Sunday, July 19, 2020

El gran halcón

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

Eddie Hawkins, un ladrón de guante blanco, sale de la cárcel tras 10 años encerrado. Nada más hacerlo, se ve obligado a robar tres elementos de una máquina de Leonardo da Vinci, que convierte el plomo en oro.

ATRAPA A UN LADRÓN
Tras el éxito de Jungla de cristal (1988), Bruce Willis se convirtió en una de las grandes estrellas de Hollywood, y fue en ese momento cuando quiso llevar a cabo una vieja idea, realizar la película El gran halcón (Hudson Hawk, 1991), basada en una canción que había escrito con Robert Kraft, y que contaba la historia del ladrón de guante blanco Hudson Hawk.
"Mi amigo Robert Kraft  y yo solíamos recorrer juntos Nueva York," recordaba Willis en 1991. "Por aquel entonces él era cantante de un club nocturno. Escribió una canción y yo escribí la letra, eso fue hace unos 12 años. Se llamaba "The Hudson Hawk" y era sobre este personaje, Little Eddie Hawkins, un tipo que sale de la cárcel y de las cosas que le suceden. Siempre dijimos que algún día deberíamos convertirlo en una película. Cuando llegué a una posición donde podía conseguir que los guiones se hicieran, ésta fue una de las ideas que puse en desarrollo."
Willis les propuso escribir el guión a Ron Osborn y Jeff Reno, guionistas y productores de la serie Luz de luna (1985-89) que él protagonizaba. Y ambos empezaron a desarrollar una historia.
A finales de 1989, Willis llegó a un acuerdo de preferencia con TriStar Pictures para realizar la película. El actor había participado en el mayor éxito del año de la productora, Mira quien habla (1989), donde había puesto voz al bebe protagonista, además de protagonizar anteriormente para la casa Cita a ciegas (1987) y Asesinato en Beverly Hills (1988). TriStar dio luz verde al proyecto con un presupuesto de 40 millones de dólares (pero no se quedaría ahí).
Willis le ofreció el proyecto a Joel Silver, con quien había rodado la primera película de John McClane. "[Bruce] tenía esta fantasía de ir a Europa y viajar alrededor del continente y hacer esta película de forma moderna al estilo de James Bond," decía el productor. "Así que nos reunimos y la hicimos." Durante ese proceso les dio tiempo a hacer juntos La jungla 2: Alerta roja (1990). Willis recibió un cheque de 10 millones de dólares por El gran halcón, y tenía por contrato derecho a aprobar el casting de sus compañeros de reparto.
Dados los buenos resultados con las dos entregas de Jungla de cristal, Willis le dio la escritura del guión a Steven E. de Souza, guionista de aquellas. "En un momento dado, él desarrolló un guión que estaba situado en la Guerra Fría basado en una realidad que estaba completamente olvidada," declaraba el guionista. Por esa razón Souza escribió el guión desde cero.
Silver era un fan de Escuela de jóvenes asesinos (1988), así que contrató a su director Michael Lehmann, para hacerse cargo de la película.
Por su parte, Robert Kraft se encargaría de la banda sonora junto con Michael Kamen, y además sería acreditado como productor ejecutivo.
Willis y Lehmann deseaban hacer la película más loca, el guión de Souza era de tono más serio que el finalmente visto en la película. Pero Souza fue contratado para escribir otro guión (cuando llevaba escritos dos borradores y hecho un pulido) y el guionista Daniel Waters (Demolition Man) entró para aportar esa locura.
Inicialmente Waters, que había escrito Escuela de jóvenes asesinos, rechazó el trabajo, pero Silver y el director insistieron. "Volví a mirar el material y Joel dijo que podía tener libertad total," recordaba Waters. "Bruce Willis dijo que no estaba interesado en hacer una película de acción tradicional. Sentía que su personaje de Luz de luna nunca había estado en una película. Quería poner algo de humor a la fórmula. Empecé a ver esto como una oportunidad para hacer mi tipo de película de acción y salir adelante." El guionista creó al personaje del mayordomo y dio forma a los Mayflower. Y William Conrad de Las aventuras de Rocky y Bullwinkle se convirtió en el narrador.
Esos cambios en el guión afectaron incluso a quien era el villano. En el primer guión, estaba previsto que el villano fuera interpretado por Joss Ackland (Arma letal 2), pero mientras trataban de conseguir al actor, Lehmann propuso que Audrey Hepburn fuera la villana. Llegaron a hablar con la actriz sobre esa posibilidad, y se reescribió el guión para que una mujer fuera la villana. Pero después Willis sugirió que juntaran a los villanos de ambos guiones y que fueran pareja, así surgieron los Mayflower.
El protagonista de El último Boy Scout quería que su personaje tuviera un mono por mascota, llamado Little Eddie, pero a Waters se le ocurrió que fuera asesinado durante su estancia en prisión, y que Tommy se lo comunicara cuando lo recoge en Sing Sing. Hawk cree que fue asesinado por la mafia, pero en realidad fue Kaplan el responsable. Aunque se llegó a filmar, al final todo lo relacionado con el mono se eliminó del montaje final. Aun así podemos ver algún vestigio de esa subtrama, por ejemplo, cuando James Coburn cae por el barranco yendo en el capó de la limusina, si uno se fija lleva la foto de un mono en su frente, eso es porque durante su pelea con Hawk, éste le pegaba la foto y le decía antes de matarlo, "Saluda a Little Eddie, hijo de puta."
Para el papel de la monja Anna Baragli, Willis se había fijado en la por aquel entonces desconocida Famke Janssen, a quien había visto en un anuncio de Pantene, y pidió que hiciera una audición. La modelo hizo una prueba en Londres, pero no consiguió el papel. Isabella Rossellini fue escogida, pero los retrasos en el inicio del rodaje provocaron su salida, y la holandesa Maruschka Detmers se hizo con el papel en su lugar.
Sandra Bernhard fue la elegida para dar vida a la villana Minerva Mayflower. La actriz confesó que creía que iba a participar en una clase de película diferente. "Pensé que iba a ser muy elegante y sofisticada," reconocía Bernhard. "Muy europea, y un poco picante y sexy, y en su lugar terminó siendo... loca."
El 21 de marzo de 1990, Richard E. Grant recibió la llamada de su agente para una reunión con Lehmann y Waters en Londres, para interpretar al villano Darwin Mayflower, marido de Minerva. Fue contratado para 22 días de rodaje a lo largo de 3 meses, muy a su pesar, el actor permanecería en el rodaje mucho más tiempo.
La misma noche que se reunieron con Grant, también lo hicieron con Steven Berkoff (Rambo: Acorralado, parte II) para ofrecerle el papel de Alfred el mayordomo. El actor se sintió tan insultado porque le ofrecieran un papel tan pequeño, que se pasó la noche burlándose de Lehmann y Waters. Al final el papel recayó en el británico Donald Burton.
Joel Silver llamó personalmente a James Coburn, para que se uniera a la película en el papel del agente de la CIA George Kaplan.
A las chocolatinas de la CIA les dieron vida David Caruso (Kit-Kat), Don Harvey (Snickers), Andrew Bryniarski (Butterfinger) y Lorraine Toussaint (Almond Joy). Y los mafiosos hermanos Mario fueron interpretados por Frank Stallone (Cesar) y Carmine Zozzora (Antony).
Dos semanas antes de empezar el rodaje, aún no tenían contratado al actor que daría vida a Tommy Five-Tone, compinche de Hawk, y que en el guión con el que comenzó la película se llamaba Alex. El elegido fue Danny Aiello, amigo de Willis, pero el problema era que el actor ya había firmado para participar en 29th Street (1991), la cual se rodaría al mismo tiempo que El gran halcón. Pero eso no frenaría a Silver, cuando se enteró de eso, y después de gritarle al agente de Aiello, se puso en contacto con Joe Roth, jefe de la 20th Century Fox, estudio detrás de 29th Street. La Fox se había gastado ya 450.000 dólares en la pre-producción de la película, por lo que Silver se ofreció a pagarle esos gastos a cambio de que permitiera que Aiello rodara primero su película, y retrasara el rodaje de 29th Street. Ambos llegaron a un acuerdo y Aiello pudo participar en El gran halcón.

RODAJE
En marzo de 1990, Mike Medavoy asumió el cargo de jefe de TriStar. Poco después de ocupar el puesto, dio un vistazo a la película y oliéndose el percal, quiso cancelar el proyecto, pero Peter Guber, CEO de Sony Pictures Entertainment (dueña de TriStar) le dejó las cosas claras, el estudio se había gastado ya 12 millones de dólares en el proyecto, y Willis y Silver habían firmado un contrato de pay-or-play, es decir, que cobrarían sus sueldos íntegros aunque la película no se hiciese. Además cancelar el proyecto soñado de Willis, seguramente habría terminado cualquier posible relación en el futuro con el actor. Era tanto lo que estaba en juego, que no le quedó más remedio que seguir adelante con la película temiendo lo peor. Con razón, Medavoy analizó de entrada varios problemas en ella, tal y como cuenta en su libro "You're Only as Good as Your Next One""(1) la estrella es el co-guionista, (2) el productor es más poderoso que el director, y (3) el director nunca ha hecho una gran película." Y es que como veremos, la intuición de Medavoy era de lo más acertada.
El rodaje de la película de desarrolló en diferentes localizaciones de Nueva York, Roma, Budapest, Inglaterra y Los Angeles, entre el 9 de julio de 1990 y el 3 de diciembre del mismo año.
Las aventuras de Hudson Hawk comenzaron en Nueva York, donde la película estuvo filmándose durante aproximadamente 3 semanas, en localizaciones como la cárcel de Sing Sing, Brooklyn Bridge y en exteriores de Nueva Jersey.
Cuando rodaron la escena del primer robo, el momento en el que Hawk y Tommy atraviesan una cuerda para ir de un edificio a otro, fue el propio hijo de Aiello, Danny Aiello III, quien le dobló. Estaba previsto que los dos especialistas se soltaran durante un instante en medio de la acrobacia, pero nadie avisó a Aiello de que eso iba a pasar y creyó que su hijo se iba a caer de verdad. Al final el susto quedó en nada (sería el primero de muchos).
Para rodar la escena de la persecución en el Brooklyn Bridge, cerraron el puente durante una semana, desde las 10 de la noche a las 5 de la madrugada, para una escena que en pantalla duró menos de un minuto. La camilla en la que viajaba Willis tenía un motor y podía controlarse. Durante esa escena Waters no era capaz de encontrar un diálogo que gustase a Willis, así que terminó llamando por teléfono a sus amigos en Los Angeles en busca de ideas. Mientras, el puente estaba cortado por el rodaje, y miles de conductores enfadados se encontraban allí parados.
Esas reescrituras fueron el leit motiv del rodaje, Willis siempre quería que Waters le escribiese nuevas frases. "Uno de los problemas que tuvimos fue el guión, el cual tuvo numerosos cambios a medida que avanzábamos," declaraba el productor Michael Dryhurst. "Esto siempre trae dificultades, porque no puedes planificar. El guión fue ajustado hasta mediados de noviembre, cuando estábamos a tres semanas de finalizar. Es básicamente un coste extra, porque el guión no estaba cerrado."
"Queríamos filmar todas las opciones divertidas posibles que pudiéramos económicamente," se excusaba Willis. "Y decidir después en el montaje." Esas reescrituras del guión se transformaban en retrasos, que a su vez aumentaban los costes de la película.
El equipo se mudó a la calurosa Roma el 31 de julio, donde transcurrió la parte principal del rodaje, y se utilizaron localizaciones tan populares de la ciudad como el Coliseo, el Foro Romano, el Palazzo della Civiltà Italiana, la Plaza Navona, la Plaza Venezia y los exteriores del Vaticano. En los Cinecittà Studios de la ciudad romana, se crearon sets como los de la sala de juntas de los Mayflower, la casa de subastas Rutherfords y la sala del Vaticano que alberga el "Códice" de da Vinci. Y ya fuera de Roma, el equipo se desplazó hasta el Fuerte de San Leo en la provincia de Rimini (Italia), que se convirtió en el castillo de da Vinci.
Lo que se preveía como un rodaje placentero en Italia, terminó no siéndolo. Pronto comenzaron los retrasos, y el equipo italiano también tuvo mucho que ver en ello. "La película se estableció bajo un calendario de rodaje de Hollywood, donde filmas 11 ó 12 horas al día," afirmaba Willis. "En Italia, la ética de trabajo es totalmente diferente. Nosotros estábamos delante de las cámaras 6 ó 7 horas al día. Si pierdes 5 horas cada día, cada dos días y medio pierdes un día de rodaje." Además el tener que traducir del inglés al italiano y viceversa sólo provocaba más retrasos. Y la burocracia italiana les trajo de cabeza, por una parte debían hacer "pagos extraoficiales" y por otro, tuvieron que contratar a alguien expresamente para obtener los permisos de trabajo de la policía. Y para complicar más las cosas, el Vaticano rechazó los permisos de rodaje que necesitaban para filmar allí. Silver había llevado a un sacerdote al set para bendecir el inicio de la producción, pero estaba claro que no fue suficiente.
A las tres semanas de comenzar el rodaje, la película ya había sobrepasado el presupuesto. A los retrasos se le sumaban gastos como habitaciones de hotel a 200 dólares la noche en Roma o una limusina Chrysler para los Mayflower, totalmente customizada que se envió desde Nueva York. Medavoy viajó a la ciudad romana para solucionar lo que se estaba convirtiendo en una patata caliente, y tan pronto vio los dailies, tuvo la certeza de que El gran halcón sería un absoluto desastre. Viendo lo que se le venía encima, trató de encontrar una solución, y habló con Willis y Silver, pero para su sorpresa ambos no estaban preocupados, y tomaban a Medavoy por un alarmmista. Y eso que la cosa sólo estaba empezando a torcerse.
Mientras rodaban en Roma la escena del encuentro entre Anna y Hawk en el Vaticano, en la que el ladrón lanza un elefante de peluche para activar la alarma, Maruschka Detmers se desplomó en el suelo. La actriz padecía de problemas de espalda y de dolor crónico. La producción tuvo que pararse durante un día. Sopesaron si Detmers podría seguir en la película o no, pero teniendo en cuenta los problemas que ella atravesaba y que tendría que realizar escenas de carácter físico, su participación era algo inviable, así que se le buscó un reemplazo de urgencia. Aunque se rumoreó que la razón de la salida de la actriz se debió a que mantenía un affair con Willis y que la mujer de éste, Demi Moore, presionó para que la despidieran, pero es sólo un rumor sin fundamento (aunque Moore confesó en sus memorias que sospechaba que Willis le fue infiel durante el rodaje, pero sin dar nombres).
El 3 de agosto, Willis y Silver tomaron un jet privado para volar a Niza y ver un concierto de Madonna. La verdadera razón del viaje era preguntarle a la cantante si quería interpretar el papel de Anna Baragli, pero como se encontraba en medio de la gira no pudo aceptar. Se barajaron a varias actrices como reemplazo, entre ellas Joanne Whalley, pero sería Andie MacDowell la encargada de ocupar el puesto, sólo unos pocos días después del colapso de Maruschka. Una vez llegó a Roma, MacDowell se pasó tres semanas esperando para poder rodar. La actriz aceptó el papel porque, "después de hacer Sexo, mentiras y cintas de vídeo, todos pensaron que era el tipo de mujer que interpretaba en la película. Entonces me identificaron con la protagonista de Matrimonio de conveniencia. Así que me dije que era hora de hacer algo completamente diferente. Y este papel fue realmente extraño, para interpretarlo no tenía que preocuparme por mis sentimientos, las motivaciones que me empujaban a actuar o las cosas que me sucedieron cuando era una niña. En los papeles que había desempeñado hasta ese momento, tuve que crear un pasado para el personaje, dando motivaciones psicológicas a su comportamiento. Esta es la primera vez que no tengo que pensar de dónde vino mi personaje."
A las seis semanas de rodaje, ya se habían retrasado dos semanas. En un intento por agilizar las cosas, Joel Silver despidió al director de fotografía alemán Jost Vacano (que se fue con su equipo de cámara) y lo sustituyó por el italiano Dante Spinotti (El dilema) el 15 de agosto.
El rodaje era una auténtica locura. "El guión se estaba transformando cada día porque nadie sabía que película querían que fuera," admitía Waters. "Joel Silver podría gritar algo nuevo al ver los dailies cada día, '¡Es una película de La pantera rosa! ¡Es una película de James Bond con David Addison de Luz de luna en su lugar! ¡Es Con la muerte en los talones para una nueva generación!"
Bruce se involucró en cada aspecto de la película. "Tenía el hábito de dar lecturas de frases a todos los actores implicados, incluido yo," contaba Aiello en su libro "I Only Know Who I Am When I Am Somebody Else""Una lectura de frases es cuando un director o cualquier otro sabelotodo realmente recita tu frase para ti, sugiriendo que, 'lo hagas de esta manera'. Para un actor profesional puede ser el equivalente a una bofetada en la cara. Dar lecturas de frase se considera generalmente de mal gusto." Pero el actor no se quedó ahí. "Bruce se hizo cargo de más y más aspectos de la filmación," afirmaba Aiello en su autoibiografía. "Empezó realmente a dirigir escenas. Esto creó muchos problemas a Michael Lehmann."
Aunque el actor negó posteriormente en diferentes entrevistas que hubiera usurpado la silla del director, esto fue corroborado por otros implicados en la película. "Siento que le hizo pasar a Michael Lehmann por demasiado y que no hicieron click," admitía Waters. "Como muchos actores, Bruce también quería ser director y eso es duro para el director de la película." Esto hizo que Lehmann perdiera fuerza conforme avanzaba el rodaje y que nadie supiese quien era el verdadero director. "Teníamos tres o cuatro directores allí la mitad del tiempo, Bruce, Joel, Michael y cualquiera que tuviera una idea," declaraba Coburn.
Grant explicó perfectamente en su libro "With Nails", como transcurría el rodaje, poniendo como ejemplo una sencilla escena de diálogo entre Willis y él, que sólo ocupaba una página del guión. "Lo que normalmente lleva 3 ó 4 horas en completarse, terminaba requiriendo 11. El problema es triple, Bruce, Joel y Michael, todos tienen ideas diferentes. Como Bruce ha concebido toda esta historia se reserva el derecho de reorganizar el diálogo, añadir bromas, ver la reproducción de cada toma en los monitores de televisión, sugerir diferentes líneas de diálogo, discutir el arte de la comedia, todo esto lleva su tiempo."
Según informó una fuente anónima, cuando durante el rodaje en Roma le comunicaron a Willis que el presupuesto de la película había superado los 50 millones de dólares, su respuesta fue un simple, "Me importa una mierda."
El caos era absoluto y si algo podía salir mal, salía mal. Grant era llamado a los estudios Cinecittà, sólo para descubrir una vez allí, que no tenía que rodar hasta el día siguiente. Willis se lesionó cuando corría hacia la cámara. Y el perro elegido como mascota para los Mayflower no hacía caso a su entrenador, y arruinaba las tomas, para después descubrir que era sordo.
Eran tantos los cambios durante el rodaje y el presupuesto se estaba yendo tanto de madre que decidieron sobre la marcha cambiar todo el tercer acto. "Hacia el final del rodaje, se suponía que filmaríamos mi escena favorita del guión," explicaba Waters. "Tenía una caja fuerte giratoria que estaba en el Kremlin y había sido creada por da Vinci. Giraba a un lado diferente cada media hora. Por un lado, tenías a la gente de la CIA con todo su equipo de alta tecnología y al otro lado, donde giraba de nuevo, tenías a Bruce Willis y Danny Aiello con sus herramientas de muy baja tecnología. Era una una carrera por ver quien podría abrir la caja fuerte primero. Vi los diseños de Jackson De Govia, quien hizo Jungla de cristal, y eran geniales. Era la gran escena de la película para todos, el diseñador de producción, el director, etc. Aquí era donde íbamos a dejar de ponernos tontos y hacernos grandes. Íbamos a filmar la escena en Budapest. Entonces Joel Silver llega y dice, 'Está bien, estamos muy por encima del presupuesto. Tienes que reescribir la escena de la caja fuerte giratoria para que podamos rodarla en un día en el set del apartamento de Andie MacDowell en Roma'." Así que en vez de un golpe espectacular, tuvimos en su lugar la aparición de Coburn diciendo que sus hombres robaron el último objeto de da Vinci en el Louvre sin mostrarlo. De esta forma la producción se ahorró dos semanas de rodaje y una gran suma de dinero.
Al eliminarse toda la parte que transcurría en Moscú, se perdieron en el proceso otras escenas, como la muerte de Kit Kat a manos de Alfred y sus cuchillos; a Minerva matando a Tommy haciéndole tragar chocolatinas; y la lucha entre Hawk y Darwin en una limusina que atravesaba el Kremlin y que terminaba con el villano decapitado por una estatua de Lenin. De Moscú la acción pasaba al castillo de da Vinci con el funcionamiento de la máquina como se ve en la película, pero sin la parte de Hawk asaltando el castillo, ni las explosiones con el lanzamisiles.
Con las reescrituras del guión se cambió el destino de Tommy y éste moría ahora en la explosión de la limusina que cae por el barranco. Ese era el final de Five-Tone, pero Aiello pensó en una forma de  que su personaje pudiera salir con vida de esa situación, y no se le ocurrió otra cosa que el coche estuviera equipado con bolsas de aire y fuera eyectado, y así se salvaría en el último momento. Contra todo pronóstico, semejante disparatada idea fue aceptada e incluida en el guión. El 12 de septiembre, se pusieron manos a la obra para rodar la reaparición del personaje montado en un burro. Willis quería que su compañero apareciese con el pelo de punta como si se hubiese electrificado y con humo saliendo de él, pero Aiello consideraba que aquello estaba muy visto y sugirió que su pelo estuviera intacto. Se inició una discusión en torno a como Aiello debía llevar el pelo en la escena, donde también participaron Silver y Lehmann. Al final el actor accedió a llevarlo un poco enmarañado. Pero tras esa discusión, la amistad de Aiello y Willis se rompió para siempre.
Willis tuvo que viajar a Nueva York, de modo que cuando el 15 de octubre tuvieron que rodar la segunda escena de la sala de juntas de los Mayflower, éste no se encontraba en el set, y Grant y Bernhard tuvieron que rodar la mayor parte de la misma con un doble del actor.
A mitad del rodaje, Tim Burton se puso en contacto con Waters para que escribiese el guión de Batman vuelve (1992), así que el guionista dejó el rodaje cuando la producción aún estaba en Roma. En ese momento, el estudio trajo de vuelta a Souza (quien viajó a Italia durante 5 semanas junto con su esposa con todos los gastos pagados) para reducir la locura y tratar de volver al guión original. Nada más llegar al set, Silver le dijo, "Bruce nos contrató. No es nuestro trabajo decirle que no puede hacer la película que quiere. Es cosa del estudio y del ejecutivo que llegará mañana." Pero el ejecutivo que viajó a Italia nunca llegó a hablar con Willis y tras tres días, se fue por donde había venido. "Así que nadie le dijo a Bruce que parara de reescribir la película y de dirigirla," reconocía Souza. "Así que la película se convirtió en la que Bruce quería hacer. Todo eso de robar en función de las canciones, son las cosas que quería hacer."
Además Willis recibió una llamada de Mark Canton, uno de los ejecutivos de la Warner, y le dijo que los pases de prueba de La hoguera de las vanidades (1990) que acababa de filmar, habían sido excelentes y que estaban remontando la película para extender su papel. Sabiendo que estaba atravesando un gran momento profesional, esto no hizo más que darle todavía más fuerzas al actor para seguir haciendo la película como quería (y aumentar de paso su ego). Según Souza, Silver lo resumió muy bien cuando le dijo, "El puto Mark Canton acaba de joder su película y la nuestra." La hoguera de las vanidades, título con el que se podría resumir el rodaje de El gran halcón, terminó siendo un enorme fracaso crítico y comercial.
Tras 12 semanas en Italia, el 25 de octubre, la producción se trasladó a Budapest para continuar el rodaje durante otras 4 semanas. Inicialmente se había escogido esta localización para rodar las escenas de Moscú, pero todas las escenas de exteriores que iban a rodarse en la capital de Hungría fueron cortadas y allí sólo se filmaron escenas de interiores en los Mafilm Studios, más concretamente las relacionadas con el castillo de Da Vinci y su máquina de oro. Así que realmente no tenía ningún sentido estar rodando interiores en Budapest, era algo que perfectamente podrían haber hecho en Los Angeles con menos complicaciones.
Además se había escogido rodar los interiores en Budapest como una medida de ahorro, la máquina de oro la habían construido en Reino Unido durante 3 meses, y rodar allí en un estudio lo suficientemente grande para albergar la enorme máquina hubiera sido prohibitivo. El coste de su construcción fue de 1 millón de dólares y para trasportarla a Budapest fueron necesarios cinco camiones. El diseñador de producción de la película, Jackson De Govia, estudió la obra de da Vinci para crearla. "Al producir la máquina de oro," declaraba el diseñador. "Pude incorporar y adaptar principios mecánicos que venían directamente de la mente y la pluma de Leonardo da Vinci." El decorado se llenó con auténticos modelos del inventor italiano prestados por el "Museo Nacional de Ciencia y Tecnología Leonardo da Vinci" de Milán.
Hungría no estaba acostumbrada a albergar superproducciones como El gran halcón, y no podían atender todas sus necesidades. "Es otro lugar donde tuvimos costes extra porque tuvimos que traer materiales de Alemania y Reino Unido porque no existían en Hungría," explicaba Dryhurst. "Incluso el pigmento para la pintura tuvo que traerse de Inglaterra."
Y una vez el equipo de producción llegó a su nuevo destino, las cosas sólo podían ir mal, así que se encontraron con una huelga general de transporte en todo el país que retrasó el rodaje un fin de semana. Además durante el rodaje en Hungría, Andie MacDowell enfermó por causa de un virus. Y David Caruso, que había considerado necesario para meterse en su personaje, no hablar con nadie durante el rodaje y comunicarse mediante tarjetas, después se confrontó con Richard E. Grant porque según él, éste lo ignoraba. Todos estaban perdiendo la cabeza.
A mediados de noviembre, mientras al primera unidad rodaba en el "Post Office Railway" de Londres tomas para el tren del correo del Vaticano, la segundad unidad encabezada por Carlo Barbieri rodaba la electrocución de Grant.
El final del rodaje de El gran halcón iba a estar a la altura del desastre que había sido. Cuando Grant y Bernhard se disponían a marcharse de Budapest, recibieron un mensaje diciendo que el metraje que habían filmado el día anterior se había perdido en el aeropuerto, cuando empezaban a temerse que tendrían que volver a rodar todas las escenas de nuevo, y lo que era peor, seguir en un rodaje que parecía no tener fin, alguien encontró el metraje desaparecido.
El rodaje por fin llegó a su fin el 3 de diciembre de 1990, terminando 5 semanas después de su fecha límite y con un presupuesto final de 65 millones de dólares (lo que la convertía en la tercera película más cara de la historia, sólo por detrás de La jungla 2: Alerta roja también del tándem Willis/Silver y empatada con Desafío total).

EL GRAN GOLPE
La película tuvo un desastroso pase de prueba en Long Beach (California), al que Willis se empecinó que asistieran Peter Guber y Jon Peters, co-presidentes de Sony Pictures Entertainment. "Bruce insistió en que probáramos todos los chistes, así que la película duraba cerca de 2 horas y 40 minutos," recordaba Waters. "Lo mejor de todo fue que había una mujer en una silla de ruedas que trató de irse, pero su silla se quedó enganchada en un trozo de la alfombra y siguió haciendo ese ruido enorme. Recuerdo a Joel diciendo, '¡Qué alguien saque a esa mujer de aquí!'." Tras el pésimo recibimiento el director remontó la película, pero el mal ya estaba hecho.
Previo al estreno, la película recibió muy mala prensa que se hizo eco del caótico rodaje, y a Willis le cayó una lluvia de acusaciones de haber provocado retrasos y ser responsable de los excesos presupuestarios.
Incluso corrió el rumor de que se había contratado a la Industrial Light and Magic para añadir pelo a la cabeza de Willis, en una escena excesivamente iluminada. Lo cual lógicamente era falso, lo que sí es cierto es que ILM fue la encargada de crear los excelentes efectos visuales de la película, siendo John Knoll el supervisor al cargo. Otros efectos visuales y las miniaturas fueron obra de The Magic Camera Company, con el legendario Derek Meddings como supervisor.
Cuando llegó la premiere de la película fue sólo un anticipo de lo que iba suceder cuando llegase de forma masiva a las salas de cine. "Cuando las luces se encendieron, no quedaba nadie en el cine," recordaba Grant. "Era como si hubieran dicho, 'Vais a ser gaseados en cualquier momento', y fueran evacuados. En la fiesta de la premiere, se presentaron alrededor de 50 personas y la única que hubieras visto u oído hablar de ella con antelación, era John Travolta, antes de Pulp Fiction."
La película llegó a las salas de cine el 24 de mayo de 1991 en Estados Unidos y fue un rotundo fracaso de taquilla, de esos de los que hacen historia. Sólo recaudó 17.218.080 de dólares en mercado Norteamericano. Se calcularon perdidas superiores a los 42 millones de dólares.
El gran halcón fue vendida erróneamente como la película de acción que no es, para aprovechar el tirón de Willis con las dos entregas de Jungla de cristal, y eso confundió al público.
El fracaso fue tan épico que El gran halcón se convirtió en La puerta del cielo o el Ishtar de los 90, el ejemplo de fracaso absoluto y que siempre será recordado por ello. Incluso figuró en el "Libro Guinness de los récords" como la película con mayores pérdidas de la historia.
Y los Razzie se dieron un festín con ella aquel año, premiándola en las categorías de peor película (Joel Silver), peor director (Michael Lehmann) y peor guión (Steven E. de Souza, Daniel Waters, Bruce Willis y Robert Kraft). Además de recibir nominaciones al peor actor (Bruce Willis), peor actor secundario (Richard E. Grant) y peor actriz secundaria (Sandra Bernhard).
Con el paso de los años la película ha ido adquiriendo cierto culto y ha ganado cierto número de fans. Pese a toda la mala prensa y críticas, Willis la sigue defendiendo. "Dijeron que El gran halcón era el peor film de la historia," declaraba el actor. "Pero yo he visto algunas de las películas más malas de todos los tiempos, y El gran halcón me parece una cinta divertida. Hubo mucho vitriolo y apaleamiento entre los críticos."

VALORACIÓN
Seamos francos, El gran halcón es una mala película, no tan mala como se dijo en el momento de su estreno, pero lo cierto es que es demasiado tonta como para ser considerada como algo medianamente decente, su fama de desastre cinematográfico es justificado, y es que falla en demasiados aspectos.
Es una lástima, porque la película comienza bien, toda la parte de la salida de Hawk de la cárcel y como se ve obligado a cometer el primer robo, sigue siendo lo mejor de la misma. Pero conforme avanza, ésta se vuelve cada vez más extraña y sobre todo indefinida. No se puede negar que tiene personalidad, aunque la verdad es que deberíamos decir que tiene múltiples personalidades, por momentos parece una buddy movie con Hawk y Tommy, después una película de James Bond con esos villanos que quieren dominar el mundo, también una comedia romántica con la relación entre Hawk y Anna, un film de atracos perfectos a lo Topkapi (1964), una historia de aventuras por Europa, una comedia slapstick de los Tres Chiflados, y hasta un cartoon. Demasiadas cosas y al mismo tiempo ninguna.
Creo que hubiera funcionado mejor como una clásica película de aventuras de un ladrón de guante blanco sin todo ese humor tontorrón, pero esa es la ironía de la película, es justo ese sentido del humor lo que la hace reconocible y diferente. El gran halcón es el mayor enemigo El gran halcón.
A partir de la aparición de los Mayflower y las chocolatinas de Kaplan, la película comienza a perder el foco y se empiezan a notar los problemas de su producción, sobre todo en el tercer acto. Aunque irónicamente es por todas esas cosas excéntricas por la que es recordada. El clímax en el Kremlin nunca filmado habría sido lo que hubiera necesitado El gran halcón para terminar por todo lo alto. Tras los dos primeros golpes (los mejores momentos de la película), esperamos un tercer atraco más grande todavía, el cual para sorpresa nuestra, sucede en off y lo que obtenemos es una serie de secuencias sin gracia ni sentido, que conducen a un clímax caótico en el castillo. Además nos hace pensar que si Kaplan y sus hombres pueden conseguir los objetos de da Vinci, ¿por qué meten a Hawk en la historia? Ese cambio fue una solución de última hora que sólo empeoró el conjunto.
Pero una cosa no se le puede negar y es que El gran halcón es de lo más entretenida. No hay tiempo para aburrirse y se pasa en un suspiro. Su absurdo universo consigue que desconectemos de la realidad durante sus 100 minutos de duración, y lo cierto es que si se entra en su juego se puede disfrutar, todo depende del sentido del humor y de los gustos de cada uno. Además no se parece a nada, trata por todos lo medios de ser diferente, lo que es digno de mención, pero es algo que no consigue culminar.
La película trata constantemente de subvertir los clichés de este tipo de películas. Hawk tiene una historia de amor con una mujer, pero resulta ser monja. Los villanos en lugar de ser amenazantes y calmados son los personajes más sobreactuados e histéricos de la película, y nunca dan miedo. Los grandes golpes perpetrados por Hawk son realizados por métodos poco convencionales, como usar canciones en lugar de un reloj. La persecución de la película es en una camilla. Y la reaparición final de Tommy tras una muerte segura, se justifica con una explicación imposible.
Se nota el esfuerzo de Willis por hacer un papel de comedia puro, y la verdad es que en muchas escenas dota al personaje de momentos de comedia física que funcionan y está bastante carismático en el papel (Hawk al final no es más que una prolongación del propio actor). Además Willis tiene mucha química con Aiello. Pero el humor de la película no funciona, creo que simplemente la película es algo que hace gracia a Willis, pero a nadie más. Por una parte, hay algunas notas de humor que sí consiguen su objetivo (la niña golpeando el elefante de peluche y la reacción de Hawk, Anna tratando de ayudar a Hawk en su pelea con el mayordomo y casi matándolo en el intento), pero la mayoría no lo hacen (las bromas recurrentes al peso de Tommy, Kit Kat disfrazándose a cada aparición, Anna imitando a un delfín, los reiterados intentos de Hawk por tomar un capuchino, o cualquiera de las apariciones de los insoportables Mayflower). La película trata de ser anárquica y lo consigue, sus responsables no querían hacer una película convencional y se salieron con la suya, pero el resultado no merece la pena.
El gran halcón intenta reírse de las típicas películas de acción y de las convenciones del género, exagerándolas todo lo posible. Pero no consigue convertir sus intenciones en logros, y es que la mayoría de chistes no hacen gracia, podría decirse que no hay alquimia en la película. Es una obra que roza el ridículo y el suicidio profesional, el chiste más caro del mundo, por y para Willis. Es una película extraña, absurda, loca, tonta, pero también original y distraída. Es uno de los grandes fracasos de todos los tiempos. Puede que Hudson Hawk robase algunas risas, pero el botín supo a poco.

CURIOSIDADES
Richard E. Grant y Sandra Bernhard se convirtieron en grandes amigos a raíz del rodaje.
Cuando Igg y Ook mueren, lo hacen diciendo sus nombres.
James Coburn interpreta a George Kaplan, que es el nombre del falso agente de Con la muerte en los talones (1959), con el que confunden a Cary Grant.
Cuando a Hawk le dan sus pertenencias en la cárcel, el guarda las pone sobre un retrato de la Mona Lisa.
El caótico rodaje provocó que Richard E. Grant no pudo aceptar el papel del Sheriff de Nottingham en Robin Hood: Príncipe de los ladrones (1991), que le habían ofrecido.
Sandra Bernhard llegó a Roma 3 semanas antes que el resto de gente para entrenar con el perro que tiene su personaje.
Única película de Bruce Willis y Robert Kraft acreditados como guionistas.
En el Five Tone Bar, Hawk menciona la pizza con queso de reno, la cual es también nombrada en El último boy scout (1991).
El body count de la película asciende a 22 muertos.
Los tonos de las esposas que le ponen a Hawk, son los mismos de los teléfonos de las películas Flint, agente secreto (1966) y F de Flint (1967), protagonizadas por James Coburn.
El Brooklyn Bridge no tenía peaje en el momento del rodaje, por lo que utilizaron el del
Brooklyn-Battery Tunnel para la escena de la persecución.
Hay varias bromas sobre Nintendo. Dos de los personajes son los Mario Brothers. Hawk pasó tanto tiempo en prisión que no sabe lo que es Nintendo. Y al final de la película le pregunta a Anna si quiere jugar al Nintendo con él.
Última película de William Conrad, quien pone voz al narrador.
Coincidiendo con el estreno, se sacó un videojuego basado en la película para las plataformas Amiga, Amstrad CPC, Atari ST, Commodore 64, Game Boy, NES y ZX Spectrum. Estaba en desarrollo una versión para Super Nintendo, pero el fracaso de la película provocó su cancelación.
Anna echa en el capuchino de Hawk cloruro de etilo para dormirle. Este compuesto químico realmente se usa para anestesia local y el alivio del dolor, y no como sedante.
La chica que durante la persecución de la ambulancia le dice a Hudson Hawk, "Oiga señor, ¿Se va usted a morir?" es la Playmate Lisa Matthews, aunque aparece acreditada como Lisa Reich. Era la pareja de Joel Silver por aquel entonces.
La máquina voladora de da Vinci se basa en los diseños del inventor, y no es una réplica, ya que nunca llegó a construirla. La empresa Aero Vironment se encargó de crearla para la película.
El tagline de la película para su estreno en cines decía, "Atrapa la aventura. Atrapa la emoción. Atrapa al halcón", el cual fue cambiado en su salida en vídeo doméstico por, "Atrapa la aventura. Atrapa las risas. Atrapa al halcón".
En un momento de la película Bruce Willis le dice a Frank Stallone, "Es tan fácil que hasta tu hermano lo entiende." Un posible guiño al verdadero hermano de Frank, Sylvester Stallone.
Última película producida por TriStar Pictures tras la compra por parte de Sony, que en 1991 combinó a TriStar y Columbia Pictures en Sony Pictures Entertainment.
Antoine Fuqua dirigió el videoclip del tema principal de la película, y durante su rodaje le dijo a Willis que le gustaría hacer una película con él algún día. Eso se hizo realidad años después, cuando ambos trabajaron juntos en Lágrimas del sol (2003).

BIBLIOGRAFÍA
Why the 'Hudson Hawk' Budget Soared So High (The New York Times, 26 may 1991)
With Nails: The Film Diaries of Richard E. Grant (Richard E. Grant, 1996)
New York Magazine (27 ene 1992)
Interview: Writer/director Daniel Waters (We Are Cult, 27 oct 2017)
Bruce Willis on the level (Entertainment Weekly, 24 may 1991)
I Only Know Who I Am When I Am Somebody Else: My Life on the Street (Danny Aiello, 2014)
OK, "Titanic' Didn't Sink. These Did" (Los Angeles Times, 22 mar 1998)
Return of Our Man Flint (People, 17 jun 1991)
Inside Out (Demi Moore, 2019)
The High Price of Ego in Hollywood (Los Angeles Times, 11 ago 1991)
You're Only as Good as Your Next One: 100 Great Films, 100 Good Films, and 100 for Which I Should Be Shot (Mike Medavoy y Josh Young, 2003)
The Story of Hudson (parte 1/parte 2/parte 3) (YouTube)
CIAK Magazine (sep 1991)
Hit and Run (Nancy Griffin y ‎Kim Masters, 2016)
The Bloody Best of Fangoria (nº 12, jul 1993)
Out To Lunch (richard-e-grant.com, 12 ene 1995)

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