Sunday, December 01, 2019

La princesa prometida

"Hola, me llamo Íñigo Montoya, tú mataste a mi padre, prepárate a morir."

Este artículo contiene spoilers, sería inconcebible leerlo si no deseas conocer partes esenciales de la trama de la película.



"PRÓLOGO"

Permitirme que os narre una de mis películas de fantasía favoritas, La princesa prometida (The Princess Bride, 1987) de Rob Reiner, la cual se basa en la novela homónima que William Goldman publicó en 1973. Ya en aquel año el escritor vendió los derechos para su adaptación al cine a la Fox, a condición de que fuese él quien escribiese el guión. Tras un primer intento con Richard Lester a los mandos, el proyecto quedó en tierra de nadie por causa de un cambio en la directiva de la productora. Entonces Goldman re-compró los derechos a la productora por miedo a que le diesen a otra persona la escritura del guión. Otros directores intentarían su adaptación, Norman Jewison (con Arnold Schwarzenegger como Fezzik), John Boorman, Robert Redford o François Truffaut, estuvieron involucrados en el proyecto, pero ninguno consiguió llevarlo adelante. El guión de Goldman se convirtió en uno de los más grandes guiones jamás producidos, mencionado como tal incluso por "Cahiers du Cinéma".
Goldman era amigo de Carl Reiner y cuando terminó la novela se la envió con la intención de que éste se encargase de dirigir su adaptación al cine, pero simplemente no sucedió. Carl le entregó la novela a su hijo Rob (la historia pasó de padres a hijos al igual que en la novela), quien era fan del escritor y "La princesa prometida" se convirtió en su libro preferido. Con el paso de los años y ya convertido en director, Reiner se lanzó a la realización de la adaptación al cine del proyecto soñado de Goldman. Inicialmente iba a ser producida por Embassy Pictures, pero finalmente sería Act III Communications la encargada de esa tarea, con distribución de la Fox. Con un presupuesto de 16 millones de dólares, el rodaje se inició el 18 de agosto de 1986 y terminó en diciembre del mismo año.
Y así arrancó La princesa prometida y esta historia no empieza con un "Érase una vez", si no con un "Como desees"...



"LA PRINCESA PROMETIDA"
de Rob Reiner

Un niño enfermo guarda cama, sin saber que en unos instantes su día va a cambiar por completo. El joven pasa el rato jugando a un videojuego (exactamente al "Hardball" de la Commodore 64. Acostumbraos a los paréntesis como fuente de información, pero si veis que os molestan, simplemente os aconsejo que no los leáis), hasta que su abuelo irrumpe en su cuarto como si de un tornado se tratara (el nieto es interpretado por Fred Savage y el abuelo por el gran Peter Falk, y sus escenas fueron lo último en rodarse de la película). La intención del abuelo es leerle a su nieto su libro preferido, todo un ritual en la familia, ya que hacía lo mismo con su hijo cuando era pequeño, y era lo que su propio padre hacía con él. Inicialmente el nieto es reticente, pero termina cediendo cuando su abuelo le promete una historia con esgrima, combates, torturas, venganzas, gigantes, milagros, persecuciones, fugas y amor verdadero, ¿quien podría resistirse? (fue idea de Reiner y de Andrew Scheinman, productor de la película, que fuera el abuelo y no el padre, quien leyera la novela al niño, cambiando ese hecho respecto a la novela).
El abuelo comienza con la lectura de "La princesa prometida". La historia se desarrolla en Florín (como ya imaginaréis Florín no existe, pero se parece sospechosamente a Inglaterra e Irlanda) y su protagonista, Buttercup, se crió en una pequeña granja del reino, reino del cual es con diferencia la mujer más bella (y está interpretada por una mujer de igual belleza, Robin Wright, quien consiguió el papel tras considerarse a otras actrices como Uma Thurman, Courtney Cox o Meg Ryan). Y la mayor diversión de Buttercup es dar ordenes a su mozo Westley (interpretado por Cary Elwes, quien consiguió el papel tras considerarse a Christopher Reeve y Colin Firth. El actor conocía la novela, ya que su padrastro se la había dado cuando tenía 13 años). Wesley responde a cada petición de Buttercup con un "Como desees", esa es siempre su respuesta.
Buttercup y Wesley se enamoran, como no podía ser de otra forma, pero al ser él pobre decide viajar al extranjero en busca de fortuna, aunque resulta ser una decisión desafortunada, ya que Buttercup recibe la noticia de que su amado fue asesinado por el Pirata Roberts, el pirata más temido de todos los piratas, incluso por los demás piratas. "Nunca amaré a otro," se jura a si misma Buttercup y si bien es cierto, no puede evitar que cinco años después de la desaparición de Wesley, el príncipe Hupperdinck (Chris Sarandon, aunque Reiner se llegó a reunir con Sting para darle el papel) la elija para ser su prometida, tal y como permiten las leyes del país (puede parecer algo malo, pero peor suerte corrió Wright cuando le hicieron trabajar un año más en la serie Santa Barbara a cambio de darle tiempo para participar en la película).
Un día Buttercup sale a pasear en su caballo, cuando se encuentra con un gigante (interpretado por André el Gigante, del que Goldman era fan y fue elegido por encima de otros gigantes como Richard Kiel o Kareem Abdul-Jabbar, tras una sugerencia del escritor), un espadachín español (interpretado por el norteamericano Mandy Patinkin) y un pequeño genio siciliano (al que da vida el también norteamericano Wallace Shawn, quien consiguió el papel tras ser rechazado por Danny DeVito). Al genio le gusta mandar, al espadachín beber, y al gigante rimar, os lo puedo jurar. Con la idea de provocar una guerra entre Florín y Guilder, país rival del primero, la secuestran y se la llevan en barco a "Los acantilados de la locura".
En medio de la travesía los tres captores descubren que son seguidos por otro barco, momento que aprovecha la joven para saltar al agua, sin saber que allí se encuentra un peligro mayor que en el propio barco, las anguilas chillonas, que sienten una predilección especial por comer carne humana (y que no aparecían en la novela original, allí se trataba de tiburones). Cuando Buttercup cree que va a ser devorada por una, al igual que el nieto, al igual que nosotros mismos, Fezzik la saca del agua (el que casi no lo cuenta es Reiner, quien estuvo cerca de ahogarse en el tanque donde rodaron la escena).
La princesa prometida y sus captores llegan a "Los acantilados de la locura" (realmente los "Acantilados de Moher" en Irlanda), justo cuando el barco que los persigue está a punto de alcanzarlos. Fezzik carga con los otros tres y comienza a escalar el barranco trepando por una cuerda (se utilizó una grúa y poleas para crear el efecto y se emplearon dobles para las tomas generales. Peter Diamond con una máscara de André y un traje voluminoso se convirtió en Fezzik. Los planos con los actores se rodaron en los estudios de Shepperton). Su perseguidor comienza a hacer lo mismo a una velocidad "inconcebible" según Vizzini (como André tenía problemas de espalda, el equipo creó un sistema donde los actores iban sentados sin que el gigante tuviera que soportar su peso, y para rematar con los problemas, Wallace tenía un miedo inconcebible a las alturas y lo pasó realmente mal al rodar la escena). Al llegar a lo alto de los acantilados, el siciliano corta la cuerda, pero el misterioso perseguidor se agarra a las rocas y comienza a escalar ante la sorpresa de todos. Vizzini ordena a Íñigo que permanezca allí para enfrentarse a él, mientras los demás huyen.
Cansado de esperar, el espadachín llega a un acuerdo con el hombre de negro, le ayudará a subir lanzándole una cuerda y así podrán enfrentarse lo antes posible. Para que confíe en él, el español sólo tiene que jurarlo por el alma de su padre. Una vez el hombre de negro ha subido, Íñigo le permite descansar, y mientras espera le cuenta que busca a un hombre de seis dedos en una mano, el hombre que mató a su padre y que cuando lo encuentre, antes de matarlo tiene pensado decirle una de las frases más épicas que se hayan escrito jamás, pero ya llegaremos a eso más adelante. 
Terminado el descanso, el hombre de negro y el español se baten en un duelo de espadas (coreografiado por los espadachines Bob Anderson y Peter Diamond. Se requirieron 10 días en rodar la escena y 4 meses de duro entrenamiento. No se usaron dobles, salvo la acrobacia de la barra de los dos espadachines y el momento en que Íñigo da un salto mortal por encima del hombre de negro, que fueron realizados por Jeff Davis). Tras un combate digno de cualquier película de Errol Flynn, donde primero utilizan la mano izquierda y después, con mucha más destreza, la derecha, el hombre de negro vence al español, pero lo deja con vida por el respeto que siente por él (los actores ensayaron tanto que cuando filmaron la escena por primera vez, quedó demasiado corta, así que sobre la marcha tuvieron que alargarla, y para ello el diseñador de producción Norman Garwood construyó unas ruinas con unas escaleras, para que los actores pudieran tener nuevos lugares donde luchar).
El hombre de negro pronto llega hasta donde se encuentra Fezzik con quien tendrá que enfrentarse en un combate cuerpo a cuerpo sin armas, aunque las manos del gigante podrían ser consideradas como tal. Tras esquivar los primeros envites del gigante, el hombre de negro se agarra a su cuello y comienza a asfixiarlo con su brazos (debido a sus problemas de espalda, André no podía soportar el peso de Elwes, de modo que construyeron unas rampas para que Elwes se apoyara en el suelo y el enorme actor no tuviera que soportar su peso). El gigante se da cuenta que normalmente no se enfrenta a un único rival, si no a grandes grupos y esa es la razón por la que termina pereciendo ante el enmascarado.
La última lucha a la que tendrá que enfrentarse el hombre de negro es con Vizzini, quien le espera en compañía de Buttercup. El hombre de negro y Vizzini se baten en una batalla de ingenio (rodada en Lathkill Dale en el "Parque Nacional del Distrito de los Picos" de Inglaterra), el primero vierte yocaina (un veneno tan falso como la propia Florín) en la bebida y Vizzini debe adivinar en que copa está el veneno. Tras varias deducciones que demuestran que la fama de genio de Vizzini está justificada, y tras hacer trampas, que demuestra que la mala fama de los sicilianos está todavía más justificada, ambos beben y... Vizzini cae muerto (Wallace le pidió a Reiner que interpretara la escena por él y después imitó lo que hizo el director). El hombre de negro resulta ser más ingenioso que el recién difunto genio, ya que ambas copas estaban envenenadas, con el tiempo el hombre de negro se hizo inmune al veneno. ¡Inconcebible!
El hombre de negro huye con Buttercup y es durante la huida que él le confiesa que es el Pirata Roberts, el mismo que mató a Wesley. En un momento de descuido ella le empuja, haciendo que éste caiga por la ladera de una colina, mientras lo hace él grita, "Como desees" y Buttercup se da cuenta de que puede que fuera el Pirata Roberts a quien empujara, pero era Westley quien caída rodando colina abajo (antes de rodar toda esta escena Elwes se rompió un dedo del pie cuando montó en el quad de André, si uno se fija, cuando el actor se sienta al lado de un tronco, evita apoyar el peso sobre su pierna).
Tras el reencuentro, los dos deben atravesar "El pantano de fuego" (que fue lo primero que se rodó de la película y cuya filmación fue interrumpida porque Goldman arruinó varias tomas ya que se puso a rezar en el decorado y se oía su voz al fondo de la escena). En el pantano existen tres grandes peligros, las erupciones de fuego, las arenas resplandecientes y los R.A.G. [roedores de aspecto gigantesco] y creedme cuando os digo que estos últimos hacen honor a su nombre (realmente se trataban de disfraces con enanos dentro y a quienes Rob Reiner puso voz en la versión original). Nuestros protagonistas uno tras otro van sorteando los peligros. Primero evitan las erupciones de fuego al descubrir que pueden anticiparse a ellas por el sonido que emiten antes de cada erupción (escena también estropeada por Goldman, quien se puso a gritar cuando vio el vestido de Wright ardiendo cuando no existía peligro. Aunque en otra toma el retardante que llevaba el vestido para no arder más allá de la zona deseada no funcionó, y el vestido siguió ardiendo, por suerte Elwes lo apagó justo antes de que el fuego llegara al pelo de su compañera de reparto). Buttercup cae en las arenas resplandecientes, pero Wesley se lanza a su rescate (fue idea de Elwes que Wesley se lanzara de cabeza a ellas, el propio actor hizo la escena y en la primera toma). Y finalmente uno de los roedores ataca a Westley y tras luchar con él, logra abatirlo primero con una erupción de fuego y después con su acero (el enano que debía ir dentro del traje para la lucha fue detenido por la policía la noche anterior del rodaje, por exceso de velocidad y por conducir borracho).
El príncipe Humperdinck y sus hombres alcanzan a Wesley y Buttercup. Temiendo por la vida de su amado, Buttercup acepta irse con el príncipe, quien le promete que no hará daño a Wesley, lo cual lógicamente es mentira. Ella se marcha y Wesley se queda a solas con el conde Rugen y sus hombres, sabiendo que es hombre muerto. El conde Rugen golpea a Wesley en la cabeza con su mano con seis dedos y lo deja inconsciente (Elwes le dijo a Christopher Guest, quien da vida a Rugen, que le golpeara realmente, éste lo hizo tan fuerte que lo dejó realmente inconsciente y lo mandó al hospital, lo que hizo parar la producción durante un día. Esa toma fue la usada en la película).
A Buttercup la acosan horribles pesadillas y le confiesa a Humperdinck su amor por Wesley, el príncipe siendo comprensivo anula la boda y le dice que enviará a sus mejores barcos en busca de Wesley. Lo cual lógicamente también es mentira, fue él quien contrató a Vizzini para que secuestrara a Buttercup y ahora planea matarla en su noche de bodas para así poder declarar la guerra a Guilder.
El conde Rugen y su ayudante albino torturan a Wesley con "La máquina" en la "Fosa de la desesperación", la cual succiona la vida, como una pajita sorbe un batido (el albino está interpretado por el británico Mel Smith, quien confesó que nunca vio la película dado lo mal que lo pasó durante el rodaje, y es que el actor debía llevar unas lentillas de color y resultó ser alérgico a la solución de lentes utilizada, lo que le producía dolores e incomodidades constantes).
Iñigo y Fezzik se reencuentran, y el segundo le habla al espadachín del conde Rugen y de su mano de seis dedos, y de como el conde y su mano se encuentran en el castillo de Humperdinck. El español decide asaltar el lugar para vengar a su padre, pero al darse cuenta de que siendo sólo los dos no podrán conseguirlo, llega a la conclusión que su única opción es encontrar al hombre de negro.
Después que Buttercup descubra que Humperdinck no envió los barcos en busca de Wesley y ella le diga cuanto lo desprecia, el príncipe en un ataque de ira hace que "La máquina" le succione toda la vida a Wesley.
Guiándose por los gritos de Wesley, Fezzik e Iñigo lo encuentran en la "Fosa de la desesperación", pero éste ya está muerto, sólo un milagro puede ayudarles. Y para eso nada mejor que recurrir al Milagroso Max (interpretado por Billy Crystal, quien sólo participó en la película durante 3 días e improvisó la mayoría de las frases de su personaje). Max está casado con Valerie (interpretada por Carol Kane, quien dijo sí a participar en la película sin haber leído el guión, y al igual que Crystal también ayudó a improvisar algunas frases, como lo de envolver la píldora en chocolate), y tras varios dimes y diretes, y gracias a la insistencia de su mujer, el Milagroso Max accede a hacer honor a su nombre e intenta salvar la vida de Wesley, algo posible porque según él, el joven no está muerto, sino muerto en su mayoría (al rodar la escena Rob Reiner tuvo que abandonar el set porque no podía parar de reírse con el actor y estropeaba las tomas. A Elwes le sucedió lo mismo y tuvo que ser sustituido por un maniquí en algunos planos que aparece tumbado en la mesa. Y Patinkin se rió con tanta fuerza que se dañó una costilla). Max y su mujer les dan a los héroes una píldora que devolverá la vida a Wesley.
Fezzik e Iñigo hacen que Wesley se trague la píldora y éste revive al instante (cuando rodaron la escena justo en el momento que Fezzik dice la frase, "Creo que no mucho tiempo", André soltó un pedo descomunal propio de un gigante). Tras explicarle a Wesley la situación, los tres crean una alianza, asaltarán juntos el castillo y así podrán detener la boda, e Íñigo obtendrá su ansiada venganza (fue idea de Elwes que una vez revivido, Fezzik lo usase como una marioneta).
El clérigo convierte a Buttercup y Humperdinck en marido y mujer, aunque ella no llega a decir nunca "Sí, quiero" (Elwes sugirió a Michael Palin para el papel del clérigo, pero aunque se lo ofrecieron y le gustaba el guión, tuvo que rechazarlo ya que tenía previsto rodar Un pez llamado Wanda. Finalmente el elegido fue Peter Cook). Al mismo tiempo, Wesley, Iñigo y Fezzik toman el castillo haciéndose pasar por el Pirata Roberts, el miedo provoca que los hombres que vigilan la entrada del castillo huyan despavoridos.
Llega el momento de la venganza de Íñigo, quien se topa con el conde RugenEl conde hiere a Íñigo, pero cuando parece que va a perder el combate, comienza a repetir la frase que quedará ligada para siempre al personaje y que pasará a la historia del cine, "Hola, me llamo Íñigo Montoya, tú mataste a mi padre, prepárate a morir", y cada vez que la repite obtiene más fuerzas, consiguiendo finalmente su venganza atravesando con su espada al rufián. Sobra decir que nunca una venganza resultó más satisfactoria.
Desconsolada por su situación, Buttercup decide quitarse la vida, pero Wesley la espera en su habitación y lo evita. Hupperdinck aparece en escena con idea de acabar con Wesley en un combate a muerte, pero éste le dice que será un combate a sufrimiento, lo que significa que básicamente lo desfigurará y lo dejará con vida. El príncipe duda si es un farol o no, pero cuando Wesley se levanta de la cama por su propio pie, demostrando que sus fuerzas se han recuperado, Hupperdinck se rinde. Una vez Buttercup ata al príncipe a una silla, se descubre que Wesley realmente no tiene fuerzas.
Fezzik busca cuatro caballos para que todos puedan huir juntos. La princesa prometida, que nunca fue princesa y ya no está prometida, salta por la ventana y cae en los brazos de Fezzik (Robin Wright estaba unida a unos cables para que André no tuviera que soportar su peso). Uno a uno los demás saltan también y huyen después a caballo, no sin antes que Wesley le ceda a Íñigo su puesto como Pirata Roberts.
Una vez han huido lo suficientemente lejos del castillo, Wesley y Buttercup se dan el beso más apasionado y puro que nadie se ha dado jamás, según narra el abuelo a su nieto (que fue la última escena que rodó Elwes y de la cual se hicieron 6 tomas). El cuento se ha acabado, ya no hay más aventuras que contar, pero el nieto le pide a su abuelo que vuelva al día siguiente para volver a leerle el libro, un "Como desees" es su respuesta, como no podía ser otra (ese plano del abuelo es el único que se rodó fuera de Inglaterra, se hizo en su lugar en Los Angeles).



"EPÍLOGO"

Y todos fueron felices... incluidos el director, actores, productores y el autor del relato. La película fue nominada al Oscar por su canción "Storybook Love" de Willy DeVille. Y por su parte, Mark Knopfler fue nominado a los Grammy por componer la banda sonora. Su curiosa elección fue idea del productor musical Bobby Colomby, amigo de Reiner. Knopfler sólo puso una condición para componer la banda sonora, que Reiner pusiera la gorra de béisbol que llevaba en This is Spinal Tap en algún lugar de la película. Si uno se fija bien puede verla en la habitación de Fred Savage.
La princesa prometida tuvo un correcto funcionamiento comercial. Inicialmente debía estrenarse el 31 de julio de 1987, pero un retraso en la fase de montaje obligó a mover la fecha al 25 de septiembre del mismo año. Tuvo una distribución limitada y un buen recibimiento crítico, recaudando en EE.UU. unos aceptables 30.857.814 de dólares, pese a no ser prácticamente publicitada por la Fox, que simplemente no sabía como venderla.
Se rodó un final alternativo, en el que el nieto después de que su abuelo se haya marchado, escucha unos ruidos fuera de su ventana, y allí se encuentra a Wesley, Buttercup, Íñigo y Fezzik montados a caballo, que le invitan a unirse en su siguiente aventura. Al final Reiner descartó este final porque consideró que podría confundir al público.
La película se encuentra entre lo mejor del cine fantástico de los ochenta y es que con el excelente material de partida poco podía salir mal. Reiner captura a la perfección el espíritu de la novela, un homenaje a los cuentos de hadas que se ríe de los convencionalismos de estos, pero no se muestra tan hábil con la cámara, y se nota fuera de juego como director de aventuras. La novela sigue siendo superior. Aún así creó una película inolvidable.
El reparto está de lo más acertado, tanto en la elección de los actores, como las interpretaciones de los mismos. Robin Wright siempre será Buttercup y Buttercup siempre será Robin Wright.
No fue un gran boom en su momento, pero con el paso de los años este cuento de princesas, espadachines, gigantes y amor verdadero se ha convertido en un clásico admirado por muchos. Y es que como a ese nieto, a todos nos gusta que nos cuenten una buena historia.

FIN

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Friday, November 01, 2019

Terminator

"Volveré."

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

Un cyborg es enviado desde el año 2029 a 1984 con el objetivo de matar a una mujer, que será la madre del líder de la rebelión en la guerra contra las máquinas. Un soldado es también enviado con la misión de protegerla.

LA GUERRA DE LAS MÁQUINAS
James Cameron se encontraba en Roma editando su primera película, Piraña II: Los vampiros del mar (1981), cuando de la forma más inesperada le vino la idea que daría pie a Terminator (The Terminator, 1984). "Estaba enfermo, en bancarrota, tenía mucha fiebre y tuve un sueño sobre esta figura de metal saliendo del fuego," recordaba Cameron. "Y la conclusión era que había sido despojado de su piel por el fuego y era expuesto como lo que realmente era." Cuando regresó a Estados Unidos se puso manos a la obra con el guión.
Los planes de Cameron eran mayores que los finalmente vistos en la película. Inicialmente quería incluir un terminator de acero líquido, el famoso T-1000 de Terminator 2: El juicio final (1991). En su primera concepción de la historia, Skynet enviaba a dos terminators, un T-800 que era destruido por Reese y después llegaría el T-1000 mucho más letal. Pero el director pronto se dio cuenta que la tecnología no estaba tan avanzada como para poder llevarlo a cabo, así que aparcó la idea del terminator de acero líquido para el futuro.
Cameron había trabajado en la producción de Roger Corman, Los 7 magníficos del espacio (1980) encargándose de los efectos especiales y de la dirección artística, y ahí conoció a su futura mujer y colaboradora Gale Anne Hurd, que era la asistente del director de producción. Cameron le comentó su idea para la película que estaba desarrollando, la cual interesó realmente a Hurd. En aquel momento el director había escrito la mayor parte del primer borrador de Terminator y Hurd se involucró en el proyecto, primero ayudándole a pulir el borrador y después convirtiéndose en la productora de la película. En un gesto de colaboración, Cameron le vendió a Hurd los derechos por 1 dólar, a condición de que él dirigiría la película.
El director de Mentiras arriesgadas le pidió ayuda a su amigo William Wisher para completar el guión. "[Cameron] había vendido el tratamiento y tenía que escribir el guión, pero tenía poco tiempo," recordaba Wisher. "Me pidió que escribiera algunas escenas basadas en su tratamiento para conseguir terminarlo a tiempo, las primeras escenas de Sarah Connor y todas las escenas policíacas y con los detectives. Así que dije ok. Escribí eso y lo ayudé a pulir algunas otras cosas." El guión estuvo terminado en mayo de 1982.
Cameron y Hurd llevaron el proyecto a todos los estudios, pero estos sólo estaban interesados en comprar el guión y no en que Cameron lo dirigiese. Al final se lo ofrecieron a Orion, con quien llegaron en 1982 a un acuerdo de distribución. Fue de gran ayuda para Cameron y Hurd que en Orion tuvieran dos conocidas de los tiempos de Corman, Barbara Boyle (vicepresidenta ejecutiva de producción) y Frances Doel (ejecutiva creativa), que ayudaron a llevar adelante el proyecto. La película sería producida por John Daly bajo su productora Hemdale Film Corporation. El presupuesto se estableció en los 4 millones de dólares, los cuales se incrementaron hasta los 6,5 millones.
Orion prácticamente no interfirió en el proyecto, pero hizo dos sugerencias, una que Reese tuviera un perro cyborg (idea rechazada por Cameron) y otra que la relación entre Reese y Sarah fuera más fuerte (algo que sí aceptó el director).

REPARTO
Pero Mike Medavoy, director de Orion Pictures, sí puso una condición sine qua non para dar luz verde al proyecto, debían asociar a una gran estrella a la película.
Se consideró a Jürgen Prochnow, Kevin Kline, Tom Selleck y Michael Douglas para dar vida al terminator y el papel fue rechazado por Mel Gibson y Sylvester Stallone. El escogido fue O.J. Simpson, tras ser propuesto por Medavoy. Y en primavera de 1983, Medavoy le ofreció a Arnold Schwarzenegger el papel del héroe, Kyle Reese. Tras leer el guión, el austriaco estaba más interesado en dar vida al T-800. "Estuve horas y horas hablando con el director, James Cameron," narraba Schwarzenegger. "Contándole cómo me imaginaba al terminator, cómo le veía actuar, moverse... Al poco tiempo, Cameron me llamó diciéndome que, si tanto me gustaba, el terminator era para mí." El actor recibió un cheque de 750.000 dólares por su participación en la película.
Schwarzenegger tenía un contrato en exclusiva por 10 años con Dino De Laurentiis, en los cuales debía realizar una película de Conan cada dos años. El actor habló con el productor para conseguir un acuerdo por el que pudiera rodar otras películas entre las entregas de Conan. De Laurentiis aceptó a cambio de que ambos siguieran haciendo entregas de Conan mientras fueran rentables y que el actor debía rodar una película de acción actual para él. Además debían rodar Terminator sólo después de Conan, el destructor (1984). Schwarzenegger tuvo que preguntarles a Cameron y Daly si podían retrasar el rodaje de Terminator hasta la primavera siguiente, algo que aceptaron, y eso que la producción tenía previsto comenzar el rodaje en Toronto en el verano de 1983 y tenían prácticamente todo listo para irse a Canadá. En ese impasse, Cameron aprovechó para escribir los guiones de Rambo: Acorralado, parte II (1985) y Aliens (1986).
Tras el fichaje de Schwarzenegger, procedieron a la contratación del resto del reparto.
Mickey Rourke, Bruce Willis y Sting fueron considerados para el papel de Reese. Pero fue Michael Biehn quien lo consiguió finalmente. El actor hizo una prueba para el papel, pero antes había realizado otra para la versión teatral de "La gata sobre el tejado de zinc", y cuando leyó para Cameron lo hizo con el acento sureño de la obra Tennessee Williams, algo que casi lo deja fuera de Terminator, ya que los responsables de la película no querían a alguien con ese acento para el papel. Su agente les aclaró que no era su acento real y tras leer de nuevo para Cameron, el papel fue suyo.
Debra Winger se hizo con el papel de Sarah Connor tras hacer varias pruebas, pero más tarde lo rechazó. Hicieron audiciones para el papel actrices tan conocidas como Rosanna Arquette, Lea Thompson (quien arruinó su audición al chocar justo antes su coche en la entrada de la casa de Cameron), Sharon Stone, Kelly McGillis, Daryl Hannah (quien prefirió irse a rodar Un, dos, tres... Splash) y Geena Davis. Por su parte, Carrie Fisher fue considerada. Pero el papel terminó recayendo en Linda Hamilton, siendo la otra contendiente final Jennifer Jason Leigh. Hamilton casi no pudo rodar la película porque se rompió un tobillo y los ligamientos del pie unos días antes de empezar la producción. La actriz tuvo que envolver su pierna todos los días para así estar recuperada para las escenas de persecución, las cuales se movieron al final del rodaje.
Edward James Olmos y Louis Gossett Jr. fueron considerados para interpretar al teniente Traxler, pero fue fue Paul Winfield quien se hizo con el papel. El actor reconocía que el guión le parecía realmente bueno y que, "tenía el presentimiento que iba a ser una película muy popular. Sabía que iba a ser un éxito. De hecho, dije que la haría por un centavo si los productores me daban el dos por ciento de la recaudación."
Lance Henriksen se llevó el papel del sargento de policía Hal Vukovich. El actor había ayudado a Cameron a tratar de vender la película. Los diseños originales del T-800 se basaban en Henriksen, aunque nunca se planteó que lo fuera a interpretar realmente. Incluso en la reunión con Hemdale, el actor apareció caracterizado como el terminator para que todos tuvieran una idea de lo que era, Henriksen metido en el papel llegó a la reunión dando una patada a la puerta, y la impresión fue tal, que a una secretaria se le cayó la máquina de escribir en su regazo.
Cameron conoció a Bill Paxton cuando lo contrató para su equipo en La galaxia del terror (1981), de la que era diseñador de producción. El director vio a Paxton en la película Hombres de hierro (1983) y cuando necesitó un reemplazo de última hora para el papel de punk en Terminator le llamó. El actor sólo participó dos días en la película.
El resto del reparto lo formaron Bess Motta (en el papel de Ginger Ventura, la compañera de piso de Sarah), Rick Rossovich (como Matt Buchanan, el novio de Ginger), Earl Boen (interpretando el papel Dr. Peter Silberman), Dick Miller (en la piel del dependiente de la armería) y Brian Thompson (como un punk asesinado por el terminator).

RODAJE
El rodaje tuvo lugar entre el 8 de febrero de 1984 y el 12 de mayo del mismo año. La película se filmó principalmente en localizaciones de Los Angeles, aunque algunas escenas se rodaron fuera de la ciudad angelina, pero cerca de ella, como en Van Nuys (casa de la primera Sarah Connor), South Pasadena (restaurante donde trabaja Sarah), Little Rock (gasolinera de la escena final), City of Industry (escena de la factoría) y Huntington Park (motel donde se alojan Sarah y Reese).
Fue un rodaje rápido y agotador, y mayormente nocturno para así mantener los bajos costes. Esa falta de presupuesto fue lo que llevó a rodar algunas escenas al estilo guerrilla, para así evitar pagar los permisos de rodaje. En una ocasión, Cameron despertó a Schwarzenegger a las 3 de la mañana y se lo llevó en una furgoneta hasta un vecindario, donde tenía todo preparado para rodar la escena en la que el T-800 roba un coche tras romper el cristal de un puñetazo. También rodaron sin permiso el plano final de la película, con Sarah Connor alejándose hacia la tormenta. En medio del rodaje de la escena apareció un coche de policía, y todo podría haber acabado muy mal, pero el supervisor de efectos especiales, Gene Warren Jr., le dijo al policía que estaban rodando el proyecto de la escuela de cine de su hijo (que estaba en el rodaje ayudando a su padre) y que estaban filmando el último plano. El policía se lo creyó y pudieron seguir rodando. En la escena no participó Linda Hamilton, ya que no estaba disponible, así que la asistente de Hurd hizo de Sarah Connor. Y el perro que la acompaña no era el de otras tomas, Hurd utilizó al perro de su madre.
Schwarzenegger trató durante el rodaje de no relacionarse con Hamilton y Biehn. "Cuanta menos química, tanto mejor," reconocía el austriaco. "Es decir, Dios no quiera que haya química entre una máquina y un ser humano. Así que no pensé en ellos. Era casi como si ellos estuvieran haciendo su propio drama, que nada tenía que ver con el mío." Esto ayudó a fomentar la sensación de una máquina imparable a la que sólo le importa cumplir su objetivo, matar a Sarah Connor.
Las escenas de acción fueron difíciles de rodar y Schwarzenegger se entrenó durante varias semanas para enfrentarse a ellas. "Todos los días trabajé con armas de fuego, cuatro semanas antes de filmar y durante las dos semanas iniciales de rodaje," declaraba el actor. "Practiqué desenfundando y sacando las armas de nuevo con los ojos vendados hasta que los movimientos fueron automáticos. Pasé horas y horas en el campo de tiro aprendiendo técnicas para manejar todo un arsenal de armas diferentes, acostumbrándome a su ruido y a no parpadear."  
La famosa escena del "Volveré", trajo diferencias entre Cameron y Schwarzenegger. Inicialmente estaba escrito que el cyborg dijera "I'll be back", pero el actor creía que "I will be back" sonaba más amenazante, pero Cameron se negó a cambiar lo que había escrito y se rodó como estaba en el guión.
Las escenas de Sarah como camarera al comienzo de la película fueron realmente las últimas escenas que rodó Hamilton. Tras un rodaje tan intenso y físico, los maquilladores tardaron dos horas en taparle todos los moretones que la actriz se había hecho.
Cameron y Hurd pusieron 40.000 dólares de su propio bolsillo en la película, ya que en plena post-producción, Cameron se dio cuenta que necesitaba rodar algunos planos adicionales, y no le quedó más remedio que pagarlo él mismo. Durante unos pocos días rodó el plano del T-800 entrando en el apartamento de Sarah (usaron la puerta corredera de la casa de Hurd y Cameron puso cinta adhesiva negra en los zapatos de un asistente de producción simulando ser los de Schwarzenegger), el de Reese dentro de una bolsa de cadáveres (que realmente era el portatrajes de Cameron), y el momento de la prensa aplastando la cabeza del terminator (la prensa estaba hecha de espuma y fue pintada con un spray de color plateado, y el humo que se ve en pantalla era el de un cigarrillo).
Pese a tener un bajo presupuesto, la película luce unos sorprendentes efectos visuales, como no podía ser de otra forma viniendo de un experto en ese campo como es Cameron. El director quería que los efectos se hicieran principalmente en cámara, para así no excederse con el presupuesto y para ello contrató a Gene Warren Jr. de la compañía Fantasy II Film Effects como supervisor.
Uno de los efectos que dieron más quebraderos de cabeza a Warren y su equipo fue la explosión del camión cisterna. Para crearlo tuvieron que construir una miniatura del camión y de la calle, pero cuando fueron a rodar el efecto, justo antes de la explosión, el cable que tiraba del camión para moverlo, lo hizo con tanta fuerza que rompió la maqueta y el fuego la destruyó, haciendo la toma inservible. No les quedó más remedio que construir otro modelo para conseguir la toma correcta.
La aseguradora de la película había puesto como condición para financiarla que la leyenda de los efectos de maquillaje Dick Smith (El exorcista, Starman) debía unirse al proyecto. Hurd se puso en contacto con él, pero Smith le dijo que no hacía efectos de máquinas y le dio el nombre de Stan Winston.
Este sería el inicio de una larga relación entre Cameron y Winston. "Se acercó a mí y él tenía el guión, pero lo más importante era que tenía los dibujos de cómo quería que se vieran las cosas," recordaba Winston. "Sabía lo que había que hacer para lograr esa apariencia. Nunca antes había trabajado con un director que tuviera esa clase de conocimiento sobre mi trabajo."
Winston y su equipo construyeron un endoesqueleto real y funcional para el T-800. Y se creó la mitad de otro para los planos de cintura para arriba y que iba montado sobre los hombros de un miembro del equipo de Winston.
Y para los planos del T-800 en movimiento de cuerpo entero, se tuvo que recurrir al stop-motion. Para ello se construyó una maqueta a escala 1:3 del endoesqueleto y para hacer creíble que tenía vida se usaron desenfoques (aplicando vaselina en la lente) y movimientos de cámara.
También crearon efectos de maquillaje protésicos para Schwarzenegger que mostraban los daños que iba sufriendo el T-800. Esto no hizo nada fácil el trabajo del actor, ya que cuando se ponía el ojo rojo del terminator, el cable que lo hacía encenderse se calentaba hasta quemarle.
En el verano de 1984, se hizo un pase de prueba para los ejecutivos de Orion y a estos no les gustó la película. "Medavoy fue muy negativo," recordaba Cameron. "Fue prácticamente lo contrario a un servicial y comprensivo ejecutivo. Nunca entendió la película."
Terminator apenas fue promocionada por Orion, la distribuidora se centró en promocionar Amadeus (1984), que terminaría ganando el Oscar. "Cameron se volvió loco," recordaba Schwarzenegger. "Le suplicó al estudio que ampliara la promoción e hiciera un mayor despliegue antes del estreno de la película." Pero desoyeron al director y la condenaron a ser simplemente una película de ciencia ficción de serie B, diciendo que este tipo de películas sólo duraban en taquilla dos semanas. El panorama era desolador para todos. "Cuando se estrenó se suponía que debíamos ir a Nueva York para la prensa," afirmaba Hamilton. "Y en el último minuto fui desinvitada porque a nadie le interesaba realmente".
Pese a tener todo en contra, la película fue un éxito, sobre todo teniendo en cuenta su bajo presupuesto. Recaudó en mercado norteamericano 38.371.200 de dólares y en el resto del mundo otros 40.000.000 de dólares.
Una vez estrenada, la película tuvo que enfrentarse a la amenaza de demanda por parte del escritor de ciencia ficción Harlan Ellison, quien alegaba que Cameron había plagiado una historia escrita para la serie The Outer Limits, correspondiente al episodio "Soldier". Ellison nunca llegó a presentar formalmente una demanda y se llegó a un acuerdo fuera de los tribunales. Según ese acuerdo en las copias posteriores de la película debía incluirse un crédito para Ellison y además éste recibió una suma de dinero nunca revelada como compensación. Este incidente incómodo a Cameron, quien alegaba que Ellison era un oportunista. "Esperaba que Hemdale y Orion pelearan por mis derechos, pero me abandonaron," recordaba el director. "La compañía de seguros me dijo que si no aceptaba el acuerdo, vendrían a por mí por los daños si ellos perdían el pleito. No tenía dinero en ese momento, así que no tuve más remedio que aceptar el acuerdo."

ESCENAS ELIMINADAS
Algunas escenas se quedaron en la mesa de montaje, pero gracias al DVD y al Blu-ray de la película podemos descubrir ese metraje cortado por Cameron. Es el siguiente:
1. Sarah abre su taquilla en el Big Jeff's Restaurant y sonríe al espejo. Cameron cortó la escena porque no la consideró necesaria.
2. El T-800 mata a la primera Sarah Connor y se sube tranquilamente a su coche mientras toda la gente del barrio huye corriendo.
3. Se muestra más metraje de los policías Traxler y Vukovich. Hay pequeños cortes, que nos muestran a ambos subiéndose a un coche camino del Tech Noir, el inicio de la persecución, y su  regreso a la comisaría. Allí Vukovich toma por loco a Reese, y Traxler dice que espera que tenga razón. Y en el último corte, Reese y Sarah se encuentran con Traxler, quien está herido y sabe que va a morir, ahora cree en la historia de Reese y le da su pistola.
4. Después de llamar a su madre, Sarah busca Cyberdyne Systems en la guía telefónica. Coge la página y le dice a Reese que deben ir allí para destruir el lugar, y así cambiar el futuro. Reese le dice que no es su misión. Ambos discuten y ella se escapa corriendo perseguida por Reese. Él la alcanza y tras pelear, Reese la apunta con su pistola, pero termina desmoronándose y rompe a llorar mientras le dice a Sarah como se siente por estar en el pasado. La idea de la destrucción de Cyberdyne sería el argumento de Terminator 2: El juicio final.
5. Mientras fabrican bombas, Sarah le dice a Reese lo que quiere hacer con él una vez acabe todo.
6. Después de haberse acostado juntos, Sarah le hace cosquillas a Reese.
7. Un técnico encuentra un chip del T-800 y se lo da a su asistente para que lo lleve a I+D. Sarah es llevada a una ambulancia y se revela que el edifico en el que el terminator fue destruido es Cyberdyne Systems, compañía que creará a Skynet. Lo que produce una paradoja temporal.

VALORACIÓN
Aquella pequeña película de 1984 es hoy día todo un clásico, y es que Terminator es una película de serie B con ambición de serie A. Se nota el talento de Cameron desde el primer plano, alguien que llegaría muy lejos y revolucionaría los géneros de la ciencia ficción y la acción. Ya demuestra aquí ser un gran narrador. Hay algunas elipsis que me vuelven loco, como esa en la que Reese busca el nombre de Sarah en la guía de teléfonos y cuando lo encuentra, justo en el siguiente plano aparece ella. O esa otra del sueño de Reese con el futuro que pasa de una grúa en una obra a las ruedas oruga de un robot, en un solo cambio de plano nos hace viajar varios años en el tiempo.
Hay que reconocer que éste es el mejor guión que ha escrito el canadiense en toda su carrera. Si bien muestra un atractivo futuro post-apocalíptico con la lucha entre hombres y máquinas, lo mejor son sus sorprendentes giros y lo sumamente original que es la propuesta. Hábilmente juega a que no sepamos que traman Biehn y Schwarzenegger en su llegada al presente, algo que se resuelve en el club TechNoir (con un acertadísimo uso de la cámara lenta). Puede que ambos sean unos asesinos, ya que aunque presenciamos el asesinato de la primera Sarah Connor a manos del T-800, no sabemos quien asesinó a la segunda. Eso le da un toque extra de tensión a la historia. Otra idea brutal es que John Connor envíe a su propio padre al pasado para proteger a su madre, creando así una paradoja temporal. Que el terminator se haga pasar por la madre de Sarah imitando su voz, es una genial idea de lo más inesperada. Pero el mejor momento de la película es cuando descubrimos en el epílogo, que la persona en la que estaba pensado Sarah cuando le sacan la foto que porta Resse, es en él. El final perfecto para una gran película.
El ritmo de Terminator nunca desfallece y no da un respiro al espectador. Cameron sitúa la historia en tan solo un día, aconteciendo el grueso de la misma de noche, lo que por un lado le da un gran ritmo a la película y al mismo tiempo crea una atmósfera opresora.
Podemos ver la película como unos de esos slashers tan populares en los 80. El T-800 es un asesino implacable y casi indestructible cual Jason Voorhees o Michael Myers, que mata a mujeres una tras otra, hasta que se encuentra con toda una final girl como Sarah Connor, quien le da su merecido. Incluso hay momentos que parecen sacados de una película de terror, como el ataque del T-800 al apartamento de Sarah o cuando mata a un punk atravesándole el estómago con su brazo.
La escena de la masacre en la comisaria sigue siendo una locura a día de hoy, desde que el T-800 suelta el mítico "Volveré", presenciamos una de las escenas de acción más impresionantes que se recuerdan, cargada de una gran violencia. La escena tiene a su vez su cometido dentro de la historia, hacernos ver que el cyborg no se detendrá ante nada por cumplir su misión.
Y es que todo tiene sentido en la historia y todo encaja. Como buena muestra, la escena de sexo, que justifica que Reese sea el padre de John Connor. Y es que además la película posee una gran historia de amor, Reese viaja en el tiempo porque está enamorado de Sarah, ya antes de conocerla, y juntos sólo pasan una noche, pero que vale más que una vida entera.
Schwarzenegger nació para interpretar al terminator, su impresionante forma física ayudan a hacer más amenazantes cada una de sus apariciones. Además el austriaco se mimetiza a la perfección con un robot, haciendo creíble que es el asesino perfecto.
Linda Hamilton sabe transmitir el peso que recae sobre su personaje, quien descubre que el destino de toda la humanidad depende de ella. La película plantea a través de su personaje lo que es vivir sabiendo que se conlleva una gran responsabilidad.
Memorable es también la potente banda sonora de Brad Fiedel, quien se superaría a si mismo en la segunda parte.
Por mucho que Terminator 2: El juicio final siempre se haya llevado el mérito como la mejor película de la saga, siempre he creído que la primera parte es mejor, aquí ya está todo (los viajes en el tiempo, la guerra entre hombres y máquinas en el futuro, dos enviados al pasado con diferentes misiones, la fuga continua siendo perseguido por un cyborg, la acción desenfrenada, el destino de la humanidad en manos de una persona, etc), la segunda parte sólo lo llevó más lejos con mucho más presupuesto. Pero lo que me gusta de Terminator son sus ideas, que hacen más que cualquier efecto visual grandilocuente. La película respira gusto por la buena ciencia ficción y resulta una experiencia inolvidable. Hoy día es ya un icono. Era la carta de presentación de un director que nos daría muchas alegrías, alguien que como su terminator, resultó ser una máquina imparable a la hora de cosechar éxitos. Y ésta es una de sus mejores películas. El terminator volvió una y otra vez, pero nunca fue tan memorable como su primera aparición.

CURIOSIDADES
Con sus 107 minutos de duración es la película más corta de la saga Terminator.
Según Michael Biehn, fue un doble quien rodó el momento en el que Kyle Reese cae sobre el asfalto cuando llega al presente.
Está incluida en el libro "1001 películas que debes ver antes de morir" de Steven Jay Schneider.
Nunca se refieren al terminator como T-800 en toda la película.
Sarah Connor tiene 18 años, por su parte Linda Hamilton tenía 27 cuando rodó la película. Kyle Reese tiene 21 años mientras que Michael Biehn tenía 27.
Al principio de la película el terminator aplasta un camión de juguete, al final de la película el cyborg es atropellado por un camión del mismo modelo.
Peter Kent fue contratado para hacer la película poco después de llegar a Hollywood y terminó haciendo de doble de Arnold Schwarzenegger en las escenas de riesgo, aunque nunca había hecho trabajos de especialista antes. Kent se convirtió en el doble de Schwarzenegger durante gran parte de su carrera.
La voz del contestador de Sarah Connor que cancela una cita con ella es la de James Cameron.
Wolfie, el perro de James Cameron, puede vérsele en el Tiki Motel.
Tardaron seis meses en construir el animatronic de la cara de Schwarzenegger.
William Wisher, guionista de la película, tiene un cameo como el oficial de policía al que el terminator roba el coche tras la escena del callejón.
La inicial del segundo nombre de Sarah en "J", puede verse en la guía telefónica, pero nunca es revelado en esta película ni en Terminator 2: El juicio final (1991).
El terminator que se infiltra en el campamento humano en la secuencia del sueño de Resse es Franco Columbu, amigo de Schwarzenegger, que ha trabajado en muchas de sus películas.
La primera escena que rodó Schwarzenegger fue aquella en la que el T-800 busca a Sarah en el garaje conduciendo un coche de policía.
Tony Banks, teclista del grupo Genesis, fue considerado para componer la banda sonora de la película, pero estaba ocupado con la partitura de Droides (1984) y no pudo hacerse cargo.
El T-800 es el único personaje que aparece en la lista de 100 héroes y villanos del "American Film Institute" tanto en la lista de héroes (por Terminator 2: El juicio final) como en la de villanos (por Terminator).
Según Schwarzenegger, se rodó una escena descartada del montaje final, en la que el T-800 tras ver un anuncio de cerveza, bebía una y se caía al suelo rodando.
El T-800 sólo dice 17 frases en toda la película.
El nombre del club nocturno en el que el T-800 trata de matar a Sarah se llama "Tech Noir", género con el que Cameron acuñó a Terminator. El director hizo construir el local a propósito para el rodaje y muchas personas trataban de entrar en él al creer que era un club real.
Se necesitaron 26 tomas para captar correctamente el momento en el que Reese lanza una granada al pie de una de las máquinas de Skynet.
El body count de la película asciende a 34 muertos, incluido el terminator.
El camión cisterna que aparece en el clímax de la película, lleva escrito el logo "J and G", el cual es una referencia a James Cameron y Gale Anne Hurd.
El popular "clank" de la banda sonora fue compuesto por Brad Fiedel golpeando un micrófono con una sartén de hierro fundido.
Al agente de Cameron no le gustó la idea que éste había concebido para Terminator, y le sugirió que trabajara en otra cosa. Por esa razón el director lo despidió.
En la escena del callejón, cuando el T-800 rompe de un puñetazo el parabrisas del coche de Sarah y Reese, se utilizó un brazo hidráulico, siendo la escena perfectamente coreografiada para que pareciera hecho por el auténtico brazo de Schwarzenegger.
La revista Time la situó en su lista de las 10 mejores películas de 1984.
Durante una pausa del rodaje, Arnold Schwarzenegger fue a un restaurante del centro de Los Angeles para almorzar y no se dio cuenta que iba todavía caracterizado como el T-800 con un maquillaje que mostraba la mandíbula expuesta, un ojo perdido y la carne quemada.
La mira láser de la pistola que utiliza el T-800 fue construida expresamente para la película, y no funcionaba como se ve en la película, como por aquel entonces las baterías que utilizaban eran bastante grandes, ocultaron el cable debajo de la manga de Schwarzenegger.
En la escena en la que el T-800 se extrae un ojo dañado, aunque la cabeza del terminator es un animatronic, las manos que se ven son las de Schwarzenegger.
Michael Biehn es mordido en la mano por Sarah, lo mismo que le sucede al actor en Aliens (1986) y Abyss (1989). Todas dirigidas por James Cameron.
Éste fue el primero de muchos papeles del actor Stan Yale como vagabundo. Es quien grita, "Ese desgraciado me ha robado los pantalones."
Aunque en el momento de rodarse la película ya existía el sonido estéreo, el bajo presupuesto de la misma hizo que se grabara con sonido mono.
El popular "Volveré" ocupó el puesto 37 del top 100 de frases de cine del "American Film Institute". Y ocupó el número 95 de la lista de "Las 100 mejores frases de cine" de Premiere.
En el tratamiento original de Cameron había varias ideas que fueron descartadas posteriormente. Una de ellas era que Sarah Connor tenía unos clavos quirúrgicos en la pierna debido a una vieja lesión de patinaje y el T-800 le corta las piernas a las otras Sarah Connor para descubrir si se trata de la correcta. Otra escena mostraba como el terminator robaba al comienzo de la película un coche a una anciana. E inicialmente Cameron había previsto que el T-800 tuviera que comer periódicamente para mantener fresca su carne humana, llegando en una escena a comerse una barrita de caramelo con envoltorio incluido.
Durante la persecución final, antes de cada explosión puede verse un fogonazo blanco, el cual es un truco del editor Mark Goldblatt, quien empalmó un fotograma de ese color para potenciar las explosiones. Cameron utilizaría el mismo truco en Aliens (1986).
Como debía afeitarse las cejas para simular las consecuencias de las quemaduras que sufre el T-800 en la escena del callejón, Schwarzenegger las aseguró en la Lloyd's of London.
Fue idea de Michael Biehn que Reese se enfade y comience a gritar durante el interrogatorio del Dr. Silberman.

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Tuesday, October 01, 2019

En la boca del miedo

"¿Lees a Sutter Cane?"

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

Sutter Cane, el escritor más popular del mundo, desaparece y contratan a John Trent, un investigador de seguros, para encontrarlo. Trent descubre que las obras de Cane están afectando a sus lectores, quienes se están volviendo locos.


EN LAS MONTAÑAS DE LA LOCURA
Inspirado por la obra de H.P. Lovecraft, Michael De Luca, productor y ocasional guionista (y además presidente de producción de New Line Cinema), escribió en 1987 la primera versión del guión de En la boca del miedo (In the Mouth of Madness, 1994). Según De Luca su objetivo era, "que la película resultara como La invasión de los ladrones de cuerpos, con los libros siendo como las vainas y transformándote en otra cosa, en lugar de decir que las personas ya estaban locas. Es más un thriller paranoico donde te conviertes en parte de una conspiración."
De Luca le ofreció en 1988 el guión a John Carpenter, un fan de Lovecraft, para que lo dirigiera. El libreto gustó al director de Están vivos, quien consideraba que, "era una película de horror altamente imaginativa y con una premisa que no había encontrado en el género antes." Pero Carpenter tenía otros compromisos y no pudo hacerse cargo del proyecto en ese momento. Éste pasó por las manos de Tony Randel (Hellbound: Hellraiser II) y de ahí a las de Mary Lambert (Cementerio viviente), pero no llegó a arrancar.
En 1992, Carpenter y De Luca se volvieron a reunir, y esta vez el director sí pudo hacerse cargo de la película. En ese tiempo que había pasado, un par de guionistas habían estado trabajando en el guión, "pero básicamente tenía la misma historia, así que intervine y la hice mía," declaraba el director.
Carpenter tenía claras las razones que le llevaron a hacerse cargo del proyecto, "quería dirigir la película debido a la relevancia que tiene lo que está pasando tanto en América como en Gran Bretaña. Este argumento ridículo de que la violencia en la televisión y vídeo es la causa de los males de la sociedad. Cuando era pequeño eran los comics de terror los que decían, 'La religión busca la disciplina a través del miedo'. De eso trata esta cruzada moral actual." Y según el director, En la boca del miedo, "trata de la percepción acerca de la realidad y cómo, a veces, ésta no es lo que creemos. Realmente el resultado final es una fantasía paranoica sobre el final de nuestro mundo."
Uno de los principales cambios en esa labor de reescritura por parte de Carpenter, fue la idea de que la novela de Sutter Cane se convirtiese en una película. "Terminamos viendo esa película al final. Es bastante extraño, pero finalmente plantea la pregunta de si Trent está loco o lo está el resto del mundo," declaraba el director.
Carpenter había ideado una producción más ambiciosa (de unos 15 millones de dólares), pero el presupuesto marcado por la New Line de 10 millones, provocó según el director que hicieran, "una versión de bajo presupuesto de la historia." La mujer de Carpenter, Sandy King, ejercería de productora y De Luca sería el productor ejecutivo. 
El personaje de John Trent estaba escrito originalmente como alguien oriundo de Nueva York y era el deseo de De Luca contratar a un actor de esa ciudad, pero Carpenter había hecho muy buenas migas con Sam Neill en Memorias de un hombre invisible (1992), y en el momento en que iniciaron el casting el actor acababa de estrenar el bombazo de Parque Jurásico (1993), por lo que se hizo con el papel fácilmente.
Julie Carmen se llevó el papel de Linda Styles sin que Carpenter le hiciese una audición, simplemente la llamó a su casa y conversaron, "sobre el estado de la civilización," según contaba la actriz. Carmen conocía a Sandy King por haber trabajado juntas en la película para televisión Reclutas novatas (1981) co-protagonizada por Jamie Lee Curtis. La actriz tenía claro lo que la atraía del proyecto, "En la boca del miedo no es la típica película de monstruos, es una fantasía sobre cómo será el fin del mundo. [...] Es una película muy existencialista, sobre el miedo a la nada."
El resto del reparto se compuso con los nombres de Jürgen Prochnow (Sutter Cane), David Warner (Dr. Wrenn), John Glover (Saperstein), Bernie Casey (Robinson), Peter Jason (Mr. Paul), Charlton Heston (Jackson Harglow) y Frances Bay (Mrs. Pickman). Un Hayden Christensen de 12 años hizo su debut en el cine con el pequeño papel de repartidor de periódicos.

RODAJE 
El rodaje tuvo lugar entre el 23 de agosto y el 28 de octubre de 1993 en diferentes localizaciones de Canadá. Principalmente se rodó en Toronto y en Unionville, que fue el pueblo utilizado para recrear Hobb's End.
La planta de tratamiento de aguas R.C. Harris del área de The Beach (Toronto) fue utilizada para albergar la institución mental donde es recluido Trent. Las celdas por su parte, fueron construidas en un decorado. Y para la iglesia negra se utilizó la "Catedral de la Transfiguración de Nuestro Señor" una iglesia ortodoxa rusa situada en Markham (Ontario), la cual Julie Carmen describió como, "la propiedad más aterradora que he visitado."
Antes de empezar a rodar Carpenter ensayó con los actores, lo hizo durante dos semanas con Prochnow y Carmen, antes que Neill se uniese a los ensayos tras viajar desde Nueva Zelanda.
Fue un rodaje complicado donde ocurrieron todo tipo de accidentes. Rodando la escena en la que una mano rompe el cristal de la puerta de la celda de Trent, uno de los cristales cortó el cuello de Neill. Mientras filmaban la escena del muro de los monstruos, el muro aplastó el pie de Greg Nicotero, uno de los supervisores de efectos de maquillaje de la película. La escena con los dobermans atacando a los lugareños de Hobb's End provocó que algunos especialistas resultaran heridos y tuvieran que ir al hospital. Y otro problema surgió con otro perro, aquel con tres patas al que los niños persiguen por el campo, el primero que utilizaron se escapó y no lograron encontrarlo a tiempo para rodar la escena, y al final tuvieron que recurrir a otro perro.
Nicotero supervisó el diseño de las criaturas que aparecen en la película. Para ello realizó más de 200 bocetos, mediante storyboards, cuadros y dibujos. Fue un trabajo difícil según el artista ya que, "ésta es una película sobre la psicología de una mente retorcida. No había que enseñar, sino sugerir, mostrar. Además John Carpenter quería volver un poco a los viejos trucos, a los monstruos de látex." Aunque según el director esto se debió a una cuestión realmente económica, ya que este tipo de efectos, "son difíciles de hacer," reconocía Carpenter. "Si nos hubieran dado más dinero los hubiéramos hecho con efectos de ordenador, pero hicimos En la boca del miedo a la manera antigua, todo con látex."
Para dar vida a las criaturas de la escena del muro de los monstruos se utilizó una combinación de animatronics, hombres en traje y criaturas de tamaño real. Eran necesarios más de treinta hombres para operar a los monstruos.
Algunos trucos se consiguieron de formas ingeniosas, como por ejemplo, el efecto de Julia Carmen con la cabeza del revés, se logró mediante una doble que era contorsionista y que llevaba una máscara protésica boca abajo con la cara de la actriz. Como no podía ver, Carpenter tenía que guiarla con sonido en la escena.
Y la ILM se encargó de realizar los efectos visuales para el clímax de la película, donde Jeff Ginn creo decorados digitales.
Debido a las limitaciones presupuestarias, una de las escenas más espectaculares tuvo que ser eliminada. Originalmente cuando Sutter Cane liberaba a los monstruos del otro mundo al nuestro, todo el pueblo era absorbido por el libro. La escena hubiera resultado muy costosa, pero a De Luca se le ocurrió una solución más sencilla, que Sutter Cane se desagarrase como un papel, y así quedó en la película. 
La película se estrenó el 3 de febrero de 1995 en los Estados Unidos (aunque ya había pasado por varios festivales antes, como el Noir de Italia, el Gérardmer Fantasticarts de Francia y Fantasporto de Portugal) y sólo recaudó 8.924.549 de dólares. El fracaso de la película es entendible, ya que tal como admitía Carpenter tal vez, "era demasiado obtusa e intelectual para la audiencia."
Este inicial fracaso de taquilla se fue compensado con el paso de los años por el culto que empezó a generar la película debido al boca a boca, que se extendió como si de la obra de Sutter Cane se tratara, siendo considerada a día de hoy una de las mejores películas de su director.

VALORACIÓN
En la boca del miedo es un viaje a la locura, una ficción dentro de una ficción dentro de otra ficción. Una matrioshka de horror siempre original y sorprendente, que no se parece a nada que hayamos visto antes.
La paranoia que reina en la película nos recuerda a La cosa, pero aquí es diferente, ya que viene producida principalmente por la locura y la percepción de la realidad. John Trent es un hombre racional y escéptico luchando contra la sinrazón. ¿El mundo que le rodea es real o una ficción? ¿Él mismo es una ficción? ¿Toma sus propias decisiones o están escritas por otro? ¿Está loco o lo están los demás? La película juega con esas ideas, pero nunca obtendremos respuestas, y ese es uno de sus mayores aciertos.
Vista de una forma simplificada puede que la película trate de como unos seres de otra dimensión usan la obra de un escritor para que la gente crea en ellos y así entrar en nuestro mundo. Pero a otro nivel la película trata principalmente de los límites de la ficción y la realidad (¿lo que escribe Sutter Cane es real o es real porque él lo escribe?), y de los peligros de la fe cuando cae en el extremismo.
Y más temas se entremezclan con la historia, como de la influencia del arte en la sociedad, y el fin de la humanidad provocada por los propios hombres (siendo la obra de Cane su catalizador). Y plantea un punto de vista interesante, ¿si los locos fueran mayoría los cuerdos serían los locos?
Además toda la película es una narración del propio Trent, lo que nos puede hacer pensar que todo sucede en su cabeza y si está loco, su historia es sólo un reflejo de su caótica mente.
Y la coda final es fantástica, con John Trent viendo en un cine En la boca del miedo, una broma meta que es el cierre perfecto de una película tan loca como ésta.
Carpenter nos introduce de lleno en el extraño universo de Cane, y lo hace de tal forma que parece fácil, pero es increíblemente complejo como construye este mundo de pesadilla. Le añade a la historia detalles sutiles, como mostrar a lo largo de toda la película a Trent mirando lo que hay detrás de un póster del nuevo libro de Cane (una metáfora de la propia película), para culminar con ese gran momento del investigador viendo el abismo que hay ante él al otro lado de la obra desgarrada de Cane, mientras Linda narra lo escrito por éste (la mejor escena de la película). Otro momento que me encanta es la aparición del joven en bicicleta que parece tratar de huir de Hobb's End y que después se convierte en un anciano creepy, como si nos dijera que es imposible huir de allí, como lo reflejan los intentos infructuosos de Trent por escapar del pueblo en coche, regresando una y otra vez a él. Es memorable la escena en azul. E igual de brillante es el momento de Trent dentro de un confesionario hablando con Cane (el nuevo Dios del mundo), un momento muy Carpenter y con mucha mala leche. Mil y un horrores pueblan la película.
Y es que estamos ante una de la obras maestras del director, lo que es decir mucho. Carpenter nació para rodar esta película. Su estilo visual siempre elegante y clásico, y su uso del panorámico le sientan de maravilla a esta historia. Y como en la mayoría de los films de su carrera el propio Carpenter se ocupó de la banda sonora, dándole al conjunto un tono rock, que contra todo pronóstico le sienta muy bien.
De su magnifico reparto sobresale el siempre excelente Sam Neill, que nos hace creíble ese viaje por la locura que atraviesa su personaje. Es ya icónica la imagen de su cara llena de cruces pintadas.
Sutter Cane deviene en una mezcla entre Lovecraft y Stephen King, y llegamos a comprender el impacto y expectación que puede causar la obra de un autor (cabe recordar las colas que se formaron con la publicación del último libro de Harry Potter). Seguro que todos hemos sido en alguna ocasión "infectados" por una novela y nos ha hecho cambiar o emocionarnos. La película lleva esa idea al límite.
En la boca del miedo es un descenso a la locura absoluta, una mirada al abismo del más puro terror, del más clásico, del que ya no se hace. Carpenter pudo dar rienda suelta a su gusto por Lovecraft y crear así la mejor película de terror de los 90. El director volvió a demostrar una vez más que el era el rey del terror, el Shutter Kane del cine.

CURIOSIDADES
El título original de la película, "In the Mouth of Madness", es una referencia a la obra de Lovecraft "At the Mountains of Madness" (En las montañas de la locura).
En una escena de la película, Sam Neill está viendo Robot Monster (1953), que es una de las películas de monstruos preferidas de John Carpenter de cuando era un niño.
Tercera película de lo que John Carpenter llamó su trilogía del apocalipsis, siendo las otras películas de este tríptico La cosa (1982) y El príncipe de las tinieblas (1987).
El nombre de la ciudad de Hobb's End es una referencia a la estación de metro de la película ¿Qué sucedió entonces? (1967).
John Carpenter considera En la boca del miedo una de sus mejoras películas.
Al final, cuando Trent ve la película En la boca del miedo, todos los créditos corresponden al equipo real de la película, salvo los nombres de John Trent, Linda Styles y Jackson Harglow como protagonistas.
La película contiene varias referencias a la obra de H.P. Lovecraft como el nombre del hotel y su dueña, Pickman, en referencia a la historia corta "El modelo de Pickman". Y existen referencias a los "Mitos de Cthulhu" mediante los monstruos que pueblan la película (los antiguos).
Sutter Cane está inspirado en Stephen King, incluso toma su procedencia de Nueva Inglaterra. Carpenter dirigió Christine (1983), adaptación de una de sus novelas.
"Hobb" es una palabra antigua que se utilizaba para referirse al diablo.
John Trent ocupa la celda número 9 en el asilo y alquila la habitación del mismo número en el hotel de Hobb's End.
La mayoría de pasajes que se leen de la obra de Sutter Cane realmente están tomados de relatos de H.P. Lovecraft de forma literal o con algunos cambios, como por ejemplo de "Las ratas en las paredes" y "El que acecha en la oscuridad".
"Cahiers du Cinema" la incluyó en su lista de las 10 mejores película de 1995.
Las llaves del coche que se come Julie Carmen estaban realmente hechas de pasta.
Originalmente la criatura de la señora Pickman fue filmada con un hombre con un traje protésico, pero Carpenter consideró que no resultaba lo suficientemente convincente y se cambió por una miniatura.
Fue nominada a los premios Saturn en las categorías de mejor película de terror y mejor maquillaje.
La frase preferida de Carpenter en la película es, "La realidad ya no es lo que era."

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