Saturday, June 20, 2020

Tiburón

"Necesitará un barco más grande."

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

La paz de la idílica Amity Island se ve enturbiada por la aparición de un enorme tiburón blanco, que sembrará la muerte en sus aguas. Tres hombres se lanzaran a la caza del escualo.

MANDÍBULAS
Posiblemente fue William Goldman quien mejor expresó el impacto de Tiburón (Jaws, 1975), al decir que, "la frase más importante de la historia la dijo Peter Benchley cuando dijo, '¿Y si el tiburón protegiese su territorio?'." Fue en ese momento el que todo cambió, fue el comienzo del cine moderno, de los blockbusters de verano, de las películas evento, y el comienzo de la era Spielberg.
Benchley publicó su novela "Tiburón" en febrero de 1974, pero ya antes los productores Richard D. Zanuck y David Brown (Loca evasión) la descubrieron a través de la mujer de Brown, que era editora de la revista Cosmopolitan. Ella les dio una breve sinopsis de la novela antes de su publicación. Los productores se sintieron interesados, y se hicieron con los derechos para el cine en el verano de 1973, a cambio de un cheque de 150.000 dólares. Una cláusula incluía la escritura del primer borrador del guión a cargo de Benchley por 25.000 dólares adicionales, pero se terminaron convirtiendo en 100.000 por la escritura del guión y dos reescrituras posteriores.
Cuando Zanuck y Brown compraron los derechos, en el acuerdo estaba incluido el director Dick Richards (Marchar o morir), ya que la agencia con la que hicieron el trato quería introducir a este director que era cliente suyo. Inicialmente los productores aceptaron que se hiciese cargo de la película, pero al final Zanuck prescindió de él porque siempre se refería al proyecto diciendo, "siempre quise hacer una película sobre una ballena," según confesaba Benchley con sorna. Y todos salimos ganando, porque si alguien tenía que dirigir Tiburón ese era Steven Spielberg.
"Entré en la oficina de Dick Zanuck un día, para tener una reunión sobre el visionado del primer montaje de Loca evasión," recordaba Spielberg. "Al salir, vi una pila completa de manuscritos no publicados. Uno decía "Jaws" (Mandíbulas) en la portada. No sabía lo que significaba "Jaws". No sabía si era algún tipo de novela épica sobre odontología o alguna clase de sórdida pornografía. Recuerdo que simplemente me dirigí a la secretaria de Dick y le dije, 'Voy a pedir prestado uno de estos, ¿de acuerdo?'." El director lo leyó durante el fin de semana y de inmediato se entusiasmó con la idea de dirigirlo. El lunes le pidió a Zanuck y Brown si podía ser el director. En aquel momento Dick Richards aún estaba ligado al proyecto, pero tres semanas después recibió una llamada de su agente diciéndole que el puesto era suyo.
De las tres versiones del guión que Benchley presentó, ninguna convenció ni a Spielberg ni a los productores. El director decidió escribir él mismo el guión, simplemente como un ejercicio para averiguar que historia quería contar de la novela. Varias escenas de este guión se mantuvieron en la película, algo que no sucedió con la presentación de Quint que había ideado. Este guión incluía una presentación distinta del personaje, el cual se encontraba en un cine local viendo Moby Dick (1956) riendo a carcajadas, por lo falso que se veía el momento en que Ahab trata de ensartar a la ballena. Esta escena no pudo ser incluida en la película porque Gregory Peck, dueño de los derechos de Moby Dick, no permitió el uso de la misma, ya que no estaba orgulloso de la película, y no quería que se mofasen de él.
Para completar el guión, Spielberg necesitaba a un verdadero guionista, y Zanuck conocía a Howard Sackler, autor de La gran esperanza blanca (1970), a quien éste le pidió que reescribiera el guión. El guionista se pasó las cuatro semanas que estaba disponible en el Hotel Bel Air trabajando en el guión, bajo la supervisión y sugerencias de Spielberg. Sackler no quiso ser acreditado por su labor.
El contrato del Sindicato de Actores de Cine (SGA) expiraba el 30 junio de 1974 e hizo que se adelantaran los planes de rodaje, ya que el estudio no quería que no se iniciara ninguna película que no pudiera completarse antes de esa fecha, temiendo que aconteciera alguna huelga. El problema es que el guión aún no estaba terminado. El 21 de abril de 1974, once días antes de empezar a rodar, Spielberg le envió la última versión del guión a su amigo Carl Gottlieb (Un loco anda suelto), quien interpretaba a Meadows en la película, con una nota que decía, "¡Eviscera esto!" El guionista trabajó en el guión durante la producción, siendo acreditado por tal labor. Gottlieb cobró un sueldo de 15.000 dólares por su participación en la película, 8.000 como guionista y 7.000 como actor.
Hal Barwood y Matthew Robbins (Loca evasión) también hicieron reescrituras en el guión sin acreditar. Sólo Benchley y Gottlieb fueron acreditados por su labor.
Con respecto a la novela, se eliminó una subtrama que unía al alcalde con la mafia. Como también se eliminó el affair entre la mujer de Brody y Hooper. Además el personaje de Hooper moría en la jaula para tiburones en la novela.

REPARTO
Los productores querían a grandes estrellas para encabezar el reparto, pero Spielberg no era de la misma opinión.
Para el papel de Brody se escogió inicialmente a Charlton Heston, pero terminó siendo rechazado por Spielberg. Le ofrecieron el papel a Robert Duvall, pero lo rechazó porque quería interpretar a Quint, pero era demasiado joven para dar vida a ese papel. Al final fue a parar a Roy Scheider, quien acababa de ser nominado al Oscar por su papel en Contra el imperio de la droga (1971). El director no encontraba al actor apropiado para interpretar al policía, y de forma casual conoció a Scheider en una fiesta y le contó que estaba buscando a un actor, Scheider sin haber leído el guión se ofreció a hacer la película. En aquella fiesta acordaron que el actor sería Brody. Aún así, cuando posteriormente el actor leyó el guión, "le encantó, lo cual fue bueno porque pudo haberlo leído y tirado en mi cara," bromeaba Spielberg.
A tres semanas del inicio del rodaje, no había actores contratados para dos de los papeles principales, los de Hooper y Quint.
Para interpretar a Hooper, el experto en tiburones, Spielberg primero le ofreció el papel a Jon Voight, quien lo rechazó. El estudio sugirió a Jan-Michael Vincent. Por otro lado, Jeff Bridges y Timothy Bottoms también optaron al papel, pero finalmente recayó en Richard Dreyfuss, después que George Lucas se lo recomendara a Spielberg, tras haber trabajado con él en American graffiti (1973). Aunque inicialmente el actor rechazó el papel, tras verse a si mismo en la película El aprendizaje de Duddy Kravitz (1974) pensó que, "estaba pésimo y que nunca iba a volver a trabajar." En esas condiciones llamó a Spielberg y le dijo que aceptaba el papel.
Necesitaron seis meses en encontrar a su Quint. Spielberg le ofreció el papel a Lee Marvin, pero el actor lo rechazó. Después se lo ofreció a Sterling Hayden, pero no pudo hacerse con él por un problema de impuestos. David Brown, quien había sido productor ejecutivo sin acreditar de El golpe (1973), sugirió el nombre Robert Shaw, que era uno de sus protagonistas, y resultó ser la elección perfecta. Al actor no le gustó la novela, pero aceptó el papel por la insistencia de su mujer Mary Ure y de su secretaria, después que dieran un vistazo al guión. El actor sólo podía estar en Estados Unidos un número determinado de días si no quería tener problemas con el fisco. Por lo que los días que no era necesario que estuviera en el set, volaba a las Bermudas o a Montreal para no agotar sus días de trabajo en Estados Unidos.
Zanuck quería que su mujer de por aquel entonces Linda Harrison (El planeta de los simios), interpretase a Ellen Brody, pero no sabía que el presidente de la Universal, Sid Sheinberg ya había adjudicado el papel a su mujer Lorraine Gary. La actriz fue el primer miembro del reparto en unirse a la película.
Y Murray Hamilton fue contratado para dar vida al mezquino Larry Vaughn. El actor fue la única opción de Spielberg para el papel.
Muchos miembros del reparto y extras vinieron de Martha's Vineyard, el pueblo costero donde se rodó la película. A Spielberg le gustó tanto el pescador local Craig Kingsbury que quiso tenerlo en la película, así que le dio el papel de Ben Gardner. Este excéntrico hombre sirvió de inspiración para el personaje de Quint, ayudó a Shaw con su acento, y algunas de sus frases fueron incorporadas al personaje (y también al de Gardner).

RODAJE
El rodaje tuvo lugar entre el 2 de mayo de 1974 y el 6 de octubre del mismo año. Inicialmente estaba previsto que tuviera una duración de 55 días, pero debido a una serie de problemas, en un rodaje popular por lo caótico del mismo, se prolongó hasta los 159 días.
"Tiburón fue mi particular Vietnam," declaraba Spielberg. "Mi única satisfacción fue ver las recaudaciones que hizo la película el primer fin de semana del estreno, ya que durante el rodaje no tuve ningún instante de felicidad." Así de sincero se mostraba Spielberg en torno a su experiencia de rodar Tiburón.
Inicialmente Zanuck y Brown presupuestaron la película en 3,5 millones de dólares, pero ya antes de empezar el rodaje, éste se situó en los 8,5 millones, pero no se detendría ahí.
La película se rodó principalmente en Martha's Vineyard (Massachusetts), una isla situada en el Océano Atlántico, lugar escogido para recrear el pueblo costero de Amity Island. La razón principal por la que escogieron rodar allí fue que el lugar tenía la particularidad de que si uno se adentraba varios kilómetros en el océano, apenas había unos pocos metros hasta el fondo marino. Como veremos en unos párrafos, a los habitantes de Martha's Vineyard no les hizo demasiada gracia tener una producción de Hollywood en su localidad.
Pero empecemos hablando del auténtico protagonista de la película, que no es otro que el enorme tiburón blanco. Zanuck y Brown inicialmente barajaron rodar con tiburones reales, pero pronto se descartó esa idea porque no pueden ser adiestrados. Así que la decisión fue construir uno mecánico. Para crear al escualo se contrató al supervisor (retirado) de efectos mecánicos Robert Mattey (Mary Poppins) y se le dio el nombre de Bruce, por Bruce Ramer, el antiguo abogado de Spielberg, "terrorífico y muy caro". Mattey construyó tres modelos que medían aproximadamente 7,5 metros de longitud (más largos que el mayor tiburón blanco conocido). Uno estaba completamente abierto por el lado derecho, otro por el izquierdo y el tercero era un tiburón completo. Cada uno pesaba 1,5 toneladas, con un coste entre 150.000 y 200.000 dólares. Y se montaban sobre una plataforma de acero de 12 toneladas que sumergía bajo el agua. Los animatronics estaban cubiertos de espuma de neopreno y una piel de poliuretano reforzado con nylon en las partes móviles. Spielberg no quiso rodar la película en tanques de agua y decidió hacerlo en el Océano Atlántico, y esto hizo que el agua salada corroyese los mecanismos de los tiburones. Se habían hecho pruebas previas, pero ninguna como sumergir al tiburón completo en el mar. Es más, cuando lo hicieron dos de ellos se estropearon y el tercero funcionaba con fallos, la mala suerte hizo que uno de los primeros se perdiera en el océano. Con un solo Bruce funcional siguieron adelante con el rodaje, dejando sus secuencias para el final del mismo, pero el mantenimiento del tiburón era una fuente de problemas, el agua salada y el sol dañaban su piel de poliuretano, de modo que todas las noches trece técnicos no sólo debían reparar a Bruce y secarlo, también tenían que repasar la pintura (la cual el diseñador de producción Joe Alves conseguía en una ferretería de Martha's Vineyard a 1,98 dólares el galón). Estos problemas marcaron a fuego el estilo visual y narrativo de la película. "No tuve más remedio que averiguar como contar la historia sin el tiburón," declaraba Spielberg. "Así que regresé a Alfred Hitchcock, '¿Qué haría Hitchcock en una situación como ésta?'. Es lo que no vemos lo que es realmente aterrador." El director decidió reducir al mínimo las apariciones del escualo, de esa forma siempre sería un ser en las sombras, lo que hizo aumentar la sensación de miedo y suspense de la película. Aunque algunos atribuyeron el mérito de la ausencia del tiburón a la labor de montaje de Verna Fields, y no al joven director de la película.
Sí tuvieron que recurrir a tiburones reales para la escena de Hooper en la jaula bajo el agua. Estas escenas submarinas fueron responsabilidad de Rodney y Valerie Taylor, todos unos expertos en tiburones blancos, como habían demostrado con su participación en el famoso documental Blue Water, White Death (1971). Para filmar la escena, se decidió usar una jaula pequeña con una persona bajita, para que al rodar con un tiburón real, diera la impresión de ser más grande (una idea de Spielberg), ya que lograr filmar a un tiburón de unas dimensiones cercanas al de la película sería prácticamente imposible. Para ello se hizo un casting de gente de baja estatura, pero no conseguían a la persona adecuada. "Estaba a punto de abandonar la idea cuando alguien aporreó mi puerta, una persona bajita y ensangrentada entró en la habitación," recordaba Spielberg. "Sangraba por la oreja, por la nariz, tenía un corte en la frente, su camisa estaba llena de manchas y goteaba sobre la alfombra. Y me dijo, 'Acabo de tener un accidente en la entrada del edificio. La policía se está llevando mi coche en la grúa ahora mismo, pero no quería perderme mi entrevista'." Se trataba de Carl Rizzo, un especialista experto en caballos de 1,45 metros de altura, y que según afirmó, era un consumado submarinista. Spielberg creyó haber encontrado a su hombre, pero cuando Rizzo se encontraba en el Gran Arrecife de Coral (Australia) con los Taylor, se descubrió que Rizzo no sabía bucear. El especialista estaba aterrado por meterse en el agua con tiburones y para rematar la situación le hicieron llevar unas bombonas de oxígeno en miniatura a las que se le agotaba el oxígeno en seguida. Antes de meterse en la jaula para rodar unas tomas, un tiburón blanco se quedó atrapado entre la brida que soportaba la jaula y la propia jaula, y dada su fuerza la destrozó, la secuencia fue tan espectacular, que modificaron el guión para poder mantener ese momento en la película. Después de reparar la jaula, no pudieron rodar más escenas debido al mal tiempo y a las quejas de los buzos de la zona, además Rizzo estaba totalmente aterrorizado tras el suceso y temía meterse de nuevo dentro de la jaula, así que regresaron a casa con el material que tenían filmado. Estas escenas se rodaron en enero de 1974, meses antes de que comenzase la fotografía principal, y el coste fue de 100.000 dólares.
Las cosas no empezaron bien, el 1 de mayo de 1974, el guión no estaba terminado. Gottlieb se encontraba trabajando aún en las reescrituras, y un Spielberg de tan solo 27 años se enfrentaba al rodaje más duro de su carrera, uno que haría historia.
La primera escena que filmaron en el océano no acabó bien, lo cual fue un presagio de lo que estaba por venir. La escena era aquella en la que Brody y Hooper encuentran el barco de Ben Gardner. En esta versión, estaba presente el personaje de Meadows, y cuando rodaron la tercera toma, Gottlieb se cayó de la barca a la fría agua del océano. El especialista Fred Zendar le salvó la vida al apagar la lancha, evitando así que las hélices de ésta cortasen a Gottlieb. Tras sacarlo rápidamente del agua, Gottlieb se secó y se cambió de ropa, para volver a rodar, lo que sólo paró la producción más o menos media hora. Nada más reanudar el rodaje, el impacto del oleaje contra la barca hizo que una gran cantidad de agua cayese sobre una grabadora de sonido de 2.500 dólares, que quedó inservible. No era un buen comienzo.
Cuando tuvieron que rodar la escena del encuentro del cadáver de Chrissie en la playa (la primera escena en filmarse de la fotografía principal), el brazo creado por el equipo de efectos le pareció a Spielberg demasiado falso, por lo que lo resolvió enterrando en la playa a una mujer del equipo dejando su brazo al descubierto, sobre el que colocaron cangrejos vivos. Y para filmar la escena de la brutal muerte de la chica y simular las violentas sacudidas producidas por el tiburón, Susan Backlinie se colocó una especie de pantalón del cual salían dos cables que iban hasta unos pilares, y de ahí hasta la playa, donde varios hombres del equipo colocados a uno y otro lado, iban tirando de ella según requería la escena, haciendo que Susan se moviese de forma violenta de derecha a izquierda. La escena requirió de tres días en filmarse. Cuando a la actriz le tocó doblarse a si misma en el estudio de grabación, para conseguir el efecto de alguien que se está ahogando, a Spielberg no le quedó mas remedio que echarle agua por la garganta.
La escena en la que dos hombres tratan de capturar al tiburón en un muelle, el cual termina partiéndose en dos, nunca tuvo claro el destino del hombre que cae al agua. En unas versiones del guión moría y en otras salía con vida, al final se decidió que sobreviviese. En esta escena colaboró John Landis, quien viajó a Martha's Vineyard por mediación del productor Michael Phillips, para que conociera a Spielberg y colaboraran en otro proyecto juntos. La contribución de Landis a la película fue ayudar a construir el muelle.
Y si no hubiera contratiempos suficientes, los problemas de Shaw con el alcohol no ayudaban a hacer mas fácil el rodaje. Además él y Dreyfuss (otro que tampoco tuvo un buen comportamiento cogiéndose borracheras y flirteando con las chicas del lugar) se llevaron fatal durante la filmación. El británico no paraba de despreciar a Dreyfuss y en una ocasión, acusándolo de ser un cobarde, lo retó a subir a lo alto del mástil del Orca y saltar al agua a cambio de una gran suma de dinero, la intervención de Spielberg puso fin a la disputa.
Se contrató a gente de Martha's Vineyard para que trabajaran como extras y técnicos de apoyo, y fueron un constante dolor de cabeza, amenazando con una huelga si su sueldo no era considerablemente aumentado. Un ejemplo que lo ilustra, es cuando contrataron a algunos habitantes para que a cambio de 90 dolares al día, alquilaran sus barcos para así transportar al personal de la película y equipos, pero cuando se enteraron de lo que ganaba la gente del equipo de Tiburón, decidieron pedir más dinero, pero el productor William S. Gilmore se negó a ello, y dejaron de trabajar. Tras realizar algunas amenazas de tipo físico, los dueños de los barcos volvieron al trabajo, pero eso no hizo que los sabotajes menguaran. "A medida que la película avanzaba," declaraba Gottlieb. "Las cosas empezaban a desaparecer con regularidad: Generadores, botes plegables, herramientas, hilo de nylon, cualquier cosa que los gorrones locales pensaran que podrían usar." Y esos hurtos o chantajes no fueron los únicos roces con la gente de Martha's Vineyard, las autoridades locales exigieron que el único decorado construido para la película, la cabaña de Quint, fuera derribada una vez éste concluyera, ya que tenían unas normas muy estrictas sobre la alteración del paisaje y la armonía de la isla. Y para colmo, un habitante local disparó sin razón aparente varias veces contra la casa donde vivía Robert Shaw, creyéndola deshabitada.
Para la escena en la que capturan al tiburón que creen es el asesino y lo ponen a la vista de todos en el muelle, necesitaron un tiburón real. Primero los pescadores de la zona se comprometieron a conseguirlo a cambio de un sueldo de 100 dólares al día, pero nunca consiguieron pescar uno adecuado. Se acercaba el día de rodar la escena y seguían sin tiburón, no había tiempo de construir uno, pero en el último momento consiguieron traer un tiburón tigre de 4 metros desde Florida. Tuvieron que contratar un avión para transportarlo en hielo. Cuando lo colgaron por la cola sus intestinos se desprendieron y se amontonaron en su garganta, haciendo la escena bastante incómoda de rodar. Necesitaron cuatro días para filmarla, y se complicó por el momento en la que la Sra. Kintner abofetea a Brody (toma que tuvo que repetirse varias veces), lo que hizo que el animal se descompusiera poco a poco, comenzando a emanar un tremendo olor. Una semana después alguien dejó delante de la puerta de la oficina de producción un tiburón marrón. "El pintoresco humor de Vineyard," afirmaba Gottlieb.
La famosa escena del monólogo de Quint sobre el USS Indianapolis se filmó durante los días 11 y 12 de junio de 1974. Y la primera vez que trataron de rodar la escena, Robert Shaw le pidió a Spielberg poder tomarse unas copas para meterse en situación, pero acabó cogiendo tal borrachera que no pudieron acabar de rodar la escena y tuvieron que hacerlo al día siguiente con el actor sobrio. Spielberg aprovechó la indisposición de Shaw para rodar planos de Scheider y Dreyfuss de la misma escena. A la mañana siguiente el actor estaba listo para rodar (y avergonzado por su comportamiento del día anterior). "Lo hicimos en probablemente cuatro tomas," recordaba Spielberg. Hay mucha leyenda sobre la autoría del monólogo, y tal y como reveló Spielberg, el discurso fue ideado por Howard Sackler, para dar una motivación a Quint que explicase su odio a los tiburones. Sackler escribió un breve discurso, de unos tres cuartos de página. Spielberg le mostró el guión a su amigo John Milius y éste le preguntó si podía reescribir el discurso, quien lo convirtió en un monólogo de 10 páginas. Y Robert Shaw a su vez redujo el monólogo a 5 páginas, que fue el finalmente visto en el película.
"Con toda la planificación que hicimos, nadie pensó demasiado en las corrientes ni en las olas," reconocía Spielberg. Las corrientes movían los barcos, el color del agua cambiaba y el ritmo de las olas variaba.
Una vez filmadas las escenas en tierra firme, dieron paso a las de alta mar y ahí sí comenzaron los problemas. El mal tiempo, los mareos y los barcos que navegaban por la zona sólo causaban retrasos en el rodaje. Escenas rodadas con el Orca supuestamente en mar abierto, eran arruinadas por veleros que cruzaban el horizonte. "Les preguntamos si podían irse y ellos dijeron, '¡Que os jodan!'," recordaba Alves. Cuando Alves visitó por primera vez Martha's Vineyard era invierno y no había barcos a la vista, pero cuando se hicieron a la mar era el comienzo del verano y el lugar se llenó de embarcaciones. Un día llegaron a perder tanto tiempo colocando el Orca en un ángulo que no mostrase otros barcos, que terminaron el día si un solo plano rodado. Aprendida la lección, cada vez que un barco entraba en plano, el equipo se quedaba esperando hasta que saliera de él para seguir filmando.
"En un buen día en el mar, sacaba cinco tomas. En un día normal, unas tres. En un mal día, ninguna," afirmaba Spielberg.
A finales de julio de 1974, fue el gran momento de rodar las escenas de Bruce, el equipo de efectos se había estado preparando para ello durante todo el rodaje, pero el tiburón no estaba listo para sus escenas y esto provocó más retrasos. "Cada día que el tiburón fue puesto en el agua, algo salió mal," reconocía Gilmore. "Nuestro propio equipo se refirió sarcásticamente al título de la película como 'Flaws' (Fallos)."
Esos tiempos muertos sirvieron para darle forma al guión. "Como no teníamos nada que filmar," explicaba Scheider. "Tuvimos tiempo de sobra y nos convertimos en una pequeña compañía de repertorio, con un director receptivo y tres actores ambiciosos e imaginativos. Dreyfuss, Shaw y yo nos íbamos a casa de Steven, cenábamos e improvisábamos algunas escenas. Gottlieb las apuntaba y al día siguiente rodábamos. Así, de esta extraña manera, que el tiburón no funcionara fue una ventaja. Aprovechamos la ocasión para mejorar el material que teníamos introduciendo escenas maravillosos con los tres personajes."
El mayor accidente durante el rodaje se produjo rodando un plano de Scheider dentro de la cabina del Orca, cuando éste se hunde. Varios tablones se desprendieron por debajo de la línea de flotación, lo que provocó que el barco se hundiese realmente. Todos los miembros del equipo a bordo saltaron al agua, incluido Scheider quien estaba atrapado en la cabina. Dos cámaras Arriflex acabaron en el fondo del océano, con el preciado negativo en su interior. Un buzo se encargó de rescatarlo y fue enviado a un laboratorio de Nueva York para salvarlo. Al final la película quedó perfecta sin un solo rasguño y el material filmado se mantuvo en la película. Además Alves había construido otro Orca sólo para el momento del hundimiento, así que pudieron continuar el rodaje con el segundo barco.
Y en el momento que tenían que simular el incendio del motor del Orca, como no podía suceder de otra manera, se produjo un incendio real en el barco, cuando la gente de los efectos especiales se le fue la mano vertiendo aceite en el escape caliente para generar el humo. Aunque la cosa sólo quedó en un susto.
Aún hubo más accidentes a lo largo del rodaje. En una ocasión, Dreyfuss casi se quedó encerrado dentro de la jaula bajo el agua. Scheider se cortó un dedo del pie, y como se le infectó tuvieron que parar la producción tres días. Y dos barcos de apoyo chocaron entre ellos.
Los retrasos tenían todo tipo de consecuencias, Shaw tuvo que rechazar su participación en Breve encuentro (1974), remake del film de David Lean, y que tenía previsto protagonizar una vez terminara el rodaje de Tiburón. Shaw fue sustituido por Richard Burton.
El perfeccionismo de Spielberg no ayudaba a avanzar en el calendario, ya que repetía una toma cuantas veces fuera necesario, hasta conseguir el plano que quería.
Por su parte, los habitantes de Martha's Vineyard seguían sin hacer más fácil el rodaje, cobrando un recargo por cada servicio, o creando sabotajes, como poner agua en los tanques de gas del Orca.
La tensión en el set fue creciendo, y en el mes de septiembre, tras los problemas con los efectos y los retrasos producidos, Scheider estalló de rabia, y lanzó la bandeja con comida que llevaba, para acto seguido comenzar a gritar al asistente del director y a Spielberg, desahogándose con todo lo que llevaba dentro. Al director le llevó horas calmarle.
Haciéndose eco de los retrasos en el rodaje, ejecutivos de la Universal viajaron a Martha's Vineyard para ver que ocurría, aunque la sangre no llegó al río. "Hubo dos grandes momentos en los que intentaron despedirme de la película," declaraba Spielberg. "La primera vez, Dick y David evitaron que fuera despedido por el jefe del estudio. La segunda vez, el presidente del estudio, Sid Sheinberg, intervino y me dejó continuar." En esa ocasión, William Gilmore, productor ejecutivo, salvó la situación mintiendo sobre los incrementos presupuestarios, llegando a esconder las cifras en su escritorio bajo llave. "A la semana siguiente," explicaba Gottlieb. "Cuando ese presupuesto se dio a conocer, el mandamás ya había estado de visita y dado el visto bueno, así que no podían decir que no. La película siguió adelante." Además la montadora Verna Fields le aseguró a Zanuck y Brown que los rushes diarios eran fantásticos, lo que hizo que los productores tuvieran confianza en el trabajo de Spielberg.
El estreno previsto para las Navidades de 1974, se cambió al verano de 1975.
La noche antes del último día de rodaje de la fotografía principal, hubo una cena con los miembros de la película, que acabó con una batalla campal de comida entre todos los asistentes comenzada por Scheider. Al día siguiente, rodaron la última escena, la de la explosión del tiburón. Spielberg se marchó del rodaje antes de filmarla, y lo dejó en manos de la segunda unidad.
Una vez regresaron a Hollywood, quedaban aún dos secuencias por completar en estudio, la lucha final entre Hooper y el tiburón bajo el agua, y el descubrimiento del barco de Ben Gardner (aquella escena que terminó con Gottlieb cayéndose al agua, fue cambiada para rodarse de noche eliminando a este personaje). Ambas escenas submarinas se filmaron en el tanque de la MGM construido para las películas de Esther Williams. Dreyfuss no estaba disponible para los primeros planos de las escenas submarinas, así que utilizaron a su doble Frank Sparks. Y los planos de superficie del encuentro con el barco de Gardner, se rodaron en un estanque artificial de los Universal Studios.
Ahora sí la película estaba terminada, tras 159 días de rodaje. Y el presupuesto terminó ascendiendo aproximadamente a 11 millones de dólares.

LA PELÍCULA MÁS TAQUILLERA DE LA HISTORIA
Se hizo un pase de prueba de la película el 26 de marzo de 1975 en Dallas. Tras la escena de la muerte del niño en la balsa, un hombre salió corriendo hasta el vestíbulo, vomitó y volvió a su asiento. "Fue entonces cuando supe que teníamos un éxito," recordaba Spielberg.
Después de ese pase, el director decidió hacer algunos cambios en la película, como rodar de nuevo la escena de la cabeza flotante, para conseguir que el público se asustase todavía más con ella. Spielberg pidió a los productores el dinero necesario para rodar las tomas adicionales, pero se negaron a dárselo, así que el director puso de su propio bolsillo 3.000 dólares. La escena submarina se rodó en la piscina de Verna Fields, y vertieron doce litros de leche en polvo para crear el efecto de agua turbia del océano. "Robamos la cabeza del departamento de maquillaje y tomamos prestada una cámara," recordaba Alves. Dicha cabeza fue creada por el gran artista del maquillaje John Chambers. Rodaron la escena sin el conocimiento de los productores. Y Spielberg hizo nueve versiones de la misma y se quedó con la que provocaba un mayor susto. Pero el resultado mereció la pena y se convirtió en uno de los momentos más recordados de la película. Y al final el estudio asumió el coste de la escena.
Se hizo una segunda proyección en Long Beach (California) el 28 de marzo y el resultado fue mejor incluso que en la anterior. Estaba claro que tenían un éxito entre manos.
Fue en ese pase de Long Beach donde se fraguó la campaña de lanzamiento de Tiburón, una que no tendría precedentes. Los jefes de MCA-Universal, los de publicidad y ventas decidieron lanzarla de una forma masiva, nada de unas pocas salas, inicialmente tenían previsto hacerlo en 900, pero el presidente de MCA, Lew Wasserman decidió reducirla a 409 para su estreno (aún así un número inaudito para la época). "Lew Wasserman siempre pensó que la mejor publicidad era la gente haciendo cola," admitía Sid Sheinberg. Y las colas para ver la película fueron kilométricas.
El estudio se gastó 1,8 millones de dólares en anuncios de televisión, algo nunca visto en 1975. Y la novela de Benchley había vendido en aquel momento más de 5,5 millones de ejemplares, todo un best seller que creó más expectación aún por la película.
Fue todo un fenómeno, aquel año se explotó la película con un uso sin precedentes de merchandising, había todo tipo de productos relacionados con Tiburón, camisetas, toallas de playa, tiburones inflables, pijamas y hasta sabores de helados.
La película se estrenó el 20 de junio de 1975 y le dio una dentellada a la taquilla convirtiéndose en la película más taquillera de la historia con 470.653.000 de dólares amasados a nivel mundial (de los cuales, 260.000.000 de dólares fueron recaudados en Estados Unidos).
Y los Oscars no se olvidaron de ella, siendo nominada en las categorías de mejor película (Richard D. Zanuck y David Brown), mejor banda sonora original (John Williams), mejor montaje (Verna Fields), y mejor sonido (Robert L. Hoyt, Roger Heman Jr., Earl Madery y John R. Carter), haciéndose con las tres últimas estatuillas.
Por su parte, John Williams creó una partitura inolvidable, y Spielberg dio en el blanco cuando dijo que, "Williams se ha superado a sí mismo. Sencillamente, ha logrado que nuestra película sea más tensa, dinámica y terrorífica de lo que yo mismo podía haber llegado a imaginar." Y eso que cuando escuchó por primera el tema principal, su reacción fue echarse a reír, ya que creía que Williams estaba bromeando, al director le parecía demasiado simple, pero pronto comenzó a gustarle. Y es que la sencillez de la partitura era justo lo que necesitaba la película. El trabajo de Williams fue la guinda del pastel y todo un hito. "Tiburón fue el primer Oscar que recibí por mi propia música. Así que fue un momento muy importante en mi carrera," declaraba el compositor.

ESCENAS ELIMINADAS
Tras la titánica labor de montaje, varias escenas fueron eliminadas del montaje final y han sido recogidas en las ediciones de vídeo doméstico. Son las siguientes:
1. Ellen da de comer a los perros en la cocina, mientras Brody revisa la ropa que su mujer quiere enviar a un mercadillo benéfico.


2. La conversación entre Brody y Cassidy antes de que encuentren el cuerpo de Chrissie Watkins es más larga.


3. Brody le pide a Cassidy que confirme si el cuerpo que encuentran la playa es el de Chrissie, cuando el joven ve el cuerpo se queda conmocionado.


4. La conversación entre el alcalde y Hendricks, mientras éste lleva los carteles, es más larga.


5. La conversación entre Brody y el alcalde en el ferry es más larga, y éste le cuenta que unos vándalos están rompiendo la valla que rodea su oficina.


6. La señora Kintner sale del ayuntamiento, y en ese momento llega Quint en su furgoneta.


7. Quint entra en una tienda de música para comprar cable de piano, y se mete con un niño que está tocando la flauta.


8. La escena en el muelle, con la llegada de todos los pescadores atraídos por la recompensa por cazar al tiburón, mientras Brody trata de poner orden, es más larga.


9. Una versión diferente de la llegada de Hooper al puerto, la cual viene precedida de una conversación entre Brody y Ben Gardner.


10. La escena en la que todos los pescadores compiten por ser los primeros en cazar al tiburón es más larga.


11. Durante la cena entre Brody, Ellen y Hooper, ella cuenta que vio en televisión un programa de Cousteau sobre nutrias marinas, en el que mataban a una madre delante de su cachorro, y lo triste que le pareció.


12. Mientras Brody y Hooper se cuelan en el muelle para abrir al tiburón tigre, el segundo cuenta una historia sobre una factura telefónica de 1.200 dólares, y una chica a la que le gustaba el sexo telefónico.

13. El ayudante de Quint le dice a éste que dimite, ya que no quiere ir en busca del tiburón blanco.


VALORACIÓN
Tiburón es una de las películas que más me han marcado en mi vida, no sólo como amante del cine, si no también como espectador, tras verla siendo un niño, meterme después en el mar no fue lo mismo, y lo primero que pensaba es si habría un tiburón bajo el agua. Ese impacto fue global, fue un suceso sociológico, la película se metió en el subconsciente de todo el mundo.
Y es que Tiburón tiene algo especial, es una mezcla de película de terror y aventuras, que roza la perfección. Y es que la película brilla en todos los apartados, tenemos un titánico trabajo de dirección, unas interpretaciones excelentes, un gran guión, una mítica banda sonora y un montaje memorable. Todo funciona contra viento y marea.
Spielberg juega con el suspense como todo un maestro, sugiriendo y apenas mostrando, así nuestra imaginación hace el resto, y resulta mucho más impactante (como ese excelente momento en que el muelle arrancado por el tiburón da la vuelta hacia el hombre que está en el agua). Si se viera constantemente al monstruo en cada escena la película no sería ni la mitad de aterradora, y así cada aparición del escualo resulta más memorable.
Sorprende que alguien con tan solo 27 años tuviera ideas tan fabulosas como utilizar el color rojo en la película sólo para mostrar la sangre y que así resultara más impactante a cada aparición. Pero hay planos que son una locura, desde el popular "plano Vértigo" del jefe Brody presenciando la muerte de Alex Kintner, ese momento en que el barco con los tres protagonistas se aleja del puerto y es visto a través de la dentadura de un tiburón, o el sutil plano secuencia en la escena en el que Brody, Hooper y el alcalde hablan al lado del anuncio Amity Island, en el que han pintado de unos vándalos.
Y también está a la altura el excelente guión. Hay algunos diálogos fantásticos ("Anda, llévatelo a casa", "¿A Nueva York?", "No, a casa, aquí"). Presentaciones de personajes icónicas (la introducción de Quint). Y momentos inesperados (la muerte de Quint o aquel en que unos niños se hacen pasar por un tiburón, cuando el real va a atacar al hijo de Brody).
La película no olvida el humor y sabe como sacarnos una sonrisa o carcajada, para segundos después helarnos la sangre. La mayoría de las notas de humor vienen de la mano de Dreyfuss.
Tiburón rompe con la clásica estructura en tres actos. Realmente sólo tiene dos, el primero de presentación, que ocurre en tierra, y el segundo que es una aventura en alta mar. Hasta en su estructura la película es rompedora.
La mejor escena del film no corresponde a ninguno de los ataques del tiburón, es la famosa escena del monólogo del Indianapolis, donde Shaw se luce como Quint. Como hace la película con las apariciones del escualo, no se nos muestra nada, pero psicológicamente consigue aterrorizarnos con este relato de tiburones. Y además entendemos porque Quint los odia tanto. Para él luchar contra el tiburón es luchar contra todos los tiburones del Indianapolis, es una cuestión de venganza. Por eso resulta más dolorosa su muerte devorado por Bruce, es injusto para alguien que sobrevivió al Indianapolis.
Brody, Hooper y Quint son personajes muy diferentes entre sí, y la película describe perfectamente la personalidad de cada uno. Quint es un lobo de mar obsesionado con cazar al tiburón. Hooper es un hombre de familia rica, todo un profesional, que quiere ser algo más de lo que dictamina su estrato social y que se gana nuestras simpatías por su carisma. Y Brody es un policía que sólo quiere hacer lo correcto, pero es mostrado como alguien con miedos y no demasiado valiente, lo que le hace más humano y un personaje menos cliché. De hecho, salvo su enfrentamiento final con el tiburón, todos los actos de valor recaen del lado de Quint y Hooper. Verlos interaccionar a los tres juntos en pantalla es lo que hace funcionar a la película, ya que son el corazón de la misma.
Tiburón hace un reflejo despiadado del mundo político, mostrando sus miserias a través de la figura del alcalde, que termina siendo el ser más odiado de la película, por encima del tiburón, que en el fondo sólo trata de alimentarse.
La película al final habla simplemente de la lucha del bien contra el mal, siendo éste mostrado en la máquina de matar más perfecta que ha dado la naturaleza, en su forma más primitiva y básica.
Aunque en su momento gran parte del mérito del buen resultado de la película se lo llevó Verna Fields, el tiempo ha demostrado que fue su joven director, el verdadero responsable del mismo. Tiburón fue la confirmación del talento y el inicio del olfato para la taquilla, de un director que no pararía de darnos alegrías.
Cuando veo la película y sabiendo la dificultad que implicó su rodaje, me alucina la complejidad de algunas escenas y me pregunto como pudieron rodar en el mar momentos tan conseguidos como la persecución del tiburón con el barril a cuestas, que hace gala de una planificación excelente.
La película sigue funcionando como un tiro y ha envejecido de maravilla. Incluso las escenas con el tiburón siguen cumpliendo su cometido y hay planos que te dejan con la boca abierta. Y es que la película sabe como hacernos sentir que estamos ante un monstruo como no ha habido otro igual, como se revela cuando se hunde con los tres barriles, algo que Quint considera que es imposible.
Las escenas familiares de Brody son una maravilla y muy naturales. Siempre recuerdo con cariño ese entrañable momento (puro Spielberg) del hijo de Brody imitándole en la cena.
Y la película no se corta con la violencia, como en la terrible muerte de Alex Kintner, donde vemos como brota sangre a chorros del agua mientras el tiburón se lo come vivo, es una imagen de lo más impactante.
Su influencia en el cine es incuestionable, ya no sólo por la cantidad de secuelas y películas imitadoras que generó (Piraña, Orca: La ballena asesina, Tentáculos, Barracuda, ¡Tintorera!, L'ultimo squalo, Mako, el tiburón de la muerte, La bestia bajo el asfalto y un largo etcétera​ más), es que además algunas de las bases de su guión han sido mil veces repetidas, como por ejemplo, el personaje de Hooper, pensad en cuantas películas posteriores se incluyó un personaje que es un experto que alerta de un peligro inminente y a quien nadie hace caso (el cine catastrofista está lleno de ejemplos, como sucede en Un pueblo llamado Dante's PeakEl día de mañana, El enjambre o en El día del fin del mundo).
Tiburón es ya un clásico del séptimo arte. El cine moderno empezó realmente con ella y después nada fue lo mismo. Es la película referente cuando hablamos de blockbusters, pero pocos blockbusters están a su altura. Para mí, es una obra maestra y una de mis películas favoritas. Una experiencia inolvidable, que sacó a relucir nuestros miedos y creó otros nuevos. Todos llevamos las heridas que Tiburón nos dejó la primera vez que la vimos. Y desde entonces, todos necesitamos un barco más grande. Y no cambiaría eso por nada.

CURIOSIDADES
A Spielberg le ofrecieron rodar Tiburón 2 (1978) y Tiburón 3 (1983), pero el director rechazó hacerlas por la mala experiencia de rodar en el mar la primera parte.
La estrella fugaz que se ve en la escena en la que Brody carga su pistola, es real y no un efecto visual.
Los dos cocker spaniels de la familia de Brody eran en realidad los perros de Spielberg, Elmer y Zalman.
El body count de la película asciende a 8 muertos (5 personas, 1 perro y 2 tiburones).
La popular frase, "Necesitará un barco más grande," fue improvisada por Roy Scheider.
El tiburón sólo aparece en pantalla 4 minutos.
Durante la escena en la que los tres protagonistas se enseñan las cicatrices, Roy Scheider muestra una producto del apendicitis, la cual era una verdadera cicatriz.
Está incluida en el libro "1001 películas que debes ver antes de morir" de Steven Jay Schneider.
Única película como actor de Jonathan Filley (Cassidy).
Peter Benchley tiene un cameo como un reportero de televisión en la playa.
Spielberg declaró que Tiburón es una de las tres películas más difíciles de rodar de toda su carrera, siendo las otras dos Salvar al soldado Ryan (1998) y Ready Player One (2018).
En la escena en la que Mrs. Kintner abofetea a Brody, la actriz Lee Fierro lo hizo realmente, así que Roy Scheider recibió una bofetada en cada una de las diecisiete tomas que filmaron.
La frase de Quint, "Puedo encontrarlo por 3.000, pero capturarlo y matarlo por 10.000," fue escrita por John Milius.
En la escena que la mujer de Brody trata de hablar con su marido en el Orca, es la voz de Steven Spielberg la que podemos oír a través de la radio de Quint.
Es la película favorita del director Bryan Singer, tanto que sacó el nombre de su productora "Bad Hat Harry Productions", de una frase de la película.
La matrícula que encuentran en el interior del tiburón contiene el número 007, es un guiño a la saga de James Bond de la que Spielberg era fan.
La escena en la que el tiburón ataca al hijo de Brody era diferente inicialmente. El hombre de la barca (interpretado por el especialista Ted Grossman) salvaba a Michael poniéndose delante del tiburón, y era arrastrado por éste mientras agarraba al niño y sangraba profusamente por la boca. Aunque llegó a filmarla, Spielberg decidió eliminar esta parte de la escena porque le pareció de mal gusto.
Robert Shaw se desmayó justo después de decir su frase, "Pero Hooper, idiota, a estribor, ¿es qué no se entera?".
Para conseguir la calificación por edades deseada "PG" y eludir la "R" inicialmente impuesta por la MPAA, Spielberg tuvo que cortar parte del plano de la pierna amputada que se sumerge en el agua.
Al igual que había hecho en El diablo sobre ruedas (1971), donde añadió un rugido en el momento en que el camión cae por el barranco, Spielberg utilizó el mismo efecto de sonido durante la muerte del tiburón. El efecto pertenece a un dinosaurio de la película The Land Unknown (1957).
Brian De Palma, amigo de Spielberg, visitó el rodaje en Martha's Vineyard.
Lorraine Gary fue la única opción para interpretar a Ellen Brody
Robert Shaw improvisó toda la parte del poema sobre Mary Lee, ya que Spielberg le pidió que dijera algo que pudiera molestar a la mujer de Brody en la escena. Cuando Spielberg le preguntó de donde lo había sacado, ya que si se trataba de una canción debían de comprar los derechos, el actor le dijo que no hacía falta porque lo había extraído de una lápida en Irlanda.
Poco antes de empezar el rodaje, Spielberg invitó a sus amigos George Lucas, Martin Scorsese y John Milius al hangar donde guardaban el tiburón mecánico. Lucas metió la cabeza dentro de la boca del tiburón para ver como funcionaba, y a modo de broma, Spielberg cerró las mandíbulas con el control remoto, pero después no consiguió que se abrieran, dejando a su amigo atrapado. Al final Lucas consiguió liberarse y los cuatro salieron corriendo.
El icónico póster de la película fue obra del artista Roger Kastel, quien se inspiró en la portada del libro en edición de tapa dura creada por Paul Bacon.
La chica del cartel donde unos vándalos pintan una aleta de tiburón, se basa en la novia de Brian De Palma de por aquel entonces.
Susan Backlinie repitió su papel de bañista desnuda en la película 1941 (1979) de Spielberg.
John Williams era el encargado de dirigir a la orquesta durante la ceremonia de los Oscars de 1976, cuando se anunció que era el ganador en la categoría de mejor banda sonora original por Tiburón, subió al escenario a recoger el premio, y acto seguido regresó para continuar dirigiendo la orquesta.
Roy Scheider firmó un contrato por tres películas con Universal Pictures cuando aceptó rodar Tiburón. La segunda película iba a ser El cazador (1978), pero el actor abandonó la película a dos semana del inicio del rodaje por diferencias creativas, quedando en una situación comprometida con la Universal. La major le propuso a Scheider protagonizar Tiburón 2 (1978) a cambio de finiquitar su contrato. El actor aceptó aunque nunca quiso rodar la película.
Fueron necesarias 75 tomas para conseguir el plano correcto de Brody atrapado dentro del Orca mientras el barco se hunde. Roy Scheider no se fiaba el equipo de efectos, así que ocultó en la cabina del barco hachas y machetas para poder escapar en caso de emergencia.
La fecha que Quint da del ataque al USS Indianapolis, 29 de junio de 1945, no es correcta, el buque se hundió la noche del 30 de julio de ese año.
La escena de la cena en la que el hijo de Brody copia cada uno de sus movimientos, fue improvisada justo antes de rodar. Scheider vio que el niño lo imitaba y se lo comentó a Spielberg, quien lo incluyó en la película.
Verna Fields rechazó editar Por fin, el gran amor (1975) de Peter Bogdanovich para hacerse cargo del montaje de Tiburón.

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Friday, May 29, 2020

Hunter

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

Un asesino en serie llamado "El Hada de los Dientes", está sembrando el pánico en Estados Unidos. Para detenerlo, el FBI recurre a Will Graham, un antiguo agente, quien sabe como meterse en la mente de esta clase de asesinos.

EL DRAGÓN ROJO
Thomas Harris no sabía el impacto y repercusión que tendría su segunda novela, "El dragón rojo", cuando la publicó en 1981. En ella aparecía por primera vez el personaje del ahora célebre Dr. Hannibal Lecter, y todo lo que vino después es historia.
En 1983, el productor Dino De Laurentiis compró los derechos de la novela y no sólo eso, llegó a un acuerdo por el cual se aseguró los derechos de todas las futuras novelas de Harris, por lo que cada vez que éste publicara una novela, De Laurentiis sería la primera persona autorizada a pujar por el libro y en caso de que rehusara hacerlo, tendría aún la oportunidad de igualar la mejor oferta.
Bajo la productora "De Laurentiis Entertainment Group" se comenzó a desarrollar el proyecto y se encargó la escritura del guión a Walon Green (Grupo salvaje).
El primer director al que se le ofreció el proyecto fue a David Lynch, en los tiempos que estaba realizando para el productor italiano la película Dune (1984). Lynch estuvo poco tiempo involucrado en el proyecto y lo abandonó cuando se cansó de él. "Estaba yendo a un mundo que iba a ser para mí realmente violento. Y completamente degenerado," declaraba el director. "Una de esas cosas sin cualidades redimibles."
Tras la salida de Lynch, Michael Mann asumió hacerse cargo de "El dragón rojo", que terminaría llamándose Hunter (Manhunter, 1986). "Lo que me atrajo del proyecto fue que pensé que era la mejor historia de detectives que había leído en mi vida," declaraba Mann. "Me encantó porque Graham resuelve el problema intelectualmente."
Aunque al director le interesaba también el lado oscuro de la historia, principalmente lo referente a, "su conexión con la esencia del mal, que emerge en el proceso de deshumanización que lleva a un simple ser humano sin un pasado excepcional, a convertirse en un asesino capaz de las más terribles atrocidades. Y cuando las víctimas dejan de ser seres humanos, se convierten en fragmentos... en pedazos de materia."
Mann reescribió el guión de Green (se desconoce cuanto de lo escrito por el primer guionista se mantuvo en el libreto final) y estuvo trabajando en el proyecto durante tres años. Durante ese período, el director de Collateral pasó tiempo con la Unidad de Ciencia del Comportamiento del FBI para documentarse. Y también se carteó durante años con el asesino encarcelado Dennis Wayne Wallace e incorporó elementos de éste al personaje de Dollarhyde.

REPARTO
Para el papel de Will Graham sonaron muchos nombres, como los de Don Johnson (el preferido del estudio y que protagonizaba la serie Corrupción en Miami producida por Mann), Jeff Bridges, Richard Gere, Mel Gibson y Paul Newman, pero Mann lo tenía claro, quería que William Petersen asumiera el papel (ya habían trabajado juntos en Ladrón (1981)). De Laurentiis no quería al actor, prefería a las estrellas antes mencionadas, pero Mann luchó por Petersen y consiguió que participara en la película, algo que requirió dos meses. El actor se preparó de forma concienzuda para convertirse en Graham, trabajando con el departamento de policía de Chicago y el FBI, hablando con oficiales y leyendo sus archivos criminales.
Y del mismo modo, se barajaron varios actores para interpretar a Hannibal Lecter (aunque en la película se cambió el apellido a Lecktor), y que posee un papel secundario dentro de la trama. Brian Dennehy, John Lithgow y Mandy Pantinkin fueron candidatos. Mann inicialmente consideró al director William Friedkin (El exorcista) para dar vida al caníbal, pero éste se negó. Al final Dennehy le recomendó al actor escocés Brian Cox, quien por aquel entonces había triunfado con la obra teatral "Rat in the Skull". Mann quedó encantado con el talento del actor y lo fichó para que diera vida al primer Hannibal Lecter que conoció el cine. Cox basó su interpretación en el asesino en serie escocés Peter Manuel. Además Mann le indicó al actor que lo interpretase como si fuera un estudiante de un colegio público británico, así que para dar vida a Lecktor, Cox tomó como referente a su hijo de 15 años (que no es otro que Alan Cox, el joven Watson de El secreto de la pirámide (1985)).
Para interpretar a Francis Dollarhyde se hizo un proceso de casting, al cual se presentó Tom Noonan. El actor bordó su audición, interpretando la escena de las diapositivas con Dollarhyde y Lounds de forma tan eficaz, que llegó llegando a aterrorizar a la mujer que le dio la réplica. Mann le ofreció el papel, pero Noonan lo rechazó hasta en cinco ocasiones porque consideraba que los 35.000 dólares que querían pagarle no eran suficientes, al final consiguió cobrar un sueldo de 100.000 dólares. El actor se tuvo que preparar físicamente para meterse en la piel del asesino en serie, teniendo que ganar aproximadamente 20 kilos de peso. Para ello levantó pesas durante meses, seis días a la semana. Una vez terminaba de trabajar, se iba a su casa y hacía 1.000 sentadillas, 500 flexiones y salía a caminar todas las noches entre 8 y 16 kilómetros.
El papel de Reba McClane recayó en Joan Allen. Para prepararse para su papel de ciega, la actriz pasó tiempo en el "New York Institute for the Blind" donde se entrevistó con profesores y le enseñaron a caminar por Nueva York con los ojos vendados.
Dennis Farina entró en la película para asumir el papel de Jack Crawford, por una recomendación de Petersen, del que era amigo. Seguro que también ayudó que Farina ya había trabajado con Mann en Ladrón (1981).
Stephen Lang se metió en la piel del periodista Freddy Lounds. El actor compaginó el rodaje de esta película con el de La banda de la mano (1986), la cual estaba producida por Mann.
El resto del reparto se formó con Kim Greist (como Molly Graham, la mujer de Will), Michael Talbott (dando vida a Geehan), Benjamin Hendrickson (en el papel del Dr. Frederick Chilton) y Chris Elliott (en un pequeño papel como Zeller).

RODAJE
Con un presupuesto de 15 millones de dólares, el rodaje tuvo lugar a finales de 1985, en localizaciones de Chicago, Atlanta, Washington, St. Louis, y en diferentes ciudades del estado de Florida como Clearwater, Fort Myers y Captiva Island.
Los interiores se rodaron en los "DEG Film Studios" en Carolina del Norte, que eran propiedad de De Laurentiis. Pero filmar en ellos conllevó ciertos problemas según Cox, porque, "el estudio tenía un techo de hierro corrugado, lo cual significa que el sonido era muy malo."
El "High Museum of Art" de Atlanta sirvió para recrear la prisión en la que se encuentra encerrado Lecktor. Todas las escenas con Brian Cox se rodaron en tan solo tres días.
Mann tiene fama de director duro y en el rodaje de Hunter no fue una excepción. Noonan contaba que Mann, "gritaba mucho a la gente. Hacía llorar a Joan Allen algunas veces."
Un ejemplo claro de su temperamento, es como terminó el rodaje de la escena en la que Dollarhyde está en su furgoneta y Reba se encuentra en las escaleras de su casa. El director encontró una pequeña imperfección en la furgoneta que ni siquiera aparecía en la toma, molesto con lo sucedido, Mann despidió a todo el equipo del departamento artístico involucrado en la escena. Al parecer, los despidos fueron algo normal durante el rodaje. "Había probablemente 60 ó 70 personas en el equipo y hubo cambios de personal como en 80 puestos en la película," declaraba Noonan.
Mann le preguntó a Noonan (a quien siempre llamaba Francis, como su personaje, y quería que todo el equipo hiciese lo mismo) si podían hacer algo que ayudase a su interpretación, y el actor le respondió que sería bueno para él, no tener que ver al resto de los actores, ya que eso aumentaría la sensación de aislamiento y tensión entre su personaje y los demás. Mann se lo tomó al pie de la letra y envío un memorándum a todo el equipo y actores prohibiéndoles que hablaran con Noonan. "Nunca hablé con nadie, excepto con el asistente del director, con el que hablaría de vez en cuando y un poco con la gente de maquillaje," recordaba el actor. Noonan volaba en diferentes aerolíneas, se alojaba en distintos hoteles, su camerino se encontraba en otro edificio lejos del de los demás, e incluso el director hizo que un asistente de producción caminara delante y otro detrás del actor, separados a cierta distancia, para asegurarse que éste no se encontrara con alguna de las personas que tenían vetado hablar con él. "Fue interesante, pero fue realmente extraño," reconocía el actor.
La escena en la que Dollarhyde tiene secuestrado a Lounds sentado en la silla de ruedas, se repitió una y otra vez, según Noonan, Mann quería, "ver cuantas veces podría hacer algo tan emocional." Noonan se tomó como una competición el demostrar que podía hacerlo (incluso entre toma y toma aprovechaba para hacer flexiones). "Michael me hizo hacerlo 40, 50, 60 veces," recordaba el actor.
Y rodar la escena de sexo entre Dollarhyde y Reba requirió de dos días para completarse, a través de unas jornadas interminables. Comenzaron a rodar la mañana de un día y siguieron hasta la mañana del día siguiente, en ese tiempo sólo pararon para cenar. Cuando se hizo de nuevo de día, taparon las ventanas para simular que seguía siendo de noche. Al llegar sobre las nueve de la mañana, hicieron un pequeño parón de unas dos horas y después siguieron rodando hasta completar la escena. "Creo que hasta que no llevábamos casi 30 horas con la secuencia, realmente no llegaron al punto en el que podía colapsar," recordaba Noonan. El actor se refería al punto álgido de la escena, el momento en el que Reba toca la cara de Dollarhyde y éste rompe a llorar. "Fue realmente difícil tener que esperar todo el día, porque había estado preparando toda la película porque realmente quería que sucediera [ese colapso]." Cada vez que iban a rodar ese momento Mann cortaba la escena y volvían rodarla de nuevo, algo que sucedía una y otra vez, sin llegar nunca al momento clave. "Filmamos durante horas, horas y horas antes que él llegara a lo que era realmente importante para la escena. Sentí que fue algo intencional," declaraba Noonan. Sea como fuere, lo cierto es que el resultado de la escena es perfecto y el actor está fantástico haciendo sentir la frustración de su personaje.
Fue un rodaje lleno de problemas, pero Mann demostró ser un director de recursos. Cuando tuvieron que rodar la escena en la que Graham se queda dormido en un avión, el director no consiguió el permiso para rodar en un auténtico avión comercial, pero eso no detuvo a Mann, y rodó la escena al estilo guerrilla. Reservó billetes para todo el equipo en un vuelo de Chicago a Florida, ciudad a la que tenían que viajar de todas formas, y una vez a bordo los miembros de la producción sacaron una cámara, luces y equipo de sonido que llevaban como equipaje de mano, para rodar la escena a toda velocidad. Mantuvieron calmados a los pasajeros y a la tripulación mediante el reparto de cazadoras de la producción.
Para la escena donde Reba acaricia un tigre sedado, utilizaron un auténtico tigre al que realmente tuvieron que sedar. Y el veterinario que ayuda a Reba era un auténtico veterinario.
El rodaje del enfrentamiento final entre Graham y Dollarhyde estuvo lleno de contratiempos. La escena se filmó la última noche de rodaje a orillas del río Cape Fear (Carolina del Norte). Debido a restricciones de tiempo, la mayoría del equipo ya había abandonado la producción. No disponían de equipo de efectos especiales para simular los disparos y se estaban quedando sin tiempo, así que miembros de la producción corrieron hasta un 7-Eleven, donde compraron ketchup y cerebro de cerdo. Rodaron el tiroteo con planos cortos para así poder arrojar cosas sobre los actores y hacer agujeros de bala en sus ropas con cigarrillos. Mann simuló el impacto de los disparos lanzando frascos de vidrio para que se rompieran donde el director lo necesitaba, pero la mala suerte hizo que un trozo de vidrio se clavase en el muslo de Petersen. Y una vez Noonan fue abatido por Petersen, el actor tuvo que permanecer sobre un charco de sangre hecho con sirope de maíz durante varias horas, tantas, que se secó dejando al actor pegado a la alfombra sobre la que estaba tendido.
El personaje de Dollarhyde en la novela luce un espectacular tatuaje de "El Gran Dragón Rojo" de William Blake. Mann recurrió a moteros para que pintaran sobre Noonan el tatuaje. "Me ponían sobre una mesa y después de que me depilaran (durante lo cual yo gritaba, chillaba y me salían ampollas), estos tipos dibujaban sobre mí con fieltro y rotuladores durante todo el día," declaraba el actor. "Al día siguiente, tratarían de quitármelo. Michael entraría diciendo, 'No, no, no, tengo que deshacerme de ese ala.' Me fregarían, iría al gimnasio a entrenar, luego volvería y me pintarían de nuevo. Esto continuó durante semanas." Rodaron todos los planos de Dollarhyde sin camisa con y sin los tatuajes. Mann decidió mientras editaba la película que no utilizaría el tatuaje. "Le recuerdo diciendo que era demasiado y que disminuía al personaje," declaraba Noonan.
Tras el fracaso de la película Manhattan Sur (Year of the Dragon), también producida por De Laurentiis, el productor decidió cambiar el título de "El dragón rojo", para evitar la palabra "dragón" en él, y así pasó a llamarse en su versión original Manhunter. No fue la única traba que puso el productor, ya que también vetó el póster previsto para la película que era de color malva, ya que lo consideraba el color de la muerte.
Nada de eso ayudó en la taquilla, ya que la película se convirtió en un fracaso comercial. Hunter se estrenó en los Estados Unidos el 15 de agosto de 1986 y sólo recaudó 8.620.929 de dólares. En parte, esto fue debido a los problemas económicos por los que atravesaba De Laurentiis por aquel entonces, el productor sólo pudo permitirse hacer unas pocas copias y eso condenó a la película al fracaso.
Pero Hunter poco a poco comenzó a generar un culto alrededor de ella, algunos la descubrieron tras el enorme éxito de El silencio de los corderos (1991), y otros por la imponente carrera posterior de Mann.

EL MONTAJE DEL DIRECTOR
Existe un montaje del director (DC) de la película, el cual dura 3 minutos más que la versión estrenada en cines (VO). Son muchos los pequeños cambios y cortes, con planos y escenas que entran y salen, así que haré un resumen de las principales diferencias entre una versión y otra:
1. En el DC la escena de Graham y Crawford en la comisaria de Atlanta es más larga.
2. Antes de la visita de Graham a Lecktor, en el DC se incluyen dos escenas, una conversación telefónica entre Graham y su mujer; y otra entre Graham y Chilton en la prisión sobre Lecktor, que muestra el intento de Chilton de sacarle información a Graham sobre el asesino en serie.
3. La primera conversación entre Graham y Lecktor es un poco más larga en el DC.
4. La escena en la que Dollarhyde le muestra a Louds las diapositivas de sus víctimas, difiere entre ambas versiones. En la VO, el asesino muestra diapositivas de sus víctimas vivas y muertas a la vez que lo narra, mientras que en el DC sólo las muestra vivas y sin narración alguna.
5. El tiroteo entre Graham y Dollarhyde cambia levemente entre ambas versiones, siendo un poco más violento en la VO, y teniendo también una mayor duración (en el DC se omite un momento en que Graham apunta al asesino a la cabeza cuando éste ya está muerto).
6. Tal vez el mayor cambio entre ambas versiones, sea el final. En el DC, se sustituye el momento de Graham en el embarcadero tras el tiroteo, por una escena en la que el agente del FBI conduce hasta la casa de la familia, que iban a ser las siguientes víctimas de asesino, sólo para verlos.

VALORACIÓN
Hunter es un gran y olvidado thriller policíaco, y la primera gran película de Michael Mann. Un estudio del bien y del mal, protagonizada por dos psicópatas, uno a cada lado de la ley, que luchan contra la maldad que hay en su interior, uno trata de hacer lo correcto, mientras que el otro sucumbe a sus instintos.
El director lo tenía todo a favor para hacer una gran película, ya que partía de la excelente novela de Harris. Mann elimina ciertos elementos de la obra, como el pasado de Dollarhyde con su madre y abuela (que era lo menos interesante de la misma), los tatuajes del villano o la escena en la que se come la acuarela original de "El Gran Dragón Rojo" de William Blake. El director trata de centrarse en los elementos más policíacos y psicológicos de la novela, y no dejarse llevar por los más fantasiosos. Es decir, su película mantiene más los pies en la tierra que la novela.
Además tenemos los temas que son constantes en el cine de Mann, la profesionalidad, el mundo masculino, la lucha por los principios morales, o el héroe solitario. Y estéticamente la película tiene sus señas de identidad, como el uso de la fotografía de tonos azules o la utilización de la música como elemento inmersivo en la historia.
La película tiene sólo dos actos, el primero (y mejor) centrado en la investigación de Graham, y el segundo centrado en el asesino en serie, que termina con el enfrentamiento entre ambos personajes. La primera mitad de la película tiene un ritmo fantástico y no da respiro, con una serie de giros y descubrimientos que atrapan al espectador. En la segunda parte, se pierde un poco el interés, ya que al centrarse más en el villano, perdemos parte de la tensión de la investigación del FBI. En la primera parte se ensalza al villano, convirtiéndolo en un ente de puro mal, y en la segunda de humaniza y desmitifica. Conocemos al hombre roto y enfermo que cree va a convertirse en un dragón. Aún así, Mann no profundiza tanto en él como podría (en la novela sabemos más cosas de su pasado y llegamos a comprenderlo mejor), prefiere sugerir a mostrar, y nosotros debemos rellenar los huecos que faltan en la historia. Entendemos que es alguien que ha sufrido y ha estado sólo, lo que le ha llevado a cometer actos horribles, pero una buena mujer se cruza en su plan y le hace dudar si seguir con él, tiene que elegir entre el bien o el mal.
En esta segunda parte encontramos la mejor escena de la película, la del tigre anestesiado, llena de una extraña belleza (y que a mi parecer sucede demasiado pronto en la historia, ya que Dollarhyde y Reba se acaban de conocer, y el haberla retrasado en su relación habría beneficiado a la película). Creo que esa escena encierra todo lo que rodea al personaje del villano, él también es una bestia dormida a punto de despertar y podría destrozar a Reba con sus fauces, pero ella consigue acercarse a él, a su corazón. La misma escena tiene su espejo, pero con Dollarhyde como protagonista, cuando está en la cama con Reba, y coge la mano de ella y la coloca sobre su cara. Está sintiendo cosas que nunca había sentido, y la duda sobre que debe hacer se siembra en su interior. La diferencia con Graham es que ha llegado tan lejos que no hay vuelta atrás, está condenado. Por eso cree ver que hay algo entre Reba y su compañero de trabajo, ella es todo lo que tiene y lo peor que puede pasarle es perderla, y por eso mata a ese hombre y se la lleva, rompiendo así sus planes. Quiere matar a Reba porque se interpone en su camino, el amor que le demostró ella es algo que le pilla por sorpresa, y por eso quiere destruirla, pero justo cuando parece que va a hacerlo, cambia de opinión, pero ya da igual, Graham lo mata, sólo puede conocer ese final.
El clímax de la película se resuelve con el clásico tiroteo entre el héroe y el villano, un tanto convencional, que no resulta tan satisfactorio como todo lo contado antes. Además no me gusta como Mann lo rueda y edita, incluyendo una serie de extraños cortes que rompen la acción, además de utilizar encuadres un tanto extraños y también mete algunos ralentizados, que no permiten que la escena fluya como es debido. No entiendo su decisión de montar y rodar la escena así (tal vez es consecuencia de que se rodase a toda prisa). Aunque sí me parece un acierto, ese plano de Dollarhyde en el suelo, con toda la sangre derramada formando las alas de un dragón.
Este final difiere del de la novela, en el que la mujer de Graham era quien mataba a Dollarhyde, y Mann lo cambia para que sea Graham quien se encargue de ello, lo que me parece más coherente, ya que debe ser el quien lo haga. El agente del FBI está cerca del lado oscuro, y duda sobre si mismo, piensa que si entiende tan bien la mente de los psicópatas, igual es porque él también lo es. Esa dualidad del héroe es muy interesante, porque lo hace más humano. Una vez termina la película vuelve con su familia, por lo que entendemos que consiguió vencer a la maldad que hay en su interior.
La película está llena de grandes momentos, como la escena entre Dollarhyde y Lounds, y el destino de éste en llamas. El encuentro entre Graham y Lecktor, que posee una composición de planos fantástica, ya que Mann coloca la cámara de tal forma, que cuando hay cambio de planos entre los actores, los barrotes de la celda están en la misma posición y no son un obstáculo para la conversación entre ambos personajes (todo un detalle de genio del director). Y también me parece genial la comunicación a distancia que se produce entre Dollarhyde y Lecktor, es algo muy retorcido y original.
Toda la trama es una cuenta atrás hasta el siguiente crimen del villano, y eso le da una gran tensión a la historia.
La película es hija de su tiempo, como demuestra la música de sintetizador y el uso de canciones. Las canciones creo que no quedan del todo bien, pero la música ayuda, como en otras película de Mann, a crear una experiencia sensorial.
Todos los actores están fantásticos. Petersen compone un Will Graham sutil, pero que sabemos que está al borde del abismo. Noonan está terrorífico como Dollarhyde, más allá de su presencia física, sentimos que es un hombre torturado. Joan Allen comenzó a demostrar la gran actriz que terminaría siendo. Y Cox crea un gran Lecter, sólo en tres escenas consigue que su villano sea memorable, y lo mejor es que no se parece en nada al de Hopkins.
Comparándola con El dragón rojo (2002) de Ratner, Hunter la supera en todo, guión, actuaciones y dirección. De hecho, el film de Ratner no es más que un remake de ésta, pero sin la personalidad que le aporta Mann, y sigue más a pies juntillas la trama de la novela. Y por otro lado, alarga el papel de Lecter para darle un mayor protagonismo a Hopkins, lo cual no ayuda a la película.
Hunter sigue siendo un muy sólido thriller. Se puede decir que fue una película adelantada a su tiempo, todo el cine de asesinos en serie viene de aquí, como bien demostró El silencio de los corderos, que realmente es la misma historia, pero con un mayor protagonismo de Lecter. Tal vez por eso no fue un éxito en su momento, llegó demasiado pronto. Aquí Mann comenzó a despuntar, siendo ésta la primera de sus grandes películas. Y es que Hunter es algo más que la primera película de Hannibal Lecter, mucho más.

CURIOSIDADES
El actor Frankie Faison, que interpreta al policía Fisk, también trabajó en El silencio de los corderos (1991), Hannibal (2001) y El dragón rojo (2002) interpretando a otro personaje distinto, el de Barney.
Por su parte, Dan Butler, que da vida a Jimmy Price, trabajó en El silencio de los corderos en el papel de Roden.
Durante el rodaje de esta película, Anthony Hopkins estaba trabajando en el obra "El rey Lear" en el National Theatre, y durante el rodaje de El silencio de los corderos, era Brian Cox quien estaba trabajando en "El rey Lear" en el National Theatre.
Es la única película en la que el apellido de Hannibal se escribe Lecktor y no Lecter.
Debut en el cine de Garcelle Beauvais.
Está incluida en el libro "1001 películas que debes ver antes de morir" de Steven Schneider.
Aunque Tom Noonan es diestro, escribió todas las notas de su personaje con la mano izquierda.
Para William Petersen, su papel fue tan emocionalmente agotador, que al finalizar el rodaje, hizo todo lo posible por dejar atrás el personaje, para ello se cortó el pelo y se lo tiñó de rubio, y se afeitó la barba.
Brian Cox quería comenzar la conversación telefónica que Lecktor mantiene con Graham, cantando la canción "I Just Called To Say I Love You" de Stevie Wonder, que era muy popular en aquel momento. A Mann le pareció una buena idea y lo rodaron, pero al final no pudieron utilizarla por problemas con los derechos de la canción.
Antes de trabajar juntos en Hunter, William Petersen y Joan Allen habían compartido escenario en 1980, en la obra "Balm in Gilead" de la "Steppenwolf Theatre Company".
La casa de la playa de Will Graham pertenecía realmente al artista Robert Rauschenberg.
Ted Levine, quien interpretaría a Buffalo Bill en El silencio de los corderos (1991), se coló en la fiesta de fin de rodaje de Hunter, utilizando el nombre de William Petersen del que era amigo. En esa fiesta conocería a Michael Mann, quien le daría un papel en la serie La historia del crimen (1986-88).
Mann incluyó la canción "In-A-Gadda-Da-Vida" de Iron Butterfly, porque tenía un significado para el asesino Dennis Wayne Wallace, quien se obsesionó con una mujer que apenas conocía, y creía que esa era su canción.
En la versión original, se puede oír la frase, "Time is luck", dicha por Molly cuando habla con Graham. Mann suele incluir esta frase en sus películas. Aparece en Heat (1995) en boca de McCauley, y en Corrupción en Miami (2006) es dicha por Isabella.
Tras el fracaso de Hunter, Dino De Laurentiis no se hizo con los derechos de El silencio de los corderos, los cuales fueron comprados por Gene Hackman y Orion Pictures. El productor italiano incluso prestó gratis los derechos de los personajes a Orion. Pero después del éxito del film de Jonathan Demme, De Laurentiis regresaría para producir Hannibal (2001), El dragón rojo (2002) y Hannibal, el origen del mal (2007).

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