Thursday, December 01, 2022

Abyss

"Te quiero esposa."

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

Un submarino nuclear se hunde por causas misteriosas en la fosa de las Caimán, y el ejército recurre a una estación petrolífera submarina para encontrarlo. Pero en el fondo del océano no están solos.

ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE
La fuente de inspiración que daría pie a Abyss (The Abyss, 1989), le vino a James Cameron cuando en 1969, a la edad de 17 años, asistió a unas conferencias sobre ciencia en una universidad de Buffalo. "Un científico nos mostró una película de él mismo respirando en una solución salina que contenía oxígeno," contaba el director a la revista CIAK"Los experimentos fueron abandonados lamentablemente porque el gobierno no autorizó el uso de estos químicos en seres humanos, aunque continúan en animales."
Esto disparó la imaginación de Cameron, quien al día siguiente comenzó a escribir un relato corto titulado "The Abyss". Pasaron los años, y no fue hasta diciembre de 1986, que Cameron se puso manos a la obra para llevar a cabo su sueño de juventud, escribiendo un tratamiento de guión para una película, que tendría algunos cambios con respecto a su relato. "Originalmente lo concebí como una historia sobre un grupo de científicos en un laboratorio en el fondo del océano," contaba Cameron a Starlog"que es el tipo de idea de ciencia ficción que atrae a todos los niños, supongo. Pero una vez que llegué a Hollywood, rápidamente me di cuenta que un grupo de científicos no son tan comerciales, así que lo cambié por un grupo de obreros y lo hice mucho más accesible para el hombre promedio de la calle." De esa forma, la historia se situaría en una plataforma petrolífera submarina.
Aunque la relación entre Bud y Lindsey, un matrimonio en crisis, parecía el reflejo de la relación entre Cameron y su mujer Gale Anne Hurd (productora de Abyss), realmente el guión se escribió antes del divorcio entre ambos. Director y productora se separaron durante la pre-producción de la película, y se divorciaron en febrero de 1989, en plena post-producción. Poco antes de comenzar la producción, Cameron comenzó a salir con su siguiente media naranja, la directora Kathryn Bigelow (Le llaman Bodhi), ambos se veían durante los fines de semanas del rodaje de Abyss, y una vez se estrenó la película, se casaron.
Cameron presentó Abyss a la Fox, estudio con el que había llevado a cabo Aliens (1986), y éste le dio luz verde al proyecto, garantizándole al director el final cut. El presupuesto inicial se situaba en torno a los 30 millones de dólares, pero terminaría creciendo mucho más.
Después de cerca de dos años de desarrollo, la película podía comenzar a sumergirse en su rodaje.

REPARTO
Pero antes era necesario juntar a su reparto. Para el papel de Bud se barajaron a actores como Mel Gibson, Dennis Quaid, William Hurt, Harrison Ford, Kurt Russell o Patrick Swayze, pero el escogido fue Ed Harris. El actor tuvo que hacer una prueba con un casco de moto, en lugar de uno de submarinismo, y está claro que funcionó porque el papel fue suyo.
Y para el papel de Lindsey se barajaron nombres como los de Kathleen Quinlan, Jessica Lange, Debra Winger, Jamie Lee Curtis y Barbara Hershey, antes de decantarse por Mary Elizabeth Mastrantonio.
Cameron volvió a contar con Michael Biehn, a quien le dio esta vez el papel del villano Coffey. Fue el actor quien convenció a Cameron, que incluyera en el guión que el personaje se volvía loco por causa del síndrome neurológico de alta presión, para justificar su comportamiento. Para completar el personaje, Biehn se dejó bigote y se oscureció el pelo. Además del entrenamiento en submarinismo, para meterse en su papel de soldado de los Navy SEALs, se sometió también a un entrenamiento de 4 días dirigido por un SEAL veterano.
Kidd Brewer Jr. se hizo con el papel de Lew Finler. Brewer era un buceador profesional con 22 años de experiencia, y según contaba a Starlog, Abyss era, "la fantasía de un buceador."
El cómico Chris Elliott hizo una audición para el papel de Hippy, que terminaría recayendo en Todd Graff. Pero como le cayó bien a Cameron, le escribió el papel de Bendix para él.
El resto del reparto lo formaron Leo Burmester (Catfish De Vries), John Bedford Lloyd (Jammer Willis), J.C. Quinn ('Sonny' Dawson), Kimberly Scott (Lisa 'One Night' Standing), George Robert Klek (Wilhite), Christopher Murphy (Schoenick), Adam Nelson (Ensign Monk), Jimmie Ray Weeks (Leland McBride) y J. Kenneth Campbell (DeMarco).

RODAJE
La fotografía principal comenzó el 15 de agosto de 1988 y terminó en marzo de 1989, tras 140 interminables días de filmación. El rodaje de Abyss es famoso por lo complejo, caótico y duro que fue. El 40% de la fotografía principal tuvo lugar bajo el agua. Y las jornadas de rodaje podían irse hasta las 18 horas, y bajo el agua podían pasarse hasta 11 horas al día, eso trabajando 6 días a la semana. El rodaje se mantuvo en total secreto, el equipo y los actores juraron no desvelar la trama de la película.
Normalmente en cine, las escenas submarinas se rodaban con la técnica de "seco por mojado", que básicamente no utilizaba agua, si no humo y el uso de cámara lenta, que juntos creaban la ilusión de estar bajo el agua. Pero Cameron quería que las escenas submarinas de su película fueran lo más realistas posibles. Originalmente habían previsto rodar en Bahamas, donde está situada la historia, pero pronto se dieron cuenta que era inviable, dadas las escenas de riesgo y los efectos especiales involucrados, así que a Cameron no le quedó más remedio que buscar un estudio donde rodar Abyss. El problema es que no había en el mundo ninguno lo suficientemente grande para acoger el rodaje. Tras recorrer los principales tanques del mundo, terminó dando con una central nuclear abandonada nunca terminada en Gaffney (Carolina del Sur), que había sido comprada por el productor Earl Owensby, y que invitó a Cameron a visitarla. El director se encontró que la central tenía un tanque (denominado tanque A) de 17 metros de profundidad, 64 metros de ancho y que podía contener 28 millones de litros de agua. El director había encontrado el lugar donde rodaría su película, y que se convertiría en el mayor tanque de filmación del mundo. Además, los pozos de las turbinas de la central, se convirtieron en el tanque B de la producción, que era más pequeño que el A, y tenía una capacidad de 10 millones de litros.
Un mes antes de empezar a rodar, todos los actores y miembros del equipo principales, se sometieron a un entrenamiento de submarinismo durante una semana en las Islas Caimán. Hubo dos personas que no superaron el entrenamiento (uno de ellas mintió en la audición y realmente no sabía nadar).
Harris fue el último en ser contratado y no pudo unirse al entrenamiento con el resto de compañeros, por estar rodando Jacknife (1989), de modo que, tuvo que hacer un curso de submarinismo en un lago cerca de donde estaba rodando esta película.
El 3 de agosto, todos los actores, incluido Harris, llegaron a Gaffney, para durante dos semanas entrenar con el equipo que usarían en la película.
Cameron llamó al director de fotografía Mikael Salomon, de origen danés, quien apenas había trabajado en el cine norteamericano, y que se iba a enfrentar al mayor proyecto de su carrera. Su primera reacción al leer el guión fue: "¿Cómo se va a lograr esto?" Cameron quería inicialmente rodar en anamórfico bajo el agua, pero Salomon le hizo cambiar de idea, ya que no era técnicamente posible, su alternativa fue utilizar el formato Super 35, presente en Europa, pero no en Estados Unidos.
Para dar con la iluminación correcta que habría a grandes profundidades en el océano, Cameron envió a John Bruno, supervisor de efectos visuales de la película, a las Islas Caimán con cámaras y un par de submarinos, para que tomara fotos a 200 metros de profundidad. Estas imágenes sirvieron de referente al equipo, y también se tuvieron en cuenta a la hora de iluminar las escenas bajo el agua en el set.
Las principales secuencias submarinas fueron filmadas por Al Giddings, el director de fotografía subacuático, todo un experto en este tipo de escenas (AbismoSólo para sus ojos), aunque Salomon se encargó también de supervisar la iluminación de estas escenas. Se filmaron con tres cámaras metidas en carcasas estancas, que fueron diseñadas por Giddings para la película.
Cameron contrató al diseñador de producción Ron Cobb como diseñador conceptual, quien casualidades de la vida acababa de trabajar en una de las películas submarinas que compitieron en la taquilla con Abyss en 1989, Leviathan: El demonio del abismo (1989). Para Cameron eso no fue un problema, ya que conocía a Cobb de Aliens (1986). "Sabía que había trabajado en Leviathan," contaba el director a Starlog"Dije: 'Ron, no me digas nada sobre esa película. No quiero saberlo, no quiero saberlo negativa o positivamente. Pero si te pido que diseñes algo de cierta manera y es similar a algo en Leviathan, dilo y haremos algo diferente." Cobb se encargó de diseñar la estación submarina Deepcore, los sumergibles, y los trajes y cascos de submarinismo. "La mayoría de los diseños de Abyss," contaba Cobb a Starlog, "a diferencia de otras cosas en las que he trabajado, tenían que funcionar en un grado u otro. Los submarinos en realidad tenían que construirse a tamaño completo y tenían que ser diseñados para transportar actores bajo el agua en el tanque. Había investigado y leído lo suficiente, y supongo que había trabajado intuitivamente el submarino lo suficientemente bien, así que cuando se lo llevamos a los técnicos que tenían que construirlo, dijeron que podían hacer el trabajo de diseño. Y lo mismo con el equipo de buceo. Cuando vieron el equipo, me preguntaron si yo era buzo, y luego dijeron más o menos que les gustaría tener el diseño."
Los dos sumergibles vistos en el Deepcore (el Flatbed y el Cab One), fueron construidos para la película por la empresa Can-Dive Services Ltd. El Flatbed, en concreto, fue construido siguiendo especificaciones de Cameron, con la parte frontal de vidrio para ayudar a la filmación.
Y la empresa "Western Space and Marine" fue la encargada de construir para la película 10 trajes de buceo. Además siguiendo los diseños de Cobb, también fueron responsables de los cascos de submarinismo (que pesaban cerca de 20 kilos), cuya parte frontal permitía ver las caras de los actores (por petición de Cameron), e instaló en ellos micrófonos de última generación. El diseñador de comunicaciones submarinas de la película, Lee Orloff, se encargó de crear un sistema de comunicación para que Cameron pudiera hablar con los actores y los técnicos en todo momento. Además este sistema permitía grabar el diálogo de los actores bajo el agua, siendo la primera película en hacerlo.
La película fue un prodigio de avances tecnológicos, tal y como la definió, Les Dilleyel, el diseñador de producción de la película, fue en su momento, "la obra cinematográfica más tecnológicamente avanzada de la historia," según contó a Starlog.
El departamento artístico se desplazó a Gaffney en abril de 1988, para comenzar a construir el Deepcore, un set que tuvo un coste de más de 2 millones de dólares. La idea prevista era comenzar a rodar el 8 de agosto, pero eso no fue posible. Y es que la producción no empezó con el mejor pie. "Los constructores no cumplieron con el tiempo de construcción," explicaba Anne Hurd a la revista CIAK"Las obras terminaron con 6 semanas de retraso. No nos cobraron más, pero esto lógicamente elevó los otros costes del equipo y los actores."
"Así que, desde el principio, íbamos con retraso ​​o el calendario no iba según lo previsto," contaba Mastrantonio a Starlog.
Esos retrasos afectaron al primer día de rodaje, en lugar de comenzar el 8 de agosto en el tanque A, se retrasó hasta el 15 de agosto, y como el set principal aún estaba sin terminar, Cameron decidió rodar lo que pudo en el tanque B. Así la primera escena que rodaron fue en la que Mary Elizabeth Mastrantonio se ahoga. La secuencia se rodó en un casco de acero que al ser sumergido por una grúa, iba haciendo que el agua entrara en él poco a poco simulando su inundación. Ese primer día de rodaje Cameron saludo al equipo diciéndoles: "Hola chicos, bienvenidos a mi pesadilla." Y vaya si lo iba a ser. Rodando la escena Salomon sufrió una descarga eléctrica que se cargó los componentes electrónicos de la cámara que portaba, y sólo era el inicio de uno de los rodajes más duros de la historia.
Y fue un rodaje tan técnico, como aburrido para el reparto, ya que algunos actores podían pasarse dos semanas sentados sin hacer nada, hasta que los llamaban para rodar una escena. "Estuve en Carolina del Sur durante cinco meses y hubo sólo tres o cuatro semanas en las que estuve actuando," confesaba Biehn al The New York Times. Y las escenas se alargaban de forma irremediable hasta el infinito. "Nunca comenzamos y terminamos una escena en un día," contaba Mastrantonio al mismo periódico.
Cuando llegó septiembre, el tanque A seguía sin estar terminado, y una vez completado, necesitarían de cinco días para llenarlo de agua (proveniente de un lago cercano), a lo que había que sumar el tiempo que requería calentar y filtrar el agua. Para ganar tiempo, Cameron decidió comenzar a llenarlo de agua con los trabajadores aún dentro, quienes trabajaron día y noche. Con el Deepcore en su interior y parte del decorado que mostraba el inicio de la fosa, el tanque se llenó por completo, y como no podía ser de otra manera, éste comenzó a perder agua por todas partes. "Eran las Cataratas del Niágara," contaba Hurd al The New York Times"Más de 350.000 litros de agua salían por minuto." Llamaron a expertos en reparación de presas, que sellaron el tanque con resina epoxi, pero seguía perdiendo agua, eso sí, en menor medida. "El tanque siempre tenía fugas los domingos, nuestro único día libre," explicaba la productora al mismo medio, "o a las 4 de la mañana."
El tanque les siguió trayendo de cabeza durante todo el rodaje. En ocasiones, tenían problemas con la claridad del agua, llegaban por la mañana y se encontraban que el agua estaba demasiado turbia para poder rodar. Y otras veces, el agua era tan clara que se hacía invisible a la cámara, y para enturbiarla vertían leche y cáscaras de nueces molidas.
Rodar bajo el agua conllevó todo tipo de problemas, desde tener infecciones de oído y sinusitis, a que el pelo de algunos buceadores se cayese o se volviera blanco por causa de un exceso de cloro en el agua, o que por la misma razón la piel de estos se quemara. Las páginas del guión de cada día se tenían que plastificar. Y no podían para hacer "clap" con la claqueta, ya que los actores no podían oírla bajo el agua, así que simplemente la golpeaban en sus cascos.
Además Cameron y el resto del equipo (compuesto por 26 personas) tenían que hacer la descompresión tras estar 11 horas bajo el agua y a 15 metros de profundidad. Después tenían que estar colgados en el tanque durante unas dos horas, respirando oxígeno puro a unos tres metros de profundidad, para adaptarse a la diferencia de presión. Cameron aprovechaba esos momentos para ver los dailies, cuando le dolía el cuello se colgaba boca a bajo y pedía que le invirtieran el monitor. Incluso hizo que le conectaran las llamadas telefónicas del estudio a su casco, y poder hablar con los ejecutivos de la Fox mientras hacía la descompresión. Por su parte, los actores pasaban menos tiempo en el tanque (como máximo hasta 6 horas) y a menos profundidad (a unos 10 metros), por lo que raramente debían hacer descompresión. Además los miembros del equipo cada tres días, se pasaban una hora en su habitación del hotel con una máscara de oxígeno puesta.
Rodar en los tanques de agua presentó multitud de retos, como por ejemplo, mantener el agua (que estaba a a 28ºC) lo suficientemente clara para rodar, y al mismo tiempo mostrar la oscuridad que existe a 600 metros de profundidad. Esto último lo consiguieron mediante una enorme lona que cubría todo el tanque. Pero cuando una tormenta eléctrica hizo un agujero en ella, y al no tener tiempo para repararla, se vieron obligados a pasar a rodar de noche. Empezaban a partir de los 7 de la tarde hasta aproximadamente la 1 de la mañana. Se tomaban un descanso para comer, antes de volver a la acción a las 2.
La superficie del agua creaba un efecto espejo, en el que los buceadores se reflejaban, esto evitar que esto sucediese, hicieron flotar una capa de virutas de poliestireno negro en la superficie del agua (una idea de Giddings, en la que la producción se gastó 40.000 dólares). Instalaron una cámara de descompresión, junto con una campana de buceo (que se utiliza para transportar a buceadores hasta una cierta profundidad), y cada actor tenía asignado un buzo de seguridad (Cameron era el único que no tenía uno). En las primeras 12 semanas de rodaje utilizaron el equivalente a 8.000 botellas de oxígeno. Para ahorrar tiempo, se construyó una estación de servicio bajo el agua, para que todos los buceadores pudieran llenar las bombonas de oxígeno sin salir a la superficie.
Se instalaron en la parte superior del tanque unos jacuzzis para ayudar a calentar a los actores y al equipo. Al principio la Fox se opuso a su compra, ya que los consideraba un lujo, y a Hurd le costó lo suyo que accedieran. Estos jacuzzis se convirtieron en el único lugar cálido y de descanso para todos, sobre todo cuando llegó el invierno, y el frío los hizo todavía más necesarios. Al final, incluso celebraban sus reuniones en ellos.
Los actores y el equipo pasaban tanto tiempo en el agua, que terminaban orinando en sus trajes de buzo. Y no fueron los únicos, las cabras locales se colaban en el tanque B y allí hacían sus necesidades, y además causaban otros problemas, como comerse el equipo o caerse por las paredes.
Y para complicar más el rodaje, había apagones ocasionales, que pillaban a los actores en el fondo del tanque. "Sabía que mi aire estaría bien durante 10 ó 15 minutos," recordaba Biehn a Total Film, "pero todos tenían un nivel de aire diferente, ¿y quién sabía cuánto tiempo estaríamos ahí abajo?"
Todos estos problemas provocaron que el presupuesto de la película fuera creciendo como las olas gigantes del clímax, y la Fox envió a un ejecutivo para evitar que desbordara, Cameron lo recibió soltándole un: "¡Te quiero fuera de este puto set ahora!", y éste se fue por donde había venido.
Para rodar la escena en la que una de las salas de la Deepcore se llena de agua y al cerrarse la escotilla, tres miembros del equipo de Bud mueren ahogados, fueron necesarias tres tomas para dar con la adecuada. Era una toma tan compleja, que cada vez que tenían que repetirla, debían liberar cerca de 100.000 litros de agua desde tres tanques de descarga distintos que la soltaban por un conducto, y necesitaban 45 minutos para volver a llenarlos.
Y si esa escena fue difícil de rodar, aquella en la que a uno de los cadáveres del submarino le sale un cangrejo de la boca, no se quedó atrás. Si no que se lo pregunten a Mike Cameron, hermano del director, que fue quien tuvo que realizarla. Mike se metió un cangrejo vivo en la boca mientras mantenía los ojos abiertos bajo el agua. Fueron necesarias cinco tomas para conseguir el plano correcto.
La escena de la caída de la grúa puso a prueba a la producción. La primera parte se rodó con miniaturas, pero el impacto frente a la Deepcore se utilizó con una placa que se proyectaba fuera de la ventana de la plataforma, pero cuando la recibieron del laboratorio hubo un problema, toda la placa estaba en color verde. No tenían tiempo para hacer una nueva, así que Salomon dio con una solución, colocar filtros verdes en las luces y rodar toda la escena en color verde para después eliminar este color en post-producción. Sobra decir que el resultado fue perfecto y no se aprecia en la película.
Cameron quiso mostrar en pantalla la respiración con fluorocarbono líquido, tal como la había visto cuando tenía 17 años. Para ello, contactó con el investigador principal de estos experimentos que se estaban realización en aquel momento, Johannes Kylstra, quien le explicó de forma detallada como llevarlo a cabo. Cameron se hizo con todo el material y sumergió en una emulsión oxigenada de fluorocarbono a la rata Beany, bueno, en realidad, lo hizo con cinco ratas distintas, y rodó una toma con cada una de ellas. Tras rodar cada toma, agarraban a la rata por la cola para drenar todo el líquido de sus pulmones, con las cuatro primeras todo salió bien, pero con la quinta algo se torció y cuando la sacaron del líquido, no se movía. Cameron decidió hacerle la reanimación cardiopulmonar, y al igual que le sucede a Bud con Lindsey, el director consiguió devolverle la vida (y el animal se convirtió en su mascota).
Cuando le tocó el turno a Ed Harris, no le hicieron respirar fluorocarbono, simplemente tuvo que aguantar la respiración mientras tenía el casco lleno de líquido. Cuando se sumergió en el agua, y ya no pudo aguantar más la respiración, abrió la parte frontal del casco y un buzo que estaba esperando bajo el agua, le colocó en la boca un regulador conectado a una bombona de oxígeno.
Rodando una de las tomas de su descenso por el abismo, con el casco lleno de líquido, Harris hizo la señal de haberse quedado sin aire, y un buzo de seguridad le puso el regulador al revés, lo que provocó que el actor comenzó a tragar agua, y entró en pánico. Giddings apareció rápidamente, le quitó el respirador y le puso el suyo en la boca, permitiendo que el actor respirara correctamente. Esa noche, mientras conducía a su casa, Harris rompió a llorar por la frustración y el miedo que había pasado.
Y es que el actor fue quien peor lo pasó durante el rodaje, sufriendo todo tipo de penalidades. Llevaba lentes de contacto especiales para poder ver bajo el agua, pero el cloro le hacía arder los ojos y no le dejaba ver con claridad. Y fue llevado al límite, cuando él y Leo Burmester tuvieron que rodar la escena en la que bucean en apnea a doce metros de profundidad una larga distancia. Los buzos de seguridad tenían que estar alejados para no aparecer en el plano, lo que hacía todavía más peligrosa la escena. Necesitaron varias tomas para completarla, y ambos actores quedaron agotados. Cuando le preguntaron por su trato durante el rodaje, Harris respondió que era, "como preguntarle a un soldado cómo lo trataron en Vietnam."
Fue un rodaje demoledor para los actores y el equipo, y conforme avanzaba, la gente estaba cada vez más cansada e irritable. Los miembros del equipo solían llevar una camiseta que ponía, "Life's Abyss... And then you dive". Lo que comenzó la costumbre en los rodajes de Cameron de llevar una camiseta con un lema. Y hubo quien borró el nombre de "The Abyss" de una pizarra y lo cambió por "The Abuse".
Con respecto a los actores, Cameron tenía una opinión muy clara. "No derramé una sola lágrima por los actores," comentaba el director al Los Angeles Times. "Porque todas las horas que pasaron esperando, el equipo se estaba rompiendo la espalda. Así que tuvieron que esperar en una pequeña estación de autobuses de Greyhound. ¡Pobres bebés!"
La tensión del rodaje fue creciendo, y explotó cuando rodaron, en noviembre de 1988, la escena de la reanimación de Lindsey. El día empezó con una amenaza de bomba en el tanque A, y era sólo el comienzo. Mary Elizabeth Mastrantonio tenía que permanecer tendida en el suelo simulando estar muerta, desnuda de cintura para arriba, y para tener una mayor apariencia inerte, se echó colirio en los ojos para dilatar sus pupilas. La primera toma no salió bien, pero en la segunda lo estaban clavando, hasta que se interrumpió por la razón más absurda."Estaba gritándole que volviera y se despertara," explicaba Harris a Entertainment Weekly, "y la abofeteaba en la cara, y veo que se han quedado sin película en la cámara, hay una luz en la cámara, y nadie había dicho nada. Y Mary Elizabeth se puso de pie y dijo: '¡No somos animales!' y salió del set. ¡Iban a dejarme seguir golpeándola!" Cameron y Hurd se disculparon con la actriz y les llevó horas conseguir que regresara al set. Harris rodó sus primeros planos sin la presencia de Mastrantonio, y se dedicó a abofetear un saco de arena.
Y si la actriz no hubiera tenido suficiente con el estrés durante el rodaje, una vez éste finalizó, tuvo que someterse a una cirugía artroscópica de rodilla, consecuencia de la dureza de las secuencias de buceo.
Pero el mayor incidente del rodaje, casi le cuesta la vida a Cameron, quien estuvo a punto de morir ahogado. El director podía estar bajo el agua una hora y quince minutos con un recarga, y le había dado instrucciones a su asistente, que le avisara cuando hubiera pasado una hora desde la última recarga. Mientras hablaba con Mastrantonio, se dio cuenta que no lograba respirar, miró su manómetro y vio que no le quedaba aire. El asistente se había olvidado de avisarle del tiempo que había pasado. Si se quitaba el casco, se quedaría sin la burbuja de aire, y además permanecería anclado en el fondo, ya que llevaba 20 kilos en la cintura y tobillos para poder caminar por el fondo del tanque. Trató de avisar mediante su micrófono a Giddings, que estaba en el fondo con él, pero el camarógrafo estaba casi sordo y no podía oírle. Buscó buzos de apoyo (recordemos que no tenía a ninguno asignado), y avisó que estaba en apuros por el micro y mediante gestos, pero nadie le socorrió. Estaba sólo en la oscuridad en el fondo de un tanque a 10 metros de profundidad, y sólo tenía unos segundos para ponerse a salvo o perecería allí. Se quitó el casco y realizó un CESA (ascenso controlado de natación de emergencia), es decir, nadar a una velocidad controlada hacia la superficie mientras se exhala lentamente, ya que el aire de los pulmones tiende a expandirse a medida que la presión del agua circundante disminuye, y puede provocar una lesión pulmonar. Y fue aquí cuando las cosas se pusieron peligrosas, ya que un buzo de seguridad llamado George lo vio ascender y se lanzó en su ayuda. A cinco metros de la superficie paró a Cameron y le colocó un respirador de respaldo en la boca, pero éste estaba roto y el director inhalo agua en lugar de aire, Cameron creyendo que no había purgado correctamente antes de respirar, repitió la operación consiguiendo sólo tragar más agua. Se estaba agitando y George no le permitía ascender y no le podía explicar lo que le sucedía, por lo que trató de apartarse del buzo, quien creyendo que el director estaba entrando en pánico, lo abrazó con más fuerza y trató de hacerle respirar con el respirador, Cameron estaba a unos pocos segundos de morir en aquel tanque, así que su reacción fue pegarle un puñetazo en la cara al buzo y por fin consiguió salir sano y salvo a la superficie. Ese mismo día despidió a su asistente y a George.
El 14 de diciembre, vaciaron el tanque A para rodar la escena final con la Deepcore al descubierto cuando emerge del mar sobre la enorme nave alien.
Una vez la fotografía principal terminó en los tanques de Gaffney, el rodaje continuó después de las navidades de 1988, hasta marzo de 1989, rodando tomas de apoyo en otros tanques más pequeños cerca de Los Angeles. Así en el "Harbor Star Stage" de Long Beach se rodaron algunos insertos, se hizo un trabajo con miniaturas en la piscina olímpica del "Los Angeles Swimming Stadium", se filmó un plano de una bengala en la piscina de Gale Anne Hurd, y el plano final de Bud y Lindsey abrazados sobre la nave alien, realmente se filmó con dos dobles sobre un charco en el parking de la "Universidad Estatal de California, Dominguez Hills".
John Bruno fue el supervisor de los efectos visuales, quien coordinó siete empresas distintas de efectos. Inicialmente una única empresa de Los Angeles se iba a encargar de todos los efectos de la película, pero según contaba Dennis Muren, tras una disputa Cameron decidió repartir las tareas entre diferentes compañías, siendo la primera película en hacer, lo que hoy es una práctica habitual.
Se utilizaron todo tipo de técnicas, como CGI, pantalla azul, títeres, ópticas, y se usaron varios tipos de miniaturas, tanto convencionales, como grandes maquetas de barcos filmados con humo seco y otras igualmente grandes, pero filmadas bajo el agua. Rodaron con pantalla azul bajo el agua y también hicieron retroproyección bajo el agua (ambas cosas nunca se habían hecho antes en una película).
Steve Johnson's XFX creó los NTI, los cuales eran controlados por cables y estaban iluminados internamente mediante fibra óptica. Johnson describió su trabajo a Cinefex como, "transparente, brillante y bajo el agua, ¡las tres de las cosas más difíciles que puedes hacer!"
La escena más recordada de la película, la del tentáculo de agua, fue obra de la ILM. Inicialmente se barajaron diferentes posibilidades para lograrla (como el uso de Claymation), pero Dennis Muren convenció a Cameron de que podría hacerse con CGI, gracias a una prueba creada por Jay Riddle que le mostró al director. Una vez Cameron aceptó hacerlo mediante CGI, todo comenzó con el escaneo de los storyboards de la película y los editaron con un programa que aún no había sido lanzado, el Photoshop, creado por los hermanos John y Thomas Knoll de la ILM. Como no había un software que permitiera crear las imágenes necesarias, la ILM tuvo que desarrollarlo, algo que requirió de mes y medio. La escena se rodó con una cámara VistaVision, y para que los actores supieran donde estaría el tentáculo utilizaron en los ensayos un muñeco. Para simular el movimiento del agua del tentáculo y los reflejos que produciría en el set, utilizaron bandejas con espejos rotos que colocaron en el suelo, que llenaron de agua y después movieron para crear el efecto. Cada fotograma de la escena requirió de aproximadamente 8 horas en ser renderizado. Para crear estos 75 segundos de CGI fueron necesarios seis meses de trabajo.
Algunos efectos se consiguieron de la forma más sencilla, como el del cristal del sumergible de Michael Biehn rajándose por la presión. Se realizó colocando un trozo de papel de aluminio al que colocaron una luz, y el reflejo de éste en el vidrio simuló ser una grieta. El efecto sonoro del material resquebrajándose hizo el resto.
Blake Leyh fue el diseñador de sonido de la película, y el encargado de crear los efectos sonoros. Leyh diseñó micrófonos especiales para la ocasión y creó algunos efectos de la formas más curiosas, como arrastrar hielo seco por acero para crear el sonido de un golpe bajo el agua.
Alan Silvestri (Regreso al futuro) fue contratado para poner música a la película, y no tuvo que sufrir los avatares de los actores y del equipo. "Jim es un cineasta muy exigente, pero sobre todo exigente consigo mismo," contaba el compositor a Colonne Sonore, "por lo que, para alguien que busca algo inspirador para escribir, me proporcionó una enorme motivación e inspiración." Y parece que funcionó, ya que Silvestri creó una de las mejores partituras de su carrera.
El montaje original de Abyss era de 171 minutos, pero tras un pase realizado para los ejecutivos de la Fox, estos le recomendaron a Cameron que recortara la película en 30 minutos. Además el público no reaccionó bien a la escena con las olas gigantes, en el primer pase de prueba realizado en Dallas en mayo de 1989, aunque hay que decir que la secuencia no estaba aún completa. Cameron decidió hacer recortes, incluida la escena de las olas, y así la película llegó a los cines con una duración de 140 minutos.
Con el paso del tiempo, Cameron reconoció que no tendría que haber hecho los cortes que hizo, porque que no interpretó correctamente los resultados de los pases de prueba, y es que jugó en su contra que los efectos visuales estuvieran sin terminar.
Se desconoce el presupuesto final de la película, en el momento de su estreno algunas fuentes lo situaron sobre los 55 millones de dólares, otras incluso en los 70 millones, la Fox declaró que eran 43 millones, pero se acercaba más a los 45 millones (que es el considerado presupuesto oficial).
Estaba previsto que el estreno de la película fuera el 4 julio de 1989, una fecha con mucho potencial para la taquilla, pero los retrasos producidos por los problemas durante el rodaje y con los efectos visuales, movieron la fecha al 9 de agosto de 1989, casi al final de verano. La película hizo aguas en la taquilla, recaudando en territorio norteamericano tan solo 54.222.310 de dólares, siendo su recaudación final a nivel mundial de 90.000.098 de dólares.
Los Oscar se acordaron de ella, recibiendo cuatro nominaciones en las categorías de mejor fotografía (Mikael Salomon), mejor diseño de producción (Leslie Dilley y Anne Kuljian), mejor sonido (Don J. Bassman, Kevin F. Cleary, Richard Overton y Lee Orloff) y mejores efectos visuales (Hoyt Yeatman, Dennis Muren, John Bruno y Dennis Skotak). Abyss ganó sólo el (muy merecido) premio a los efectos visuales.

VERSIÓN EXTENDIDA
El 26 de febrero de 1993, Abyss se reestreno de forma limitada en cines, pero en una versión extendida de 171 minutos, que recuperaba el metraje cortado en la versión estrenada en 1989. Cameron no considera esta versión su director's cut, ya que poseía el final cut. En mayo de 1993, esta nueva versión llegó al vídeo doméstico a través de LaserDisc. Y en años posteriores se ha distribuido también en formato VHS y DVD. Las principales diferencias con la versión estrenada en cines son las siguientes:
1. La parte en la que le dan a Bud la noticia de tener que ayudar al ejército es más larga. La gente de la plataforma está trabajando y Bud les llama, una vez se reúnen, les comunica que van a mover la plataforma.

2. Una escena en la que One Night, Bud y Hippy cantan "Willing".

3. Bud le ofrece a Lindsey una litera para que descanse. Ella le pregunta porque lleva aún el anillo y él responde que el divorcio no es definitivo. Hablan del novio de ella. Y Lindsey termina echando a Bud.

4. Después de que Coffey grite a los hombres de Bud, éste habla con él para tratar que sea más comprensivo con ellos. Luego se sienta junto a Finler y éste comenta que Bud tiene la mano azul.

5. Toda la secuencia con el acceso al submarino nuclear es más larga, como varios insertos a lo largo de la misma.

6. El montaje paralelo de la tripulación del Deepcore viendo las noticias por un lado, y de la operación de los SEALs de recuperar una cabeza nuclear por otro, es más largo. Se hace más hincapié al miedo a una guerra nuclear.

7. Tras la caída de la grúa, Sonny pide ayuda por radio y le dice a Bud que quiere volver a ver su mujer. Después se muestra más metraje de Bud recorriendo la Deepcore.

8. Hippy utiliza el Mini Geek para recorrer los zonas inundadas del Deepcore y encuentra a un compañero muerto.

9. One Night habla con Bud sobre su relación con Lindsey.

10. Coffey da órdenes a la tripulación del Deepcore, pero estos se niegan a seguirlas. Al final Bud con mucha mano izquierda, les pide que lo hagan y le hacen caso.

11. Coffey mira por una de las ventanas del Deepcore, la cámara se aleja y se adentra en el abismo.

12. Hippy va hasta la sala donde se alojan los SEALs y descubre que el arma nuclear ha desaparecido.

13. El descenso de Bud por la fosa es más largo. En un momento, Lindsey cuenta una historia de cuando ella y Bud vivían juntos.

14. El encuentro de Bud con los NTIs es más largo. Primero los aliens le muestran imágenes de informativos hablando sobre la tensión nuclear creciente. Y después presenciamos como en diferentes lugares del mundo olas gigantes, obra de los NTIs, amenazan con arrasar varias grandes ciudades. Cuando parece que el cataclismo va a suceder, las olas se detienen y momentos después se deshacen. La humanidad tiene una segunda oportunidad.

15. La comunicación de Bud con la Deepcore dando señales de vida, y toda la escena de la escena del ascenso de la nave alien es más larga.

VALORACIÓN
Abyss es uno de los mayores espectáculos del cine de los 80, por no decir el mayor. Siempre me ha fascinado este viaje a los océanos, con Cameron a los mandos. Es un entretenimiento de primera, que dignifica a los blockbusters.
Fue un giro de 180º en la carrera de Cameron, quien después de la militarista Aliens, hizo justo lo contrario con la bienintencionada Abyss, donde los militares son el enemigo.
La película nos habla de la paz, de que las grandes naciones dejen a un lado sus diferencias y toda la humanidad viva en paz como una sola. Los aliens son los catalizadores de ello, nos hacen ver lo insignificantes que somos, y nos dan una segunda oportunidad para hacer todos juntos lo correcto (al igual que en Ultimátum a la Tierra). Abyss es una película abiertamente positiva y eso me gusta, no hay tantas películas así.
A finales de los 80, estaba presente la amenaza nuclear, con el miedo de un enfrentamiento entre Estados Unidos y la Unión Soviética, y viendo los tiempos que vivimos está claro que el mensaje de la película sigue estando vigente. Tal vez es demasiado obvio, Cameron no se anda con sutilezas, pero es tan valioso que no importa. Cameron lleva el subtexto al texto, pero es por una buena causa.
Todo el clímax es una metáfora del nacimiento, no es casual la idea de que Bud esté sumergido en un líquido como el amniótico, o que la nave alien tenga forma de útero, su descenso por la fosa y su salida al soleado mundo, nos transmite la idea salir del vientre materno. La humanidad vuelve a nacer, al igual que lo hace Bud.
Abyss es toda una experiencia, nos sumerge en un mundo del que no queremos salir, tiene toneladas de emociones y todo resulta nuevo y original. Por eso me gusta más la edición extendida, quiero pasar más tiempo bajo el agua con Bud y sus hombres. Pocas veces me sucede querer que una película dure más, y que al terminar me quede con la sensación de, ¿esto es todo? ¿no podría durar una hora más? Podría quedarme a vivir en este mundo (algo que sólo me sucede con Aliens y La comunidad del anillo). Miras el reloj y han pasado casi tres horas, pero parecen la mitad.
Cameron nos engancha desde la primera escena, con el accidente del submarino. Y rueda con precisión milimétrica cada escena. Tiene momentos de genio, como ese en el que Hippy graba a Coffey con el Mini Geek, e introduce una cinta VHS en el vídeo, y en ese momento hay un corte que pasa a Bud y Hippy viendo lo que éste ha grabado, una sencilla elipsis, claro ejemplo de síntesis cinematográfica. O ese plano de Biehn en una de las ventanas del Deepcore, con la cámara alejándose y yendo hacia el abismo, directamente el personaje mira al abismo y éste le devuelve la mirada. Coffey ya se ha vuelto totalmente loco y no hay camino de vuelta.
El director nos introduce a los aliens poco a poco, con mucha inteligencia y jugando con nuestras expectativas. Primero son sólo una luz que pasa rozando el submarino, después vemos uno en el reflejo en la escafandra de Jammer, para finalmente mostrarlos en todo su esplendor cuando Lindsey se ve cara a cara con ellos (en una de las imágenes mas recordadas de la película).
Además desde que la historia se centra en la plataforma y se corta la comunicación con el barco, inteligentemente la acción se sitúa siempre en el fondo del mar, sin mostrar lo que pasa en el mundo exterior, aumentando la sensación de aislamiento. Y hace que el shock sea mayor, cuando Bud hace contacto con los aliens, y descubre que está a punto de estallar la tercera guerra mundial.
El guión está muy bien construido y tiene momentos de inspiración, como el tener a Jammer inconsciente media película, para que se despierte en el momento justo (y durante la escena en la que en lo hace, siempre aparece en segundo plano en la cama, para dejarnos claro que es ahí donde está). También está muy bien construida la aparición sorpresa de Catfish, cuando se queda a mitad de camino nadando bajo el agua (no contamos con él), y aparece en el momento preciso para salvar a Bud. O como usa lo que Bud teclea en su descenso a la fosa, para que sepamos cual es su estado mental.
Cameron le saca todo el partido posible al material que tiene entre manos, como con la secuencia de la grúa. Primero crea tensión sobre si ésta aplastara la base submarina, y cuando creemos que los protagonistas están a salvo, da pie a una segunda secuencia en la que la grúa cae por el abismo y arrastra con ella a la base. Son 10 fantásticos minutos de película que no dan respiro al espectador.
Otra gran escena es la de la muerte de Lindsey, que está cargada de una gran angustia, ya que vemos como el agua llena poco a poco el pequeño espacio en el que están metidos ambos personajes, y vemos que no tienen escapatoria, y sólo les queda una dolorosa salida. Esta escena da pie a otra de igual tensión, la de la reanimación de Lindsey (posiblemente la mejor de la película). Cameron sabe como dotarla de toda la emoción posible, y cuando ya creemos que ella morirá, la cabezonería de Bud y su amor por su mujer, es lo que le hacen revivir.
Y es que Abyss es también una historia de amor, un matrimonio roto que sólo, cuando están sometidos bajo una gran presión (literal y figurada), recuerda que están enamorados. Bueno, en realidad es ella la que lo recuerda, ya que Bud se pasa toda la película con la mano azul como demostración de su amor por su mujer. Y es ese amor el que le salva a él la vida en otro momento, gracias a que se queda con el anillo puesto, logra atrancar una compuerta con él y no morir ahogado.
Los personajes de la estación submarina se caracterizan por su humanidad y camaradería, lo contrario que el grupo de los militares que llegan a ella, siempre fríos y poco empáticos. El personaje de Lindsey se encuentra a medio camino, empieza siendo autoritaria y malhumorada, pero conforme avanza la película, y cuanto más tiempo pasa con Bud y sus hombres, más humana se vuelve.
Por su parte, el personaje de Coffey es la personificación de la locura, de todo lo malo de lo que es capaz la humanidad, es la síntesis de toda la paranoia y miedo de la que hacen gala los hombres, los mismos que después pueden llegar a provocar una guerra.
Cameron se guarda lo mejor para el final, que es toda una montaña rusa, desde la aparición de la nave extraterrestre en el fondo del abismo y el viaje de Bud por ella; pasando por la escena de las olas gigantes; y terminando con ese épico momento de la nave emergiendo del mar.
Y es en esa parte final, donde Alan Silvestri lo da todo con su música, creando el tema "Finale", que es una maravilla.
Los efectos visuales son de otro mundo y siguen funcionando a día de hoy, y eso se debe a que Cameron sabe hasta donde puede llevarlos para que se sientan reales. No mostró el T1000 hasta 1991, porque antes no habría sido posible hacerlo, y aquí sucede lo mismo con el gusano de agua.
De las dos versiones, me quedo con la extendida, donde la historia está mejor explicada. Y se incluye la imagen icónica de las olas gigantes amenazando el mundo, sólo por eso merece la pena ver esa versión. Aunque hubiera eliminado la escena en la que Bud, Hippy y One Night cantan una canción, que no aporta nada a una película bastante larga.
Abyss fue la primera película que demostró el gusto de Cameron por el mar, la semilla del arranque de Titanic con los sumergibles ya está aquí. Y es algo que volvería a demostrar en varios documentales y en Avatar 2 (2022).
La razón de su fracaso me resulta increíble. Tal vez se debió a la saturación de películas submarinas en el mismo año (recordemos el estreno de Profundidad seis, Leviathan: El demonio del abismo, Los señores del abismo, La fosa del Diablo antes de la llegada de Abyss, y después llegaría aún La grieta), y que Abyss fuera la última en llegar le hizo perder fuerza en la taquilla. A lo que hay que sumar el increíble número de estrenos importantes de aquel verano, con infinidad de películas realmente esperadas (el film de Cameron tuvo que verse las caras, entre otras con, Indiana Jones y la última cruzadaBatmanArma letal 2Los Cazafantasmas IILicencia para matar, Cariño, he encogido a los niñosDulce hogar... ¡a veces! o Star Trek V: La última frontera). Demasiada competencia, y al final el público le dio la espalada a una de las mejores películas de entretenimiento del año.
Abyss es la película más infravalorada de la carrera de Cameron. Cuando es superior a otros films mejor considerados como Titanic (1997) o Avatar (2009). Es un viaje inolvidable al fondo del océano, donde el director saca toda la artillería en cada escena. Es un espectáculo megalomaníaco como pocas veces se han visto en el cine, donde cada dólar está en la pantalla. Es una gozada sumergirse en el abismo de Cameron, la película siempre te deja con la boca abierta y sin respiración.

CURIOSIDADES
Orson Scott Card, autor de "El juego de Ender", escribió la novelización de la película.
Las escenas de pánico con los actores corriendo de un lado para otro por los estrechos pasillos, no se podían filmar con una cámara normal, así que Salomon tuvo que recurrir a una pequeña Arri-C con lentes de 18 mm.
Según contaba Todd Graff, la rata que hizo de su mascota nació el primer día de ensayos (en febrero de 1988). Y murió en julio de 1989.
Primera vez que Michael Biehn interpretó a un Navy SEAL. Volvería hacerlo en Navy Seals: Comando especial (1990) y La Roca (1996).
La cita de Friedrich Nietzsche con la que se abre la versión extendida de la película: "Cuando miras largo tiempo al abismo, el abismo te devuelve la mirada", fue eliminada de la versión estrenada en cines, porque la película Ley criminal (1988) también la había utilizado.
Cuando tuvieron que rodar a Ed Harris con el traje de inmersión especial, éste llegó justo el día de rodar la escena, pero lo hizo sin las luces del casco, como solución rápida le colocaron unas baterías en su mochila y conectaron fibra óptica para iluminar el casco.
Captain Kidd Brewer Jr. (Lew Finler) murió después del estreno de la película. La versión extendida de 1993 está dedicada a su memoria.
El guionista William Wisher (Terminator 2: El juicio final), amigo de Cameron, realiza un cameo como el reportero Bill Tyler.
Como en muchas de las películas de Cameron, hace acto de presencia un arma nuclear.
Ganó el premio Saturn al mejor director (James Cameron). Y fue nominada en las categoría de mejor película de ciencia ficción, mejor actor (Ed Harris), mejor actriz (Mary Elizabeth Mastrantonio), mejor guión (James Cameron), mejor música (Alan Silvestri) y mejores efectos especiales (Industrial Light and Magic, Dream Quest Images, Fantasy II Film Effects y Wonderworks).
Y fue nominada al premio Hugo a la mejor presentación dramática (James Cameron).
Rodaron las escenas con la maqueta del barco del "Benthic Explorer" en mar abierto, y como era tan grande, tuvieron que registrarla en la Guarda Costera.
James Cameron y su hermano Mike crearon para la película el SeaWasp, un vehículo donde montar la cámara para las tomas submarinas, que permitía mover la cámara de forma independiente a la trayectoria del vehículo. Consiguieron gracias a este invento, su primera de varias patentes.
Cuando rodaron la escena de la reanimación de Lindsey, la lente de la cámara se empañó y el camarógrafo la limpió rápidamente. Cameron consideró que el público no se daría cuenta, y la dejó en el montaje final.

BIBLIOGRAFÍA
CIAK Magazine (dic 1989)
'The Abyss': A Foray Into Deep Waters (The New York Times, 6 ago 1989)
Starlog Magazine (Nº 145, 146, 148, 150, 163, 167)
Fox Plunges Into ‘The Abyss’ (Los Angeles Times, 6 ago 1989)
New ‘Abyss’ Proves Daunting Alternative (Los Angeles Times, 7 may 1993)
Ed Harris discusses his 9 best movie roles (Entertainment Weekly, 9 nov 2016)
Colonne Sonore-Immagini tra le Note (Nº 15, nov-dic 2005)
Us Prevue Magazine (Jul 1989)
Cinefex Magazine (Nº 39)
ILM: The Abyss (www.ilm.com)
The Futurist: The Life and Films of James Cameron (Rebecca Keegan, 2010)
Crew Sounds Out 'Abyss' Movies This Weekend (The Morning Call, 10 ago 1989)
The Making Of The Abyss (Total Film 162 - Supplement, feb 2010)
Under Pressure: Making 'The Abyss' (1993)
Chris Elliott (AV Club, 5 dic 2007)

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Friday, November 04, 2022

Cuando el destino nos alcance

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

En el año 2022, la Tierra sufre de un gran problema de sobrepoblación y contaminación. Un policía de Nueva York tiene que investigar el asesinato de un hombre poderoso, implicado en la fabricación del alimento principal de la población, el Soylent Green.

HAGAN SITIO
En 1966, Harry Harrison publicó su profética novela "¡Hagan sitio!, ¡hagan sitio!" ("Make Room! Make Room!") con su visión del futuro de la Tierra como un lugar sobrepoblado y con escasez de recursos.
Charlton Heston leyó la novela en 1968, durante un viaje en avión, y quiso llevarla a la pantalla desde ese momento. Gracias al éxito que Heston tuvo con ¡Alarma! Vuelo 502 secuestrado (1972) para la MGM, el estudio dio luz verde a la adaptación de la novela de Harrison con el actor como protagonista. Heston y su productor habitual Walter Seltzer, y el guionista Stanley R. Greenberg (estos últimos desempeñado las mismas funciones que en ¡Alarma! Vuelo 502 secuestrado), desarrollaron Cuando el destino nos alcance (Soylent Green, 1973).
Saboreando aún el éxito de ¡Alarma! Vuelo 502 secuestrado, inicialmente la MGM quiso tener Cuando el destino nos alcance lista para las navidades de 1972, pero eso era imposible a todas luces (se terminó posponiendo su estreno hasta abril de 1973).
La MGM se hizo con los derechos de la novela, pero no sin utilizar diversas triquiñuelas, según contaba Harrison, la major creo una empresa ficticia para que no se supiera que era la compañía del león quien estaba comprando los derechos de la novela. Y para descontento del autor, le hicieron firmar un contrato para que no tuviera ni voz ni voto sobre el guión.
Pese a que por contrato no podía hacer cambios en el guión, Harrison sí hizo algunas sugerencias, como, por ejemplo, incluir la fecha en la que acontecía la historia, algo que originalmente la película omitía (se decantaron por el año 2022). El escritor consideraba que en su novela al ocurrir en un futuro cercano le daba a la historia una sensación de inmediatez, algo que la beneficiaba. También sugirió que se eliminaran todas las bolsas de basura de una secuencia, ya que en el futuro de su historia el petroleo se ha terminado y el plástico se produce con él.
El título de la película cambió del original "Make Room! Make Room!" al definitivo Soylent Green, debido a que la MGM quería evitar confusiones con la serie de televisión Make Room for Daddy (1953-65). Hay diferencias entre la novela y la película, la mayor de todas es que lo más recordado de la película, que el Soylent Green está hecho con restos humanos, no estaba presente en la obra de Harrison. Además la novela está situada en 1999 y la película en 2022. La escena de la muerte de Sol Roth en la sala de suicidios, posiblemente la mejor escena de la película, tampoco está sacada de la novela, en la que Sol muere por causa de un golpe recibido durante una manifestación. En la novela tampoco se incluye a las chicas mueble. Y la película omite a varios personajes importantes de la novela.
El 7 de junio de 1972, Heston creyó encontrar al director perfecto para la película, que no sería otro que el gran Richard Fleischer. Según contaba Heston, "me cautivó su enfoque de la formidable tarea de dirigir una película." Fleischer consideraba Cuando el destino nos alcance una película importante, "porque la película es una gran advertencia a la civilización, sobre lo que le puede pasar," contaba el director a Starlog. "Estamos bien encaminados hacia el tipo de desastre que se predice en la película. Es una película importante en ese sentido, para hacer que la gente se detenga y piense en conservar y proteger lo que tenemos." Y además Fleischer no la consideraba exactamente una película de ciencia ficción. "Siempre he pensado que clasificar Cuando el destino nos alcance como una película de ciencia ficción no es correcto," explicaba el director en Richard Fleischer: Entre el cielo y el infierno. "Lo único por lo que puede ser clasificada así es porque la acción ocurre en el futuro, pero en un futuro muy próximo. Si hay algo de «ciencia» en esta película es muy poco, aunque es una mirada al futuro que se avecina y, ciertamente, el futuro que se anuncia en esta película está cada vez más cerca."

REPARTO
Charlton Heston se adjudicó el papel principal del detective Thorn, quien se ve inmiscuido en una investigación que esconde el secreto del Soylent Green.
El deseado para el papel de Sol Roth, el mentor de Thorn, era Edward G. Robinson, pero su frágil estado de salud complicaba su contratación, ya que las aseguradoras no querían hacerse cargo (y eso que nadie sabía que padecía cáncer). Por otro lado, la MGM le ofreció menos dinero del que deseaba cobrar, que sería realizado en dos pagos (cada uno de 25.000 dólares), con un aplazamiento del segundo, pero la respuesta del actor fue que a su edad no estaba muy interesado en aplazamientos. Al final la MGM le subió el sueldo y lo del seguro al actor se resolvió, por lo que pudo ser contratado.
Para el papel de Shirl, la mujer mueble propiedad de Simonson, tuvo lugar una ardua búsqueda para dar con la actriz acertada. Se hicieron pruebas muchas chicas, pero ninguna convencía a Heston, hasta que hizo acto de presencia Leigh Taylor-Young, que se hizo con el papel.
Brock Peters se hizo con el papel de Hatcher, el jefe del detective Thorn. Según contó a Starlog, calificó el rodaje como, "una buena experiencia."
El resto del reparto lo formaron Chuck Connors (Tab Fielding), Joseph Cotten (William R. Simonson), Paula Kelly (Martha), Stephen Young (Gilbert), Mike Henry (Kulozik), Lincoln Kilpatrick (en el papel de un cura).

RODAJE
Con un presupuesto de 4 millones de dólares, el rodaje tuvo lugar entre el 5 de septiembre de 1972 y el 3 de noviembre del mismo año en los Metro-Goldwyn Mayer Studios. Se utilizaron algunas localizaciones de Los Angeles como el "Los Angeles Memorial Sports Arena", que sirvió para los exteriores del "Hogar", lugar donde se practica la eutanasia; el "The Promenade Marina City Club Apartments" (en Marina Del Rey) sirvió para recrear los exteriores del "Chelsea Towers West"; y la "Chevron Refinery Power Generating Station" (en El Segundo) se convirtió en la fábrica del Soylent Green.
Fleischer contó de nuevo con el director de fotografía Richard H. Kline, con quien había trabajado en El estrangulador de Boston (1968), y tuvieron por costumbre rodar con varias cámaras cada escena.
A poco de comenzar el rodaje, el 11 de septiembre, el padre del director, el famoso productor y director Max Fleischer murió, y el rodaje se suspendió durante ese día.
El 3 de octubre, se organizó en el set una fiesta de cumpleaños para Charlton Heston (cumplía 49 años), en la que llevaron una tarta hecha de glaseado con una imagen del actor como Moisés sosteniendo los diez mandamientos.
El 16 de octubre de 1972, rodaron la escena del mercado al aire libre, en el que los actores y 500 extras tuvieron que usar mascarillas, ya que en el futuro que recrea la película el aire se ha vuelto irrespirable. Después de un rato rodando las mascarillas se ensuciaban y los actores comenzaban respirar un olor muy desagradable.
Al día siguiente se rodó la escena de los disturbios por falta de Soylent Green, en la que unos camiones de basura recogen a la gente y la echan en su parte posterior. Las personas que eran recogidas como bolsas de basura eran especialistas, mientras que los que corrían delante de los camiones eran extras. La tensión de la escena se sintió realmente en el momento de rodarla, y los extras se empujaron realmente unos a otros con violencia.
Uno de los mejores momentos del rodaje surgió de forma espontanea, cuando tocó rodar la escena en la que Heston y Robinson toman una comida, que el primero consiguió de forma ilegal. Originalmente el guión no detallaba como debía transcurrir la escena, pero entre Fleischer y las dos estrellas crearon una escena totalmente nueva improvisándola. Fue tan brillante, que el equipo técnico arrancó a aplaudir.
A la hora de rodar con Edward G. Robinson había un problema, el actor era prácticamente sordo, lo que hacía las cosas difíciles en el set. En ocasiones, el actor seguía interpretando una escena una vez el director decía: "Corten", y en otras le costaba seguir la escena que compartía con otros actores. Un buen ejemplo es la secuencia del almacén de libros, Robinson debía responder a las preguntas que le formulaban otros hombres y mujeres que estaban en la habitación con él, mientras mantenía la vista fija en un libro. El actor no era capaz de seguir la escena porque no era capaz de oír quien le hablaba, pero tras realizar varios ensayos, Robinson le pilló el ritmo y comenzó a interpretarla respondiendo a cada uno de sus compañeros de reparto justo cuando debía hacerlo. La escena quedó perfecta.
Pero fueron problemas menores, el actor disfrutaba de estar en el set y hacía gala de una gran humildad. A la hora de la comida se ponía en la cola con los extras y demás miembros del equipo, como uno más. Y permanecía en el set incluso fuera de las horas que estipulaba su contrato, tanto si estaba rodando una escena como si no.
La última secuencia que rodó Edward G. Robinson, fue aquella en la que muere mientras ve imágenes de la Tierra y suena música clásica, y fue también la última escena que rodó de su carrera, ya que el actor murió poco después de completar la película, el 26 de enero de 1973. Según Heston, Robinson sabía que ésta sería la última escena que rodaría en su vida, y estuvo presente cuando la rodaron, y comenzó a llorar por la sentida interpretación de Robinson. El actor realmente no estaba viendo ninguna imagen ni escuchando música alguna, ya que ambas fueron añadidas en post-producción, lo que hace más increíble su interpretación.
La película se estrenó en Los Angeles el 18 de abril de 1973, para hacerlo al día siguiente en Nueva York. Se estrenaría en salas del resto del país el 9 de mayo de 1973. Y resultó ser un éxito de taquilla.
Según contaba Harrison, MGM hizo uso de contabilidad creativa para que no recibiera ni un dólar de los que le correspondían por la exitosa película.

VALORACIÓN
Cuando el destino nos alcance es una de las mejores películas distópicas que llenaron las salas de cine de los 70, es superior a films como THX 1138 (1971), La fuga de Logan (1976), Rollerball (1975), El último hombre... vivo (1971) o Naves misteriosas (1972), que gozan de una mayor popularidad.
Funciona porque muestra un futuro que parece real, creemos que puede llegar a ocurrir lo que vemos en la película, de hecho de alguna forma ya lo está haciendo. El mundo cada vez está más poblado, hay escasez de suministros, la diferencia entre clases es cada vez mayor, la contaminación va en aumento, existen problemas con el encarecimiento de la vivienda (en la película la gente vive hacinada en las escaleras de los edificios), salvando las distancias, este 2022 que presenta la película se parece mucho al que vivimos actualmente. La película dio en el blanco y se adelantó a los problemas que estaban por llegar.
Cuando el destino nos alcance trata de enviar un mensaje de alerta, para prevenirnos de que si no hacemos ciertos cambios, la Tierra puede terminar como muestra la película.
El personaje de Sol es el reflejo de la sociedad pasada, la que recuerda la Tierra como un lugar habitable, bello y fértil. Lo que era la Tierra, vive a través de las historias y recuerdos de Sol. Cuando él muere, lo bueno que quedaba del mundo muere con él. Una vez descubre lo que están haciendo con el Soylent Green, ya no le quedan fuerzas para seguir viviendo, no hay razón para seguir en un mundo que se come a sus hijos. El futuro que presenta la película es terrorífico, con la sociedad literalmente devorándose a si misma.
Este futuro es desolador, no sólo la Tierra está corrompida, los hombres también lo están. Thorn es un policía al que no le importa robar a las víctimas, de hecho, parece ser su modus operandi habitual. Como si tal cosa se lleva ante la mirada de todos comida de la escena de un crimen. Y en esta distopía él es el héroe, el resto de personajes son mucho peores, los políticos son increíblemente corruptos, los empresarios son parte de una terrible conspiración, la gente mata por nada, y las mujeres son literalmente muebles. Además los personajes que han nacido en este mundo son amorales, como refleja esa escena en la que Thorn y Shirl se meten juntos en la cama de una forma mecánica, sin un ápice de emoción.
Otro acierto de Cuando el destino nos alcance es no centrarse en efectos visuales, ni en grandes escenas de acción, y sí hacerlo en los personajes y en describir este aterrador mundo con pequeños detalles. Ese momento en que Thorn disfruta al lavarse la cara con agua, lo dice todo de este mundo que presenta la película. Como también lo hace esa amable escena en la que Thorn y Sol comparten una comida como hace años que no disfrutan.
Pero si la película destaca, es por tener en los papeles protagonistas a unos excelentes actores (Edward G. Robinson roba cada escena), y a un excelente director que sabe como hacerla funcionar. En 97 minutos Fleischer nos presenta una distopía creíble, narra una investigación policial, y de paso da una lección de como utilizar el formato panorámico.
El secreto del Soylent Green es tan terrible, que se lleva por delante a todo aquel que lo descubre, es una carga demasiado pesada para cualquiera. A Simonson le corroe la conciencia por ser parte de la conspiración, por eso se lo confiesa a un cura, lo que provoca que le maten, y entendemos porque cuando el asesino entra en su casa, no opone resistencia, realmente quiere morir. A su vez el cura parece ido en la escena en la que Thorn le interroga, guarda un secreto de confesión que es demasiado para cualquiera. Y Sol se quita la vida cuando resuelve el caso y descubre lo que están haciendo con el Soylent Green.
En la película hay lugar para hablar de la eutanasia, aunque es un medio que tienen de conseguir más "ingredientes" para el Soylent Green, le da una capa más a la película y describe como tratan en el futuro a los ancianos. Y aún así, Sol tiene una muerte mucho mejor de la que tienen muchos otros. Además la escena, posiblemente la mejor de la película, sirve para que por primera vez en su vida Thorn vea como era el mundo antes, por lo que está doblemente triste, no sólo pierde a su único amigo, además descubre lo que la ha sucedido a la Tierra.
Hay cosas que no han envejecido bien, como el vestuario, los peinados y los decorados que pese a ser supuestamente futuristas, parecen muy de los 70. Pero es una pega menor.
Lamentablemente el destino nos ha alcanzado. El 2022 en el que vivimos no es mucho mejor que el que nos presenta la película. Cuando el destino nos alcance fue visionaria en predecir lo que estaba por venir, sólo por eso ha ido ganando con el paso de los años, y se ha convertido en un clásico. Además es por si mismo un formidable film de ciencia ficción, de ese tono pesimista imperante en el cine de los 70, siendo uno de sus mejores títulos. Si queréis saciar vuestro apetito por la ciencia ficción distópica, Soylent Green es uno de los mayores manjares que podréis probar.

CURIOSIDADES
Durante el rodaje en el set, Harry Harrison entregó a los actores y miembros del equipo copias de su novela.
En 2022, la población de la ciudad de Nueva York no es de 40 millones como muestra la película, si no de 8.
En la película puede verse un arcade del videojuego Computer Space (1971), que fue la primera vez que un videojuego apareció en una película.
Ganó el gran premio del "Festival de cine fantástico de Avoriaz". Ganó el premio Nebula a la mejor presentación dramática (Stanley R. Greenberg y Harry Harrison). Y fue nominada al premio Hugo a la mejor presentación dramática (Richard Fleischer, Stanley R. Greenberg y Harry Harrison).
La popular frase de la película: "¡El Soylent Green está hecho de cadáveres!" fue escogida por votación como la número 77 de toda la historia por el American Film Institute.
En el matte painting que muestra la ciudad de noche, en la escena en la que Gilbert trata de acceder al edificio de Simonson, puede verse al fondo un edificio similar a la Pirámide Transamerica de San Francisco.
En 2011, se comercializaron una galletas cuadradas de color verde, que llevaron el nombre de "Soylent Green", como si se tratase de un producto real sin hacer referencia a la película.
En la escena de la muerte de Sol se pueden escucha fragmentos de varios temas de música clásica. Comienza con la "Sinfonía n.º 6" (La Pastoral) de Beethoven, sigue con "La mañana" de Edvard Grieg correspondiente a la "Peer Gynt Suite", y termina con "La Muerte de Ase", también de "Peer Gynt Suite".
En el capítulo "Itchy & Scratchy: The Movie" (temporada 4, capítulo 6) de Los Simpson, en un cine del futuro venden Soylent Green.
El plano de unas ovejas en un prado del vídeo que le proyectan a Sol en el Hogar, pertenece a la película Lejos del mundanal ruido (1967).
Al comienzo de la producción, Edward G. Robinson tuvo dudas de como era su personaje, ya que en el guión no se especificaba demasiado, y Harry Harrison, autor de la novela, durante un almuerzo le explicó como era Sol Roth.

BIBLIOGRAFÍA
The actor's life: Journals, 1956-1976 (Charlton Heston, 1978)
Starlog Magazine (Nº 234, 311)
Cinefantastique Magazine (Vol 2 Nº 4)
Just Tell Me When to Cry: A Memoir (Richard Fleischer, 1993)
Charlton Heston: A Biography (Michael Munn, 1986)
Atari Inc: Business is Fun (Marty Goldberg y Curt Vendel, 2012)
Richard Fleischer: Entre el cielo y el infierno (Filmoteca Generalitat Valenciana)
Omni's Screen Flights/Screen Fantasies: The future according to science fiction cinema (Danny Peary, 1984)
Imágenes de actualidad (Nº 243)

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Monday, October 03, 2022

La niebla

"Son las doce menos cinco, casi medianoche, hora para contar una historia, una de esas historias que sirven para quitar el frío."

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

En el 100 aniversario de Antonio Bay, una extraña niebla llega hasta la ciudad, oculta en ella se esconden los fantasma de un navío hundido en sus aguas.

UNA HISTORIA DE FANTASMAS
Tras el increíble éxito de taquilla que supuso La noche de Halloween (1978), Robert Rehme, presidente de AVCO Embassy Pictures, no perdió el tiempo y se desplazó hasta el set de la película Elvis (1979), que John Carpenter estaba rodando para televisión, y le ofreció un contrato por dos películas. El director aceptó, y la primera película de ese trato sería una historia de fantasmas titulada La niebla (The Fog, 1980). La segunda sería la excelente 1997: Rescate en Nueva York (1981).
Al igual que La noche de Halloween, La niebla fue una película del dúo John Carpenter-Debra Hill, pareja (hasta 1979) y socios en el negocio del cine. Hill escribiría el guión con Carpenter, y sería su productora.
La idea primigenia de La niebla vino de un lugar lleno de misterio como es Stonehenge, Carpenter y Hill lo visitaron durante un viaje a Inglaterra, cuando asistieron al "Festival de Cine de Londres", en noviembre de 1977, y vieron un banco de niebla entrando en la distancia, y el director le dijo a Hill: "¿Y si hubiera algo en la niebla?" En la bruma encontraron la semilla para una película.
Carpenter y Hill escribieron el guión entre febrero y marzo 1979, y según relataba el director en su web theofficialjohncarpenter.com, "estaba destinado a ser una especie de homenaje a H.P. Lovecraft, M.R. James y otros escritores de grandes cuentos de fantasmas y lo sobrenatural." A lo que habría que sumar también a la EC Comics, y sus series "Tales from the Crypt" y "The Vault of Horror". Pero esas no fueron las únicas influencias y fuentes de inspiración. Habría que añadir varias más como el film The Trollenberg Terror (1958). "Fue una película que vi en 1958 cuando era niño," comentaba el director a Sci-fi-online"Principalmente la niebla en movimiento, esa fue la inspiración." Carpenter y Hill tomaron elementos reales para redondear el guión, como la truculenta historia del pueblo de Goleta, cuyos habitantes en el siglo XVIII, se dedicaban a provocar el hundimiento de los barcos mercantes que pasaban por sus aguas durante las noches de niebla. Carpenter encontró en el cine del productor Val Lewton otra fuente inspiración. "Quería hacer La isla de los muertos o Yo anduve con un zombie," contaba el director a Fangoria. "Me encantan las películas de Lewton; son muy sombrías, todo insinuación, y él tiene todo tipo de melodrama." Y como es habitual en su cine, también encontramos rastros de Howard Hawks, al tener un reparto coral, y a unos personajes confinados en un lugar mientras son asediados por el enemigo, como sucedía en Río Bravo (1959). 
AVCO Embassy asignó al proyecto un presupuesto aproximado de 900.000 dólares, el triple del que Carpenter había contado en La noche de Halloween.

REPARTO
El papel de la DJ Stevie Wayne recayó en la actriz Adrienne Barbeau, mujer de Carpenter (a la que conoció durante el rodaje Alguien me espía y con la que se casó el 1 de enero de 1979). La niebla fue su debut en el cine tras una carrera en la televisión.
Jamie Lee Curtis no había conseguido ningún papel en el cine tras La noche de Halloween (1978), así que Carpenter decidió escribirle uno para La niebla. De esa forma fue suyo el papel de Elizabeth Solley, que estaba inspirada en una ex-novia del director.
Además de contar con Curtis, Carpenter contrató a su madre, la gran Janet Leigh, para el papel de Kathy Williams. Y al igual que con su hija, también lo escribió específicamente para ella.
Tom Atkins entró en la película por mera casualidad. El actor era amigo de Barbeau, y ella le invitó a un pasé de La noche de Halloween, así conoció a Carpenter, quien poco después le ofreció el papel de Nick Castle, sin tener que hacer ninguna audición.
El gran Hal Holbrook se hizo con el papel del padre Malone, aunque se rumorea que la primera opción para el papel era Christopher Lee.
John Carpenter se dio a si mismo el papel (sin acreditar) de Bennett, el asistente del padre Malone. Y le pareció que lo hizo tan mal, que no quiso volver a actuar por mucho tiempo (sin contar algunos cameos, no tendría otro papel hasta Bolsa de cadáveres (1993)).
El resto del reparto lo formaron John Houseman (Sr. Machen), James Canning (Dick Baxter), Charles Cyphers (Dan O'Bannon), Nancy Kyes (Sandy Fadel) y Darwin Joston (Dr. Phibes).

RODAJE
La fotografía principal comenzó en abril de 1979 y terminó en mayo del mismo año, tras un rodaje de tan sólo 30 días.
Para encontrar el faro, una de las localizaciones principales de la película, Carpenter, Hill y el diseñador de producción y editor de la película Tommy Lee Wallace, fueron en su busca mediante un viaje en coche por la costa de California desde Los Angeles, y así llegaron hasta Point Reyes, que tenía un viejo faro, perfecto para la película. Además se daba la circunstancia de que Point Reyes era el segundo lugar más nublado de Estados Unidos (después de Nantucket Island), estaba claro que era el lugar ideal para rodar La niebla. Habían encontrado su Antonio Bay.
La película además, se rodó en otras localizaciones de California, como Bodega Bay (escena del muelle con Curtis y Atkins, y pueblo donde Hitchcock rodó Los pájaros (1963)), Sierra Madre (escenas de la iglesia), Inverness (casa de Stevie Wayne), Van Nuys (escena de la morgue) y Drakes Beach (playa en la que Andy encuentra el trozo de madera).
En los Raleigh Studios de Los Angeles, rodaron la escena de apertura de la película con John Houseman, quien al pie de una fogata, les cuenta a unos niños la historia del barco "Elizabeth Dane". El actor rodó en un solo día todos sus planos.
Aunque fue un rodaje apacible, debió ser emocionalmente duro para Hill. La productora, antigua pareja de Carpenter, tuvo que lidiar con que la protagonista de la película fuera la actual mujer del director. Pero Hill se comportó como una profesional y sacó el proyecto adelante.
Quien también demostró ser una auténtica profesional fue Janet Leigh, cuando tuvo que rodar la escena del bar, en la que rompe a llorar. Por razones técnicas, dado que era una escena larga, tuvieron que hacer 14 tomas, y la actriz lloró en cada una de ellas.
Carpenter decidió dirigir en formato anamórfico Panavision, pese a tratarse de una película de bajo presupuesto. Y Dean Cundey fue de nuevo el encargado de fotografiar la película, tras trabajar con Carpenter en La noche de Halloween (1978), y éste resultó un trabajo distinto al realizado en el film de Michael Myers. "La niebla fue un poco diferente en el sentido de que, en lugar de ser aterradora y espeluznante todo el tiempo," explicaba Cundey a Fangoria"hubo momentos que se suponía que eran agradables, por lo que tomamos muchas decisiones sobre iluminar ciertas cosas con más brillo, como cuando el personaje de Adrienne Barbeau está en lo alto del faro, transmitiendo durante el día. Parece placentero. Los exteriores eran agradables. Lleva a la audiencia por el camino de por qué la gente quiere vivir en esta ciudad, y cómo sus vidas van a cambiar cuando esta niebla maligna y sus habitantes lleguen."
La niebla es tan importante en la trama, como cualquiera de los personajes principales. Los efectos para crearla fueron obra de Richard Albain Jr. de la compañía A. & A. Special Effects, quien utilizó todo tipo de trucos, desde máquinas de niebla, hielo seco, hasta un "filtro de niebla" que se colocaba sobre la lente de la cámara.
También se crearon efectos de niebla durante la post-producción, mediante efectos ópticos. Para los planos generales de Antonio Bay, primero tomaron imágenes de la ciudad, y después en un estudio de sonido totalmente negro, replicaron a escala las formas de los edificios también en color negro, sobre los que liberaron niebla artificial. Tras filmarlo, lo combinaron con las primeras imágenes, y así se dio pie a planos amplios de la niebla moviéndose por la pantalla de forma realista, y que de otra forma no sería posible conseguir.
Para captar correctamente a la caprichosa niebla, tuvieron que filmar cientos de miles de metros de película, hasta conseguir que ésta hiciera lo que los responsables de la película querían.
Y estar continuamente bañados en niebla no hizo el rodaje fácil para nadie. "La hicieron con queroseno y agua," explicaba Barbeau a Roger Ebert. "Era maloliente y pegajosa, y toda la producción estaba impregnada de ella. Y había un problema, era lo más fácil del mundo meter la niebla en una escena, pero era casi imposible sacarla. Tuvimos que actuar al revés en algunas escenas, soplaron la niebla y nos hicieron movernos al contrario, y luego invirtieron la película para crear la ilusión de que la niebla se estaba retirando. Tuve una escena en la que tuve que pasar del terror a la aprensión, de ahí al interés y a la indiferencia, para que luego pudieran invertir la niebla."
Otra de las secuencias de la película también tuvo que crearse filmándola al contrario, fue aquella en la que Curtis y Atkins están dentro de la furgoneta, y la niebla se les echa encima. "Se realizó llenando toda la calle con niebla real, producida por una máquina de humo," explicaba Carpenter a Fangoria. "Alejamos la niebla de la cámara con una máquina de viento y dejamos que el viento se la llevara. Al invertir la película, la niebla aparecía en la distancia y luego aparentemente rodaba por la calle, hacia la cámara."
Y para crear los efectos de maquillaje, Carpenter contrató al gran Rob Bottin (La cosa), por aquel entonces un joven ex-alumno de Rick Baker. A Bottin lo llamaron cuando el rodaje ya había comenzado, y sólo necesitaban que crease un efecto óptico que hiciera que a Blake en la escena final le brillaran los ojos de color rojo, pero terminó teniendo una participación mucho mayor en la película. El artista se las apañó para colarse en la sala de proyecciones, donde el director estaba viendo los dailies de la semana anterior, y Bottin le preguntó si ya tenían contratado al actor para el papel de Blake, a lo que Carpenter le dijo que estaban barajando a varios actores. El artista se presentó voluntario para dar vida al líder de los fantasmas allí mismo, y contra todo pronóstico, el director le dio el papel. Pero no todo fue tan divertido para Bottin como hubiera pensado, ya que el papel exigía que se pasase gran parte del tiempo en el agua y no sabía nadar. En lo referente a los maquillajes, el artista siempre sorprendió al director con sus diseños, y con el nivel de perfección de los mismos. Cuando creó la cabeza de Wormface, incluso apareció con los gusanos para el personaje.
Lo más recordado de la producción de La niebla surgió durante su post-producción. La idea original de Carpenter era transmitir miedo de una forma sutil, sin mostrar sangre, pero lo que sucedió, es que cuando editó la película, el resultado no fue el esperado. "Filmé La niebla en abril y mayo, y luego me fui de vacaciones a Tahití durante diez días," contaba Carpenter en theofficialjohncarpenter.com. "Cuando regresé, corrí a las salas de edición de los estudios Samuel Goldwyn para consultar con Tommy Lee Wallace sobre cómo se estaba editando la película. Fue un desastre. Simplemente, la película no funcionaba."
En septiembre de 1979, completaron la película, con música incluida, y que tenía una duración de 80 minutos. Y sus peores temores se confirmaron, La niebla era una película de terror que no daba miedo.
Cundey tenía claro donde radicaba el problema. "Cuando la película fue vista en el pase de prueba por el público, no tenían miedo porque cuando nuestros héroes desaparecían en la niebla, no tenían idea de lo que les sucedía," contaba el camarógrafo a Cult films and the people who make them. "Y, por supuesto, desaparecer en la niebla es algo que nosotros mismos podemos hacer cualquier día y salir sanos y salvos. [...] El descubrimiento de John fue que, a menos que hubiera una sensación real de muerte y peligro para tus personajes, la audiencia no simpatizaba con el terror."
"Llegué a un punto en La niebla donde dije: 'Han visto AlienLa noche de HalloweenPhantasma y muchas otras películas," explicaba Carpenter a Cinefantastique. "Si mi película va a ser viable en el mercado, tiene que competir con ellos'." Decidido a mejorarla, y con la fecha de estreno acercándose, el director realizó una serie de cambios en la película para tratar de salvarla.
Durante una semana, en octubre de 1979, rodaron todos los reshoots, gracias a que Rehme les dio más dinero, haciendo que el presupuesto final alcanzara aproximadamente 1.100.000 de dólares.
Las nuevas escenas que se rodaron fueron, la escena inicial con la actividad poltergeist por todo Antonio Bay. La secuencia de la morgue con el muerto que vuelve a la vida. La secuencia en el "Sea Grass" en la que Nick cuenta una historia sobre un barco, y que termina con un cadáver dando un susto de muerte a Elizabeth. La escena final de Stevie Wayne en lo alto del faro mientras es atacada por Wormface y otros fantasmas. Y se aumentaron las dosis de violencia, mostrando primeros planos de las muertes, haciéndolas más explícitas. Además cambiaron la música y los efectos de sonido. 
Tras un mes de duro trabajo, La niebla era una película distinta (de 89 minutos de duración) y esta vez sí daba miedo. Cuando Carpenter vio la película terminada en diciembre de 1979, supo que el esfuerzo había merecido la pena. "Los cambios ascienden a menos del 10%, ¡pero qué diferencia!," afirmaba Carpenter en Cinefantastique.
Como en la mayoría de las películas de su carrera, Carpenter se encargó de componer la música. Inicialmente cuando el primer montaje no funcionó, el director trabajó en una partitura con la que tratar de salvar la película. Pero el resultado fue una música, "tosca y obvia." Una vez decidió rodar nuevas escenas, creyó que la película necesitaba nueva música. En el Sound Arts Studio (en Los Angeles) compuso y grabó los nuevos temas, con la ayuda de Dan Wyman en los sintetizadores. Bajo esa situación de estrés, Carpenter compuso según él, una de sus mejores partituras.
Tras ver la escena del susto en el barco, con Jamie Lee Curtis gritando después de que un cadáver caiga sobre ella, Rehme decidió centrar la campaña de publicidad en la actriz, confiando en el atractivo que tendría entre los fans del terror, ver a Curtis trabajando de nuevo con Carpenter. De esa forma se creó un póster con Curtis como gran reclamo.
AVCO lo apostó todo a la película, gastándose en la campaña de promoción más de 3 millones de dólares. Se centraron principalmente en anuncios para televisión, radio, así como en prensa escrita, y lo más original fue la colocación de 50 máquinas de niebla en los vestíbulos de los cines seleccionados para proyectar la película (con un coste de 350 dólares cada una).
Aunque estaba previsto que la película se estrenase durante la temporada navideña de 1979, Rehme decidió retrasar el estreno hasta febrero de 1980, para que la película tuviera más posibilidades de ser un éxito de taquilla. Todo ese esfuerzo y decisiones dieron sus frutos, cuando La niebla llegó a las salas de cine el 1 de febrero en Estados Unidos, pese a unas críticas tibias, resultó ser un rotundo éxito, recaudando 21.378.361 de dólares.
Carpenter se había adentrado en la niebla y consiguió salir victorioso de ella. "Bob Rehme, entonces presidente de AVCO Embassy Pictures," contaba Carpenter en theofficialjohncarpenter.com, "me envió una página enmarcada de Weekly Variety que mostraba a La niebla como la número uno de las diez películas más taquilleras del país. Todavía me detengo ante esta pieza de vanidad enmarcada, y miro el título, y recuerdo, con un escalofrío, lo cerca que estuve del borde."

VALORACIÓN
La niebla es posiblemente la película más infravalorada de la carrera de Carpenter, aunque no llega a cotas de excelencia como La cosa (1982) o En la boca del miedo (1994), es un magnífico film de terror, elegante y atmosférico como pocos.
Tiene ese gusto de las historias clásicas de fantasmas, pero con un toque moderno. Empieza de la mejor forma posible, con John Houseman contando una historia de terror, de navíos hundidos y espectros, al pie de una fogata, el lugar idóneo para hacerlo. Así nos convertimos en uno de esos niños que, absortos oyen lo que les cuenta ese viejo lobo de mar. Este arranque es uno de los mejores del cine de terror (y posiblemente de la historia del cine en general). Desde la primera escena la película nos mete en el bolsillo.
Donde la película da una versión moderna del mito del fantasma, es al mostrarlo con forma corpórea, rezumando salitre y óxido, creando de paso, una imagen de lo más memorable, con Blake y los suyos portando garfios y espadas.
Y es que Carpenter llena la película de momentos icónicos, como la aparición repentina del "Elizabeth Dane" ante los marineros del "Sea Grass". A Drake agarrando la cruz de oro que porta el padre Malone. O esas imágenes de la niebla resplandeciente acercándose a Antonio Bay.
La niebla nos habla de la creación de una ciudad edificada a base de muerte, mentiras y codicia, como la propia Estados Unidos. La película nos dice que bajo esa apariencia de falsa felicidad del american way of life, se esconde la miseria y lo peor de la condición humana (algo típico del cínico cine de Carpenter). Y ni siquiera la iglesia se salva, como demuestra la muerte final del padre Malone, cuando parece que va a salir con vida.
Creo que el punto débil de la película es el guión, pese a tener una buena base y elementos interesantes (que deban morir seis descendientes, tantos como conspiradores hubo en el pasado), tiene ciertos agujeros que lo colocan como uno de los guiones menos redondos del director.
Hay cosas que no funcionan, como por ejemplo, que Stevie no salga del faro para ir a salvar su hijo, y que simplemente pida ayuda por la radio para que alguien le rescate, sin saber si lo harán, y además alerta a su hijo sin saber tampoco si éste estará escuchando la radio. Y después se justifica diciendo que no puede moverse del faro porque tiene que alertar al pueblo, lo que es muy poco creíble. Cuando hubiera tenido una fácil solución de guión, como por ejemplo, que la DJ no pudiera salir del lugar por estar la niebla rodeándola.
Tampoco tiene sentido que Janet Leigh y Nancy Kyes huyan de la niebla al final de la película como alma que corre el diablo, sólo porque Stevie lo diga por la radio, cuando ambas no tienen constancia en ese momento que nada raro pase con ella.
Pero más allá de un guión no del todo trabajado, la película es una pequeña maravilla, Carpenter aprovecha como nadie el formato panorámico, la atmósfera casi se puede palpar, el reparto cumple sobradamente, y la película tiene un gran ritmo, a lo que ayuda su ajustada duración.
Me gusta esa idea de que en la hora embrujada, justo después de la medianoche, sea cuando los fantasmas tiene cancha libre para actuar, le da una mayor dosis de misterio al relato. Carpenter va creando tensión poco a poco, como ese fenómeno poltergeist que sacude al pueblo, y que mediante pequeños detalles crean el presagio de que algo malo pasará a continuación. Y al comprimir la historia en un único día, aumenta la tensión todavía más (todo ocurre desde una medianoche hasta la del día siguiente). La estructura de la película hace que empiece de forma inmejorable, con la niebla llegando por primera vez a Antonio Bay y haciéndonos ver su peligro. Y lo que sucede hasta la siguiente noche, sirve para presentar al resto de personajes y plantear las situaciones que se resolverán en el tercer acto. Y en el segundo acto, cuando la caída del interés podría hacer acto de presencia, Carpenter consigue captar nuestra atención con escenas como la del "Sea Grass" y el doble susto a Jamie Lee Curtis (uno de los más conseguidos de su carrera), o la escena de la morgue (aunque no tiene sentido que el muerto se levante, ya que no sucede dentro de la hora embrujada, pero que sirve como otro momento shock para animar la función).
Como en otras películas de su filmografía, el director vuelve a confinar a unos pocos personajes en un lugar mientras son asediados por un enemigo externo, lo que nos recuerda a Asalto a la comisaría del distrito 13 (1976) o El príncipe de las tinieblas (1987). Sólo que aquí lo hace en el clímax y por partida doble (faro e iglesia). Esa sensación de encierro y amenaza sirven para aumentar la sensación de angustia.
Carpenter se confirmó como un director de talento y demostró una mayor madurez con respecto a La noche de Halloween. Sólo hay que ver ese plano muy Hitchcock en el que nos cuenta la vida de Stevie sólo con unas fotografías. Y hay que reconocerle su buen instinto, al detectar lo que no funcionaba de su película y lograr solucionarlo.
Y la película disparó la carrera de Curtis, asentándola a comienzos de los 80 como la scream queen por excelencia.
Tal vez por vivir en una ciudad con mar, en la que abundan las historias de navíos hundidos, es por lo que siento cercana a La niebla, como si hubiera respirado ese ambiente de salitre y leyendas locales que tan bien transmite Carpenter, y tal vez por eso es una de mis películas preferidas del maestro del terror.
Y es que La niebla tiene el aroma de las buenas historias de fantasmas. Es aterradora, pero al mismo tiempo sus imágenes esconden mucho más de lo que parece a simple vista. No seáis como esos que en el momento de su estreno, la bruma les impidió ver una gran película. Otear el horizonte hacia la oscuridad y adentraros en la niebla, merecerá la pena.

CURIOSIDADES
A finales de los 80, se barajó la posibilidad de realizar una tv movie a modo de secuela, escrita por Dennis Etchison, pero finamente Carpenter canceló el proyecto.
Tanto le gustó Point Reyes a Carpenter, que se compró una casa allí.
Fue idea de Debra Hill, comenzar la película con la cita de Edgar Allan Poe: "¿Todo lo que vemos o percibimos es sólo un sueño dentro de un sueño?"
Varios personajes de la película se llaman como colaboradores habituales de Carpenter. Ahí tenemos a Nick Castle (como el guionista de 1997: Rescate en Nueva York), Dan O'Bannon (al igual que el guionista de Estrella oscura), Tommy Wallace (como el editor de La noche de Halloween) y la Sra. Kobritz (en referencia a Richard Kobritz productor de Alguien me espía).
Debra Hill se encargó de rodar planos de segunda unidad.
Fue el debut en el cine del actor Ty Mitchell.
Stevie Wayne menciona en su programa de radio al grupo "The Coupe de Villes", que no es otro que el grupo real compuesto por John Carpenter, Nick Castle y Tommy Lee Wallace.
Fue nominada a los premios Saturn en las categorías de mejor película de terror y mejores efectos especiales (Richard Albain Jr., Tommy Lee Wallace y James F. Liles).
Ganó el premio de jurado en el Festival de cine fantástico de Avoriaz de 1980. Carpenter y Hill habían ganado el mismo premio el año anterior con La noche de Halloween.
Además de ser el editor y diseñador de producción de la película, Tommy Lee Wallace también dio vida a uno de los fantasmas.
Las escaleras de caracol vistas en el faro, fueron parte de los decorados de 20.000 leguas de viaje submarino (1954).
Debra Hill tiene un cameo, es una de las asistentes del festival, y se la puede ver detrás de Janet Leigh cuando se marcha del lugar.
La decisión de convertir a Stevie Wayne en una DJ de una emisora de radio de jazz, se tomó porque era más barato que conseguir derechos de canciones rock.
El doctor de la morgue se llama Dr. Phibes, que es un claro homenaje al personaje que Vincent Price interpretó en El abominable Dr. Phibes (1971) y El retorno del Doctor Phibes (1972).
En la escena final entre el padre Malone y Blake, cuando Nick hace que Andy retroceda, se puede ver una inscripción en la pared que pone "H. Hawks", una referencia al director Howard Hawks, del que Carpenter es fan.
Rupert Wainwright dirigió el remake de la película, Terror en la niebla (2005), producido por John Carpenter y Debra Hill.
En febrero de 2021, Carpenter declaró que había conversaciones para realizar una secuela de la película.

BIBLIOGRAFÍA
Fangoria Magazine (Nº 5, 6, 8)
Fangoria Legends Presents 002 John Carpenter
John Carpenter interview (Sci-fi-online)
Interview with Adrienne Barbeau (rogerebert.com, 3 feb 1980)
Cinefantastique Magazine (Vol 10, Nº 1)
Starlog Magazine (Nº 125, 132)
Comentarios del director (DVD extra)
Interview: Dean Cundey (Cult films and the people who make them, 23 mar 2013)
Imágenes de actualidad (Nº 253)
Jamie Lee Curtis: Scream Queen (David Grove, 2021)
John Carpenter Interview (NME, 9 feb 2021)
AFI - The Fog (catalog.afi.com)
Interview - Tom Atkins (Cryptic Rock, 25 oct 2019)
My Time With Terror with Jamie Lee Curtis (2013)
Tales from the Mist: Inside 'The Fog' (2002)

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