Saturday, July 17, 2021

Velocidad terminal

"Soy mucho más que un pene andante. Soy un pene volador."

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

Un instructor de paracaidismo es culpado de la muerte de una de sus alumnas durante un salto, y para demostrar su inocencia comenzara a investigar lo sucedido. Sin comerlo ni beberlo se verá metido en una trama con ex-agentes del KGB, que tratan de hacerse con un cargamento de oro.

Quiero comenzar agradeciendo al director Deran Sarafian, y al guionista David Twohy, la ayuda prestada para escribir este artículo. Pude contactar con ambos. Por una parte, con Deran mantuve una animada conversación. Y por otro, Twohy respondió a todas las preguntas que le envié. Lo que convierte a ésta, en una de las reseñas más especiales que haya escrito. Muchas gracias Deran y David, sois geniales.

CAÍDA LIBRE
David Twohy (Waterworld) comenzó a escribir Velocidad terminal (Terminal Velocity, 1994) en 1991. La idea le vino cuando comenzó a tomar clases de paracaidismo. "Me gustó el lugar de la escuela de salto," explicaba Twohy, "y la emoción de las acrobacias aéreas y la camaradería que compartían todas las personas. Parecía hecho a medida para una gran película de acción."
De esa forma, Twohy escribió un borrador inicial, y a mediados de 1991, se lo ofreció a Hollywood Pictures (una subsidiaria de Disney) mediante un acuerdo "first look", es decir, la productora tuvo acceso al guión antes de que se ofreciera a otros posibles compradores, y así pudo presentar una oferta antes que nadie. Sólo tardaron 72 horas en hacerlo, y el guionista recibió un cheque de más de 500.000 dólares.
Por aquel entonces, Twohy trataba de hacerse un hueco como director, pero su falta de experiencia jugó en su contra a la hora de ponerse tras las cámaras en Velocidad terminal. "El estudio me habría visto como una apuesta arriesgada," confesaba el guionista. "Entonces, cuando compraron finalmente el guión, me nombraron productor ejecutivo, en lugar de convertirme en director."
Durante los años siguientes, Twohy llegaría a escribir hasta ocho borradores de guión, sin contar algunas revisiones posteriores. El último borrador data de enero de 1994.
Interscope Communications tenía un acuerdo con Hollywood Pictures, y se les asignó el proyecto.
El primer director interesado en hacerse cargo de la película fue Kevin Reynolds (Robin Hood: Príncipe de los ladrones), con Tom Cruise previsto como protagonista, pero no llegó a buen puerto por causa de otros compromisos.
En abril de 1993, los productores le ofrecieron la dirección de la película a Deran Sarafian, después de ver su muy entretenida Gunmen (1993). El director trabajó con Twohy en el guión, "aportándole sentido del humor y reescribiendo la caída del coche, las secuencias de acción, y los diálogos." Se realizaron otros cambios, por ejemplo, los nombres de los personajes cambiaron de Cornelius 'Woody' Gibbs Jr. a Richard 'Ditch' Brodie, y de Sheila a Chris.

REPARTO
Además de Tom Cruise, para el papel de Ditch Brodie fueron considerados Michael Douglas y Nicolas Cage, siendo finalmente escogido Charlie Sheen. El actor estaba entusiasmado con el proyecto. "Diría que Velocidad terminal tiene un aire a lo Hitchcock," declaraba Sheen. "No deja de ser un juguete, una película de acción, pero adornada de elementos dramáticos suficientemente atractivos para un actor. Es un film que perdurará en la mente de los espectadores durante muchos años." El actor se embolsó un sueldo de 6 millones de dólares por su trabajo en la película.
Nastassja Kinski fue la primera opción de Sarafian para el papel de Chris Morrow / Krista Moldova. "Tuve que reunirme con [los realizadores de la película] dos veces y hacer una prueba de pantalla," explicaba la actriz. Una vez hecho, el papel fue suyo. La actriz estuvo apartada durante años del cine americano y su regreso fue con dos películas de acción, Rompedor Jack (1994) y la que aquí nos ocupa.
James Gandolfini fue también la primera opción del director para interpretar al villano Ben Pinkwater, y como no podía ser de otra forma, se llevó el papel.
Tras dirigir a Christopher McDonald en Sin escrúpulos (1994), Sarafian volvió a contar con él para que diera vida a Kerr, la mano derecha de Pinkwater. McDonald se sumó al proyecto en noviembre de 1993.
El resto del reparto lo formaron Gary Bullock (Lex), Hans Howes (Sam), Melvin Van Peebles (Noble), Suli McCullough (Robocam), Margaret Colin (Jo), Cathryn de Prume (Karen), Richard Sarafian Jr. (Dominic), Sofia Shinas (Broken Legs Max) y Brooke Langton (como una de las compañeras de Ditch).

RODAJE
Algunas fuentes colocan el presupuesto de la película entre los 40 y 50 millones de dólares, pero Sarafian me confesó que alcanzó los 55 millones, muy alto para la época. 
Estaba previsto que la fotografía principal comenzase en diciembre de 1993, pero se terminó retrasando hasta el 17 de enero de 1994, y se completó el 6 de abril del mismo año. La película se rodó en localizaciones de Arizona, California, y en Moscú. Del estado de Arizona, donde transcurrió el grueso del rodaje, filmaron en las ciudades de Phoenix y Douglas. Y el hangar donde Ditch imparte clases, era realmente el "Bisbee-Douglas International Airport".
La película no comenzó con el mejor pie posible, el día 17 de enero (que era también el cumpleaños del director), se produjo el enorme terremoto de California, que provocó la muerte de 72 personas y 12.000 heridos. Pero después de eso, todo fue sobre ruedas.
Joan Bradshaw, co-productora de la película, y que además ejerció las funciones de directora de producción, fue crucial para el buen devenir de Velocidad terminal, según Sarafian, "fue un gran activo para la película; está realmente infravalorada y merece mucho crédito." Y el productor ejecutivo Robert W. Cort, quien contrató a Sarafian, protegió al joven director en todo momento, "no dejó que nadie se interpusiera en mi camino y me brindó todo su apoyo en todo momento, y eso es raro para un director, y mucho menos para alguien con mi limitada experiencia en ese momento."
Sarafian tiene claro cual es su mejor recuerdo del rodaje: "Tener a mi madre visitando el set, y cuatro helicópteros en un parking preparándose para filmar la caída del coche."
Y es que esa escena del clímax, en la que se lanza un coche desde un avión, fue la más compleja de la película. Sarafian realizó un storyboard detallado de cada plano de la escena. Y curiosamente, la caída del coche se rodó antes de que comenzase la fotografía principal. Aunque se utilizó pantalla azul, "el 99% se hizo de forma real," afirmaba Sarafian. Lanzaron 14 Cadillacs Allanté desde un C-130 Hercules, con auténticos especialistas obrando las acrobacias de la escena. Primero soltaron los coches sobre Saline Valley (California), y en noviembre de 1993, durante dos días, rodaron en las Montañas Inyo (California) en impacto del coche, y ahí llegaron los problemas. La "Oficina de Administración de Tierras" le dio a la producción un permiso para poder soltar, en este caso, el coche desde un helicóptero, bajo unas ciertas condiciones, pero durante el segundo día de rodaje, los fuertes vientos provocaron que el piloto se alejara de la zona donde debía soltar el coche, y lo hizo sobre un área silvestre protegida, que se les habían pedido que evitaran. Esto desató una polémica entre la película, y la "Oficina de Administración de Tierras" y los ecologistas, y se planteó multar a la producción. Aunque prácticamente no hubo daños, al final Interscope perdió los 50.000 dólares de fianza que había puesto para rodar en Inyo.
Los diálogos de Charlie Sheen se reescribieron durante el rodaje, para adaptarlos al actor. Y no fue lo único que cambió sobre la marcha, también se reescribió el final. A Sarafian no le gustó el previsto en el guión, y él mismo escribió uno nuevo, el cual llevaría a Ditch a Moscú para recibir su soñado oro ruso.
Aunque la prensa publicó que Charlie Sheen había tenido un mal comportamiento durante el rodaje, esto es desmentido por el director. "Charlie fue un gran colaborador," explicaba Sarafian. "Es muy inteligente, estaba sobrio y contribuyó."
Joel McNeely fue el compositor encargado de la banda sonora. Tras un exitoso paso por la televisión, donde despuntó principalmente en la serie Las aventuras del joven Indiana Jones (1992-93), dio el salto al cine. Y trabajó en su partitura para Velocidad terminal bajo mucha presión. "Mi hijo acababa de nacer de forma muy prematura y estaba en el hospital," contaba el compositor. "Trabajaba de día e iba al hospital por la noche. Estaba exhausto y sólo estaba tratando de terminar la partitura." Es probable que esa tensión se transmitiese a su música, ya que es de lo más intensa. 
Si 1989 fue el año de las películas submarinas, y 1997 la de los volcanes, 1994 fue el año de las películas paracaidistas, ya que al mismo tiempo que se producía Velocidad terminal, Paramount hacía lo propio con Salto al peligro (1994) protagonizada por Wesley Snipes. A Sarafian no le preocupó la competencia. "No dejé que eso me distrajera," confesaba el director. "Estaba decidido a hacer una película que creía que era algo que me gustaría ver."
A modo de campaña publicitaria, Sheen recibió su estrella en el paseo de la fama el 23 de septiembre de 1994, el mismo día del estreno de la película.
Cuando Velocidad terminal llegó a las salas de cine de Estados Unidos resultó ser un fracaso crítico y comercial, tan solo recaudó 16.487.349 de dólares. Su recaudación final a nivel mundial fue 47 millones de dólares. Salto al peligro se estrenó el 9 de diciembre de 1994, y también se estrelló en la taquilla.

VALORACIÓN
Quiero romper una lanza por Velocidad terminal, a la que considero una de las películas de acción más infravaloradas de los noventa, cuando se trata de una película de lo más disfrutable, que bebe tanto de Hitchcock, como de las novelas pulp de espías; para ofrecer un entretenido relato de acción, con algunas set pieces memorables.
Vale que no es más que un pasatiempo intrascendente, que no inventa nada nuevo, y sólo trata de hacernos pasar un rato de lo más distraído, pero lo cierto es que lo consigue de sobras.
Tiene un gran ritmo, ya desde los títulos de crédito que salen disparados de la pantalla, siguiendo con ese atractivo comienzo del 747 aterrizando en plena noche en el desierto, después toda la secuencia de la muerte de Nastassja Kinski está cargada de una gran tensión, y antes de que nos demos cuenta, estamos metidos en una trama de espías, donde una secuencia de acción lleva a la siguiente. Además las escenas de paracaidismo son las más espectaculares que se hubieran visto hasta el momento, y esa novedad juega a favor de la película, ya que no es un subgénero muy quemado.
Tiene dos momentos realmente memorables. La secuencia con la turbina sobre raíles, que después Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (2008) tomaría prestada (y que termina con un momento muy La jungla 2: Alerta roja (1990)). Y por supuesto ese increíble clímax del Cadillac cayendo del avión con Nastassja Kinski metida en el maletero, que rivalizaría con cualquier película de James Bond.
Una película siempre debería utilizar todos los elementos que forman parte de la trama o del universo que rodea a los personajes. Estamos en una historia de paracaidismo y debería sacarse todo el partido posible a las posibilidades que ofrece ese escenario, y los responsables de la película así lo hacen. Como por ejemplo, cuando Ditch huye en plena noche de la fábrica con un paracaídas. O en la muerte de Pinkwater, con éste siendo triturado por las aspas de un molino eólico, después que Ditch abra su paracaídas.
La mayoría de las notas de humor de la película funcionan, mi preferida es el: "¿Qué pasa con el tres? Al tres le volaron los huevos mientras estabas contado." Aunque no se queda atrás el protector de pollas cafetrónico, o ver como Ditch roba un coche con toda facilidad. Eso sí, la escena del cumpleaños que arruina el protagonista es un poco demasiado, y aunque sirve para hacernos ver que el personaje está siempre al límite, hay mejores formas de hacerlo, que lo detenga la policía por saltar en paracaídas en medio de la ciudad para una fiesta.
Tiene pequeños detalles de guión que funcionan muy bien. Como ese en el que Ditch se pregunta como Chris sabe moverse tan bien en la fábrica, y en ese momento se topa con la típica placa de la empleada del mes, con una foto de ella. Y hay una pista que nos delata que Pinkwater no es quien dice ser, el coche que usa en su reunión con Ditch no lleva matrícula. También me gusta como Ditch termina consiguiendo el oro ruso, que le fue negado en los Juegos Olímpicos.
Por otro lado, todo el plan de Chris para fingir su muerte no resulta del todo creíble, es un tanto enrevesado, aunque sí es original. Pero donde la suspensión de la credibilidad se tambalea, es que su plan incluye meter a Ditch en su búsqueda del oro, cuando perfectamente ella podría hacerlo por su cuenta con la ayuda de Lex.
Y hay algunas cosas que no han envejecido bien, como Ditch dándole una palmadita en el culo a Chris cuando suben a la avioneta (aunque ella se la devuelve después). O que Ditch tenga que salvar a la chica al final de la película, cuando ésta es una ex-agente del KGB altamente entrenada, y él es un instructor de paracaidismo en una situación que le viene grande.
Tampoco funciona del todo la química entre Sheen y Kinski. Aunque él saca todo el partido a su vis cómica, y ella tiene la oportunidad de lucirse al interpretar el doble papel de la apocada Chris, y la valiente Krista. Por otro lado tenemos a unos villanos tan disfrutables como Gandolfini y McDonald, que se convierten en unos auténticos robaescenas.
Me gusta cuando en una película, el protagonista se ve metido en una aventura más grande que la vida, y en la que se ve envuelto Ditch es de proporciones épicas. Todo el plan de los villanos de vender el cargamento de oro, para poder hacerse con el poder en Rusia, lo que haría que volvieran los tiempos de la guerra fría, me parece atractiva. Velocidad terminal funciona muy bien como relato de aventuras de espías post-guerra fría.
Comparada con Salto al peligro, Velocidad terminal sale victoriosa. Está rodada con más gracia, la historia es más interesante (Salto al peligro es Le llaman Bodhi con paracaidistas, la cual ya tenía escenas de paracaidismo), el sentido del humor encaja mejor, los efectos visuales también son superiores, y resulta más entretenida. Y además Velocidad terminal tiene a Trípode.
Velocidad terminal es un parque de atracciones, donde no hay lugar para el aburrimiento. Deambula con acierto entre el thriller y el cine de acción, siendo 102 minutos de pura adrenalina y diversión. No es una obra maestra, pero tampoco lo pretende. Para pasárselo bien con ella, sólo hay que dar un salto al vacío y dejarse llevar por este eficaz entretenimiento. 

CURIOSIDADES
Deran Sarafian y James Gandolfini se hicieron amigos tras el rodaje.
Debut en el cine de la actriz Brooke Langton.
Gracias a trabajar juntos en esta película, David Twohy le ofreció a Charlie Sheen el papel protagonista de ¡Han llegado! (1996), que dirigió personalmente.
Deran Sarafian nunca ha visto Salto al peligro.
Ditch conduce un Dodge Challenger de 1970, el cual es un homenaje al coche de Punto límite: cero (1971), dirigida por Richard C. Sarafian, padre de Deran Sarafian.
La presentadora de informativos que habla sobre el arresto de Ditch en Phoenix, al comienza de la película, es Martha Vazquez, una auténtica presentadora de las noticias de "KVOA News 4" en Tucson (Arizona).
La velocidad terminal es la máxima velocidad que experimenta un objeto, al caer a través de un fluido como el aire, y que en el caso de un paracaidista en caída libre, puede alcanzar los 195 km/h.
Terry Finn, que interpreta a la madre de la niña a la que Ditch estropea su cumpleaños, es la mujer del diseñador de producción de la película, David L. Snyder.
El metraje del C-130 Hercules haciendo un aterrizaje de emergencia al final de la película, pertenece a Air America (1990).

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