Friday, October 01, 2021

Ricochet

"Siempre quise un funeral vikingo."

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

Después de que un agente de policía atrape a un peligroso criminal, éste comenzara obsesionarse con vengarse del policía, y planificara la peor de las venganzas.

Este mes Ricochet cumple 30 años, así que es la ocasión perfecta para hablar sobre ella. Antes de comenzar, quiero agradecer la ayuda prestada por el guionista original de la película, Fred Dekker, con quien pude contactar, y que respondió a las preguntas que le formulé, aportando así luz sobre los orígenes de esta película. Gracias infinitas al creador de Una pandilla alucinante.

REBOTE
Fred Dekker escribió el guión de Ricochet (Ricochet, 1991), y según me explicaba, "fue concebido como una película de Harry el Sucio (1971)." Dekker tenía una relación profesional con Joel Silver, y juntos trataron de llevar adelante una nueva secuela de la saga protagonizada por Clint Eastwood. 
Lo que atraía a Silver del proyecto era que, "en la mayoría de las películas de acción, que giran en torno al trabajo en equipo de dos hombres, te presentan a dos tipos que se odian, se ven obligados a trabajar juntos y, al final de la película, aprenden a agradarse mutuamente. Lo que me fascinó de la premisa de Ricochet fue que empiezas con dos tipos que se odiaban, se separan, y cuando se vuelven a juntar, se odian mucho más. Su odio es tanto un vínculo entre ellos, como la amistad entre los chicos de otras películas. Podría llamar a Ricochet una película 'antibuddy'."
Se daba la casualidad que las oficinas de Silver Pictures se encontraban en Warner Bros., muy cerca de las de Malpaso de Eastwood. "Lo que no se me ocurrió fue que Eastwood era (y es) su propio productor y no necesitaba a Joel," me contó Dekker. "Sospecho que Joel me tiró un hueso al decir que le dio el guión a Clint ("Demasiado sombrío" fue la respuesta que recibí), para que pudiera hacerlo él mismo. Lo que en realidad estaba bien, ya que, durante un breve período, estaba en la contienda para dirigirla yo mismo." 
De esa forma, descartada la idea de hacer una secuela del inspector Calahan, el proyecto se convirtió en una película independiente, con Dekker asignado como director. 
Para el papel del policía protagonista se consideró a Kurt Russell. Dekker se reunió con el actor, pero no consiguió convencerle para que participara en la película. Eventualmente Dekker dejó el proyecto, pero éste siguió adelante.
El guión fue primero reescrito por Menno Meyjes (Indiana Jones y la última cruzada) y después por Steven E. de Souza (Jungla de cristal), guionista habitual de las producciones de Silver, quien escribió el guión final. Souza trató de darle una vuelta de tuerca más al personaje de Nick Styles. "El guión intenta revertir algunos de los elementos del género," explicaba el guionista en el libro "Denzel Washington: His films and career""Tratamos de hacer a Styles un poco imperfecto, dándole arrogancia. Al principio, es un poco demasiado ambicioso, muy involucrado en asuntos de política. A medida que avanza la película, pierde su carrera y su estatus en la comunidad cuando es llevado al límite. La pregunta es '¿Eso lo salvará o lo destruirá?'." Souza ha reconocido que Ricochet es uno de sus guiones de los que está más orgulloso.
Fueron tantos los cambios producidos, que cuando vio la película, Dekker poco reconoció en ella de su libreto. "Conté siete cosas que quedaban de mi guión original," me contó el guionista.
Silver encontró al director de la película dentro de otra de sus producciones, la serie Historias de la cripta (1989-96), el elegido fue nada más y nada menos que Russell Mulcahy (Los inmortales).
Aunque lo curioso es que pese a todos los cambios, el título de la película no se modificó. "Originalmente, en el tiroteo inicial," explicaba Mulcalhy, "una bala rebotaba en algo, que era por lo que se llamaba Ricochet. En las reescrituras, el título se mantuvo, pero la historia cambió."

REPARTO
En la noche de los Oscars de 1990, en la que Denzel Washington ganó el Oscar a mejor actor secundario por Tiempos de gloria (1989), invitaron al actor a la prestigiosa fiesta del agente Swifty Lazar en Spago's. Y fue durante esa velada, en la que el agente de Denzel le presentó a Joel Silver, quien le propuso hacer una película juntos. Dicho y hecho, en menos de un año Denzel ya estaba rodando Ricochet, su primera película de acción, en la piel de Nick Styles.
El papel del villano Earl Talbot Blake, recayó en el siempre excelente John Lithgow. El actor estuvo a punto de interpretar a Hannibal Lecter en El silencio de los corderos (1991), era la segunda opción después de Hopkins, pero como todos sabemos, no se llevó ese papel. Poco después le ofrecieron el papel de Blake. "Dije: 'Está bien, maldita sea, ¡también voy a interpretar a un villano horrible!" Y vaya si creó a uno memorable. "No hay papel más odioso o racista que el de Earl Talbot Blake," explicaba Lithgow. "Quiero decir, era simplemente un personaje completamente vil y horrible, y [los fans] siempre usan la palabra amor... Supongo que fue sólo porque fui hasta el final con ese papel. Fue uno de esos casos en los que interpretas un papel con la intención específica de hacer que todos te odien, y lo hice sin miedo."
Tras llamar la atención en New Jack City (1991), el rapero Ice-T firmó con Joel Silver para participar en dos de sus producciones, Arma letal 3 (1992), película que al final no realizaría, y en Ricochet, donde daría vida al líder de una banda de criminales, amigo de Nick Styles. Ice-T no tuvo que hacer ninguna audición para el papel, Silver se lo ofreció directamente, y se embolsó tan sólo 40.000 dólares.
Mary Ellen Trainor repitió su papel de la reportera Gail Wallens, que ya había interpretado en Jungla de cristal (1988), por lo que Ricochet comparte universo con el film de John McClane.
El resto del reparto lo formaron Kevin Pollak (en la piel del policía Larry Doyle), Lindsay Wagner (como la fiscal del distrito Priscilla Brimleigh), Victoria Dillard (como Alice, la mujer de Nick), John Amos (como el reverendo Styles, padre de Nick), Josh Evans (en la piel de Kim, mano derecha de Blake), John Cothran (interpretando al concejal Farris) y Linda Dona (en el papel de Wanda).

RODAJE
La fotografía principal inicialmente iba a iniciarse en noviembre de 1990, pero se retrasó hasta el 28 de enero de 1991, y terminó el 5 abril del mismo año. La película se rodó en su totalidad en la ciudad de Los Angeles.
Denzel se preparó de forma concienzuda para su papel. Se sometió a un duro entrenamiento físico gracias a un entrenador personal, y siguió una estricta dieta. Además, para meterse en la piel de un policía, acompañó a un auténtico sargento en sus guardias. En una de ellas, pudo saber de primera mano las situaciones de peligro a las que se enfrentan los policías. Asistieron a una llamada de un hombre armado, y mientras el actor se quedó en el coche, el policía resolvió la situación. "Al salir, otro automóvil llegó y dos jóvenes se bajaron gritando," explicaba Denzel. "Resultó que era su abuelo. Este policía apaciguó toda la situación simplemente manteniendo la calma." El propio actor pudo poner en práctica esos nervios de acero, en la escena inicial, en la que su personaje arresta al villano sin perder los nervios y usando su ingenio.
El primer día de rodaje Denzel tuvo que demostrar su versatilidad como actor. La primera escena que rodó fue aquella en la que sale del ayuntamiento, mientras las cámaras de televisión tratan de sacarle unas palabras, en un momento en el que su personaje rebosa éxito. Para justo después, filmar una escena totalmente opuesta, el descenso a los infiernos de Styles, cuando lo encuentran en la entrada del mismo edificio, y lo confunden con un vagabundo.
El protagonista de Marea roja ayudó a un actor que carecía de su experiencia, el rapero Ice-T, para quien Ricochet era realmente su segunda película. Cuando Denzel vio que éste estaba tenso, fue a su remolque y le tranquilizó diciéndole que simplemente lo hiciera lo mejor posible.
Una de las mejores anécdotas del rodaje, surgió en el Park Plaza Hotel. Mientras Mulcahy rodaba en la parte inferior del hotel, al mismo tiempo se filmaba en su salón de baile, la película El imperio del mal (1991), protagonizada por Christian Slater y Patrick Dempsey. Rizando el rizo, dos buscadores de localizaciones se encontraban también en el hotel buscando posibles lugares donde filmar. Cuando llegó la hora de la comida, ambas producciones pararon al mismo tiempo, y miembros del equipo y reparto de ambas producciones coincidieron juntos para comer, y no sabían que camión de catering debían usar.
La lucha final entre Styles y Blake tuvo lugar en las Watts Towers, unas estructuras metálicas construidas en Los Angeles. Fueron necesarias siete noches para filmarla, y los fuertes vientos y la lluvia les pusieron las cosas difíciles a los actores, que se encontraban en lo alto de la estructura. Metido en su rol de héroe de acción, Denzel decidió hacer él mismo una de las acrobacias más peligrosas de la película, aquella en el que se queda colgado de una aguja, a 20 metros de altura. Pese a que los productores le ofrecieron que la escena la hiciera un especialista, Denzel no quiso usar dobles.
Una vez terminó el rodaje, Denzel pudo dejar la dura dieta a la que se sometió. "Después de que terminamos de filmar, llamé a Denzel," contaba Mulcahy, "y me dijo: '¡Oh, tío, he estado sentado en el sofá, viendo la televisión y comiendo muchos pasteles!'.''
La película incluía una escena en la que Blake torturaba a Styles en una ducha, pero cuando hicieron un pase de prueba, el público la rechazó, hasta tal punto, que hubo quien salió de la proyección. Al final decidieron cortar esa escena del montaje final.
Pero antes del estreno, Joel Silver terminaría haciendo de las suyas. Tras la mala prensa recibida por El gran halcón (1991), que resultó ser un enorme fracaso, el productor decidió negarse a hacer pases de prensa para Ricochet. Souza trató de hacerle cambiar de opinión, ya que estrenar una película con dos actores de prestigio, sin mostrarla a la prensa, la condenaría a las malas críticas. "Esos bastardos se mearon en El gran halcón," se justificaba Silver. El productor se negó a cambiar de opinión, y así condenó a la película.
Ricochet llegó a las salas de cine el 4 de octubre de 1991, entre malas y tibias críticas, lo que no le ayudó en la taquilla. Al final recaudó en territorio norteamericano 21.756.163 de dólares.

VALORACIÓN
Ricochet es una de las tantas películas de acción venidas de la mano de Joel Silver en los ochenta y noventa, aunque el film de Mulcahy está más cerca del thriller, que de la acción pura. Ya que sus coordenadas cinematográficas la sitúan más en la línea de El cabo de miedo (1991), que de Arma letal (1987). La película es sórdida y enfermiza, como lo son pocas películas de acción.
Tiene un buen comienzo, creando un paralelismo entre el ascenso de Styles, y la bajada a los infiernos de Blake, quien se va obsesionando con el ex-policía. La película sigue funcionando más o menos bien, tras la fuga de la cárcel del villano y como se venga de Styles, pero pronto empiezan a acumularse los agujeros en el guión. Aunque la idea de un criminal que arruina la vida del policía que lo atrapó, para conseguir que acabe en la cárcel, es atractiva, la película nunca logra hacerlo de una forma que resulte creíble. Esa falta de coherencia, es su principal problema.
Porque para empezar, el plan de Blake es tan loco como absurdo. Ya que consiste en primero escaparse de la cárcel (para lo que se une a una hermandad aria); fingir su propia muerte; implicar al socio de Styles en una trama de abuso infantil; secuestrar al protagonista, drogarle y hacer que una prostituta le viole mientras lo graba en vídeo (y de propina le pase la gonorrea); para después desacreditarle y hacerle parecer un loco antes todos; y finalmente acusarle del asesinato de su antiguo compañero de policía. Aún así, sin saber muy bien como, todo le sale a pedir de boca.
Toda la trama se sustenta en momentos donde no hay suspensión de la credulidad, y la trama avanza a través de una serie de casualidades que son difíciles de aceptar.
Pongamos como ejemplo la secuencia en la que Styles se queda solo en casa (y convenientemente borracho), y encuentra una nota que le indica que encienda el vídeo, al hacerlo ve una grabación de Blake amenazando a sus hijas con un hacha, entonces sale de su casa en bata corriendo para buscarlas. Primero, todo implica que el villano entró en la casa mientras el ex-policía dormía, y metió la cinta en el vídeo, corriendo un gran riesgo con ello. Y segundo, éste ya había previsto que Styles reaccionaría así, por lo que su socio espera a que salga de casa para cambiar la cinta por otra. Si Styles se quedase con la cinta o simplemente llamase a la policía, que es lo que haría cualquier persona (sobre todo teniendo en cuenta que él llevó una placa), todo el plan se desmoronaría, ya que habría una prueba de que Blake sigue vivo. Y así toda la película.
En otra escena, Styles lleva a los periodistas a la piscina vacía donde le retuvieron, y se la encuentra llena de agua, y esto hace creer a todos que está desequilibrado. Toda la escena se podría resolver simplemente interrogando a la gente del hotel y preguntándoles cuando llenaron la piscina.
En otro momento, Styles y Doyle van a interrogar a un contacto de Blake, que tiene que entregarle unos pasaportes falsos, y el villano les está esperando, cuando que vayan a visitarle en ese momento de la trama es casi pura suerte. No sólo eso, Blake mata a Doyle, y Styles deja sus huellas en la pistola del crimen, lo cual es crucial para el plan del villano. Blake parece tener poderes de adivino.
Y la suerte siempre está de su lado, por ejemplo, graba una conversación entre Styles y una camarera, que justo se adecua a sus planes, ya que la utiliza para insertarla en el vídeo de Styles y la prostituta. Algo que por otro lado tampoco tiene sentido, ya que no es posible que la voz del audio pueda coincidir con el movimiento de los labios de Styles, pero el montaje siempre omite los planos en los que habla Denzel.
Pero curiosamente toda esa locura es la que hace a la película tan entretenida. Cuanto mayor es la venganza de Blake, sabemos que mayor será la revancha de Styles. Todo es tan exagerado que no nos lo podemos tomar en serio, como la escena en la que Styles atrapa a Blake desnudándose, o ese momento en que el protagonista trata de convencer a Odessa usando una granada (que resulta ser un mechero). Además Mulcalhy no se corta con la violencia, como en la fuga de la prisión, cuando los miembros de la hermandad aria matan a los guardias, a uno con un taladro y a otro con una sierra mecánica.
La película guarda una idea interesante, lo importante que puede ser una persona para otra, pero que ésta no sepa ni que existe. Styles es el centro del universo de Blake y vengarse de él, es el motor de su vida. Pero cuando Gail Wallens le comenta a Styles que Blake murió tras fugarse de la cárcel, el ahora ayudante del fiscal, ni siquiera le recuerda. Lo que hace que toda venganza de Blake sea aún más irónica.
Pero si la película funciona, es por sus dos protagonistas. Denzel destila carisma, y Lithgow borda un villano tan deleznable como calculador.
Y el personaje de Styles sufre un cambio a lo largo de la película, toda la espiral de destrucción en la que se ve envuelto, sirve para hacerle evolucionar, su éxito le ha convertido en un engreído, y Blake llega para bajarle los humos, eso sí, lo hace de la forma más bestia posible. 
Estamos deseando que las tornas se viren y el protagonista se vengue. Y para eso está el tercer acto, que nos da lo que esperamos, pero también otra ración de incoherencias.
Para hacer creer al villano que se va a suicidar, y así arruinar sus planes, Styles vuela por los aires el edificio en el que se encuentra, y salva su vida porque antes de la explosión, salta a través de una claraboya, y cae justo en un tubo que le permite bajar por el edifico sin sufrir daño alguno. Todo muy espectacular, pero un completo sinsentido. No sólo eso, además una parte importante de su plan es que los hombres de Odessa atrapen al socio de Blake, algo que hacen en plena calle y en medio de un gran número de personas. Y su forma de deshacerse del villano es electrocutarlo en las torres, para ello Styles lo atrae al lugar, se pelea con él en lo alto de las torres, para después colgarse de una cuerda y que en ese preciso momento Odessa conecte la corriente. Un plan arriesgado y lleno de fisuras, pero eso sí, bastante espectacular.
La música de Silvestri se adecua bien a las imágenes, pero se parece demasiado a la partitura que compuso para Depredador (1987), lo que le hace perder puntos.
Jugó en contra de la película, que se estrenase el mismo año que la superior El cabo del miedo, con la que guarda bastantes similitudes. Ya que tras Los inmortalesRicochet es la mejor película de Russell Mulcahy. Está rodada con su gracia y ritmo de siempre (sólo ver como mueve la cámara en el partido de baloncesto inicial), mantiene un buen pulso a lo largo de la película, y tiene arranques bastante inspirados, como ese plano de la explosión reflejándose en el ojo (de cristal) de Blake.
Además Mulcahy utiliza en repetidas ocasiones imágenes de vídeo para hacer avanzar la historia, como si fueran un narrador de los acontecimientos. Blake es atrapado mientras un videoaficionado graba toda la escena; sabemos del ascenso de Styles de policía a ayudante del fiscal, mediante un reportaje de las noticias; Blake observa a través de un televisor como Styles llega a lo más alto durante la colecta (gracias al dinero que él mismo donó); la cinta de vídeo de Blake amenazando a las hijas de Styles hace que éste se vuelva loco; el vídeo de Styles con la prostituta termina destruyendo su vida; y Blake muere delante de las cámaras, justo donde todo empezó.
Ricochet nos retrotrae a esa época gloriosa del cine de acción, en el que las carteleras y los videoclubs se llenaban de infinidad de películas de este género. Llenas de tiroteos, violencia y explosiones. Ricochet es un film tan correcto como entretenido, que no sigue los cánones de aquella época, ya que es posiblemente la película de acción más oscura de la década, tal vez por eso ha caído en el olvido. Incongruencias aparte, resulta una muy entretenida película de acción y venganza.

CURIOSIDADES
El guionista Steven E. de Souza tiene un cameo en la película como un reportero de televisión.
De la secuencia inicial, que acontece en 1983, al final de la película, pasan siete años y medio.
John Lithgow no parpadea a lo largo de la película. Además lleva una lente de contacto en un ojo, para simular que es de cristal.
En la televisión del laboratorio de Odessa, se puede ver el episodio "Lover Come Hack to Me" de la serie Historias de la cripta (1989-96), otra producción de Joel Silver.
Ice-T fue el responsable del tema principal de la película "Ricochet".

BIBLIOGRAFÍA
Ice-T: From Rap to Riches (Movieline, sep 1991)
Movies that lost money (The Washington Post, 8 mar 1991)
Exclusive interview (Part 2): Steven E. De Souza (Bristol Bad Film Club, 19 mar 2015)
Remembering Ricochet with Russell Mulcahy by Kent Hill (Podcasting Them Softly, 8 jun 2017)
Denzel Washington: His films and career (Douglas Brode, 1997)
New York Magazine (13 ago 1990)
Jet Magazine (29 jul 1991)
Jet Magazine (14 oct 1991)
Ice: A Memoir of Gangster Life and Redemption-from South Central to Hollywood (Ice-T y Douglas Century, 2011)
Smarmy saga bounces from bad to worse (8 oct 1991, Sun Sentinel)
Talking Pictures #5: Steven E. de Souza (Talking Pictures Podcast, 1 ene 2020)

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