pero con presupuesto de serie A. No es una película para todo el mundo, pero si se entra en su juego y hay ganas de divertirse, la película te gana totalmente. Es un gran espectáculo, un parque de atracciones en el que imposible aburrirse. Simplemente sube a este crucero y disfruta de una terrorífica aventura en alta mar.

CURIOSIDADES
Originalmente Sommers quiso llamar al trasatlántico Argonaut, en homenaje a la película Jason y los argonautas (1963), pero como era el nombre real de un barco, tuvo que cambiarlo por Argonautica.
El personaje de Trillian (Famke Janssen) recibe su nombre del personaje de Tricia McMillan del libro "Guía del autoestopista galáctico", siendo una abreviatura de dicho nombre.
Y el personaje del capitán Atherton (Derrick O'Connor), toma su apellido del director de fotografía de la película, Howard Atherton.
La película fue incluida por el crítico Roger Ebert en su libro "I Hated, Hated, Hated This Movie".
En el guión original la frase recurrente de Finnegan era "what now?", que fue cambiada en la película por "now what?" ("¿y ahora qué?" en la versión española).
En la escena inicial en el casino del Argonautica se pueden ver billetes de 1.000 y 2.000 liras italianas, los cuales son de un importe muy bajo.
Famke Janssen casi no fue contratada para la película porque los productores consideraron que era demasiado reconocible de su trabajo en GoldenEye (1995).
Para crear los rifles que portan Hanover y sus hombres se utilizaron ametralladoras Calico M-960 modificadas, a las que se les añadió un tambor giratorio.
El plano final de la selva fue filmado en una playa Malibu.
Las escenas iniciales con más de 400 extras fueron filmadas a lo largo de cinco días.
La primera escena que rodó Anthony Heald fue la de su muerte en el barco de Finnegan y la última en la que salta a dicho barco desde el Argonautica.

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Monday, July 01, 2019

El maquinista

"Si estuvieras más delgado ya no existirías."

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

Trevor Reznik lleva un año padeciendo insomnio y experimenta una extrema delgadez, en ese momento comienza a dudar de su propia cordura.

INSOMNIO
El guionista Scott Kosar escribió el libreto que daría pie a El maquinista (The Machinist, 2004) en el año 2000, mientras estudiaba en un programa de escritura de guiones en UCLA, y tomó como referencia las novelas de Dostoevsky que estaba leyendo. "No lo concebí como tarjeta de presentación para conseguir un representante," declaraba el guionista. "Tampoco como una película de éxito veraniego. Fue algo más parecido a una confesión."
"La idea se me ocurrió una noche en que regresaba a casa desde la parada del autobús," recordaba Kosar. "En mi barrio hay una zona que siempre me ha parecido poéticamente desolada, un parque industrial atravesado por vías de tren. Al pasar por una de las factorías que hay allí, me detuve y eché una ojeada al interior. Recuerdo haber visto varios operarios anónimos trabajando en sus máquinas como si fueran meras extensiones de éstas. Me pregunté qué tipo de historias personales se cocían debajo de aquellos cascos protectores y monos grasientos. ¿Tienen los operarios crisis existenciales?" Esa idea sumada a las novelas de Dostoevsky darían forma a su excelente guión.
El libreto le llegó a Brad Anderson a través de su agente y en seguida le encantó. El director buscaba dirigir un guión que no hubiera escrito, ya que hasta aquel momento todas sus películas habían sido escritas o co-escritas por él mismo. Según el director, Kosar, "tenía esa manera de crear una especie de estado de ánimo y una atmósfera que era lo que yo buscaba hacer. Quería hacer una película que fuera en gran parte una obra de un personaje, pero que realmente se guiara por su atmósfera y por su tono. Así que me involucré en el proyecto desde el principio."
Anderson y Kosar llevaron el proyecto a diferentes estudios durante cerca de dos años y medio buscando financiación, pero la respuesta siempre fue la misma, que la película era demasiado oscura y ambigua.
Cuando empezaron a buscar actores para el papel de Trevor Reznik, se dio la causalidad que Christian Bale acababa de leer el guión y quería hacerlo. El actor estaba atravesando en aquel momento una depresión y después de leer el guión, "soñaba con el personaje y no podía parar de pensar en ello. Me sentí como si esto fuera a salvarme el culo, y sacarme del estado de depresión en el que estaba metido." Según reconocía el actor le llamó la atención la complejidad del guión. "Me atrajo el hecho de que tuviera que leerme el guión tres y cuatro veces para hacerme mi propia idea de cuál era el significado profundo de la historia," afirmaba Bale. "O por lo menos, el que yo quería darle." Tras hablar con Anderson el papel fue suyo. El actor aceptó participar en la película a cambio de sólo 250.000 dólares.
La entrada de Bale no facilitó la realización de la película, la cual seguía sin financiación. Pero la ayuda llegó de España a través de la productora Filmax, donde había gustado la anterior película de Anderson, Session 9 (2001). Antonia Nava, futura productora ejecutiva de la película, recibió el guión a través de un amigo que sabía de su deseo de trabajar con Anderson. Tras leerlo, Anderson recibió una propuesta de Filmax de financiarle su película a cambio de rodarla en España, algo que de entrada dificultaba la viabilidad del proyecto porque el guión de Kosar se situaba en San Pedro (Los Angeles).
Anderson viajó a España para hacer una exploración preliminar para ver si era posible rodar la película allí, y cuando se dio cuenta que podría hacerlo, dijo sí a Filmax.
El cambio de emplazamiento para el rodaje hizo que el guión tuviera que ser reescrito para tener lugar en un lugar indefinido de California. Además el bajo presupuesto con el que contó la película (5 millones de dólares) hizo que el guión tuviera que adaptarse a él, ya que estaba escrito para ser una película de mayor presupuesto.
Pronto se fue dando forma al reparto. Jennifer Jason Leigh fue una de las primeras actrices en las que pensó Anderson para el papel de Stevie. La actriz aceptó el papel aunque su manager le recomendó que no interpretase de nuevo a una prostituta, cosa que había hecho en el pasado varias veces, pero según la actriz, "pensé que Stevie era una clase diferente de prostituta."
El canadiense Michel Ironside consiguió interpretar a Miller gracias a que era amigo de Kosar, quien lo recomendó para el papel.
La española Aitana Sánchez-Gijón fue contratada para el papel de Marie. Según la actriz lo que le atrajo de su papel fue que su personaje representaba, "el contrapunto onírico a la desesperación del protagonista. Ella es una figura placentera, acogedora y comprensiva."
Y John Sharian se hizo con el papel del misterioso Ivan tras llamar la atención de Anderson en una audición, aunque también, como reconocía el director, influyó que, "había algo realmente perverso en el hecho de que se parece a un joven Marlon Brando en Apocalypse Now."
El resto del reparto lo formaron Lawrence Gilliard Jr. (Jackson), Reg E. Cathey (Jones), Anna Massey (Mrs. Shrike), Matthew Romero Moore (Nicholas) y Craig Stevenson (Tucker).

RODAJE
La película inició su rodaje el 26 de mayo de 2003 y se prolongó hasta el 22 de julio del mismo año. Tuvo lugar en diferentes localizaciones de la ciudad de Barcelona, así como en sus proximidades, como en San Adrián de Besós, el Parque de Atracciones Tibidabo, el Hospital del Torax de Tarrasa (utilizado para escenas de interiores) o el Aeropuerto del Prat. El maquinista es una película con sangre española, ya que parte del compromiso de rodar la película en España incluía que tenían que utilizar a un número determinado de actores y miembros del equipo del país. Esto provocó que algunos actores tuvieron que ser doblados dado su acento marcadamente español.
El rodaje tuvo lugar en el inicio del verano y se llegaron a alcanzar temperaturas de hasta 40º, que no hicieron nada fácil la filmación. Quien mejor lo llevó fue Bale, cuya delgadez le ayudó a soportar mejor las altas temperaturas.
Recrear California en Barcelona no fue tarea fácil y tuvieron que llenar las localizaciones de objetos típicos de Estados Unidos, desde señales de tráfico, teléfonos públicos, matrículas, cigarrillos, y bebidas alcohólicas. Pero lo más difícil fue encontrar coches americanos en España. La mayoría los consiguieron de una base militar americana, ya que era costumbre importar coches de Estados Unidos para usarlos allí. El más complicado de conseguir fue el Firebird que conduce Ivan, el cual fue cedido a la película por un coleccionista privado (era uno de los dos únicos Firebirds que pudieron encontrar en España), quien para su arrepentimiento, el coche terminó sufriendo algunos desperfectos.
Lo más recordado de la película es la asombrosa transformación física de Bale, quien para meterse en la piel de Reznik (descrito en el guión como un esqueleto viviente), llegó a perder cerca de 28 kilos para quedarse en unos escasos 54 kilos de peso. El papel no exigía una reducción de peso tan extrema, de hecho, Anderson nunca lo alentó a hacerlo, pero según reconocía el actor, "cuando acabé de leer el guión comprendí que si no lo hacía, el personaje no tenía ningún sentido para mí." En el guión estaba indicado ese peso, pero Kosar había escrito el papel para alguien de estatura más baja que Bale (el guionista se tomó a si mismo como referencia), pero el actor lo afrontó como un desafío para ver si podía conseguirlo. Además Bale utilizó como referente una foto del cantante Hank Williams demacrado, en cuya imagen se basó para componer, según el actor, "lo que Trevor debería ser." Su "dieta" se basó básicamente en café, una manzana y una lata de atún al día, además de algún suplemento de vitaminas y minerales. No consultó a ningún médico, pero tuvo siempre a su lado a un dietista que le aconsejaba que tenía que hacer. Bale necesitó de cuatro meses para perder todo el peso. Su voz cambió, y al igual que su personaje, comenzó a padecer de insomnio. "Todo ello contribuyó a que pudiera profundizar mejor en mi papel," declara el actor. "Porque no tenía más remedio que estar 24 horas en su piel. Cuando llegaba a casa y me miraba en el espejo, era a él a quien veía."
Después de rodar la escena en la que Reznik se burla delante de Stevie de su delgadez, Bale empezó a ganar peso. El actor recuperó su masa muscular a tiempo para el rodaje de Batman begins (2005).
Anderson no tuvo un rodaje tan placentero como cabría esperar, ya que pasó la mayor parte del mismo con muletas debido a que se había torcido un tobillo y se lastimó un tendón. Después de terminar con las muletas, el director se dañó la espalda llegando a rodar la película desde una camilla.
Rodaron en las auténticas alcantarillas de Barcelona la escena en la que Trevor escapa de la policía. Bale demostró una vez más su entrega a la película, al negarse a utilizar un calzado especial, así que rodó la escena caminando por aguas con desperdicios reales con un calzado corriente y sin protección.
"El look de la película se inspiró en la austeridad expresionista de los primeros films de terror," afirmaba Anderson. "Como El gabinete del Dr. Caligari, Nosferatu y Vampyr, así como en las sombrías y sugerentes películas producidas por Val Lewton en los años cuarenta, como Yo anduve con un zombie y La 7ª víctima." De esa forma el director de fotografía de la película, Xavi Giménez (Darkness), trabajó con una paleta de colores muy poco iluminada, que le sentó como anillo al dedo al tono oscuro buscado para la película. Ese estilo visual tan peculiar se terminó consiguiendo al filmar primero la película en 35mm para después pasarla a HD y hacer una corrección digital del color. De esa forma pudieron extraer el color y darle a la película un aspecto metálico. La idea era conseguir, "que la película fuera la combinación de colores del metal de una máquina, ese tipo de brillo púrpura-gris-azulado," explicaba Anderson. Así la fotografía se acercaba a como ve el mundo alguien quien padece insomnio, ya que esas personas pierden la capacidad de ver colores brillantes. Lo que es un acierto genial por parte de los responsables de la película.
Roque Baños (No respires) fue recomendado a Anderson por la gente de Filmax, para componer la banda sonora, y nada más conocerse ambos congeniaron. Inicialmente Anderson tenía previsto utilizar una partitura similar a la de Session 9, "casi sería un collage de sonido," según afirmaba el director. Pero tras ver Ultimátum a la Tierra (1951) en televisión, la banda sonora de Bernard Herrmann con su ya clásico uso del theremín, hizo que Anderson quisiera utilizar ese instrumento en la partitura de su película. "Pensé que la música necesitaba tener una especie de locura, una cualidad paranoica, y el theremín definitivamente captura eso," explicaba Anderson. Baños guiado por el director compuso una banda sonora con influencias de Herrmann.
La película tuvo un estreno limitado en Estados Unidos el 22 de octubre de 2004, después de haber pasado por varios festivales como los de Sundance, Berlin o Toronto. Tuvo una tibia acogida en la taquilla recaudando en territorio norteamericano tan solo 1.082.715 de dólares. Siendo su recaudación a nivel mundial de 8.203.235 de dólares. En España congregó a 156.268 espectadores y recaudó 793.984€.
Tubo una mejor acogida crítica, recibiendo alabanzas de forma unánime. Increíblemente la interpretación de Bale fue ignorada por los Oscar, aunque la película pronto se convirtió en un film de culto gracias al boca a boca propiciado por méritos propios, e impulsado por el gran trabajo del actor.

VALORACIÓN
El maquinista nos habla de un hombre consumido por la culpa y como su cuerpo es el reflejo de ello. Su extrema delgadez le provoca el insomnio, y el no dormir le provoca a su vez alucinaciones, llegando a un punto que no sabe diferenciar lo que es realidad y que es fantasía.
La película se mueve en un mundo onírico que va tendiendo hacia la pesadilla. ¿Nunca habéis tenido un sueño en el que habéis hecho algo horrible y cuando os despertáis por un momento dudáis de si ha sucedido realmente o no? La película pone en imágenes esa angustiosa idea.
El giro final es todo un shock cuando descubrimos, no sólo que Trevor atropelló al hijo de Marie y se dio a la fuga, si no que es él mismo, o mejor dicho su conciencia, quien estuvo siempre haciéndole la puñeta. Hay algo latente en su subconsciente, una verdad que quiere salir a la superficie y que simplemente busca la forma de hacerlo.
La primera frase de la película es la pregunta a Trevor, "¿Quien eres?" Él no lo sabe. ¿Es un muerto en vida? ¿La víctima de una conspiración? ¿Una buena persona? La película es un viaje de autodescubrimiento. Trevor trata de averiguar quien le está haciendo la vida imposible para terminar descubriendo que esa persona es él mismo.
Toda la película ocurre en la cabeza de Trevor y vemos la historia según su punto de vista. Todas las piezas del rompecabezas encajan perfectamente y todas las pistas están siempre ahí. Ya en la atracción de la "Ruta 666", Trevor atropella a un niño de cartón. Además el protagonista siempre se deja post-its a si mismo con recordatorios, y el misterioso juego del ahorcado no deja de ser uno más. Ivan se aparece por primera vez ante Trevor cuando éste se queda dormido en su furgoneta y no descubrimos que le falta una mano hasta después de que Miller pierda la suya, lo que nos demuestra que Ivan es la representación de la conciencia de Trevor, un reflejo deformado de si mismo, que trata que la verdad salga a la luz.
Hay detalles que denotan la presencia en la sombra de la conciencia del personaje. Así se explicaría que es Trevor quien activa la máquina en la que tiene metido el brazo, ya que se siente culpable por haberle hecho perder el suyo a Miller y su conciencia quiere hacer que él también pierda uno.
Hay otros detalles que me gustan, como la sugerencia de que Trevor seguramente extrajo los nombres de Marie y su hijo Nicholas, de la novela de "El idiota" (libro que lee en un momento de la película), donde hay dos personajes con esos nombres. Los relojes eternamente parados a la 1:30 (la hora de su crimen). O que durante toda la película vayan apareciendo sutilmente objetos de Trevor en diferentes lugares presagiando el final (como el tocadiscos, el muñeco rojo y el bol de cristal en el piso de Marie, o el coche de juguete rojo visto en una foto de Trevor que está en el pasillo donde vive Stevie).
Trevor se niega a ser feliz por los remordimientos que guarda en su interior, Stevie puede ser su salvación, ella quiere estar con él, pero él se sabotea a si mismo y también la pierde. Sólo encuentra la paz cuando se entrega a la policía y confiesa lo que ha hecho, así por fin consigue dormir y estar en paz consigo mismo.
La interpretación de Bale es increíble, y su entrega al papel es encomiable. El británico nos hace sentir su dolor y angustia de una forma única, y hay que reconocer que el haber perdido todo ese peso hace más auténtica e impactante su interpretación. Es fascinante verlo en pantalla siendo un esqueleto andante. Él hace que la película sea especial y siempre será recordada por su impresionante transformación física.
Con El maquinista Anderson filmó la que es su mejor película y se consolidó como un talento en alza. Después nunca realizaría una película tan brillante, pero aquí dio en el clavo, creando una obra oscura y adulta con múltiples lecturas y matices.
El maquinista es uno de los mejores thrillers psicológicos que se hayan filmado (y una de las mejores películas producidas en España). Juega a deambular entre la realidad y la ficción sin que sepamos hasta su inolvidable final que es real y que no. Oscura, kafkiana y siempre fascinante. Es una película que consigue quitarte el sueño.

CURIOSIDADES
En la escena del metro se puede ver un póster de la película Rottweiler (2004), otra producción de Filmax Group y Julio Fernández.
Para ayudarse a perder el apetito Christian Bale comenzó a fumar durante su dieta extrema.
El personaje de Michael Ironside sufre una amputación, como le sucede en otras películas de su carrera como Desafío total (1990), Starship Troopers (1997) y Guy X (2005).
Hay en la película un par de referencias a Dostoevsky. En un momento de la película Trevor lee "El idiota". Y dentro de la atracción de la "Ruta 666" se ve un cartel que indica "Crimen y castigo", título de otra de las novelas del escritor ruso.
Cuando Bale empezó a recuperar su peso, lo cual hizo demasiado rápido, descubrió que tenía el colesterol de una persona de 90 años.
Fue nominada a los Premios del Cine Europeo y Saturn en la categoría de mejor actor (Christian Bale). En los premios Goya fue nominada en la categoría de mejor música original (Roque Baños). Y en el Festival de Sitges se llevó los premios al mejor actor (Christian Bale) y mejor fotografía (Xavi Giménez).
La matrícula del coche de Ivan es "743CRN", justo el contrario que la de la furgoneta de Trevor "NRC347".
Cuando Trevor introduce el nombre de Miller en el juego del ahorcado, al muñeco le falta el mismo brazo que a Miller.
Dada su delgadez Bale encontró difícil realizar tareas tan simples como correr porque básicamente no tenía músculos en las piernas.
En la escena en la que Trevor lleva a Marie y su hijo conduciendo a casa en su furgoneta, cuando se detienen, se puede ver al fondo a dos hombres sentados. Según Brad Anderson, se trataba de dos drogadictos que estaban inyectándose heroína mientras rodaban la escena.
La 1:30 es importante en la trama de la película, curiosamente aproximadamente a la hora y treinta minutos de película se revela el gran giro de la historia.
Scott Kosar, fan del grupo Nine Inch Nails, tomó el nombre de su líder Trent Reznor para dar nombre a su protagonista Trevor Reznik. Incluso en el guión original había una cita de sus letras en la primera página. Además el guionista quería una banda sonora del grupo para la película, pero Anderson tomó otro camino.

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Saturday, June 01, 2019

Snake eyes

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

Durante un combate de boxeo en un casino de Atlanta asesinan al Secretario de Defensa de los Estados Unidos. Rick Santoro, un policía corrupto, deberá descubrir quien es el responsable y para ello se entrevistará con diferentes implicados, que narrarán lo que han presenciado.

Para una película como Snake eyes, que narra una historia desde varios puntos de vista, ¿qué mejor forma de reseñarla que hacerlo también desde diferentes puntos de vista? De modo que, esta reseña es un poco diferente y cuenta con la participación de Ramón (del blog Cinema Dreamer) y Fernando Siles (del blog Nunca seré Clint Eastwood), quienes también harán su análisis sobre la película. Así que tendréis tres reseñas por el precio de una. Quiero darles las gracias a ambos por ayudarme a escribir este artículo y por el tiempo que le han dedicado, creo que el resultado es fantástico. Hagan sus apuestas, comenzamos.

LA CASA GANA
Tras su colaboración en Misión imposible (1996), el director Brian De Palma y el guionista David Koepp quisieron realizar otra película juntos, la tercera, tras su primer trabajo en Atrapado por su pasado (1993). "David tenía ganas de escribir un guión en que se enfocase un crimen desde varios puntos de vista y como esa idea siempre me había parecido interesante lo tomamos como punto de arranque," declaraba el director. Y así nació Snake eyes (Snake Eyes, 1998).
De Palma añadió a la historia cosas de su cosecha, como las historias que había leído sobre Howard Hughes. "Cuando iba a Las Vegas a negociar sus contratos con los del Ministerio de Defensa, los metía en un torbellino de fiestas y chicas para venderles mejor sus aviones," afirmaba el director. "Y de ahí saqué al malo de la historia, el personaje de Powell, que interpreta John Heard." Y decidió a situar la historia en Atlantic City porque la conocía muy bien y deseaba realizar una película en la ciudad que reflejase el declive que conoció con la introducción del juego. Y es que para el director, un casino, "es la representación del infierno en la tierra."
Koepp y De Palma trabajaron en el guión a distancia, ambos se comunicaban mediante correos electrónicos, estando el director en Nueva York y el guionista en California. De esa forma Koepp fue dando forma al guión.
Ambos vendieron el proyecto a Paramount Pictures. Y llegaron a un acuerdo con la productora, por el cual De Palma se embolsaría 5 millones de dólares por su trabajo como director y productor, y Koepp recibiría 4 millones por escribir el libreto.
Para el papel principal del policía Rick Santoro inicialmente se consideró a Al Pacino, y trabajaron en una versión del guión con el protagonista de Serpico en mente. Tenían la idea que su relación con el personaje de Kevin Dunne fuera de hombre mayor-hombre joven, pero Pacino acababa de salir de Donnie Brasco (1997) y no estaba seguro sobre ello. Los personajes fueron evolucionando y al final se estableció que fueran dos hombres de la misma edad. Finalmente el escogido para el papel fue Nicolas Cage, quien se embolsó 16 millones de dólares por dar vida al policía. El actor se metió de lleno en el personaje y hasta encontró el característico traje y camisa que lleva en la película.
Y para dar vida a Kevin Dunne, se le ofreció el papel a Will Smith. El actor pidió 12 millones de dólares a cambio de participar en la película. Paramount no quería pagar más de 9 millones, por lo que ambas partes no llegaron a un acuerdo. De Palma se planteó darle el papel a Tim Robbins, pero finalmente fue a parar a Gary Sinise, con quien contactaron sólo tres semanas antes de empezar a rodar.
Lisa Spoonauer (Clerks) hizo una audición para el papel de Julia Costello, pero se lo terminó llevando Carla Gugino.
El resto del reparto se compuso por John Heard (como el magnate Gilbert Powell), Stan Shaw (en la piel del boxeador Lincoln Tyler), Kevin Dunn (dando vida al reportero Lou Logan), Luis Guzmán (en el papel del traficante Cyrus) y Jayne Heitmeyer (como la misteriosa Serena).

RODAJE
La fotografía principal tuvo lugar desde el 4 de agosto de 1997 al 2 de noviembre del mismo año, en la ciudad de Montreal (Canadá). En el estadio Old Forum de la ciudad se construyeron los decorados del casino. Y la secuencia final se filmó en Atlantic City.
Como sólo disponían de 2.000 extras, en lugar de los 14.000 que supuestamente hay viendo el combate, se iluminó el set de tal forma que algunas gradas quedaran a oscuras, donde realmente no había nadie, e iban cambiando de sitio a los extras de un lado para otro del set según el emplazamiento de la cámara.
El rodaje de la película trajo de cabeza a la Warner, los retrasos en el inicio de la fotografía principal fueron tales que los ejecutivos de la Warner temieron que Nicolas Cage no estaría disponible a tiempo para el rodaje de "Superman Lives", que el actor iba a protagonizar a las ordenes de Tim Burton. Cage se había comprometido a realizar ambas películas y el conflicto de calendarios hacía peligrar la producción de la Warner. Al final Warner y Paramount llegaron a un acuerdo, el rodaje de la película del personaje de DC Comics se retrasaría hasta el 6 de octubre y en caso de que el rodaje de Snake eyes no hubiera terminado en el plazo estimado, las escenas que faltasen por rodar, se filmarían después de finalizar el rodaje de la película sobre Superman. Basta decir que nada de eso fue necesario y la película se terminó en el tiempo previsto. Y como es sabido, "Superman Lives" nunca llegó a realizarse.
El plato fuerte de la película y por lo que es recordada, es por su espectacular plano secuencia de 12 minutos de duración. "Filmamos las primeras 26 páginas de forma continua," explicaba Cage. "Fuimos de A a Z sin un corte. Normalmente me gusta tomarme mi tiempo con el diálogo y marcar las líneas con pausas. Pero Brian quería un ritmo rápido, como el estilo de las películas de los años 30. Gary y yo tuvimos que decir un montón de frases y llegar a la marca final mientras la cámara nos seguía. Al mismo tiempo estábamos tratando de asegurarnos, en esta única escena, que el público tuviera clara nuestra relación."
Por su parte De Palma justificaba dicho plano porque, "quería mostrar todo el universo en el que estaba el personaje de Nicolas Cage. Quería mostrar su mundo. Quería mostrarlo realmente rápido y quería mostrarlo entero." Realmente la escena la componen cuatro planos diferentes, ya que no se fabricaban cartuchos para cámaras con una duración que permitieran rodarla de una vez, así que se unieron los planos para dar la sensación de un único plano continuo. Falta decir que el resultado de la escena es perfecto y deja con la boca abierta siendo todo un prodigio de puesta en escena.
De Palma hizo gala de ser todo un profesional y terminó la película antes de tiempo y por debajo del presupuesto. "Era el productor, la presupuestamos en 72 millones y la filmamos por 68 millones y 12 días antes de lo previsto," afirmaba el director.
El montaje de la película tuvo problemas con la MPAA, como ya le había sucedido varias veces en el pasado a De Palma. El director tenía firmado por contrato entregar la película con una calificación por edades "PG-13", pero la MPAA le dio una "R". La asociación alegó que le dieron esa calificación porque, "había demasiados puñetazos en el combate. Por la sangre chorreando cuando el secretario recibe el disparo. Y porque a Nicolas Cage le golpean demasiado," según contaba De Palma. No tuvieron tiempo de apelar la calificación, el director hizo algunos cambios en el combate y aún así mantuvieron la calificación "R", con la que se estrenó. Para no ser una película con una gran violencia, sorprende dicha calificación, para De Palma tiene una fácil explicación, "simplemente sentí que tuve un trato especial por parte de la Junta de Calificaciones porque luché contra ellos durante toda mi carrera. En lo que a mí respecta, censuran películas."
La película se estrenó el 7 de agosto de 1998 y tuvo un irregular resultado en la taquilla. En territorio norteamericano recaudó unos correctos 55.591.409 de dólares y la cifra final a nivel mundial fue de 103.891.409 de dólares.

EL FINAL ORIGINAL
Inicialmente Koepp había ideado un desenlace diferente al visto en la película, en el que Kevin Dunne, "no moría, el personaje de Nicolas Cage lo salvaba al final," explicaba Koepp. "Es habitual cambiar cosas. No termina de muy diferente forma, es sólo que ellos querían que el malo recibiese su merecido. Así se hizo."
Entonces el guionista escribió un nuevo final, que llegó a filmarse, en el que hacía acto de presencia una ola gigante provocada por el huracán que asolaba la ciudad y que arrastraba una enorme esfera que se llevaba por delante al personaje de Gary Sinise. La escena estaba llena de espectaculares efectos visuales, los cuales fueron creados por Industrial Light and Magic.
El concepto tras la ola de Koepp y De Palma era, según el director que, "cuando tratas con semejante corrupción, necesitas que Dios aparezca y la haga desparecer. Es lo único que funciona."
Tras un pase de prueba con público, "a nadie le pareció que funcionara," explicaba el director. "Así que se nos ocurrió otra cosa que nunca me pareció que funcionaba tan bien como la idea original." Y así se rodó un nuevo final, el visto en la película, en el que el personaje de Gary Sinise se suicida ante las cámaras. Aún así quedaron varias referencias al huracán a lo largo de toda la película.

VALORACIONES
"Desde el punto de vista de Fernando Siles"
Después de la película más impersonal (y a la vez más exitosa) de su carrera, Misión Imposible, el De Palma de Snake Eyes es más De Palma que nunca, con todo lo bueno y todo lo malo que ello conlleva.
El inicio, con ese plano secuencia de casi 15 minutos, es maravilloso, historia del cine. Luego, lamentablemente, la cinta no consigue mantener del todo el nivel debido a lo algo torpe y engañosa manera de ir desentrañando el misterio a lo Rashomon del guionista David Koepp coronada con un innecesario epílogo (que también tiene otro plano secuencia menos espectacular) que se carga el “más o menos” tiempo real en el que iba transcurriendo la película.
De todos modos De Palma se luce en muchas escenas demostrando toda su maestría con la cámara (ese paseo aéreo por las habitaciones del Casino) y Nicolas Cage, en el momento más cumbre de su carrera (venía de Leaving Las Vegas, Con Air y La Roca) lo da todo y se echa a la espalda una película hecha por y para su lucimiento.
También destacar el buen hacer de Gary Sinise y Carla Gugino (nunca ha estado más guapa que aquí) y la curiosa y recordada banda sonora de Ryuchi Sakamoto. Además dura apenas 90 minutos, algo que cada vez es más difícil de ver en el cine actual y que es algo que agradezco.
En su momento no fue un gran hit pero a día de hoy es uno de los clásicos de final de siglo por méritos propios y porque ha aguantado mejor el paso de tiempo que otras obras coetáneas.

"Desde el punto de vista de Ramón"
Después de encandilar a público y crítica con su melancólico relato sobre un criminal que busca la redención y de arrasar la taquilla con la primera Mission Impossible de Cruise, Brian De Palma volvió a sumergirse en el género del suspense con vena hitchcockiana. En esta ocasión introduce al espectador dentro de un recinto de juego y corrupción donde un crimen desencadena la investigación que tiene a un detective corrupto en medio del huracán. Siguiendo la mejor tradición del género detectivesco se otorgan pistas que acaban adquiriendo sentido a medida que avance el metraje. Lo peor que se puede decir de la cinta, y que es la razón por la que no se le valore cómo se merece, es la resolución del caso. Aunque, según mi opinión, a De Palma le da igual cómo acabe la historia. Su interés es ofrecer otro de sus juegos de prestidigitador visual con el que embobar a los espectadores. Y lo consigue sin discusión.
Snake Eyes es uno de los mejores ejemplos en que la forma gana por KO al fondo. A pesar de que la primera vez que la vi no me gustó que el villano se descubriese a mitad de metraje y de que el final resulte forzado e incluso inverosímil (que precisión tiene Santoro para ir dónde se esconde Julia y que, en ese preciso instante, entre la bola y llegue la policía) creo que la historia sigue las normas del género y tiene una evolución acertada. Temas como la corrupción, el mercantilismo armamentístico, la especulación urbanística, el terrorismo, el hacer de la tragedia un circo mediático o la fragilidad de las apariencias se dan de la mano en este juguete de De Palma que vuelve a hablar sobre la redención.
Hay dos motivos por los que Snake Eyes resulta inolvidable. La primera es la electrizante puesta en escena de un De Palma en estado de gracia que no ofrece un segundo de respiro al espectador.
Cada escena de la película posee algún detalle vital para el desarrollo de la historia y la planificación describe el estado de ánimo y la personalidad de los personajes. Por ejemplo, aún a pesar de no gustarme el que se desvele al villano tan pronto he aprendido a valorar y admirar la manera en que lo define cómo tal el director, con una ligera inclinación en la imagen bañada por una luz roja intensa, enmarcándolo como alguien que ha bajado a los infiernos. Otro instante para el recuerdo es el travelling cenital que describe la distancia que separa al cazador (Dunne) de la presa (Julia) cruzando las diferentes habitaciones del hotel. Me gusta también cómo De Palma busca junto al director de fotografía Stephen H. Burum planos expresionistas con ayuda de las sombras de los personajes cuando están dialogando o en la resolución final, cuando Santoro descubre a Dunne a su espalda.
Encontramos las habituales secuencias en plano subjetivo que el director utiliza, sobre todo, cuando los sospechosos o testigos narran su testimonio de los hechos, sirviendo como elemento de suspense. En consonancia a esto, hay que alabar el uso que se le da a las diferentes pantallas de vigilancia, y cómo estas juegan un papel fundamental tanto para la trama como para el mensaje de la película, dejando claro que nada es lo que parece.
Ahora bien, si hay que mencionar una escena esa es la de apertura. Un plano secuencia de doce minutos de duración que sirve para poner en situación al espectador, ofrecerle pistas y presentar al protagonista. Se parte de una imagen que es una señal de televisión para, a continuación, mostrar otras dos pantallas que muestran diferentes puntos de vista del recinto donde tiene lugar la historia.
En la última entra el protagonista, Rick Santoro, y desde ese instante la cámara lo acompaña inseparablemente hasta llegar al combate estrella de la noche, que el director narra en off con el sonido de los golpes, siempre centrándose en la figura del detective y los personajes que van apareciendo a su lado. Un disparo pone fin a la secuencia dejando claro que toda ella ha servido como presentación del tablero donde se va a jugar una partida en tiempo real (antes que los federales lleguen y se ocupen del caso tienen cerca de 90 minutos, el tiempo de duración del film).
Dicho plano secuencia es de los mejores de la historia del cine y ya deja entrever los intereses de De Palma de querer volver a homenajear al maestro del suspense con una apertura al más puro estilo La Soga (al igual que aquella se pueden adivinar los cortes para crear la magia). Como todo buen relato de investigación, y de nuevo recordando la cinta de Hitchcock o algunas novelas de Agatha Christie, la película tiene una naturaleza teatral al desarrollarse en un único escenario, remarcando la sensación de asfixia y carrera contrarreloj que viven los personajes. La dualidad rubia/morena vuelve a estar presente a través del personaje femenino, lo cual remarca más aún el hecho de que las apariencias engañan. En definitiva, estamos ante un juego depalmiano clásico, donde se dan de la mano sus virtudes y señas de identidad.
El otro motivo por el que la película resulta inolvidable es la interpretación de un Nicolas Cage que por aquel entonces era oro para la taquilla (La Roca, Con Air, Cara a Cara). Cage se asocia a la locura desatada de De Palma creando un personaje que es dinamita. La primera aparición de Santoro dentro de una televisión presentándose ya describe su locura y verborrea, así como su afán de protagonismo. Rick Santoro es un huracán tan devastador como el que está azotando Atlantic City durante el combate. Corrupto, infiel, avaricioso, seguro de sí mismo, el Rey de la ciudad como él mismo llega a definirse. Pero también bueno en su trabajo. La investigación le sirve para abrir los ojos y ser consciente del mundo en que vive. Su idealizada y segura realidad se desvela tan manchada de  sangre como el billete que lleva guardado durante casi todo el metraje. La historia de Snake Eyes es su camino hacia la redención. Y Cage lo borda, pasando de un personaje desatado que parece ir hasta las cejas de cocaína (recordando al Pacino de Scarface) mediante el que dar rienda suelta a todos sus recursos de sobreactuación (flipo siempre que se levanta anunciando ser el rey) a un investigador experimentado que sabe qué teclas tocar y dónde buscar las respuestas que necesita. Es de quitarse el sombrero  cómo el actor mantiene la intensidad durante todo el plano secuencia, convirtiéndose en una extensión de los objetivos de De Palma en el film.
También me gustan y merecen mención Gary Sinise y Carla Gugino. El primero porque  siempre ha sido un infravalorado actor de primera que retoma su rol de personaje con giro ¿inesperado? en la línea de Rescate. Y la segunda porque, además de representar a la perfección la belleza exuberante Depalmiana, se descubrió al gran público dejándolo tan embobado como a Cage cuando se sienta a su lado.
Como he citado al principio, creo que el punto flaco de la cinta es el guión, obra de David Koepp, quien colabora por tercera vez consecutiva con De Palma. No es un mal guión, sino que me molesta la resolución tan forzada y happy, quizás porque no querían volver a narrar una historia de redención con la muerte del protagonista como en Carlito´s Way. Aún así, gracias al epílogo se puede vislumbrar un cierto toque amargo, con un Santoro abandonado a las puertas de ir a la cárcel (aunque Julia dice que lo esperará) y las cenizas del estadio donde tuvo lugar el asesinato y la trama reconstruyéndose, dejando ver que el mal en forma de corrupción siempre renace. Otro detalle que me parece tramposo es el que se nos descubra que Julia apenas puede ver sin gafas, y sin embargo  ha podido esconderse, ir al baño a lavarse, localizar una cazadora de su talla... en resumidas cuentas, sobrevivir bastante bien cuando se ha desencadenado la tragedia.
Aunque la cinta dejó fríos a gran parte de los espectadores y críticos con el tiempo se ha ido revalorizando, dejando para la posteridad su glorioso plano secuencia de apertura. Snake Eyes es otra muestra del gran talento de De Palma en la puesta en escena, quien realiza su propia Rashomon jugando con los testimonios y puntos de vista de los personajes. Y tenemos a Nicolas Cage desatado en sus mejores años. En el juego, los ojos de serpiente hacen que la banca gane, pero en esta ocasión los que salimos ganando somos los espectadores.

"Desde el punto de vista de Rodi"
Snake eyes es uno de los films más infravalorados de Brian De Palma, y es una lástima porque es uno de los más entretenidos y divertidos de su carrera, donde el maestro da toda una lección de dirección.
La película recibió unas pésimas criticas en su estreno, creo que porque la mayoría no aceptó la propuesta que nos presenta el director, quien sólo quiere jugar y que nosotros formemos parte del juego (de hecho, la película termina con unos obreros desmontando el estadio/decorado donde tuvo lugar la historia). Snake eyes no es más que una excusa en manos de De Palma para utilizar todos los recursos visuales y narrativos que tiene en su haber para hacer avanzar la historia y que ésta siempre resulte entretenida (y también para divertirse él mismo). Sólo así se justifica ese increíble, pero innecesario picado, que muestra varias habitaciones de un hotel mientras Dunne intenta dar con Julia. Aunque otros, como la utilización de la pantalla dividida tiene sentido, al ser una película que muestra varios puntos de vista. Snake eyes es un prodigio de puesta en escena, un tour de force constante, donde el director se reta a sí mismo a un más difícil todavía, es decir, una gozada para todo amante del cine.
Pero la pièce de résistance de la película es el impresionante plano secuencia inicial de 12 minutos, cuya función está de lo más justificada, De Palma nos muestra la vida sin cortes, algo que fluye de forma continua, pero de pronto sucede algo horrible, un asesinato y bam, se rompe la estructura de la película, a partir de entonces se pasa a planos más cortos y a un montaje convencional, el horrible asesinato ha roto la vida de las personas que se ven implicadas en él y también el estilo narrativo de la película. Es sencillamente perfecto.
La película trata de un hombre a un paso del lado oscuro (interpretado por un enérgico Nicolas Cage) y como su conciencia es puesta a prueba. Santoro tiene un dilema en la ciudad del pecado, un lugar lleno de seres corruptos como él, pero por una vez hará lo correcto, ya que por muy malo que sea, tiene unos límites y un código moral. Snake eyes es el camino a la redención de un personaje que en el fondo no sabe que es bueno. Como el propio De Palma decía antes, el casino es la representación del infierno, un lugar en el que no hay posibilidad de escape o redención (donde la casa siempre gana), y es que sobre el relato sobrevuela una aureola bíblica y podemos encontrar en él varias referencias religiosas, como ese centro de control con cientos de pantallas como una entidad omnipresente, la ola gigante como la ira de Dios, Lincoln se convierte en un Judas al traicionar a Santoro, la cámara-ojo que todo lo ve desde las alturas a modo de ojo de Dios, etc.
La tecnología y su uso es uno de los temas recurrentes en la obra de De Palma. Aquí las cámaras son un personaje más de la película, y están presentes en todo momento, como por ejemplo, la introducción de Rick a través de una pantalla de televisión, una cámara le da a Rick la respuesta del crimen, éste halla a Julia gracias a las pantallas del puesto de vigilancia del casino, y Dunne muere en directo ante una cámara.
Y también están presentes otras de las constantes de su cine, como la traición de una amistad, la doble identidad, el uso de disfraces, y no falta la influencia de Hitchcock (vemos la sombra de La soga en el plano secuencia y de Vértigo con el juego de rubia/morena de Julia).
Pero hay otros detalles a lo largo de Snake eyes que hacen de ésta una película más interesante de lo que pueda parecer a primera vista, y es que De Palma se guarda varios ases bajo la manga. Como el uso de color rojo para reflejar el tormento (y dramática decisión) de Kevin Dunne cuando tiene que eliminar a sus hombres, el utilizar un plano subjetivo para contar algo que es mentira (el director juega con la idea preestablecida que damos por sentado que si vemos algo desde el punto de vista de un personaje tiene que ser cierto) o la sangre en el billete que Santoro observa mientras tratan de sobornarlo (poniendo literalmente ante él dinero manchado de sangre).
El director cuida todos los detalles por pequeños que sean, como por ejemplo, cuando mete a Julia en el mismo plano en el que Dunne persigue a la mujer pelirroja, si nos fijamos, ella aparece en el lado derecho de la pantalla cuando ambos suben las escaleras, básicamente porque es ahí donde está (y así será testigo de lo que hace Dunne). Y del mismo modo, cuando Rick observa a la chica con el cartel con el número 7, podemos ver detrás al terrorista escondido durante menos de un segundo. El director nos va dejando todas las pistas para resolver el crimen.
Lo único que no funciona es su circense final, muy en la línea de En nombre de Caín (1992), un cúmulo de demasiadas casualidades que no se sabe muy bien de donde vienen.
Snake eyes es un excelente relato de suspense con un gran misterio detrás, que se va resolviendo de la forma más entretenida posible. La película es en manos de un juguetón De Palma un circo de tres pistas, convertido en un espectáculo más grande que la vida. Es una lástima que uno de sus trabajos más lúdicos y mejor filmados, no esté lo suficientemente valorado. Sigan este consejo, apuéstenlo todo a De Palma, porque una cosa es cierta, en Snake eyes la casa siempre gana.

CURIOSIDADES
La frase que grita el borracho "Ya llega el dolor", ("Here comes the pain" en la versión original) también es dicha en Atrapado por su pasado (1993), otra película de Brian De Palma.
Al rodar la secuencia eliminada de la ola gigante, Carla Gugino contrajo una neumonía.
La única de las tres película que De Palma hizo para la Paramount que no es una adaptación de una serie de televisión.
El alcalde que le da un premio al valor a Santoro al final de la película, era el auténtico alcalde de Atlantic City, James Whelan.
Fue escogida por "Cahiers du Cinema" como una de las 10 mejores películas de 1998.
La voz que se oye diciendo al final de la película, "¿Qué hay de la cocaína?" es la de Brian De Palma.
Los 12 primeros minutos de película corresponden a un plano secuencia filmado que crea la ilusión de un único plano, aunque en realidad tiene varios cortes ocultos. Dichos cortes se producen en los siguientes momentos:
1ª corte (2' 37"): Rick está delante de unas pantallas de televisor unas personas pasan por delante de la cámara.
2ª corte (4' 18"): Rick comienza a bajar las escaleras persiguiendo a Cyrus.
3ª corte (6' 01"): Rick a grita a Tyler cuando el boxeador pasa por delante de él.
4ª corte (7' 03"): Rick grita, "!Ahí está!" a Dunne y la cámara hace un barrido.
5ª corte (9' 49"): Dunne mira a la mujer pelirroja y la cámara hace un barrido.
6ª corte (12' 11"): Justo antes que Rick grite "¡Bien, eres un diablo del mar!"
7ª corte (12' 29"): El borracho grita "Ya llega el dolor", y la cámara hace un barrido hasta Rick.
Según Kevin Dunne, el hecho que el personaje de Gary Sinise se llamase Kevin Dunne causó confusiones entre ambos durante el rodaje. A Dunne le dieron una suite en el ático de un lujoso hotel para alojarse durante el rodaje, pero descubrir más tarde que se trataba de un error y que era la de Sinise. Al final Dunne tuvo que alojarse en una cadena de hoteles.
En los agradecimientos de los créditos finales se incluye a Richard Santoro (como el personaje de Nicolas Cage en la película).
En un momento de la película Dunne le dice a Santoro que si no le dice donde está Julia, terminará perdiendo su trabajo, a su mujer, a su novia y que irá a la cárcel, e irónicamente es lo que le sucede al policía al final de la película.

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