Sunday, July 19, 2020

El gran halcón

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

Eddie Hawkins, un ladrón de guante blanco, sale de la cárcel tras 10 años encerrado. Nada más hacerlo, se ve obligado a robar tres elementos de una máquina de Leonardo da Vinci, que convierte el plomo en oro.

ATRAPA A UN LADRÓN
Tras el éxito de Jungla de cristal (1988), Bruce Willis se convirtió en una de las grandes estrellas de Hollywood, y fue en ese momento cuando quiso llevar a cabo una vieja idea, realizar la película El gran halcón (Hudson Hawk, 1991), basada en una canción que había escrito con Robert Kraft, y que contaba la historia del ladrón de guante blanco Hudson Hawk.
"Mi amigo Robert Kraft  y yo solíamos recorrer juntos Nueva York," recordaba Willis en 1991. "Por aquel entonces él era cantante de un club nocturno. Escribió una canción y yo escribí la letra, eso fue hace unos 12 años. Se llamaba "The Hudson Hawk" y era sobre este personaje, Little Eddie Hawkins, un tipo que sale de la cárcel y de las cosas que le suceden. Siempre dijimos que algún día deberíamos convertirlo en una película. Cuando llegué a una posición donde podía conseguir que los guiones se hicieran, ésta fue una de las ideas que puse en desarrollo."
Willis les propuso escribir el guión a Ron Osborn y Jeff Reno, guionistas y productores de la serie Luz de luna (1985-89) que él protagonizaba. Y ambos empezaron a desarrollar una historia.
A finales de 1989, Willis llegó a un acuerdo de preferencia con TriStar Pictures para realizar la película. El actor había participado en el mayor éxito del año de la productora, Mira quien habla (1989), donde había puesto voz al bebe protagonista, además de protagonizar anteriormente para la casa Cita a ciegas (1987) y Asesinato en Beverly Hills (1988). TriStar dio luz verde al proyecto con un presupuesto de 40 millones de dólares (pero no se quedaría ahí).
Willis le ofreció el proyecto a Joel Silver, con quien había rodado la primera película de John McClane. "[Bruce] tenía esta fantasía de ir a Europa y viajar alrededor del continente y hacer esta película de forma moderna al estilo de James Bond," decía el productor. "Así que nos reunimos y la hicimos." Durante ese proceso les dio tiempo a hacer juntos La jungla 2: Alerta roja (1990). Willis recibió un cheque de 10 millones de dólares por El gran halcón, y tenía por contrato derecho a aprobar el casting de sus compañeros de reparto.
Dados los buenos resultados con las dos entregas de Jungla de cristal, Willis le dio la escritura del guión a Steven E. de Souza, guionista de aquellas. "En un momento dado, él desarrolló un guión que estaba situado en la Guerra Fría basado en una realidad que estaba completamente olvidada," declaraba el guionista. Por esa razón Souza escribió el guión desde cero.
Silver era un fan de Escuela de jóvenes asesinos (1988), así que contrató a su director Michael Lehmann, para hacerse cargo de la película.
Por su parte, Robert Kraft se encargaría de la banda sonora junto con Michael Kamen, y además sería acreditado como productor ejecutivo.
Willis y Lehmann deseaban hacer la película más loca, el guión de Souza era de tono más serio que el finalmente visto en la película. Pero Souza fue contratado para escribir otro guión (cuando llevaba escritos dos borradores y hecho un pulido) y el guionista Daniel Waters (Demolition Man) entró para aportar esa locura.
Inicialmente Waters, que había escrito Escuela de jóvenes asesinos, rechazó el trabajo, pero Silver y el director insistieron. "Volví a mirar el material y Joel dijo que podía tener libertad total," recordaba Waters. "Bruce Willis dijo que no estaba interesado en hacer una película de acción tradicional. Sentía que su personaje de Luz de luna nunca había estado en una película. Quería poner algo de humor a la fórmula. Empecé a ver esto como una oportunidad para hacer mi tipo de película de acción y salir adelante." El guionista creó al personaje del mayordomo y dio forma a los Mayflower. Y William Conrad de Las aventuras de Rocky y Bullwinkle se convirtió en el narrador.
Esos cambios en el guión afectaron incluso a quien era el villano. En el primer guión, estaba previsto que el villano fuera interpretado por Joss Ackland (Arma letal 2), pero mientras trataban de conseguir al actor, Lehmann propuso que Audrey Hepburn fuera la villana. Llegaron a hablar con la actriz sobre esa posibilidad, y se reescribió el guión para que una mujer fuera la villana. Pero después Willis sugirió que juntaran a los villanos de ambos guiones y que fueran pareja, así surgieron los Mayflower.
El protagonista de El último Boy Scout quería que su personaje tuviera un mono por mascota, llamado Little Eddie, pero a Waters se le ocurrió que fuera asesinado durante su estancia en prisión, y que Tommy se lo comunicara cuando lo recoge en Sing Sing. Hawk cree que fue asesinado por la mafia, pero en realidad fue Kaplan el responsable. Aunque se llegó a filmar, al final todo lo relacionado con el mono se eliminó del montaje final. Aun así podemos ver algún vestigio de esa subtrama, por ejemplo, cuando James Coburn cae por el barranco yendo en el capó de la limusina, si uno se fija lleva la foto de un mono en su frente, eso es porque durante su pelea con Hawk, éste le pegaba la foto y le decía antes de matarlo, "Saluda a Little Eddie, hijo de puta."
Para el papel de la monja Anna Baragli, Willis se había fijado en la por aquel entonces desconocida Famke Janssen, a quien había visto en un anuncio de Pantene, y pidió que hiciera una audición. La modelo hizo una prueba en Londres, pero no consiguió el papel. Isabella Rossellini fue escogida, pero los retrasos en el inicio del rodaje provocaron su salida, y la holandesa Maruschka Detmers se hizo con el papel en su lugar.
Sandra Bernhard fue la elegida para dar vida a la villana Minerva Mayflower. La actriz confesó que creía que iba a participar en una clase de película diferente. "Pensé que iba a ser muy elegante y sofisticada," reconocía Bernhard. "Muy europea, y un poco picante y sexy, y en su lugar terminó siendo... loca."
El 21 de marzo de 1990, Richard E. Grant recibió la llamada de su agente para una reunión con Lehmann y Waters en Londres, para interpretar al villano Darwin Mayflower, marido de Minerva. Fue contratado para 22 días de rodaje a lo largo de 3 meses, muy a su pesar, el actor permanecería en el rodaje mucho más tiempo.
La misma noche que se reunieron con Grant, también lo hicieron con Steven Berkoff (Rambo: Acorralado, parte II) para ofrecerle el papel de Alfred el mayordomo. El actor se sintió tan insultado porque le ofrecieran un papel tan pequeño, que se pasó la noche burlándose de Lehmann y Waters. Al final el papel recayó en el británico Donald Burton.
Joel Silver llamó personalmente a James Coburn, para que se uniera a la película en el papel del agente de la CIA George Kaplan.
A las chocolatinas de la CIA les dieron vida David Caruso (Kit-Kat), Don Harvey (Snickers), Andrew Bryniarski (Butterfinger) y Lorraine Toussaint (Almond Joy). Y los mafiosos hermanos Mario fueron interpretados por Frank Stallone (Cesar) y Carmine Zozzora (Antony).
Dos semanas antes de empezar el rodaje, aún no tenían contratado al actor que daría vida a Tommy Five-Tone, compinche de Hawk, y que en el guión con el que comenzó la película se llamaba Alex. El elegido fue Danny Aiello, amigo de Willis, pero el problema era que el actor ya había firmado para participar en 29th Street (1991), la cual se rodaría al mismo tiempo que El gran halcón. Pero eso no frenaría a Silver, cuando se enteró de eso, y después de gritarle al agente de Aiello, se puso en contacto con Joe Roth, jefe de la 20th Century Fox, estudio detrás de 29th Street. La Fox se había gastado ya 450.000 dólares en la pre-producción de la película, por lo que Silver se ofreció a pagarle esos gastos a cambio de que permitiera que Aiello rodara primero su película, y retrasara el rodaje de 29th Street. Ambos llegaron a un acuerdo y Aiello pudo participar en El gran halcón.

RODAJE
En marzo de 1990, Mike Medavoy asumió el cargo de jefe de TriStar. Poco después de ocupar el puesto, dio un vistazo a la película y oliéndose el percal, quiso cancelar el proyecto, pero Peter Guber, CEO de Sony Pictures Entertainment (dueña de TriStar) le dejó las cosas claras, el estudio se había gastado ya 12 millones de dólares en el proyecto, y Willis y Silver habían firmado un contrato de pay-or-play, es decir, que cobrarían sus sueldos íntegros aunque la película no se hiciese. Además cancelar el proyecto soñado de Willis, seguramente habría terminado cualquier posible relación en el futuro con el actor. Era tanto lo que estaba en juego, que no le quedó más remedio que seguir adelante con la película temiendo lo peor. Con razón, Medavoy analizó de entrada varios problemas en ella, "(1) la estrella es el co-guionista, (2) el productor es más poderoso que el director, y (3) el director nunca ha hecho una gran película." Y es que como veremos, la intuición de Medavoy era de lo más acertada.
El rodaje de la película de desarrolló en diferentes localizaciones de Nueva York, Roma, Budapest, Inglaterra y Los Angeles, entre el 9 de julio de 1990 y el 3 de diciembre del mismo año.
Las aventuras de Hudson Hawk comenzaron en Nueva York, donde la película estuvo filmándose durante aproximadamente 3 semanas, en localizaciones como la cárcel de Sing Sing, Brooklyn Bridge y en exteriores de Nueva Jersey.
Cuando rodaron la escena del primer robo, el momento en el que Hawk y Tommy atraviesan una cuerda para ir de un edificio a otro, fue el propio hijo de Aiello, Danny Aiello III, quien le dobló. Estaba previsto que los dos especialistas se soltaran durante un instante en medio de la acrobacia, pero nadie avisó a Aiello de que eso iba a pasar y creyó que su hijo se iba a caer de verdad. Al final el susto quedó en nada (sería el primero de muchos).
Para rodar la escena de la persecución en el Brooklyn Bridge, cerraron el puente durante una semana, desde las 10 de la noche a las 5 de la madrugada, para una escena que en pantalla duró menos de un minuto. La camilla en la que viajaba Willis tenía un motor y podía controlarse. Durante esa escena Waters no era capaz de encontrar un diálogo que gustase a Willis, así que terminó llamando por teléfono a sus amigos en Los Angeles en busca de ideas. Mientras, el puente estaba cortado por el rodaje, y miles de conductores enfadados se encontraban allí parados.
Esas reescrituras fueron el leit motiv del rodaje, Willis siempre quería que Waters le escribiese nuevas frases. "Uno de los problemas que tuvimos fue el guión, el cual tuvo numerosos cambios a medida que avanzábamos," declaraba el productor Michael Dryhurst. "Esto siempre trae dificultades, porque no puedes planificar. El guión fue ajustado hasta mediados de noviembre, cuando estábamos a tres semanas de finalizar. Es básicamente un coste extra, porque el guión no estaba cerrado."
"Queríamos filmar todas las opciones divertidas posibles que pudiéramos económicamente," se excusaba Willis. "Y decidir después en el montaje." Esas reescrituras del guión se transformaban en retrasos, que a su vez aumentaban los costes de la película.
El equipo se mudó a la calurosa Roma el 31 de julio, donde transcurrió la parte principal del rodaje, y se utilizaron localizaciones tan populares de la ciudad como el Coliseo, el Foro Romano, el Palazzo della Civiltà Italiana, la Plaza Navona, la Plaza Venezia y los exteriores del Vaticano. En los Cinecittà Studios de la ciudad romana, se crearon sets como los de la sala de juntas de los Mayflower, la casa de subastas Rutherfords y la sala del Vaticano que alberga el "Códice" de da Vinci. Y ya fuera de Roma, el equipo se desplazó hasta el Fuerte de San Leo en la provincia de Rimini (Italia), que se convirtió en el castillo de da Vinci.
Lo que se preveía como un rodaje placentero en Italia, terminó no siéndolo. Pronto comenzaron los retrasos, y el equipo italiano también tuvo mucho que ver en ello. "La película se estableció bajo un calendario de rodaje de Hollywood, donde filmas 11 ó 12 horas al día," afirmaba Willis. "En Italia, la ética de trabajo es totalmente diferente. Nosotros estábamos delante de las cámaras 6 ó 7 horas al día. Si pierdes 5 horas cada día, cada dos días y medio pierdes un día de rodaje." Además el tener que traducir del inglés al italiano y viceversa sólo provocaba más retrasos. Y la burocracia italiana les trajo de cabeza, por una parte debían hacer "pagos extraoficiales" y por otro, tuvieron que contratar a alguien expresamente para obtener los permisos de trabajo de la policía. Y para complicar más las cosas, el Vaticano rechazó los permisos de rodaje que necesitaban para filmar allí. Silver había llevado a un sacerdote al set para bendecir el inicio de la producción, pero estaba claro que no fue suficiente.
A las tres semanas de comenzar el rodaje, la película ya había sobrepasado el presupuesto. A los retrasos se le sumaban gastos como habitaciones de hotel a 200 dólares la noche en Roma o una limusina Chrysler para los Mayflower, totalmente customizada que se envió desde Nueva York. Medavoy viajó a la ciudad romana para solucionar lo que se estaba convirtiendo en una patata caliente, y tan pronto vio los dailies, tuvo la certeza de, "que El gran halcón sería, usando el popular eufemismo de Hollywood, 'un puto desastre'." Viendo lo que se le venía encima, trató de encontrar una solución, y habló con Willis y Silver, pero para su sorpresa, "ninguno de ellos parecía terriblemente preocupado. Pensaban que tenían razón y que yo estaba siendo un alarmista." Y eso que la cosa sólo estaba empezando a torcerse.
Mientras rodaban en Roma la escena del encuentro entre Anna y Hawk en el Vaticano, en la que el ladrón lanza un elefante de peluche para activar la alarma, Maruschka Detmers se desplomó en el suelo. La actriz padecía de problemas de espalda y de dolor crónico. La producción tuvo que pararse durante un día. Sopesaron si Detmers podría seguir en la película o no, pero teniendo en cuenta los problemas que ella atravesaba y que tendría que realizar escenas de carácter físico, su participación era algo inviable, así que se le buscó un reemplazo de urgencia. Aunque se rumoreó que la razón de la salida de la actriz se debió a que mantenía un affair con Willis y que la mujer de éste, Demi Moore, presionó para que la despidieran, pero es sólo un rumor sin fundamento (aunque Moore confesó en sus memorias que sospechaba que Willis le fue infiel durante el rodaje, pero sin dar nombres).
El 3 de agosto, Willis y Silver tomaron un jet privado para volar a Niza y ver un concierto de Madonna. La verdadera razón del viaje era preguntarle a la cantante si quería interpretar el papel de Anna Baragli, pero como se encontraba en medio de la gira no pudo aceptar. Se barajaron a varias actrices como reemplazo, entre ellas Joanne Whalley, pero sería Andie MacDowell la encargada de ocupar el puesto, sólo unos pocos días después del colapso de Maruschka. Una vez llegó a Roma, MacDowell se pasó tres semanas esperando para poder rodar. La actriz aceptó el papel porque, "después de hacer Sexo, mentiras y cintas de vídeo, todos pensaron que era el tipo de mujer que interpretaba en la película. Entonces me identificaron con la protagonista de Matrimonio de conveniencia. Así que me dije que era hora de hacer algo completamente diferente. Y este papel fue realmente extraño, para interpretarlo no tenía que preocuparme por mis sentimientos, las motivaciones que me empujaban a actuar o las cosas que me sucedieron cuando era una niña. En los papeles que había desempeñado hasta ese momento, tuve que crear un pasado para el personaje, dando motivaciones psicológicas a su comportamiento. Esta es la primera vez que no tengo que pensar de dónde vino mi personaje."
A las seis semanas de rodaje, ya se habían retrasado dos semanas. En un intento por agilizar las cosas, Joel Silver despidió al director de fotografía alemán Jost Vacano (que se fue con su equipo de cámara) y lo sustituyó por el italiano Dante Spinotti (El dilema) el 15 de agosto.
El rodaje era una auténtica locura. "El guión se estaba transformando cada día porque nadie sabía que película querían que fuera," admitía Waters. "Joel Silver podría gritar algo nuevo al ver los dailies cada día, '¡Es una película de La pantera rosa! ¡Es una película de James Bond con David Addison de Luz de luna en su lugar! ¡Es Con la muerte en los talones para una nueva generación!"
Bruce se involucró en cada aspecto de la película. "Tenía el hábito de dar lecturas de frases a todos los actores implicados, incluido yo," recordaba Aiello. "Una lectura de frases es cuando un director o cualquier otro sabelotodo realmente recita tu frase para ti, sugiriendo que, 'lo hagas de esta manera'. Para un actor profesional puede ser el equivalente a una bofetada en la cara. Dar lecturas de frase se considera generalmente de mal gusto." Pero el actor no se quedó ahí. "Bruce se hizo cargo de más y más aspectos de la filmación," afirmaba Aiello. "Empezó realmente a dirigir escenas. Esto creó muchos problemas a Michael Lehmann."
Aunque el actor negó posteriormente en diferentes entrevistas que hubiera usurpado la silla del director, esto fue corroborado por otros implicados en la película. "Siento que le hizo pasar a Michael Lehmann por demasiado y que no hicieron click," admitía Waters. "Como muchos actores, Bruce también quería ser director y eso es duro para el director de la película." Esto hizo que Lehmann perdiera fuerza conforme avanzaba el rodaje y que nadie supiese quien era el verdadero director. "Teníamos tres o cuatro directores allí la mitad del tiempo, Bruce, Joel, Michael y cualquiera que tuviera una idea," declaraba Coburn.
Grant explicó perfectamente como transcurría el rodaje, poniendo como ejemplo una sencilla escena de diálogo entre Willis y él, que sólo ocupaba una página del guión. "Lo que normalmente lleva 3 ó 4 horas en completarse, terminaba requiriendo 11. El problema es triple, Bruce, Joel y Michael, todos tienen ideas diferentes. Como Bruce ha concebido toda esta historia se reserva el derecho de reorganizar el diálogo, añadir bromas, ver la reproducción de cada toma en los monitores de televisión, sugerir diferentes líneas de diálogo, discutir el arte de la comedia, todo esto lleva su tiempo."
Según informó una fuente anónima, cuando durante el rodaje en Roma le comunicaron a Willis que el presupuesto de la película había superado los 50 millones de dólares, su respuesta fue un simple, "Me importa una mierda."
El caos era absoluto y si algo podía salir mal, salía mal. Grant era llamado a los estudios Cinecittà, sólo para descubrir una vez allí, que no tenía que rodar hasta el día siguiente. Willis se lesionó cuando corría hacia la cámara. Y el perro elegido como mascota para los Mayflower no hacía caso a su entrenador, y arruinaba las tomas, para después descubrir que era sordo.
Eran tantos los cambios durante el rodaje y el presupuesto se estaba yendo tanto de madre que decidieron sobre la marcha cambiar todo el tercer acto. "Hacia el final del rodaje, se suponía que filmaríamos mi escena favorita del guión," explicaba Waters. "Tenía una caja fuerte giratoria que estaba en el Kremlin y había sido creada por da Vinci. Giraba a un lado diferente cada media hora. Por un lado, tenías a la gente de la CIA con todo su equipo de alta tecnología y al otro lado, donde giraba de nuevo, tenías a Bruce Willis y Danny Aiello con sus herramientas de muy baja tecnología. Era una una carrera por ver quien podría abrir la caja fuerte primero. Vi los diseños de Jackson De Govia, quien hizo Jungla de cristal, y eran geniales. Era la gran escena de la película para todos, el diseñador de producción, el director, etc. Aquí era donde íbamos a dejar de ponernos tontos y hacernos grandes. Íbamos a filmar la escena en Budapest. Entonces Joel Silver llega y dice, 'Está bien, estamos muy por encima del presupuesto. Tienes que reescribir la escena de la caja fuerte giratoria para que podamos rodarla en un día en el set del apartamento de Andie MacDowell en Roma'." Así que en vez de un golpe espectacular, tuvimos en su lugar la aparición de Coburn diciendo que sus hombres robaron el último objeto de da Vinci en el Louvre sin mostrarlo. De esta forma la producción se ahorró dos semanas de rodaje y una gran suma de dinero.
Al eliminarse toda la parte que transcurría en Moscú, se perdieron en el proceso otras escenas, como la muerte de Kit Kat a manos de Alfred y sus cuchillos; a Minerva matando a Tommy haciéndole tragar chocolatinas; y la lucha entre Hawk y Darwin en una limusina que atravesaba el Kremlin y que terminaba con el villano decapitado por una estatua de Lenin. De Moscú la acción pasaba al castillo de da Vinci con el funcionamiento de la máquina como se ve en la película, pero sin la parte de Hawk asaltando el castillo, ni las explosiones con el lanzamisiles.
Con las reescrituras del guión se cambió el destino de Tommy y éste moría ahora en la explosión de la limusina que cae por el barranco. Ese era el final de Five-Tone, pero Aiello pensó en una forma de  que su personaje pudiera salir con vida de esa situación, y no se le ocurrió otra cosa que el coche estuviera equipado con bolsas de aire y fuera eyectado, y así se salvaría en el último momento. Contra todo pronóstico, semejante disparatada idea fue aceptada e incluida en el guión. El 12 de septiembre, se pusieron manos a la obra para rodar la reaparición del personaje montado en un burro. Willis quería que su compañero apareciese con el pelo de punta como si se hubiese electrificado y con humo saliendo de él, pero Aiello consideraba que aquello estaba muy visto y sugirió que su pelo estuviera intacto. Se inició una discusión en torno a como Aiello debía llevar el pelo en la escena, donde también participaron Silver y Lehmann. Al final el actor accedió a llevarlo un poco enmarañado. Pero tras esa discusión, la amistad de Aiello y Willis se rompió para siempre.
Willis tuvo que viajar a Nueva York, de modo que cuando el 15 de octubre tuvieron que rodar la segunda escena de la sala de juntas de los Mayflower, éste no se encontraba en el set, y Grant y Bernhard tuvieron que rodar la mayor parte de la misma con un doble del actor.
A mitad del rodaje, Tim Burton se puso en contacto con Waters para que escribiese el guión de Batman vuelve (1992), así que el guionista dejó el rodaje cuando la producción aún estaba en Roma. En ese momento, el estudio trajo de vuelta a Souza (quien viajó a Italia durante 5 semanas junto con su esposa con todos los gastos pagados) para reducir la locura y tratar de volver al guión original. Nada más llegar al set, Silver le dijo, "Bruce nos contrató. No es nuestro trabajo decirle que no puede hacer la película que quiere. Es cosa del estudio y del ejecutivo que llegará mañana." Pero el ejecutivo que viajó a Italia nunca llegó a hablar con Willis y tras tres días, se fue por donde había venido. "Así que nadie le dijo a Bruce que parara de reescribir la película y de dirigirla," reconocía Souza. "Así que la película se convirtió en la que Bruce quería hacer. Todo eso de robar en función de las canciones, son las cosas que quería hacer."
Además Willis recibió una llamada de Mark Canton, uno de los ejecutivos de la Warner, y le dijo que los pases de prueba de La hoguera de las vanidades (1990) que acababa de filmar, habían sido excelentes y que estaban remontando la película para extender su papel. Sabiendo que estaba atravesando un gran momento profesional, esto no hizo más que darle todavía más fuerzas al actor para seguir haciendo la película como quería (y aumentar de paso su ego). Según Souza, Silver lo resumió muy bien cuando le dijo, "El puto Mark Canton acaba de joder su película y la nuestra." La hoguera de las vanidades, título con el que se podría resumir el rodaje de El gran halcón, terminó siendo un enorme fracaso crítico y comercial.
Tras 12 semanas en Italia, el 25 de octubre, la producción se trasladó a Budapest para continuar el rodaje durante otras 4 semanas. Inicialmente se había escogido esta localización para rodar las escenas de Moscú, pero todas las escenas de exteriores que iban a rodarse en la capital de Hungría fueron cortadas y allí sólo se filmaron escenas de interiores en los Mafilm Studios, más concretamente las relacionadas con el castillo de Da Vinci y su máquina de oro. Así que realmente no tenía ningún sentido estar rodando interiores en Budapest, era algo que perfectamente podrían haber hecho en Los Angeles con menos complicaciones.
Además se había escogido rodar los interiores en Budapest como una medida de ahorro, la máquina de oro la habían construido en Reino Unido durante 3 meses, y rodar allí en un estudio lo suficientemente grande para albergar la enorme máquina hubiera sido prohibitivo. El coste de su construcción fue de 1 millón de dólares y para trasportarla a Budapest fueron necesarios cinco camiones. El diseñador de producción de la película, Jackson De Govia, estudió la obra de da Vinci para crearla. "Al producir la máquina de oro," declaraba el diseñador. "Pude incorporar y adaptar principios mecánicos que venían directamente de la mente y la pluma de Leonardo da Vinci." El decorado se llenó con auténticos modelos del inventor italiano prestados por el "Museo Nacional de Ciencia y Tecnología Leonardo da Vinci" de Milán.
Hungría no estaba acostumbrada a albergar superproducciones como El gran halcón, y no podían atender todas sus necesidades. "Es otro lugar donde tuvimos costes extra porque tuvimos que traer materiales de Alemania y Reino Unido porque no existían en Hungría," explicaba Dryhurst. "Incluso el pigmento para la pintura tuvo que traerse de Inglaterra."
Y una vez el equipo de producción llegó a su nuevo destino, las cosas sólo podían ir mal, así que se encontraron con una huelga general de transporte en todo el país que retrasó el rodaje un fin de semana. Además durante el rodaje en Hungría, Andie MacDowell enfermó por causa de un virus. Y David Caruso, que había considerado necesario para meterse en su personaje, no hablar con nadie durante el rodaje y comunicarse mediante tarjetas, después se confrontó con Richard E. Grant porque según él, éste lo ignoraba. Todos estaban perdiendo la cabeza.
En Budapest la actitud de Willis no fue diferente al resto del rodaje. Grant lo recordaba como alguien que, "parece que se crece esperando en su trailer hasta el último minuto, cuando una escena ha sido organizada, iluminada y resuelta. Entonces entra bromeando y abofeteando a todos en su camino, y rechaza la iluminación, los movimientos, las marcas en el suelo, y redirige todo el tinglado, lo que significa comenzar todo de nuevo. Me pregunto porque no se salta todo el proceso haciéndolo a su manera en primer lugar. Pero tal vez es mas fácil reemplazar una versión existente con tus propias ideas, si alguien más ya ha originado una versión de antemano."
A mediados de noviembre, mientras al primera unidad rodaba en el "Post Office Railway" de Londres tomas para el tren del correo del Vaticano, la segundad unidad encabezada por Carlo Barbieri rodaba la electrocución de Grant.
El final del rodaje de El gran halcón iba a estar a la altura del desastre que había sido. Cuando Grant y Bernhard se disponían a marcharse de Budapest, recibieron un mensaje diciendo que el metraje que habían filmado el día anterior se había perdido en el aeropuerto, cuando empezaban a temerse que tendrían que volver a rodar todas las escenas de nuevo, y lo que era peor, seguir en un rodaje que parecía no tener fin, alguien encontró el metraje desaparecido.
El rodaje por fin llegó a su fin el 3 de diciembre de 1990, terminando 5 semanas después de su fecha límite y con un presupuesto final de 65 millones de dólares (lo que la convertía en la tercera película más cara de la historia, sólo por detrás de La jungla 2: Alerta roja también del tándem Willis/Silver y empatada con Desafío total).

EL GRAN GOLPE
La película tuvo un desastroso pase de prueba en Long Beach (California), al que Willis se empecinó que asistieran Peter Guber y Jon Peters, co-presidentes de Sony Pictures Entertainment. "Bruce insistió en que probáramos todos los chistes, así que la película duraba cerca de 2 horas y 40 minutos," recordaba Waters. "Lo mejor de todo fue que había una mujer en una silla de ruedas que trató de irse, pero su silla se quedó enganchada en un trozo de la alfombra y siguió haciendo ese ruido enorme. Recuerdo a Joel diciendo, '¡Qué alguien saque a esa mujer de aquí!'." Tras el pésimo recibimiento el director remontó la película, pero el mal ya estaba hecho.
Previo al estreno, la película recibió muy mala prensa que se hizo eco del caótico rodaje, y a Willis le cayó una lluvia de acusaciones de haber provocado retrasos y ser responsable de los excesos presupuestarios.
Incluso corrió el rumor de que se había contratado a la Industrial Light and Magic para añadir pelo a la cabeza de Willis, en una escena excesivamente iluminada. Lo cual lógicamente era falso, lo que sí es cierto es que ILM fue la encargada de crear los excelentes efectos visuales de la película, siendo John Knoll el supervisor al cargo. Otros efectos visuales y las miniaturas fueron obra de The Magic Camera Company, con el legendario Derek Meddings como supervisor.
Cuando llegó la premiere de la película fue sólo un anticipo de lo que iba suceder cuando llegase de forma masiva a las salas de cine. "Cuando las luces se encendieron, no quedaba nadie en el cine," recordaba Grant. "Era como si hubieran dicho, 'Vais a ser gaseados en cualquier momento', y fueran evacuados. En la fiesta de la premiere, se presentaron alrededor de 50 personas y la única que hubieras visto u oído hablar de ella con antelación, era John Travolta, antes de Pulp Fiction."
La película llegó a las salas de cine el 24 de mayo de 1991 en Estados Unidos y fue un rotundo fracaso de taquilla, de esos de los que hacen historia. Sólo recaudó 17.218.080 de dólares en mercado Norteamericano. Se calcularon perdidas superiores a los 42 millones de dólares.
El gran halcón fue vendida erróneamente como la película de acción que no es, para aprovechar el tirón de Willis con las dos entregas de Jungla de cristal, y eso confundió al público.
El fracaso fue tan épico que El gran halcón se convirtió en La puerta del cielo o el Ishtar de los 90, el ejemplo de fracaso absoluto y que siempre será recordado por ello. Incluso figuró en el "Libro Guinness de los récords" como la película con mayores pérdidas de la historia.
Y los Razzie se dieron un festín con ella aquel año, premiándola en las categorías de peor película (Joel Silver), peor director (Michael Lehmann) y peor guión (Steven E. de Souza, Daniel Waters, Bruce Willis y Robert Kraft). Además de recibir nominaciones al peor actor (Bruce Willis), peor actor secundario (Richard E. Grant) y peor actriz secundaria (Sandra Bernhard).
Con el paso de los años la película ha ido adquiriendo cierto culto y ha ganado cierto número de fans. Pese a toda la mala prensa y críticas, Willis la sigue defendiendo. "Dijeron que El gran halcón era el peor film de la historia," declaraba el actor. "Pero yo he visto algunas de las películas más malas de todos los tiempos, y El gran halcón me parece una cinta divertida. Hubo mucho vitriolo y apaleamiento entre los críticos."

VALORACIÓN
Seamos francos, El gran halcón es una mala película, no tan mala como se dijo en el momento de su estreno, pero lo cierto es que es demasiado tonta como para ser considerada como algo medianamente decente, su fama de desastre cinematográfico es justificado, y es que falla en demasiados aspectos.
Es una lástima, porque la película comienza bien, toda la parte de la salida de Hawk de la cárcel y como se ve obligado a cometer el primer robo, sigue siendo lo mejor de la misma. Pero conforme avanza, ésta se vuelve cada vez más extraña y sobre todo indefinida. No se puede negar que tiene personalidad, aunque la verdad es que deberíamos decir que tiene múltiples personalidades, por momentos parece una buddy movie con Hawk y Tommy, después una película de James Bond con esos villanos que quieren dominar el mundo, también una comedia romántica con la relación entre Hawk y Anna, un film de atracos perfectos a lo Topkapi (1964), una historia de aventuras por Europa, una comedia slapstick de los Tres Chiflados, y hasta un cartoon. Demasiadas cosas y al mismo tiempo ninguna.
Creo que hubiera funcionado mejor como una clásica película de aventuras de un ladrón de guante blanco sin todo ese humor tontorrón, pero esa es la ironía de la película, es justo ese sentido del humor lo que la hace reconocible y diferente. El gran halcón es el mayor enemigo El gran halcón.
A partir de la aparición de los Mayflower y las chocolatinas de Kaplan, la película comienza a perder el foco y se empiezan a notar los problemas de su producción, sobre todo en el tercer acto. Aunque irónicamente es por todas esas cosas excéntricas por la que es recordada. El clímax en el Kremlin nunca filmado habría sido lo que hubiera necesitado El gran halcón para terminar por todo lo alto. Tras los dos primeros golpes (los mejores momentos de la película), esperamos un tercer atraco más grande todavía, el cual para sorpresa nuestra, sucede en off y lo que obtenemos es una serie de secuencias sin gracia ni sentido, que conducen a un clímax caótico en el castillo. Además nos hace pensar que si Kaplan y sus hombres pueden conseguir los objetos de da Vinci, ¿por qué meten a Hawk en la historia? Ese cambio fue una solución de última hora que sólo empeoró el conjunto.
Pero una cosa no se le puede negar y es que El gran halcón es de lo más entretenida. No hay tiempo para aburrirse y se pasa en un suspiro. Su absurdo universo consigue que desconectemos de la realidad durante sus 100 minutos de duración, y lo cierto es que si se entra en su juego se puede disfrutar, todo depende del sentido del humor y de los gustos de cada uno. Además no se parece a nada, trata por todos lo medios de ser diferente, lo que es digno de mención, pero es algo que no consigue culminar.
La película trata constantemente de subvertir los clichés de este tipo de películas. Hawk tiene una historia de amor con una mujer, pero resulta ser monja. Los villanos en lugar de ser amenazantes y calmados son los personajes más sobreactuados e histéricos de la película, y nunca dan miedo. Los grandes golpes perpetrados por Hawk son realizados por métodos poco convencionales, como usar canciones en lugar de un reloj. La persecución de la película es en una camilla. Y la reaparición final de Tommy tras una muerte segura, se justifica con una explicación imposible.
Se nota el esfuerzo de Willis por hacer un papel de comedia puro, y la verdad es que en muchas escenas dota al personaje de momentos de comedia física que funcionan y está bastante carismático en el papel (Hawk al final no es más que una prolongación del propio actor). Además Willis tiene mucha química con Aiello. Pero el humor de la película no funciona, creo que simplemente la película es algo que hace gracia a Willis, pero a nadie más. Por una parte, hay algunas notas de humor que sí consiguen su objetivo (la niña golpeando el elefante de peluche y la reacción de Hawk, Anna tratando de ayudar a Hawk en su pelea con el mayordomo y casi matándolo en el intento), pero la mayoría no lo hacen (las bromas recurrentes al peso de Tommy, Kit Kat disfrazándose a cada aparición, Anna imitando a un delfín, los reiterados intentos de Hawk por tomar un capuchino, o cualquiera de las apariciones de los insoportables Mayflower). La película trata de ser anárquica y lo consigue, sus responsables no querían hacer una película convencional y se salieron con la suya, pero el resultado no merece la pena.
El gran halcón intenta reírse de las típicas películas de acción y de las convenciones del género, exagerándolas todo lo posible. Pero no consigue convertir sus intenciones en logros, y es que la mayoría de chistes no hacen gracia, podría decirse que no hay alquimia en la película. Es una obra que roza el ridículo y el suicidio profesional, el chiste más caro del mundo, por y para Willis. Es una película extraña, absurda, loca, tonta, pero también original y distraída. Es uno de los grandes fracasos de todos los tiempos. Puede que Hudson Hawk robase algunas risas, pero el botín supo a poco.

CURIOSIDADES
Richard E. Grant y Sandra Bernhard se convirtieron en grandes amigos a raíz del rodaje.
Cuando Igg y Ook mueren, lo hacen diciendo sus nombres.
James Coburn interpreta a George Kaplan, que es el nombre del falso agente de Con la muerte en los talones (1959), con el que confunden a Cary Grant.
Cuando a Hawk le dan sus pertenencias en la cárcel, el guarda las pone sobre un retrato de la Mona Lisa.
El caótico rodaje provocó que Richard E. Grant no pudo aceptar el papel del Sheriff de Nottingham en Robin Hood: Príncipe de los ladrones (1991), que le habían ofrecido.
Sandra Bernhard llegó a Roma 3 semanas antes que el resto de gente para entrenar con el perro que tiene su personaje.
Única película de Bruce Willis y Robert Kraft acreditados como guionistas.
En el Five Tone Bar, Hawk menciona la pizza con queso de reno, la cual es también nombrada en El último boy scout (1991).
El body count de la película asciende a 22 muertos.
Los tonos de las esposas que le ponen a Hawk, son los mismos de los teléfonos de las películas Flint, agente secreto (1966) y F de Flint (1967), protagonizadas por James Coburn.
El Brooklyn Bridge no tenía peaje en el momento del rodaje, por lo que utilizaron el del
Brooklyn-Battery Tunnel para la escena de la persecución.
Hay varias bromas sobre Nintendo. Dos de los personajes son los Mario Brothers. Hawk pasó tanto tiempo en prisión que no sabe lo que es Nintendo. Y al final de la película le pregunta a Anna si quiere jugar al Nintendo con él.
Última película de William Conrad, quien pone voz al narrador.
Coincidiendo con el estreno, se sacó un videojuego basado en la película para las plataformas Amiga, Amstrad CPC, Atari ST, Commodore 64, Game Boy, NES y ZX Spectrum. Estaba en desarrollo una versión para Super Nintendo, pero el fracaso de la película provocó su cancelación.
Anna echa en el capuchino de Hawk cloruro de etilo para dormirle. Este compuesto químico realmente se usa para anestesia local y el alivio del dolor, y no como sedante.
La chica que durante la persecución de la ambulancia le dice a Hudson Hawk, "Oiga señor, ¿Se va usted a morir?" es la Playmate Lisa Matthews, aunque aparece acreditada como Lisa Reich. Era la pareja de Joel Silver por aquel entonces.
La máquina voladora de da Vinci se basa en los diseños del inventor, y no es una réplica, ya que nunca llegó a construirla. La empresa Aero Vironment se encargó de crearla para la película.
El tagline de la película para su estreno en cines decía, "Atrapa la aventura. Atrapa la emoción. Atrapa al halcón", el cual fue cambiado en su salida en vídeo doméstico por, "Atrapa la aventura. Atrapa las risas. Atrapa al halcón".
En un momento de la película Bruce Willis le dice a Frank Stallone, "Es tan fácil que hasta tu hermano lo entiende." Un posible guiño al verdadero hermano de Frank, Sylvester Stallone.
Última película producida por TriStar Pictures tras la compra por parte de Sony, que en 1991 combinó a TriStar y Columbia Pictures en Sony Pictures Entertainment.
Antoine Fuqua dirigió el videoclip del tema principal de la película, y durante su rodaje le dijo a Willis que le gustaría hacer una película con él algún día. Eso se hizo realidad años después, cuando ambos trabajaron juntos en Lágrimas del sol (2003).

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Saturday, June 20, 2020

Tiburón

"Necesitará un barco más grande."

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

La paz de la idílica Amity Island se ve enturbiada por la aparición de un enorme tiburón blanco, que sembrará la muerte en sus aguas. Tres hombres se lanzaran a la caza del escualo.

MANDÍBULAS
Posiblemente fue William Goldman quien mejor expresó el impacto de Tiburón (Jaws, 1975), al decir que, "la frase más importante de la historia la dijo Peter Benchley cuando dijo, '¿Y si el tiburón protegiese su territorio?'." Fue en ese momento el que todo cambió, fue el comienzo del cine moderno, de los blockbusters de verano, de las películas evento, y el comienzo de la era Spielberg.
Benchley publicó su novela "Tiburón" en febrero de 1974, pero ya antes los productores Richard D. Zanuck y David Brown (Loca evasión) la descubrieron a través de la mujer de Brown, que era editora de la revista Cosmopolitan. Ella les dio una breve sinopsis de la novela antes de su publicación. Los productores se sintieron interesados, y se hicieron con los derechos para el cine en el verano de 1973, a cambio de un cheque de 150.000 dólares. Una cláusula incluía la escritura del primer borrador del guión a cargo de Benchley por 25.000 dólares adicionales, pero se terminaron convirtiendo en 100.000 por la escritura del guión y dos reescrituras posteriores.
Cuando Zanuck y Brown compraron los derechos, en el acuerdo estaba incluido el director Dick Richards (Marchar o morir), ya que la agencia con la que hicieron el trato quería introducir a este director que era cliente suyo. Inicialmente los productores aceptaron que se hiciese cargo de la película, pero al final Zanuck prescindió de él porque siempre se refería al proyecto diciendo, "siempre quise hacer una película sobre una ballena," según confesaba Benchley con sorna. Y todos salimos ganando, porque si alguien tenía que dirigir Tiburón ese era Steven Spielberg.
"Entré en la oficina de Dick Zanuck un día, para tener una reunión sobre el visionado del primer montaje de Loca evasión," recordaba Spielberg. "Al salir, vi una pila completa de manuscritos no publicados. Uno decía "Jaws" (Mandíbulas) en la portada. No sabía lo que significaba "Jaws". No sabía si era algún tipo de novela épica sobre odontología o alguna clase de sórdida pornografía. Recuerdo que simplemente me dirigí a la secretaria de Dick y le dije, 'Voy a pedir prestado uno de estos, ¿de acuerdo?'." El director lo leyó durante el fin de semana y de inmediato se entusiasmó con la idea de dirigirlo. El lunes le pidió a Zanuck y Brown si podía ser el director. En aquel momento Dick Richards aún estaba ligado al proyecto, pero tres semanas después recibió una llamada de su agente diciéndole que el puesto era suyo.
De las tres versiones del guión que Benchley presentó, ninguna convenció ni a Spielberg ni a los productores. El director decidió escribir él mismo el guión, simplemente como un ejercicio para averiguar que historia quería contar de la novela. Varias escenas de este guión se mantuvieron en la película, algo que no sucedió con la presentación de Quint que había ideado. Este guión incluía una presentación distinta del personaje, el cual se encontraba en un cine local viendo Moby Dick (1956) riendo a carcajadas, por lo falso que se veía el momento en que Ahab trata de ensartar a la ballena. Esta escena no pudo ser incluida en la película porque Gregory Peck, dueño de los derechos de Moby Dick, no permitió el uso de la misma, ya que no estaba orgulloso de la película, y no quería que se mofasen de él.
Para completar el guión, Spielberg necesitaba a un verdadero guionista, y Zanuck conocía a Howard Sackler, autor de La gran esperanza blanca (1970), a quien éste le pidió que reescribiera el guión. El guionista se pasó las cuatro semanas que estaba disponible en el Hotel Bel Air trabajando en el guión, bajo la supervisión y sugerencias de Spielberg. Sackler no quiso ser acreditado por su labor.
El contrato del Sindicato de Actores de Cine (SGA) expiraba el 30 junio de 1974 e hizo que se adelantaran los planes de rodaje, ya que el estudio no quería que no se iniciara ninguna película que no pudiera completarse antes de esa fecha, temiendo que aconteciera alguna huelga. El problema es que el guión aún no estaba terminado. El 21 de abril de 1974, once días antes de empezar a rodar, Spielberg le envió la última versión del guión a su amigo Carl Gottlieb (Un loco anda suelto), quien interpretaba a Meadows en la película, con una nota que decía, "¡Eviscera esto!" El guionista trabajó en el guión durante la producción, siendo acreditado por tal labor. Gottlieb cobró un sueldo de 15.000 dólares por su participación en la película, 8.000 como guionista y 7.000 como actor.
Hal Barwood y Matthew Robbins (Loca evasión) también hicieron reescrituras en el guión sin acreditar. Sólo Benchley y Gottlieb fueron acreditados por su labor.
Con respecto a la novela, se eliminó una subtrama que unía al alcalde con la mafia. Como también se eliminó el affair entre la mujer de Brody y Hooper. Además el personaje de Hooper moría en la jaula para tiburones en la novela.

REPARTO
Los productores querían a grandes estrellas para encabezar el reparto, pero Spielberg no era de la misma opinión.
Para el papel de Brody se escogió inicialmente a Charlton Heston, pero terminó siendo rechazado por Spielberg. Le ofrecieron el papel a Robert Duvall, pero lo rechazó porque quería interpretar a Quint, pero era demasiado joven para dar vida a ese papel. Al final fue a parar a Roy Scheider, quien acababa de ser nominado al Oscar por su papel en Contra el imperio de la droga (1971). El director no encontraba al actor apropiado para interpretar al policía, y de forma casual conoció a Scheider en una fiesta y le contó que estaba buscando a un actor, Scheider sin haber leído el guión se ofreció a hacer la película. En aquella fiesta acordaron que el actor sería Brody. Aún así, cuando posteriormente el actor leyó el guión, "le encantó, lo cual fue bueno porque pudo haberlo leído y tirado en mi cara," bromeaba Spielberg.
A tres semanas del inicio del rodaje, no había actores contratados para dos de los papeles principales, los de Hooper y Quint.
Para interpretar a Hooper, el experto en tiburones, Spielberg primero le ofreció el papel a Jon Voight, quien lo rechazó. El estudio sugirió a Jan-Michael Vincent. Por otro lado, Jeff Bridges y Timothy Bottoms también optaron al papel, pero finalmente recayó en Richard Dreyfuss, después que George Lucas se lo recomendara a Spielberg, tras haber trabajado con él en American graffiti (1973). Aunque inicialmente el actor rechazó el papel, tras verse a si mismo en la película El aprendizaje de Duddy Kravitz (1974) pensó que, "estaba pésimo y que nunca iba a volver a trabajar." En esas condiciones llamó a Spielberg y le dijo que aceptaba el papel.
Necesitaron seis meses en encontrar a su Quint. Spielberg le ofreció el papel a Lee Marvin, pero el actor lo rechazó. Después se lo ofreció a Sterling Hayden, pero no pudo hacerse con él por un problema de impuestos. David Brown, quien había sido productor ejecutivo sin acreditar de El golpe (1973), sugirió el nombre Robert Shaw, que era uno de sus protagonistas, y resultó ser la elección perfecta. Al actor no le gustó la novela, pero aceptó el papel por la insistencia de su mujer Mary Ure y de su secretaria, después que dieran un vistazo al guión. El actor sólo podía estar en Estados Unidos un número determinado de días si no quería tener problemas con el fisco. Por lo que los días que no era necesario que estuviera en el set, volaba a las Bermudas o a Montreal para no agotar sus días de trabajo en Estados Unidos.
Zanuck quería que su mujer de por aquel entonces Linda Harrison (El planeta de los simios), interpretase a Ellen Brody, pero no sabía que el presidente de la Universal, Sid Sheinberg ya había adjudicado el papel a su mujer Lorraine Gary. La actriz fue el primer miembro del reparto en unirse a la película.
Y Murray Hamilton fue contratado para dar vida al mezquino Larry Vaughn. El actor fue la única opción de Spielberg para el papel.
Muchos miembros del reparto y extras vinieron de Martha's Vineyard, el pueblo costero donde se rodó la película. A Spielberg le gustó tanto el pescador local Craig Kingsbury que quiso tenerlo en la película, así que le dio el papel de Ben Gardner. Este excéntrico hombre sirvió de inspiración para el personaje de Quint, ayudó a Shaw con su acento, y algunas de sus frases fueron incorporadas al personaje (y también al de Gardner).

RODAJE
El rodaje tuvo lugar entre el 2 de mayo de 1974 y el 6 de octubre del mismo año. Inicialmente estaba previsto que tuviera una duración de 55 días, pero debido a una serie de problemas, en un rodaje popular por lo caótico del mismo, se prolongó hasta los 159 días.
"Tiburón fue mi particular Vietnam," declaraba Spielberg. "Mi única satisfacción fue ver las recaudaciones que hizo la película el primer fin de semana del estreno, ya que durante el rodaje no tuve ningún instante de felicidad." Así de sincero se mostraba Spielberg en torno a su experiencia de rodar Tiburón.
Inicialmente Zanuck y Brown presupuestaron la película en 3,5 millones de dólares, pero ya antes de empezar el rodaje, éste se situó en los 8,5 millones, pero no se detendría ahí.
La película se rodó principalmente en Martha's Vineyard (Massachusetts), una isla situada en el Océano Atlántico, lugar escogido para recrear el pueblo costero de Amity Island. La razón principal por la que escogieron rodar allí fue que el lugar tenía la particularidad de que si uno se adentraba varios kilómetros en el océano, apenas había unos pocos metros hasta el fondo marino. Como veremos en unos párrafos, a los habitantes de Martha's Vineyard no les hizo demasiada gracia tener una producción de Hollywood en su localidad.
Pero empecemos hablando del auténtico protagonista de la película, que no es otro que el enorme tiburón blanco. Zanuck y Brown inicialmente barajaron rodar con tiburones reales, pero pronto se descartó esa idea porque no pueden ser adiestrados. Así que la decisión fue construir uno mecánico. Para crear al escualo se contrató al supervisor (retirado) de efectos mecánicos Robert Mattey (Mary Poppins) y se le dio el nombre de Bruce, por Bruce Ramer, el antiguo abogado de Spielberg, "terrorífico y muy caro". Mattey construyó tres modelos que medían aproximadamente 7,5 metros de longitud (más largos que el mayor tiburón blanco conocido). Uno estaba completamente abierto por el lado derecho, otro por el izquierdo y el tercero era un tiburón completo. Cada uno pesaba 1,5 toneladas, con un coste entre 150.000 y 200.000 dólares. Y se montaban sobre una plataforma de acero de 12 toneladas que sumergía bajo el agua. Los animatronics estaban cubiertos de espuma de neopreno y una piel de poliuretano reforzado con nylon en las partes móviles. Spielberg no quiso rodar la película en tanques de agua y decidió hacerlo en el Océano Atlántico, y esto hizo que el agua salada corroyese los mecanismos de los tiburones. Se habían hecho pruebas previas, pero ninguna como sumergir al tiburón completo en el mar. Es más, cuando lo hicieron dos de ellos se estropearon y el tercero funcionaba con fallos, la mala suerte hizo que uno de los primeros se perdiera en el océano. Con un solo Bruce funcional siguieron adelante con el rodaje, dejando sus secuencias para el final del mismo, pero el mantenimiento del tiburón era una fuente de problemas, el agua salada y el sol dañaban su piel de poliuretano, de modo que todas las noches trece técnicos no sólo debían reparar a Bruce y secarlo, también tenían que repasar la pintura (la cual el diseñador de producción Joe Alves conseguía en una ferretería de Martha's Vineyard a 1,98 dólares el galón). Estos problemas marcaron a fuego el estilo visual y narrativo de la película. "No tuve más remedio que averiguar como contar la historia sin el tiburón," declaraba Spielberg. "Así que regresé a Alfred Hitchcock, '¿Qué haría Hitchcock en una situación como ésta?'. Es lo que no vemos lo que es realmente aterrador." El director decidió reducir al mínimo las apariciones del escualo, de esa forma siempre sería un ser en las sombras, lo que hizo aumentar la sensación de miedo y suspense de la película. Aunque algunos atribuyeron el mérito de la ausencia del tiburón a la labor de montaje de Verna Fields, y no al joven director de la película.
Sí tuvieron que recurrir a tiburones reales para la escena de Hooper en la jaula bajo el agua. Estas escenas submarinas fueron responsabilidad de Rodney y Valerie Taylor, todos unos expertos en tiburones blancos, como habían demostrado con su participación en el famoso documental Blue Water, White Death (1971). Para filmar la escena, se decidió usar una jaula pequeña con una persona bajita, para que al rodar con un tiburón real, diera la impresión de ser más grande (una idea de Spielberg), ya que lograr filmar a un tiburón de unas dimensiones cercanas al de la película sería prácticamente imposible. Para ello se hizo un casting de gente de baja estatura, pero no conseguían a la persona adecuada. "Estaba a punto de abandonar la idea cuando alguien aporreó mi puerta, una persona bajita y ensangrentada entró en la habitación," recordaba Spielberg. "Sangraba por la oreja, por la nariz, tenía un corte en la frente, su camisa estaba llena de manchas y goteaba sobre la alfombra. Y me dijo, 'Acabo de tener un accidente en la entrada del edificio. La policía se está llevando mi coche en la grúa ahora mismo, pero no quería perderme mi entrevista'." Se trataba de Carl Rizzo, un especialista experto en caballos de 1,45 metros de altura, y que según afirmó, era un consumado submarinista. Spielberg creyó haber encontrado a su hombre, pero cuando Rizzo se encontraba en el Gran Arrecife de Coral (Australia) con los Taylor, se descubrió que Rizzo no sabía bucear. El especialista estaba aterrado por meterse en el agua con tiburones y para rematar la situación le hicieron llevar unas bombonas de oxígeno en miniatura a las que se le agotaba el oxígeno en seguida. Antes de meterse en la jaula para rodar unas tomas, un tiburón blanco se quedó atrapado entre la brida que soportaba la jaula y la propia jaula, y dada su fuerza la destrozó, la secuencia fue tan espectacular, que modificaron el guión para poder mantener ese momento en la película. Después de reparar la jaula, no pudieron rodar más escenas debido al mal tiempo y a las quejas de los buzos de la zona, además Rizzo estaba totalmente aterrorizado tras el suceso y temía meterse de nuevo dentro de la jaula, así que regresaron a casa con el material que tenían filmado. Estas escenas se rodaron en enero de 1974, meses antes de que comenzase la fotografía principal, y el coste fue de 100.000 dólares.
Las cosas no empezaron bien, el 1 de mayo de 1974, el guión no estaba terminado. Gottlieb se encontraba trabajando aún en las reescrituras, y un Spielberg de tan solo 27 años se enfrentaba al rodaje más duro de su carrera, uno que haría historia.
La primera escena que filmaron en el océano no acabó bien, lo cual fue un presagio de lo que estaba por venir. La escena era aquella en la que Brody y Hooper encuentran el barco de Ben Gardner. En esta versión, estaba presente el personaje de Meadows, y cuando rodaron la tercera toma, Gottlieb se cayó de la barca a la fría agua del océano. El especialista Fred Zendar le salvó la vida al apagar la lancha, evitando así que las hélices de ésta cortasen a Gottlieb. Tras sacarlo rápidamente del agua, Gottlieb se secó y se cambió de ropa, para volver a rodar, lo que sólo paró la producción más o menos media hora. Nada más reanudar el rodaje, el impacto del oleaje contra la barca hizo que una gran cantidad de agua cayese sobre una grabadora de sonido de 2.500 dólares, que quedó inservible. No era un buen comienzo.
Cuando tuvieron que rodar la escena del encuentro del cadáver de Chrissie en la playa (la primera escena en filmarse de la fotografía principal), el brazo creado por el equipo de efectos le pareció a Spielberg demasiado falso, por lo que lo resolvió enterrando en la playa a una mujer del equipo dejando su brazo al descubierto, sobre el que colocaron cangrejos vivos. Y para filmar la escena de la brutal muerte de la chica y simular las violentas sacudidas producidas por el tiburón, Susan Backlinie se colocó una especie de pantalón del cual salían dos cables que iban hasta unos pilares, y de ahí hasta la playa, donde varios hombres del equipo colocados a uno y otro lado, iban tirando de ella según requería la escena, haciendo que Susan se moviese de forma violenta de derecha a izquierda. La escena requirió de tres días en filmarse. Cuando a la actriz le tocó doblarse a si misma en el estudio de grabación, para conseguir el efecto de alguien que se está ahogando, a Spielberg no le quedó mas remedio que echarle agua por la garganta.
La escena en la que dos hombres tratan de capturar al tiburón en un muelle, el cual termina partiéndose en dos, nunca tuvo claro el destino del hombre que cae al agua. En unas versiones del guión moría y en otras salía con vida, al final se decidió que sobreviviese. En esta escena colaboró John Landis, quien viajó a Martha's Vineyard por mediación del productor Michael Phillips, para que conociera a Spielberg y colaboraran en otro proyecto juntos. La contribución de Landis a la película fue ayudar a construir el muelle.
Y si no hubiera contratiempos suficientes, los problemas de Shaw con el alcohol no ayudaban a hacer mas fácil el rodaje. Además él y Dreyfuss (otro que tampoco tuvo un buen comportamiento cogiéndose borracheras y flirteando con las chicas del lugar) se llevaron fatal durante la filmación. El británico no paraba de despreciar a Dreyfuss y en una ocasión, acusándolo de ser un cobarde, lo retó a subir a lo alto del mástil del Orca y saltar al agua a cambio de una gran suma de dinero, la intervención de Spielberg puso fin a la disputa.
Se contrató a gente de Martha's Vineyard para que trabajaran como extras y técnicos de apoyo, y fueron un constante dolor de cabeza, amenazando con una huelga si su sueldo no era considerablemente aumentado. Un ejemplo que lo ilustra, es cuando contrataron a algunos habitantes para que a cambio de 90 dolares al día, alquilaran sus barcos para así transportar al personal de la película y equipos, pero cuando se enteraron de lo que ganaba la gente del equipo de Tiburón, decidieron pedir más dinero, pero el productor William S. Gilmore se negó a ello, y dejaron de trabajar. Tras realizar algunas amenazas de tipo físico, los dueños de los barcos volvieron al trabajo, pero eso no hizo que los sabotajes menguaran. "A medida que la película avanzaba," declaraba Gottlieb. "Las cosas empezaban a desaparecer con regularidad: Generadores, botes plegables, herramientas, hilo de nylon, cualquier cosa que los gorrones locales pensaran que podrían usar." Y esos hurtos o chantajes no fueron los únicos roces con la gente de Martha's Vineyard, las autoridades locales exigieron que el único decorado construido para la película, la cabaña de Quint, fuera derribada una vez éste concluyera, ya que tenían unas normas muy estrictas sobre la alteración del paisaje y la armonía de la isla. Y para colmo, un habitante local disparó sin razón aparente varias veces contra la casa donde vivía Robert Shaw, creyéndola deshabitada.
Para la escena en la que capturan al tiburón que creen es el asesino y lo ponen a la vista de todos en el muelle, necesitaron un tiburón real. Primero los pescadores de la zona se comprometieron a conseguirlo a cambio de un sueldo de 100 dólares al día, pero nunca consiguieron pescar uno adecuado. Se acercaba el día de rodar la escena y seguían sin tiburón, no había tiempo de construir uno, pero en el último momento consiguieron traer un tiburón tigre de 4 metros desde Florida. Tuvieron que contratar un avión para transportarlo en hielo. Cuando lo colgaron por la cola sus intestinos se desprendieron y se amontonaron en su garganta, haciendo la escena bastante incómoda de rodar. Necesitaron cuatro días para filmarla, y se complicó por el momento en la que la Sra. Kintner abofetea a Brody (toma que tuvo que repetirse varias veces), lo que hizo que el animal se descompusiera poco a poco, comenzando a emanar un tremendo olor. Una semana después alguien dejó delante de la puerta de la oficina de producción un tiburón marrón. "El pintoresco humor de Vineyard," afirmaba Gottlieb.
La famosa escena del monólogo de Quint sobre el USS Indianapolis se filmó durante los días 11 y 12 de junio de 1974. Y la primera vez que trataron de rodar la escena, Robert Shaw le pidió a Spielberg poder tomarse unas copas para meterse en situación, pero acabó cogiendo tal borrachera que no pudieron acabar de rodar la escena y tuvieron que hacerlo al día siguiente con el actor sobrio. Spielberg aprovechó la indisposición de Shaw para rodar planos de Scheider y Dreyfuss de la misma escena. A la mañana siguiente el actor estaba listo para rodar (y avergonzado por su comportamiento del día anterior). "Lo hicimos en probablemente cuatro tomas," recordaba Spielberg. Hay mucha leyenda sobre la autoría del monólogo, y tal y como reveló Spielberg, el discurso fue ideado por Howard Sackler, para dar una motivación a Quint que explicase su odio a los tiburones. Sackler escribió un breve discurso, de unos tres cuartos de página. Spielberg le mostró el guión a su amigo John Milius y éste le preguntó si podía reescribir el discurso, quien lo convirtió en un monólogo de 10 páginas. Y Robert Shaw a su vez redujo el monólogo a 5 páginas, que fue el finalmente visto en el película.
"Con toda la planificación que hicimos, nadie pensó demasiado en las corrientes ni en las olas," reconocía Spielberg. Las corrientes movían los barcos, el color del agua cambiaba y el ritmo de las olas variaba.
Una vez filmadas las escenas en tierra firme, dieron paso a las de alta mar y ahí sí comenzaron los problemas. El mal tiempo, los mareos y los barcos que navegaban por la zona sólo causaban retrasos en el rodaje. Escenas rodadas con el Orca supuestamente en mar abierto, eran arruinadas por veleros que cruzaban el horizonte. "Les preguntamos si podían irse y ellos dijeron, '¡Que os jodan!'," recordaba Alves. Cuando Alves visitó por primera vez Martha's Vineyard era invierno y no había barcos a la vista, pero cuando se hicieron a la mar era el comienzo del verano y el lugar se llenó de embarcaciones. Un día llegaron a perder tanto tiempo colocando el Orca en un ángulo que no mostrase otros barcos, que terminaron el día si un solo plano rodado. Aprendida la lección, cada vez que un barco entraba en plano, el equipo se quedaba esperando hasta que saliera de él para seguir filmando.
"En un buen día en el mar, sacaba cinco tomas. En un día normal, unas tres. En un mal día, ninguna," afirmaba Spielberg.
A finales de julio de 1974, fue el gran momento de rodar las escenas de Bruce, el equipo de efectos se había estado preparando para ello durante todo el rodaje, pero el tiburón no estaba listo para sus escenas y esto provocó más retrasos. "Cada día que el tiburón fue puesto en el agua, algo salió mal," reconocía Gilmore. "Nuestro propio equipo se refirió sarcásticamente al título de la película como 'Flaws' (Fallos)."
Esos tiempos muertos sirvieron para darle forma al guión. "Como no teníamos nada que filmar," explicaba Scheider. "Tuvimos tiempo de sobra y nos convertimos en una pequeña compañía de repertorio, con un director receptivo y tres actores ambiciosos e imaginativos. Dreyfuss, Shaw y yo nos íbamos a casa de Steven, cenábamos e improvisábamos algunas escenas. Gottlieb las apuntaba y al día siguiente rodábamos. Así, de esta extraña manera, que el tiburón no funcionara fue una ventaja. Aprovechamos la ocasión para mejorar el material que teníamos introduciendo escenas maravillosos con los tres personajes."
El mayor accidente durante el rodaje se produjo rodando un plano de Scheider dentro de la cabina del Orca, cuando éste se hunde. Varios tablones se desprendieron por debajo de la línea de flotación, lo que provocó que el barco se hundiese realmente. Todos los miembros del equipo a bordo saltaron al agua, incluido Scheider quien estaba atrapado en la cabina. Dos cámaras Arriflex acabaron en el fondo del océano, con el preciado negativo en su interior. Un buzo se encargó de rescatarlo y fue enviado a un laboratorio de Nueva York para salvarlo. Al final la película quedó perfecta sin un solo rasguño y el material filmado se mantuvo en la película. Además Alves había construido otro Orca sólo para el momento del hundimiento, así que pudieron continuar el rodaje con el segundo barco.
Y en el momento que tenían que simular el incendio del motor del Orca, como no podía suceder de otra manera, se produjo un incendio real en el barco, cuando la gente de los efectos especiales se le fue la mano vertiendo aceite en el escape caliente para generar el humo. Aunque la cosa sólo quedó en un susto.
Aún hubo más accidentes a lo largo del rodaje. En una ocasión, Dreyfuss casi se quedó encerrado dentro de la jaula bajo el agua. Scheider se cortó un dedo del pie, y como se le infectó tuvieron que parar la producción tres días. Y dos barcos de apoyo chocaron entre ellos.
Los retrasos tenían todo tipo de consecuencias, Shaw tuvo que rechazar su participación en Breve encuentro (1974), remake del film de David Lean, y que tenía previsto protagonizar una vez terminara el rodaje de Tiburón. Shaw fue sustituido por Richard Burton.
El perfeccionismo de Spielberg no ayudaba a avanzar en el calendario, ya que repetía una toma cuantas veces fuera necesario, hasta conseguir el plano que quería.
Por su parte, los habitantes de Martha's Vineyard seguían sin hacer más fácil el rodaje, cobrando un recargo por cada servicio, o creando sabotajes, como poner agua en los tanques de gas del Orca.
La tensión en el set fue creciendo, y en el mes de septiembre, tras los problemas con los efectos y los retrasos producidos, Scheider estalló de rabia, y lanzó la bandeja con comida que llevaba, para acto seguido comenzar a gritar al asistente del director y a Spielberg, desahogándose con todo lo que llevaba dentro. Al director le llevó horas calmarle.
Haciéndose eco de los retrasos en el rodaje, ejecutivos de la Universal viajaron a Martha's Vineyard para ver que ocurría, aunque la sangre no llegó al río. "Hubo dos grandes momentos en los que intentaron despedirme de la película," declaraba Spielberg. "La primera vez, Dick y David evitaron que fuera despedido por el jefe del estudio. La segunda vez, el presidente del estudio, Sid Sheinberg, intervino y me dejó continuar." En esa ocasión, William Gilmore, productor ejecutivo, salvó la situación mintiendo sobre los incrementos presupuestarios, llegando a esconder las cifras en su escritorio bajo llave. "A la semana siguiente," explicaba Gottlieb. "Cuando ese presupuesto se dio a conocer, el mandamás ya había estado de visita y dado el visto bueno, así que no podían decir que no. La película siguió adelante." Además la montadora Verna Fields le aseguró a Zanuck y Brown que los rushes diarios eran fantásticos, lo que hizo que los productores tuvieran confianza en el trabajo de Spielberg.
El estreno previsto para las Navidades de 1974, se cambió al verano de 1975.
La noche antes del último día de rodaje de la fotografía principal, hubo una cena con los miembros de la película, que acabó con una batalla campal de comida entre todos los asistentes comenzada por Scheider. Al día siguiente, rodaron la última escena, la de la explosión del tiburón. Spielberg se marchó del rodaje antes de filmarla, y lo dejó en manos de la segunda unidad.
Una vez regresaron a Hollywood, quedaban aún dos secuencias por completar en estudio, la lucha final entre Hooper y el tiburón bajo el agua, y el descubrimiento del barco de Ben Gardner (aquella escena que terminó con Gottlieb cayéndose al agua, fue cambiada para rodarse de noche eliminando a este personaje). Ambas escenas submarinas se filmaron en el tanque de la MGM construido para las películas de Esther Williams. Dreyfuss no estaba disponible para los primeros planos de las escenas submarinas, así que utilizaron a su doble Frank Sparks. Y los planos de superficie del encuentro con el barco de Gardner, se rodaron en un estanque artificial de los Universal Studios.
Ahora sí la película estaba terminada, tras 159 días de rodaje. Y el presupuesto terminó ascendiendo aproximadamente a 11 millones de dólares.

LA PELÍCULA MÁS TAQUILLERA DE LA HISTORIA
Se hizo un pase de prueba de la película el 26 de marzo de 1975 en Dallas. Tras la escena de la muerte del niño en la balsa, un hombre salió corriendo hasta el vestíbulo, vomitó y volvió a su asiento. "Fue entonces cuando supe que teníamos un éxito," recordaba Spielberg.
Después de ese pase, el director decidió hacer algunos cambios en la película, como rodar de nuevo la escena de la cabeza flotante, para conseguir que el público se asustase todavía más con ella. Spielberg pidió a los productores el dinero necesario para rodar las tomas adicionales, pero se negaron a dárselo, así que el director puso de su propio bolsillo 3.000 dólares. La escena submarina se rodó en la piscina de Verna Fields, y vertieron doce litros de leche en polvo para crear el efecto de agua turbia del océano. "Robamos la cabeza del departamento de maquillaje y tomamos prestada una cámara," recordaba Alves. Dicha cabeza fue creada por el gran artista del maquillaje John Chambers. Rodaron la escena sin el conocimiento de los productores. Y Spielberg hizo nueve versiones de la misma y se quedó con la que provocaba un mayor susto. Pero el resultado mereció la pena y se convirtió en uno de los momentos más recordados de la película. Y al final el estudio asumió el coste de la escena.
Se hizo una segunda proyección en Long Beach (California) el 28 de marzo y el resultado fue mejor incluso que en la anterior. Estaba claro que tenían un éxito entre manos.
Fue en ese pase de Long Beach donde se fraguó la campaña de lanzamiento de Tiburón, una que no tendría precedentes. Los jefes de MCA-Universal, los de publicidad y ventas decidieron lanzarla de una forma masiva, nada de unas pocas salas, inicialmente tenían previsto hacerlo en 900, pero el presidente de MCA, Lew Wasserman decidió reducirla a 409 para su estreno (aún así un número inaudito para la época). "Lew Wasserman siempre pensó que la mejor publicidad era la gente haciendo cola," admitía Sid Sheinberg. Y las colas para ver la película fueron kilométricas.
El estudio se gastó 1,8 millones de dólares en anuncios de televisión, algo nunca visto en 1975. Y la novela de Benchley había vendido en aquel momento más de 5,5 millones de ejemplares, todo un best seller que creó más expectación aún por la película.
Fue todo un fenómeno, aquel año se explotó la película con un uso sin precedentes de merchandising, había todo tipo de productos relacionados con Tiburón, camisetas, toallas de playa, tiburones inflables, pijamas y hasta sabores de helados.
La película se estrenó el 20 de junio de 1975 y le dio una dentellada a la taquilla convirtiéndose en la película más taquillera de la historia con 470.653.000 de dólares amasados a nivel mundial (de los cuales, 260.000.000 de dólares fueron recaudados en Estados Unidos).
Y los Oscars no se olvidaron de ella, siendo nominada en las categorías de mejor película (Richard D. Zanuck y David Brown), mejor banda sonora original (John Williams), mejor montaje (Verna Fields), y mejor sonido (Robert L. Hoyt, Roger Heman Jr., Earl Madery y John R. Carter), haciéndose con las tres últimas estatuillas.
Por su parte, John Williams creó una partitura inolvidable, y Spielberg dio en el blanco cuando dijo que, "Williams se ha superado a sí mismo. Sencillamente, ha logrado que nuestra película sea más tensa, dinámica y terrorífica de lo que yo mismo podía haber llegado a imaginar." Y eso que cuando escuchó por primera el tema principal, su reacción fue echarse a reír, ya que creía que Williams estaba bromeando, al director le parecía demasiado simple, pero pronto comenzó a gustarle. Y es que la sencillez de la partitura era justo lo que necesitaba la película. El trabajo de Williams fue la guinda del pastel y todo un hito. "Tiburón fue el primer Oscar que recibí por mi propia música. Así que fue un momento muy importante en mi carrera," declaraba el compositor.

ESCENAS ELIMINADAS
Tras la titánica labor de montaje, varias escenas fueron eliminadas del montaje final y han sido recogidas en las ediciones de vídeo doméstico. Son las siguientes:
1. Ellen da de comer a los perros en la cocina, mientras Brody revisa la ropa que su mujer quiere enviar a un mercadillo benéfico.


2. La conversación entre Brody y Cassidy antes de que encuentren el cuerpo de Chrissie Watkins es más larga.


3. Brody le pide a Cassidy que confirme si el cuerpo que encuentran la playa es el de Chrissie, cuando el joven ve el cuerpo se queda conmocionado.


4. La conversación entre el alcalde y Hendricks, mientras éste lleva los carteles, es más larga.


5. La conversación entre Brody y el alcalde en el ferry es más larga, y éste le cuenta que unos vándalos están rompiendo la valla que rodea su oficina.


6. La señora Kintner sale del ayuntamiento, y en ese momento llega Quint en su furgoneta.


7. Quint entra en una tienda de música para comprar cable de piano, y se mete con un niño que está tocando la flauta.


8. La escena en el muelle, con la llegada de todos los pescadores atraídos por la recompensa por cazar al tiburón, mientras Brody trata de poner orden, es más larga.


9. Una versión diferente de la llegada de Hooper al puerto, la cual viene precedida de una conversación entre Brody y Ben Gardner.


10. La escena en la que todos los pescadores compiten por ser los primeros en cazar al tiburón es más larga.


11. Durante la cena entre Brody, Ellen y Hooper, ella cuenta que vio en televisión un programa de Cousteau sobre nutrias marinas, en el que mataban a una madre delante de su cachorro, y lo triste que le pareció.


12. Mientras Brody y Hooper se cuelan en el muelle para abrir al tiburón tigre, el segundo cuenta una historia sobre una factura telefónica de 1.200 dólares, y una chica a la que le gustaba el sexo telefónico.

13. El ayudante de Quint le dice a éste que dimite, ya que no quiere ir en busca del tiburón blanco.


VALORACIÓN
Tiburón es una de las películas que más me han marcado en mi vida, no sólo como amante del cine, si no también como espectador, tras verla siendo un niño, meterme después en el mar no fue lo mismo, y lo primero que pensaba es si habría un tiburón bajo el agua. Ese impacto fue global, fue un suceso sociológico, la película se metió en el subconsciente de todo el mundo.
Y es que Tiburón tiene algo especial, es una mezcla de película de terror y aventuras, que roza la perfección. Y es que la película brilla en todos los apartados, tenemos un titánico trabajo de dirección, unas interpretaciones excelentes, un gran guión, una mítica banda sonora y un montaje memorable. Todo funciona contra viento y marea.
Spielberg juega con el suspense como todo un maestro, sugiriendo y apenas mostrando, así nuestra imaginación hace el resto, y resulta mucho más impactante (como ese excelente momento en que el muelle arrancado por el tiburón da la vuelta hacia el hombre que está en el agua). Si se viera constantemente al monstruo en cada escena la película no sería ni la mitad de aterradora, y así cada aparición del escualo resulta más memorable.
Sorprende que alguien con tan solo 27 años tuviera ideas tan fabulosas como utilizar el color rojo en la película sólo para mostrar la sangre y que así resultara más impactante a cada aparición. Pero hay planos que son una locura, desde el popular "plano Vértigo" del jefe Brody presenciando la muerte de Alex Kintner, ese momento en que el barco con los tres protagonistas se aleja del puerto y es visto a través de la dentadura de un tiburón, o el sutil plano secuencia en la escena en el que Brody, Hooper y el alcalde hablan al lado del anuncio Amity Island, en el que han pintado de unos vándalos.
Y también está a la altura el excelente guión. Hay algunos diálogos fantásticos ("Anda, llévatelo a casa", "¿A Nueva York?", "No, a casa, aquí"). Presentaciones de personajes icónicas (la introducción de Quint). Y momentos inesperados (la muerte de Quint o aquel en que unos niños se hacen pasar por un tiburón, cuando el real va a atacar al hijo de Brody).
La película no olvida el humor y sabe como sacarnos una sonrisa o carcajada, para segundos después helarnos la sangre. La mayoría de las notas de humor vienen de la mano de Dreyfuss.
Tiburón rompe con la clásica estructura en tres actos. Realmente sólo tiene dos, el primero de presentación, que ocurre en tierra, y el segundo que es una aventura en alta mar. Hasta en su estructura la película es rompedora.
La mejor escena del film no corresponde a ninguno de los ataques del tiburón, es la famosa escena del monólogo del Indianapolis, donde Shaw se luce como Quint. Como hace la película con las apariciones del escualo, no se nos muestra nada, pero psicológicamente consigue aterrorizarnos con este relato de tiburones. Y además entendemos porque Quint los odia tanto. Para él luchar contra el tiburón es luchar contra todos los tiburones del Indianapolis, es una cuestión de venganza. Por eso resulta más dolorosa su muerte devorado por Bruce, es injusto para alguien que sobrevivió al Indianapolis.
Brody, Hooper y Quint son personajes muy diferentes entre sí, y la película describe perfectamente la personalidad de cada uno. Quint es un lobo de mar obsesionado con cazar al tiburón. Hooper es un hombre de familia rica, todo un profesional, que quiere ser algo más de lo que dictamina su estrato social y que se gana nuestras simpatías por su carisma. Y Brody es un policía que sólo quiere hacer lo correcto, pero es mostrado como alguien con miedos y no demasiado valiente, lo que le hace más humano y un personaje menos cliché. De hecho, salvo su enfrentamiento final con el tiburón, todos los actos de valor recaen del lado de Quint y Hooper. Verlos interaccionar a los tres juntos en pantalla es lo que hace funcionar a la película, ya que son el corazón de la misma.
Tiburón hace un reflejo despiadado del mundo político, mostrando sus miserias a través de la figura del alcalde, que termina siendo el ser más odiado de la película, por encima del tiburón, que en el fondo sólo trata de alimentarse.
La película al final habla simplemente de la lucha del bien contra el mal, siendo éste mostrado en la máquina de matar más perfecta que ha dado la naturaleza, en su forma más primitiva y básica.
Aunque en su momento gran parte del mérito del buen resultado de la película se lo llevó Verna Fields, el tiempo ha demostrado que fue su joven director, el verdadero responsable del mismo. Tiburón fue la confirmación del talento y el inicio del olfato para la taquilla, de un director que no pararía de darnos alegrías.
Cuando veo la película y sabiendo la dificultad que implicó su rodaje, me alucina la complejidad de algunas escenas y me pregunto como pudieron rodar en el mar momentos tan conseguidos como la persecución del tiburón con el barril a cuestas, que hace gala de una planificación excelente.
La película sigue funcionando como un tiro y ha envejecido de maravilla. Incluso las escenas con el tiburón siguen cumpliendo su cometido y hay planos que te dejan con la boca abierta. Y es que la película sabe como hacernos sentir que estamos ante un monstruo como no ha habido otro igual, como se revela cuando se hunde con los tres barriles, algo que Quint considera que es imposible.
Las escenas familiares de Brody son una maravilla y muy naturales. Siempre recuerdo con cariño ese entrañable momento (puro Spielberg) del hijo de Brody imitándole en la cena.
Y la película no se corta con la violencia, como en la terrible muerte de Alex Kintner, donde vemos como brota sangre a chorros del agua mientras el tiburón se lo come vivo, es una imagen de lo más impactante.
Su influencia en el cine es incuestionable, ya no sólo por la cantidad de secuelas y películas imitadoras que generó (Piraña, Orca: La ballena asesina, Tentáculos, Barracuda, ¡Tintorera!, L'ultimo squalo, Mako, el tiburón de la muerte, La bestia bajo el asfalto y un largo etcétera​ más), es que además algunas de las bases de su guión han sido mil veces repetidas, como por ejemplo, el personaje de Hooper, pensad en cuantas películas posteriores se incluyó un personaje que es un experto que alerta de un peligro inminente y a quien nadie hace caso (el cine catastrofista está lleno de ejemplos, como sucede en Un pueblo llamado Dante's PeakEl día de mañana, El enjambre o en El día del fin del mundo).
Tiburón es ya un clásico del séptimo arte. El cine moderno empezó realmente con ella y después nada fue lo mismo. Es la película referente cuando hablamos de blockbusters, pero pocos blockbusters están a su altura. Para mí, es una obra maestra y una de mis películas favoritas. Una experiencia inolvidable, que sacó a relucir nuestros miedos y creó otros nuevos. Todos llevamos las heridas que Tiburón nos dejó la primera vez que la vimos. Y desde entonces, todos necesitamos un barco más grande. Y no cambiaría eso por nada.

CURIOSIDADES
A Spielberg le ofrecieron rodar Tiburón 2 (1978) y Tiburón 3 (1983), pero el director rechazó hacerlas por la mala experiencia de rodar en el mar la primera parte.
La estrella fugaz que se ve en la escena en la que Brody carga su pistola, es real y no un efecto visual.
Los dos cocker spaniels de la familia de Brody eran en realidad los perros de Spielberg, Elmer y Zalman.
El body count de la película asciende a 8 muertos (5 personas, 1 perro y 2 tiburones).
La popular frase, "Necesitará un barco más grande," fue improvisada por Roy Scheider.
El tiburón sólo aparece en pantalla 4 minutos.
Durante la escena en la que los tres protagonistas se enseñan las cicatrices, Roy Scheider muestra una producto del apendicitis, la cual era una verdadera cicatriz.
Está incluida en el libro "1001 películas que debes ver antes de morir" de Steven Jay Schneider.
Única película como actor de Jonathan Filley (Cassidy).
Peter Benchley tiene un cameo como un reportero de televisión en la playa.
Spielberg declaró que Tiburón es una de las tres películas más difíciles de rodar de toda su carrera, siendo las otras dos Salvar al soldado Ryan (1998) y Ready Player One (2018).
En la escena en la que Mrs. Kintner abofetea a Brody, la actriz Lee Fierro lo hizo realmente, así que Roy Scheider recibió una bofetada en cada una de las diecisiete tomas que filmaron.
La frase de Quint, "Puedo encontrarlo por 3.000, pero capturarlo y matarlo por 10.000," fue escrita por John Milius.
En la escena que la mujer de Brody trata de hablar con su marido en el Orca, es la voz de Steven Spielberg la que podemos oír a través de la radio de Quint.
Es la película favorita del director Bryan Singer, tanto que sacó el nombre de su productora "Bad Hat Harry Productions", de una frase de la película.
La matrícula que encuentran en el interior del tiburón contiene el número 007, es un guiño a la saga de James Bond de la que Spielberg era fan.
La escena en la que el tiburón ataca al hijo de Brody era diferente inicialmente. El hombre de la barca (interpretado por el especialista Ted Grossman) salvaba a Michael poniéndose delante del tiburón, y era arrastrado por éste mientras agarraba al niño y sangraba profusamente por la boca. Aunque llegó a filmarla, Spielberg decidió eliminar esta parte de la escena porque le pareció de mal gusto.
Robert Shaw se desmayó justo después de decir su frase, "Pero Hooper, idiota, a estribor, ¿es qué no se entera?".
Para conseguir la calificación por edades deseada "PG" y eludir la "R" inicialmente impuesta por la MPAA, Spielberg tuvo que cortar parte del plano de la pierna amputada que se sumerge en el agua.
Al igual que había hecho en El diablo sobre ruedas (1971), donde añadió un rugido en el momento en que el camión cae por el barranco, Spielberg utilizó el mismo efecto de sonido durante la muerte del tiburón. El efecto pertenece a un dinosaurio de la película The Land Unknown (1957).
Brian De Palma, amigo de Spielberg, visitó el rodaje en Martha's Vineyard.
Lorraine Gary fue la única opción para interpretar a Ellen Brody
Robert Shaw improvisó toda la parte del poema sobre Mary Lee, ya que Spielberg le pidió que dijera algo que pudiera molestar a la mujer de Brody en la escena. Cuando Spielberg le preguntó de donde lo había sacado, ya que si se trataba de una canción debían de comprar los derechos, el actor le dijo que no hacía falta porque lo había extraído de una lápida en Irlanda.
Poco antes de empezar el rodaje, Spielberg invitó a sus amigos George Lucas, Martin Scorsese y John Milius al hangar donde guardaban el tiburón mecánico. Lucas metió la cabeza dentro de la boca del tiburón para ver como funcionaba, y a modo de broma, Spielberg cerró las mandíbulas con el control remoto, pero después no consiguió que se abrieran, dejando a su amigo atrapado. Al final Lucas consiguió liberarse y los cuatro salieron corriendo.
El icónico póster de la película fue obra del artista Roger Kastel, quien se inspiró en la portada del libro en edición de tapa dura creada por Paul Bacon.
La chica del cartel donde unos vándalos pintan una aleta de tiburón, se basa en la novia de Brian De Palma de por aquel entonces.
Susan Backlinie repitió su papel de bañista desnuda en la película 1941 (1979) de Spielberg.
John Williams era el encargado de dirigir a la orquesta durante la ceremonia de los Oscars de 1976, cuando se anunció que era el ganador en la categoría de mejor banda sonora original por Tiburón, subió al escenario a recoger el premio, y acto seguido regresó para continuar dirigiendo la orquesta.
Roy Scheider firmó un contrato por tres películas con Universal Pictures cuando aceptó rodar Tiburón. La segunda película iba a ser El cazador (1978), pero el actor abandonó la película a dos semana del inicio del rodaje por diferencias creativas, quedando en una situación comprometida con la Universal. La major le propuso a Scheider protagonizar Tiburón 2 (1978) a cambio de finiquitar su contrato. El actor aceptó aunque nunca quiso rodar la película.
Fueron necesarias 75 tomas para conseguir el plano correcto de Brody atrapado dentro del Orca mientras el barco se hunde. Roy Scheider no se fiaba el equipo de efectos, así que ocultó en la cabina del barco hachas y machetas para poder escapar en caso de emergencia.
La fecha que Quint da del ataque al USS Indianapolis, 29 de junio de 1945, no es correcta, el buque se hundió la noche del 30 de julio de ese año.
La escena de la cena en la que el hijo de Brody copia cada uno de sus movimientos, fue improvisada justo antes de rodar. Scheider vio que el niño lo imitaba y se lo comentó a Spielberg, quien lo incluyó en la película.
Verna Fields rechazó editar Por fin, el gran amor (1975) de Peter Bogdanovich para hacerse cargo del montaje de Tiburón.

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