Friday, November 01, 2019

Terminator

"Volveré."

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

Un cyborg es enviado desde el año 2029 a 1984 con el objetivo de matar a una mujer, que será la madre del líder de la rebelión en la guerra contra las máquinas. Un soldado es también enviado con la misión de protegerla.

LA GUERRA DE LAS MÁQUINAS
James Cameron se encontraba en Roma editando su primera película, Piraña II: Los vampiros del mar (1981), cuando de la forma más inesperada le vino la idea que daría pie a Terminator (The Terminator, 1984). "Estaba enfermo, en bancarrota, tenía mucha fiebre y tuve un sueño sobre esta figura de metal saliendo del fuego," recordaba Cameron. "Y la conclusión era que había sido despojado de su piel por el fuego y era expuesto como lo que realmente era." Cuando regresó a Estados Unidos se puso manos a la obra con el guión.
Los planes de Cameron eran mayores que los finalmente vistos en la película. Inicialmente quería incluir un terminator de acero líquido, el famoso T-1000 de Terminator 2: El juicio final (1991). En su primera concepción de la historia, Skynet enviaba a dos terminators, un T-800 que era destruido por Reese y después llegaría el T-1000 mucho más letal. Pero el director pronto se dio cuenta que la tecnología no estaba tan avanzada como para poder llevarlo a cabo, así que aparcó la idea del terminator de acero líquido para el futuro.
Cameron había trabajado en la producción de Roger Corman, Los 7 magníficos del espacio (1980) encargándose de los efectos especiales y de la dirección artística, y ahí conoció a su futura mujer y colaboradora Gale Anne Hurd, que era la asistente del director de producción. Cameron le comentó su idea para la película que estaba desarrollando, la cual interesó realmente a Hurd. En aquel momento el director había escrito la mayor parte del primer borrador de Terminator y Hurd se involucró en el proyecto, primero ayudándole a pulir el borrador y después convirtiéndose en la productora de la película. En un gesto de colaboración, Cameron le vendió a Hurd los derechos por 1 dólar, a condición de que él dirigiría la película.
El director de Mentiras arriesgadas le pidió ayuda a su amigo William Wisher para completar el guión. "[Cameron] había vendido el tratamiento y tenía que escribir el guión, pero tenía poco tiempo," recordaba Wisher. "Me pidió que escribiera algunas escenas basadas en su tratamiento para conseguir terminarlo a tiempo, las primeras escenas de Sarah Connor y todas las escenas policíacas y con los detectives. Así que dije ok. Escribí eso y lo ayudé a pulir algunas otras cosas." El guión estuvo terminado en mayo de 1982.
Cameron y Hurd llevaron el proyecto a todos los estudios, pero estos sólo estaban interesados en comprar el guión y no en que Cameron lo dirigiese. Al final se lo ofrecieron a Orion, con quien llegaron en 1982 a un acuerdo de distribución. Fue de gran ayuda para Cameron y Hurd que en Orion tuvieran dos conocidas de los tiempos de Corman, Barbara Boyle (vicepresidenta ejecutiva de producción) y Frances Doel (ejecutiva creativa), que ayudaron a llevar adelante el proyecto. La película sería producida por John Daly bajo su productora Hemdale Film Corporation. El presupuesto se estableció en los 4 millones de dólares, los cuales se incrementaron hasta los 6,5 millones.
Orion prácticamente no interfirió en el proyecto, pero hizo dos sugerencias, una que Reese tuviera un perro cyborg (idea rechazada por Cameron) y otra que la relación entre Reese y Sarah fuera más fuerte (algo que sí aceptó el director).

REPARTO
Pero Mike Medavoy, director de Orion Pictures, sí puso una condición sine qua non para dar luz verde al proyecto, debían asociar a una gran estrella a la película.
Se consideró a Jürgen Prochnow, Kevin Kline, Tom Selleck y Michael Douglas para dar vida al terminator y el papel fue rechazado por Mel Gibson y Sylvester Stallone. El escogido fue O.J. Simpson, tras ser propuesto por Medavoy. Y en primavera de 1983, Medavoy le ofreció a Arnold Schwarzenegger el papel del héroe, Kyle Reese. Tras leer el guión, el austriaco estaba más interesado en dar vida al T-800. "Estuve horas y horas hablando con el director, James Cameron," narraba Schwarzenegger. "Contándole cómo me imaginaba al terminator, cómo le veía actuar, moverse... Al poco tiempo, Cameron me llamó diciéndome que, si tanto me gustaba, el terminator era para mí." El actor recibió un cheque de 750.000 dólares por su participación en la película.
Schwarzenegger tenía un contrato en exclusiva por 10 años con Dino De Laurentiis, en los cuales debía realizar una película de Conan cada dos años. El actor habló con el productor para conseguir un acuerdo por el que pudiera rodar otras películas entre las entregas de Conan. De Laurentiis aceptó a cambio de que ambos siguieran haciendo entregas de Conan mientras fueran rentables y que el actor debía rodar una película de acción actual para él. Además debían rodar Terminator sólo después de Conan, el destructor (1984). Schwarzenegger tuvo que preguntarles a Cameron y Daly si podían retrasar el rodaje de Terminator hasta la primavera siguiente, algo que aceptaron, y eso que la producción tenía previsto comenzar el rodaje en Toronto en el verano de 1983 y tenían prácticamente todo listo para irse a Canadá. En ese impasse, Cameron aprovechó para escribir los guiones de Rambo: Acorralado, parte II (1985) y Aliens (1986).
Tras el fichaje de Schwarzenegger, procedieron a la contratación del resto del reparto.
Mickey Rourke, Bruce Willis y Sting fueron considerados para el papel de Reese. Pero fue Michael Biehn quien lo consiguió finalmente. El actor hizo una prueba para el papel, pero antes había realizado otra para la versión teatral de "La gata sobre el tejado de zinc", y cuando leyó para Cameron lo hizo con el acento sureño de la obra Tennessee Williams, algo que casi lo deja fuera de Terminator, ya que los responsables de la película no querían a alguien con ese acento para el papel. Su agente les aclaró que no era su acento real y tras leer de nuevo para Cameron, el papel fue suyo.
Debra Winger se hizo con el papel de Sarah Connor tras hacer varias pruebas, pero más tarde lo rechazó. Hicieron audiciones para el papel actrices tan conocidas como Rosanna Arquette, Lea Thompson (quien arruinó su audición al chocar justo antes su coche en la entrada de la casa de Cameron), Sharon Stone, Kelly McGillis, Daryl Hannah (quien prefirió irse a rodar Un, dos, tres... Splash) y Geena Davis. Por su parte, Carrie Fisher fue considerada. Pero el papel terminó recayendo en Linda Hamilton, siendo la otra contendiente final Jennifer Jason Leigh. Hamilton casi no pudo rodar la película porque se rompió un tobillo y los ligamientos del pie unos días antes de empezar la producción. La actriz tuvo que envolver su pierna todos los días para así estar recuperada para las escenas de persecución, las cuales se movieron al final del rodaje.
Edward James Olmos y Louis Gossett Jr. fueron considerados para interpretar al teniente Traxler, pero fue fue Paul Winfield quien se hizo con el papel. El actor reconocía que el guión le parecía realmente bueno y que, "tenía el presentimiento que iba a ser una película muy popular. Sabía que iba a ser un éxito. De hecho, dije que la haría por un centavo si los productores me daban el dos por ciento de la recaudación."
Lance Henriksen se llevó el papel del sargento de policía Hal Vukovich. El actor había ayudado a Cameron a tratar de vender la película. Los diseños originales del T-800 se basaban en Henriksen, aunque nunca se planteó que lo fuera a interpretar realmente. Incluso en la reunión con Hemdale, el actor apareció caracterizado como el terminator para que todos tuvieran una idea de lo que era, Henriksen metido en el papel llegó a la reunión dando una patada a la puerta, y la impresión fue tal, que a una secretaria se le cayó la máquina de escribir en su regazo.
Cameron conoció a Bill Paxton cuando lo contrató para su equipo en La galaxia del terror (1981), de la que era diseñador de producción. El director vio a Paxton en la película Hombres de hierro (1983) y cuando necesitó un reemplazo de última hora para el papel de punk en Terminator le llamó. El actor sólo participó dos días en la película.
El resto del reparto lo formaron Bess Motta (en el papel de Ginger Ventura, la compañera de piso de Sarah), Rick Rossovich (como Matt Buchanan, el novio de Ginger), Earl Boen (interpretando el papel Dr. Peter Silberman), Dick Miller (en la piel del dependiente de la armería) y Brian Thompson (como un punk asesinado por el terminator).

RODAJE
El rodaje tuvo lugar entre el 8 de febrero de 1984 y el 12 de mayo del mismo año. La película se filmó principalmente en localizaciones de Los Angeles, aunque algunas escenas se rodaron fuera de la ciudad angelina, pero cerca de ella, como en Van Nuys (casa de la primera Sarah Connor), South Pasadena (restaurante donde trabaja Sarah), Little Rock (gasolinera de la escena final), City of Industry (escena de la factoría) y Huntington Park (motel donde se alojan Sarah y Reese).
Fue un rodaje rápido y agotador, y mayormente nocturno para así mantener los bajos costes. Esa falta de presupuesto fue lo que llevó a rodar algunas escenas al estilo guerrilla, para así evitar pagar los permisos de rodaje. En una ocasión, Cameron despertó a Schwarzenegger a las 3 de la mañana y se lo llevó en una furgoneta hasta un vecindario, donde tenía todo preparado para rodar la escena en la que el T-800 roba un coche tras romper el cristal de un puñetazo. También rodaron sin permiso el plano final de la película, con Sarah Connor alejándose hacia la tormenta. En medio del rodaje de la escena apareció un coche de policía, y todo podría haber acabado muy mal, pero el supervisor de efectos especiales, Gene Warren Jr., le dijo al policía que estaban rodando el proyecto de la escuela de cine de su hijo (que estaba en el rodaje ayudando a su padre) y que estaban filmando el último plano. El policía se lo creyó y pudieron seguir rodando. En la escena no participó Linda Hamilton, ya que no estaba disponible, así que la asistente de Hurd hizo de Sarah Connor. Y el perro que la acompaña no era el de otras tomas, Hurd utilizó al perro de su madre.
Schwarzenegger trató durante el rodaje de no relacionarse con Hamilton y Biehn. "Cuanta menos química, tanto mejor," reconocía el austriaco. "Es decir, Dios no quiera que haya química entre una máquina y un ser humano. Así que no pensé en ellos. Era casi como si ellos estuvieran haciendo su propio drama, que nada tenía que ver con el mío." Esto ayudó a fomentar la sensación de una máquina imparable a la que sólo le importa cumplir su objetivo, matar a Sarah Connor.
Las escenas de acción fueron difíciles de rodar y Schwarzenegger se entrenó durante varias semanas para enfrentarse a ellas. "Todos los días trabajé con armas de fuego, cuatro semanas antes de filmar y durante las dos semanas iniciales de rodaje," declaraba el actor. "Practiqué desenfundando y sacando las armas de nuevo con los ojos vendados hasta que los movimientos fueron automáticos. Pasé horas y horas en el campo de tiro aprendiendo técnicas para manejar todo un arsenal de armas diferentes, acostumbrándome a su ruido y a no parpadear."  
La famosa escena del "Volveré", trajo diferencias entre Cameron y Schwarzenegger. Inicialmente estaba escrito que el cyborg dijera "I'll be back", pero el actor creía que "I will be back" sonaba más amenazante, pero Cameron se negó a cambiar lo que había escrito y se rodó como estaba en el guión.
Las escenas de Sarah como camarera al comienzo de la película fueron realmente las últimas escenas que rodó Hamilton. Tras un rodaje tan intenso y físico, los maquilladores tardaron dos horas en taparle todos los moretones que la actriz se había hecho.
Cameron y Hurd pusieron 40.000 dólares de su propio bolsillo en la película, ya que en plena post-producción, Cameron se dio cuenta que necesitaba rodar algunos planos adicionales, y no le quedó más remedio que pagarlo él mismo. Durante unos pocos días rodó el plano del T-800 entrando en el apartamento de Sarah (usaron la puerta corredera de la casa de Hurd y Cameron puso cinta adhesiva negra en los zapatos de un asistente de producción simulando ser los de Schwarzenegger), el de Reese dentro de una bolsa de cadáveres (que realmente era el portatrajes de Cameron), y el momento de la prensa aplastando la cabeza del terminator (la prensa estaba hecha de espuma y fue pintada con un spray de color plateado, y el humo que se ve en pantalla era el de un cigarrillo).
Pese a tener un bajo presupuesto, la película luce unos sorprendentes efectos visuales, como no podía ser de otra forma viniendo de un experto en ese campo como es Cameron. El director quería que los efectos se hicieran principalmente en cámara, para así no excederse con el presupuesto y para ello contrató a Gene Warren Jr. de la compañía Fantasy II Film Effects como supervisor.
Uno de los efectos que dieron más quebraderos de cabeza a Warren y su equipo fue la explosión del camión cisterna. Para crearlo tuvieron que construir una miniatura del camión y de la calle, pero cuando fueron a rodar el efecto, justo antes de la explosión, el cable que tiraba del camión para moverlo, lo hizo con tanta fuerza que rompió la maqueta y el fuego la destruyó, haciendo la toma inservible. No les quedó más remedio que construir otro modelo para conseguir la toma correcta.
La aseguradora de la película había puesto como condición para financiarla que la leyenda de los efectos de maquillaje Dick Smith (El exorcista, Starman) debía unirse al proyecto. Hurd se puso en contacto con él, pero Smith le dijo que no hacía efectos de máquinas y le dio el nombre de Stan Winston.
Este sería el inicio de una larga relación entre Cameron y Winston. "Se acercó a mí y él tenía el guión, pero lo más importante era que tenía los dibujos de cómo quería que se vieran las cosas," recordaba Winston. "Sabía lo que había que hacer para lograr esa apariencia. Nunca antes había trabajado con un director que tuviera esa clase de conocimiento sobre mi trabajo."
Winston y su equipo construyeron un endoesqueleto real y funcional para el T-800. Y se creó la mitad de otro para los planos de cintura para arriba y que iba montado sobre los hombros de un miembro del equipo de Winston.
Y para los planos del T-800 en movimiento de cuerpo entero, se tuvo que recurrir al stop-motion. Para ello se construyó una maqueta a escala 1:3 del endoesqueleto y para hacer creíble que tenía vida se usaron desenfoques (aplicando vaselina en la lente) y movimientos de cámara.
También crearon efectos de maquillaje protésicos para Schwarzenegger que mostraban los daños que iba sufriendo el T-800. Esto no hizo nada fácil el trabajo del actor, ya que cuando se ponía el ojo rojo del terminator, el cable que lo hacía encenderse se calentaba hasta quemarle.
En el verano de 1984, se hizo un pase de prueba para los ejecutivos de Orion y a estos no les gustó la película. "Medavoy fue muy negativo," recordaba Cameron. "Fue prácticamente lo contrario a un servicial y comprensivo ejecutivo. Nunca entendió la película."
Terminator apenas fue promocionada por Orion, la distribuidora se centró en promocionar Amadeus (1984), que terminaría ganando el Oscar. "Cameron se volvió loco," recordaba Schwarzenegger. "Le suplicó al estudio que ampliara la promoción e hiciera un mayor despliegue antes del estreno de la película." Pero desoyeron al director y la condenaron a ser simplemente una película de ciencia ficción de serie B, diciendo que este tipo de películas sólo duraban en taquilla dos semanas. El panorama era desolador para todos. "Cuando se estrenó se suponía que debíamos ir a Nueva York para la prensa," afirmaba Hamilton. "Y en el último minuto fui desinvitada porque a nadie le interesaba realmente".
Pese a tener todo en contra, la película fue un éxito, sobre todo teniendo en cuenta su bajo presupuesto. Recaudó en mercado norteamericano 38.371.200 de dólares y en el resto del mundo otros 40.000.000 de dólares.
Una vez estrenada, la película tuvo que enfrentarse a la amenaza de demanda por parte del escritor de ciencia ficción Harlan Ellison, quien alegaba que Cameron había plagiado una historia escrita para la serie The Outer Limits, correspondiente al episodio "Soldier". Ellison nunca llegó a presentar formalmente una demanda y se llegó a un acuerdo fuera de los tribunales. Según ese acuerdo en las copias posteriores de la película debía incluirse un crédito para Ellison y además éste recibió una suma de dinero nunca revelada como compensación. Este incidente incómodo a Cameron, quien alegaba que Ellison era un oportunista. "Esperaba que Hemdale y Orion pelearan por mis derechos, pero me abandonaron," recordaba el director. "La compañía de seguros me dijo que si no aceptaba el acuerdo, vendrían a por mí por los daños si ellos perdían el pleito. No tenía dinero en ese momento, así que no tuve más remedio que aceptar el acuerdo."

ESCENAS ELIMINADAS
Algunas escenas se quedaron en la mesa de montaje, pero gracias al DVD y al Blu-ray de la película podemos descubrir ese metraje cortado por Cameron. Es el siguiente:
1. Sarah abre su taquilla en el Big Jeff's Restaurant y sonríe al espejo. Cameron cortó la escena porque no la consideró necesaria.
2. El T-800 mata a la primera Sarah Connor y se sube tranquilamente a su coche mientras toda la gente del barrio huye corriendo.
3. Se muestra más metraje de los policías Traxler y Vukovich. Hay pequeños cortes, que nos muestran a ambos subiéndose a un coche camino del Tech Noir, el inicio de la persecución, y su  regreso a la comisaría. Allí Vukovich toma por loco a Reese, y Traxler dice que espera que tenga razón. Y en el último corte, Reese y Sarah se encuentran con Traxler, quien está herido y sabe que va a morir, ahora cree en la historia de Reese y le da su pistola.
4. Después de llamar a su madre, Sarah busca Cyberdyne Systems en la guía telefónica. Coge la página y le dice a Reese que deben ir allí para destruir el lugar, y así cambiar el futuro. Reese le dice que no es su misión. Ambos discuten y ella se escapa corriendo perseguida por Reese. Él la alcanza y tras pelear, Reese la apunta con su pistola, pero termina desmoronándose y rompe a llorar mientras le dice a Sarah como se siente por estar en el pasado. La idea de la destrucción de Cyberdyne sería el argumento de Terminator 2: El juicio final.
5. Mientras fabrican bombas, Sarah le dice a Reese lo que quiere hacer con él una vez acabe todo.
6. Después de haberse acostado juntos, Sarah le hace cosquillas a Reese.
7. Un técnico encuentra un chip del T-800 y se lo da a su asistente para que lo lleve a I+D. Sarah es llevada a una ambulancia y se revela que el edifico en el que el terminator fue destruido es Cyberdyne Systems, compañía que creará a Skynet. Lo que produce una paradoja temporal.

VALORACIÓN
Aquella pequeña película de 1984 es hoy día todo un clásico, y es que Terminator es una película de serie B con ambición de serie A. Se nota el talento de Cameron desde el primer plano, alguien que llegaría muy lejos y revolucionaría los géneros de la ciencia ficción y la acción. Ya demuestra aquí ser un gran narrador. Hay algunas elipsis que me vuelven loco, como esa en la que Reese busca el nombre de Sarah en la guía de teléfonos y cuando lo encuentra, justo en el siguiente plano aparece ella. O esa otra del sueño de Reese con el futuro que pasa de una grúa en una obra a las ruedas oruga de un robot, en un solo cambio de plano nos hace viajar varios años en el tiempo.
Hay que reconocer que éste es el mejor guión que ha escrito el canadiense en toda su carrera. Si bien muestra un atractivo futuro post-apocalíptico con la lucha entre hombres y máquinas, lo mejor son sus sorprendentes giros y lo sumamente original que es la propuesta. Hábilmente juega a que no sepamos que traman Biehn y Schwarzenegger en su llegada al presente, algo que se resuelve en el club TechNoir (con un acertadísimo uso de la cámara lenta). Puede que ambos sean unos asesinos, ya que aunque presenciamos el asesinato de la primera Sarah Connor a manos del T-800, no sabemos quien asesinó a la segunda. Eso le da un toque extra de tensión a la historia. Otra idea brutal es que John Connor envíe a su propio padre al pasado para proteger a su madre, creando así una paradoja temporal. Que el terminator se haga pasar por la madre de Sarah imitando su voz, es una genial idea de lo más inesperada. Pero el mejor momento de la película es cuando descubrimos en el epílogo, que la persona en la que estaba pensado Sarah cuando le sacan la foto que porta Resse, es en él. El final perfecto para una gran película.
El ritmo de Terminator nunca desfallece y no da un respiro al espectador. Cameron sitúa la historia en tan solo un día, aconteciendo el grueso de la misma de noche, lo que por un lado le da un gran ritmo a la película y al mismo tiempo crea una atmósfera opresora.
Podemos ver la película como unos de esos slashers tan populares en los 80. El T-800 es un asesino implacable y casi indestructible cual Jason Voorhees o Michael Myers, que mata a mujeres una tras otra, hasta que se encuentra con toda una final girl como Sarah Connor, quien le da su merecido. Incluso hay momentos que parecen sacados de una película de terror, como el ataque del T-800 al apartamento de Sarah o cuando mata a un punk atravesándole el estómago con su brazo.
La escena de la masacre en la comisaria sigue siendo una locura a día de hoy, desde que el T-800 suelta el mítico "Volveré", presenciamos una de las escenas de acción más impresionantes que se recuerdan, cargada de una gran violencia. La escena tiene a su vez su cometido dentro de la historia, hacernos ver que el cyborg no se detendrá ante nada por cumplir su misión.
Y es que todo tiene sentido en la historia y todo encaja. Como buena muestra, la escena de sexo, que justifica que Reese sea el padre de John Connor. Y es que además la película posee una gran historia de amor, Reese viaja en el tiempo porque está enamorado de Sarah, ya antes de conocerla, y juntos sólo pasan una noche, pero que vale más que una vida entera.
Schwarzenegger nació para interpretar al terminator, su impresionante forma física ayudan a hacer más amenazantes cada una de sus apariciones. Además el austriaco se mimetiza a la perfección con un robot, haciendo creíble que es el asesino perfecto.
Linda Hamilton sabe transmitir el peso que recae sobre su personaje, quien descubre que el destino de toda la humanidad depende de ella. La película plantea a través de su personaje lo que es vivir sabiendo que se conlleva una gran responsabilidad.
Memorable es también la potente banda sonora de Brad Fiedel, quien se superaría a si mismo en la segunda parte.
Por mucho que Terminator 2: El juicio final siempre se haya llevado el mérito como la mejor película de la saga, siempre he creído que la primera parte es mejor, aquí ya está todo (los viajes en el tiempo, la guerra entre hombres y máquinas en el futuro, dos enviados al pasado con diferentes misiones, la fuga continua siendo perseguido por un cyborg, la acción desenfrenada, el destino de la humanidad en manos de una persona, etc), la segunda parte sólo lo llevó más lejos con mucho más presupuesto. Pero lo que me gusta de Terminator son sus ideas, que hacen más que cualquier efecto visual grandilocuente. La película respira gusto por la buena ciencia ficción y resulta una experiencia inolvidable. Hoy día es ya un icono. Era la carta de presentación de un director que nos daría muchas alegrías, alguien que como su terminator, resultó ser una máquina imparable a la hora de cosechar éxitos. Y ésta es una de sus mejores películas. El terminator volvió una y otra vez, pero nunca fue tan memorable como su primera aparición.

CURIOSIDADES
Con sus 107 minutos de duración es la película más corta de la saga Terminator.
Según Michael Biehn, fue un doble quien rodó el momento en el que Kyle Reese cae sobre el asfalto cuando llega al presente.
Está incluida en el libro "1001 películas que debes ver antes de morir" de Steven Jay Schneider.
Nunca se refieren al terminator como T-800 en toda la película.
Sarah Connor tiene 18 años, por su parte Linda Hamilton tenía 27 cuando rodó la película. Kyle Reese tiene 21 años mientras que Michael Biehn tenía 27.
Al principio de la película el terminator aplasta un camión de juguete, al final de la película el cyborg es atropellado por un camión del mismo modelo.
Peter Kent fue contratado para hacer la película poco después de llegar a Hollywood y terminó haciendo de doble de Arnold Schwarzenegger en las escenas de riesgo, aunque nunca había hecho trabajos de especialista antes. Kent se convirtió en el doble de Schwarzenegger durante gran parte de su carrera.
La voz del contestador de Sarah Connor que cancela una cita con ella es la de James Cameron.
Wolfie, el perro de James Cameron, puede vérsele en el Tiki Motel.
Tardaron seis meses en construir el animatronic de la cara de Schwarzenegger.
William Wisher, guionista de la película, tiene un cameo como el oficial de policía al que el terminator roba el coche tras la escena del callejón.
La inicial del segundo nombre de Sarah en "J", puede verse en la guía telefónica, pero nunca es revelado en esta película ni en Terminator 2: El juicio final (1991).
El terminator que se infiltra en el campamento humano en la secuencia del sueño de Resse es Franco Columbu, amigo de Schwarzenegger, que ha trabajado en muchas de sus películas.
La primera escena que rodó Schwarzenegger fue aquella en la que el T-800 busca a Sarah en el garaje conduciendo un coche de policía.
Tony Banks, teclista del grupo Genesis, fue considerado para componer la banda sonora de la película, pero estaba ocupado con la partitura de Droides (1984) y no pudo hacerse cargo.
El T-800 es el único personaje que aparece en la lista de 100 héroes y villanos del "American Film Institute" tanto en la lista de héroes (por Terminator 2: El juicio final) como en la de villanos (por Terminator).
Según Schwarzenegger, se rodó una escena descartada del montaje final, en la que el T-800 tras ver un anuncio de cerveza, bebía una y se caía al suelo rodando.
El T-800 sólo dice 17 frases en toda la película.
El nombre del club nocturno en el que el T-800 trata de matar a Sarah se llama "Tech Noir", género con el que Cameron acuñó a Terminator. El director hizo construir el local a propósito para el rodaje y muchas personas trataban de entrar en él al creer que era un club real.
Se necesitaron 26 tomas para captar correctamente el momento en el que Reese lanza una granada al pie de una de las máquinas de Skynet.
El body count de la película asciende a 34 muertos, incluido el terminator.
El camión cisterna que aparece en el clímax de la película, lleva escrito el logo "J and G", el cual es una referencia a James Cameron y Gale Anne Hurd.
El popular "clank" de la banda sonora fue compuesto por Brad Fiedel golpeando un micrófono con una sartén de hierro fundido.
Al agente de Cameron no le gustó la idea que éste había concebido para Terminator, y le sugirió que trabajara en otra cosa. Por esa razón el director lo despidió.
En la escena del callejón, cuando el T-800 rompe de un puñetazo el parabrisas del coche de Sarah y Reese, se utilizó un brazo hidráulico, siendo la escena perfectamente coreografiada para que pareciera hecho por el auténtico brazo de Schwarzenegger.
La revista Time la situó en su lista de las 10 mejores películas de 1984.
Durante una pausa del rodaje, Arnold Schwarzenegger fue a un restaurante del centro de Los Angeles para almorzar y no se dio cuenta que iba todavía caracterizado como el T-800 con un maquillaje que mostraba la mandíbula expuesta, un ojo perdido y la carne quemada.
La mira láser de la pistola que utiliza el T-800 fue construida expresamente para la película, y no funcionaba como se ve en la película, como por aquel entonces las baterías que utilizaban eran bastante grandes, ocultaron el cable debajo de la manga de Schwarzenegger.
En la escena en la que el T-800 se extrae un ojo dañado, aunque la cabeza del terminator es un animatronic, las manos que se ven son las de Schwarzenegger.
Michael Biehn es mordido en la mano por Sarah, lo mismo que le sucede al actor en Aliens (1986) y Abyss (1989). Todas dirigidas por James Cameron.
Éste fue el primero de muchos papeles del actor Stan Yale como vagabundo. Es quien grita, "Ese desgraciado me ha robado los pantalones."
Aunque en el momento de rodarse la película ya existía el sonido estéreo, el bajo presupuesto de la misma hizo que se grabara con sonido mono.
El popular "Volveré" ocupó el puesto 37 del top 100 de frases de cine del "American Film Institute". Y ocupó el número 95 de la lista de "Las 100 mejores frases de cine" de Premiere.
En el tratamiento original de Cameron había varias ideas que fueron descartadas posteriormente. Una de ellas era que Sarah Connor tenía unos clavos quirúrgicos en la pierna debido a una vieja lesión de patinaje y el T-800 le corta las piernas a las otras Sarah Connor para descubrir si se trata de la correcta. Otra escena mostraba como el terminator robaba al comienzo de la película un coche a una anciana. E inicialmente Cameron había previsto que el T-800 tuviera que comer periódicamente para mantener fresca su carne humana, llegando en una escena a comerse una barrita de caramelo con envoltorio incluido.
Durante la persecución final, antes de cada explosión puede verse un fogonazo blanco, el cual es un truco del editor Mark Goldblatt, quien empalmó un fotograma de ese color para potenciar las explosiones. Cameron utilizaría el mismo truco en Aliens (1986).
Como debía afeitarse las cejas para simular las consecuencias de las quemaduras que sufre el T-800 en la escena del callejón, Schwarzenegger las aseguró en la Lloyd's of London.
Fue idea de Michael Biehn que Reese se enfade y comience a gritar durante el interrogatorio del Dr. Silberman.

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Tuesday, October 01, 2019

En la boca del miedo

"¿Lees a Sutter Cane?"

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

Sutter Cane, el escritor más popular del mundo, desaparece y contratan a John Trent, un investigador de seguros, para encontrarlo. Trent descubre que las obras de Cane están afectando a sus lectores, quienes se están volviendo locos.


EN LAS MONTAÑAS DE LA LOCURA
Inspirado por la obra de H.P. Lovecraft, Michael De Luca, productor y ocasional guionista (y además presidente de producción de New Line Cinema), escribió en 1987 la primera versión del guión de En la boca del miedo (In the Mouth of Madness, 1994). Según De Luca su objetivo era, "que la película resultara como La invasión de los ladrones de cuerpos, con los libros siendo como las vainas y transformándote en otra cosa, en lugar de decir que las personas ya estaban locas. Es más un thriller paranoico donde te conviertes en parte de una conspiración."
De Luca le ofreció en 1988 el guión a John Carpenter, un fan de Lovecraft, para que lo dirigiera. El libreto gustó al director de Están vivos, quien consideraba que, "era una película de horror altamente imaginativa y con una premisa que no había encontrado en el género antes." Pero Carpenter tenía otros compromisos y no pudo hacerse cargo del proyecto en ese momento. Éste pasó por las manos de Tony Randel (Hellbound: Hellraiser II) y de ahí a las de Mary Lambert (Cementerio viviente), pero no llegó a arrancar.
En 1992, Carpenter y De Luca se volvieron a reunir, y esta vez el director sí pudo hacerse cargo de la película. En ese tiempo que había pasado, un par de guionistas habían estado trabajando en el guión, "pero básicamente tenía la misma historia, así que intervine y la hice mía," declaraba el director.
Carpenter tenía claras las razones que le llevaron a hacerse cargo del proyecto, "quería dirigir la película debido a la relevancia que tiene lo que está pasando tanto en América como en Gran Bretaña. Este argumento ridículo de que la violencia en la televisión y vídeo es la causa de los males de la sociedad. Cuando era pequeño eran los comics de terror los que decían, 'La religión busca la disciplina a través del miedo'. De eso trata esta cruzada moral actual." Y según el director, En la boca del miedo, "trata de la percepción acerca de la realidad y cómo, a veces, ésta no es lo que creemos. Realmente el resultado final es una fantasía paranoica sobre el final de nuestro mundo."
Uno de los principales cambios en esa labor de reescritura por parte de Carpenter, fue la idea de que la novela de Sutter Cane se convirtiese en una película. "Terminamos viendo esa película al final. Es bastante extraño, pero finalmente plantea la pregunta de si Trent está loco o lo está el resto del mundo," declaraba el director.
Carpenter había ideado una producción más ambiciosa (de unos 15 millones de dólares), pero el presupuesto marcado por la New Line de 10 millones, provocó según el director que hicieran, "una versión de bajo presupuesto de la historia." La mujer de Carpenter, Sandy King, ejercería de productora y De Luca sería el productor ejecutivo. 
El personaje de John Trent estaba escrito originalmente como alguien oriundo de Nueva York y era el deseo de De Luca contratar a un actor de esa ciudad, pero Carpenter había hecho muy buenas migas con Sam Neill en Memorias de un hombre invisible (1992), y en el momento en que iniciaron el casting el actor acababa de estrenar el bombazo de Parque Jurásico (1993), por lo que se hizo con el papel fácilmente.
Julie Carmen se llevó el papel de Linda Styles sin que Carpenter le hiciese una audición, simplemente la llamó a su casa y conversaron, "sobre el estado de la civilización," según contaba la actriz. Carmen conocía a Sandy King por haber trabajado juntas en la película para televisión Reclutas novatas (1981) co-protagonizada por Jamie Lee Curtis. La actriz tenía claro lo que la atraía del proyecto, "En la boca del miedo no es la típica película de monstruos, es una fantasía sobre cómo será el fin del mundo. [...] Es una película muy existencialista, sobre el miedo a la nada."
El resto del reparto se compuso con los nombres de Jürgen Prochnow (Sutter Cane), David Warner (Dr. Wrenn), John Glover (Saperstein), Bernie Casey (Robinson), Peter Jason (Mr. Paul), Charlton Heston (Jackson Harglow) y Frances Bay (Mrs. Pickman). Un Hayden Christensen de 12 años hizo su debut en el cine con el pequeño papel de repartidor de periódicos.

RODAJE 
El rodaje tuvo lugar entre el 23 de agosto y el 28 de octubre de 1993 en diferentes localizaciones de Canadá. Principalmente se rodó en Toronto y en Unionville, que fue el pueblo utilizado para recrear Hobb's End.
La planta de tratamiento de aguas R.C. Harris del área de The Beach (Toronto) fue utilizada para albergar la institución mental donde es recluido Trent. Las celdas por su parte, fueron construidas en un decorado. Y para la iglesia negra se utilizó la "Catedral de la Transfiguración de Nuestro Señor" una iglesia ortodoxa rusa situada en Markham (Ontario), la cual Julie Carmen describió como, "la propiedad más aterradora que he visitado."
Antes de empezar a rodar Carpenter ensayó con los actores, lo hizo durante dos semanas con Prochnow y Carmen, antes que Neill se uniese a los ensayos tras viajar desde Nueva Zelanda.
Fue un rodaje complicado donde ocurrieron todo tipo de accidentes. Rodando la escena en la que una mano rompe el cristal de la puerta de la celda de Trent, uno de los cristales cortó el cuello de Neill. Mientras filmaban la escena del muro de los monstruos, el muro aplastó el pie de Greg Nicotero, uno de los supervisores de efectos de maquillaje de la película. La escena con los dobermans atacando a los lugareños de Hobb's End provocó que algunos especialistas resultaran heridos y tuvieran que ir al hospital. Y otro problema surgió con otro perro, aquel con tres patas al que los niños persiguen por el campo, el primero que utilizaron se escapó y no lograron encontrarlo a tiempo para rodar la escena, y al final tuvieron que recurrir a otro perro.
Nicotero supervisó el diseño de las criaturas que aparecen en la película. Para ello realizó más de 200 bocetos, mediante storyboards, cuadros y dibujos. Fue un trabajo difícil según el artista ya que, "ésta es una película sobre la psicología de una mente retorcida. No había que enseñar, sino sugerir, mostrar. Además John Carpenter quería volver un poco a los viejos trucos, a los monstruos de látex." Aunque según el director esto se debió a una cuestión realmente económica, ya que este tipo de efectos, "son difíciles de hacer," reconocía Carpenter. "Si nos hubieran dado más dinero los hubiéramos hecho con efectos de ordenador, pero hicimos En la boca del miedo a la manera antigua, todo con látex."
Para dar vida a las criaturas de la escena del muro de los monstruos se utilizó una combinación de animatronics, hombres en traje y criaturas de tamaño real. Eran necesarios más de treinta hombres para operar a los monstruos.
Algunos trucos se consiguieron de formas ingeniosas, como por ejemplo, el efecto de Julia Carmen con la cabeza del revés, se logró mediante una doble que era contorsionista y que llevaba una máscara protésica boca abajo con la cara de la actriz. Como no podía ver, Carpenter tenía que guiarla con sonido en la escena.
Y la ILM se encargó de realizar los efectos visuales para el clímax de la película, donde Jeff Ginn creo decorados digitales.
Debido a las limitaciones presupuestarias, una de las escenas más espectaculares tuvo que ser eliminada. Originalmente cuando Sutter Cane liberaba a los monstruos del otro mundo al nuestro, todo el pueblo era absorbido por el libro. La escena hubiera resultado muy costosa, pero a De Luca se le ocurrió una solución más sencilla, que Sutter Cane se desagarrase como un papel, y así quedó en la película. 
La película se estrenó el 3 de febrero de 1995 en los Estados Unidos (aunque ya había pasado por varios festivales antes, como el Noir de Italia, el Gérardmer Fantasticarts de Francia y Fantasporto de Portugal) y sólo recaudó 8.924.549 de dólares. El fracaso de la película es entendible, ya que tal como admitía Carpenter tal vez, "era demasiado obtusa e intelectual para la audiencia."
Este inicial fracaso de taquilla se fue compensado con el paso de los años por el culto que empezó a generar la película debido al boca a boca, que se extendió como si de la obra de Sutter Cane se tratara, siendo considerada a día de hoy una de las mejores películas de su director.

VALORACIÓN
En la boca del miedo es un viaje a la locura, una ficción dentro de una ficción dentro de otra ficción. Una matrioshka de horror siempre original y sorprendente, que no se parece a nada que hayamos visto antes.
La paranoia que reina en la película nos recuerda a La cosa, pero aquí es diferente, ya que viene producida principalmente por la locura y la percepción de la realidad. John Trent es un hombre racional y escéptico luchando contra la sinrazón. ¿El mundo que le rodea es real o una ficción? ¿Él mismo es una ficción? ¿Toma sus propias decisiones o están escritas por otro? ¿Está loco o lo están los demás? La película juega con esas ideas, pero nunca obtendremos respuestas, y ese es uno de sus mayores aciertos.
Vista de una forma simplificada puede que la película trate de como unos seres de otra dimensión usan la obra de un escritor para que la gente crea en ellos y así entrar en nuestro mundo. Pero a otro nivel la película trata principalmente de los límites de la ficción y la realidad (¿lo que escribe Sutter Cane es real o es real porque él lo escribe?), y de los peligros de la fe cuando cae en el extremismo.
Y más temas se entremezclan con la historia, como de la influencia del arte en la sociedad, y el fin de la humanidad provocada por los propios hombres (siendo la obra de Cane su catalizador). Y plantea un punto de vista interesante, ¿si los locos fueran mayoría los cuerdos serían los locos?
Además toda la película es una narración del propio Trent, lo que nos puede hacer pensar que todo sucede en su cabeza y si está loco, su historia es sólo un reflejo de su caótica mente.
Y la coda final es fantástica, con John Trent viendo en un cine En la boca del miedo, una broma meta que es el cierre perfecto de una película tan loca como ésta.
Carpenter nos introduce de lleno en el extraño universo de Cane, y lo hace de tal forma que parece fácil, pero es increíblemente complejo como construye este mundo de pesadilla. Le añade a la historia detalles sutiles, como mostrar a lo largo de toda la película a Trent mirando lo que hay detrás de un póster del nuevo libro de Cane (una metáfora de la propia película), para culminar con ese gran momento del investigador viendo el abismo que hay ante él al otro lado de la obra desgarrada de Cane, mientras Linda narra lo escrito por éste (la mejor escena de la película). Otro momento que me encanta es la aparición del joven en bicicleta que parece tratar de huir de Hobb's End y que después se convierte en un anciano creepy, como si nos dijera que es imposible huir de allí, como lo reflejan los intentos infructuosos de Trent por escapar del pueblo en coche, regresando una y otra vez a él. Es memorable la escena en azul. E igual de brillante es el momento de Trent dentro de un confesionario hablando con Cane (el nuevo Dios del mundo), un momento muy Carpenter y con mucha mala leche. Mil y un horrores pueblan la película.
Y es que estamos ante una de la obras maestras del director, lo que es decir mucho. Carpenter nació para rodar esta película. Su estilo visual siempre elegante y clásico, y su uso del panorámico le sientan de maravilla a esta historia. Y como en la mayoría de los films de su carrera el propio Carpenter se ocupó de la banda sonora, dándole al conjunto un tono rock, que contra todo pronóstico le sienta muy bien.
De su magnifico reparto sobresale el siempre excelente Sam Neill, que nos hace creíble ese viaje por la locura que atraviesa su personaje. Es ya icónica la imagen de su cara llena de cruces pintadas.
Sutter Cane deviene en una mezcla entre Lovecraft y Stephen King, y llegamos a comprender el impacto y expectación que puede causar la obra de un autor (cabe recordar las colas que se formaron con la publicación del último libro de Harry Potter). Seguro que todos hemos sido en alguna ocasión "infectados" por una novela y nos ha hecho cambiar o emocionarnos. La película lleva esa idea al límite.
En la boca del miedo es un descenso a la locura absoluta, una mirada al abismo del más puro terror, del más clásico, del que ya no se hace. Carpenter pudo dar rienda suelta a su gusto por Lovecraft y crear así la mejor película de terror de los 90. El director volvió a demostrar una vez más que el era el rey del terror, el Shutter Kane del cine.

CURIOSIDADES
El título original de la película, "In the Mouth of Madness", es una referencia a la obra de Lovecraft "At the Mountains of Madness" (En las montañas de la locura).
En una escena de la película, Sam Neill está viendo Robot Monster (1953), que es una de las películas de monstruos preferidas de John Carpenter de cuando era un niño.
Tercera película de lo que John Carpenter llamó su trilogía del apocalipsis, siendo las otras películas de este tríptico La cosa (1982) y El príncipe de las tinieblas (1987).
El nombre de la ciudad de Hobb's End es una referencia a la estación de metro de la película ¿Qué sucedió entonces? (1967).
John Carpenter considera En la boca del miedo una de sus mejoras películas.
Al final, cuando Trent ve la película En la boca del miedo, todos los créditos corresponden al equipo real de la película, salvo los nombres de John Trent, Linda Styles y Jackson Harglow como protagonistas.
La película contiene varias referencias a la obra de H.P. Lovecraft como el nombre del hotel y su dueña, Pickman, en referencia a la historia corta "El modelo de Pickman". Y existen referencias a los "Mitos de Cthulhu" mediante los monstruos que pueblan la película (los antiguos).
Sutter Cane está inspirado en Stephen King, incluso toma su procedencia de Nueva Inglaterra. Carpenter dirigió Christine (1983), adaptación de una de sus novelas.
"Hobb" es una palabra antigua que se utilizaba para referirse al diablo.
John Trent ocupa la celda número 9 en el asilo y alquila la habitación del mismo número en el hotel de Hobb's End.
La mayoría de pasajes que se leen de la obra de Sutter Cane realmente están tomados de relatos de H.P. Lovecraft de forma literal o con algunos cambios, como por ejemplo de "Las ratas en las paredes" y "El que acecha en la oscuridad".
"Cahiers du Cinema" la incluyó en su lista de las 10 mejores película de 1995.
Las llaves del coche que se come Julie Carmen estaban realmente hechas de pasta.
Originalmente la criatura de la señora Pickman fue filmada con un hombre con un traje protésico, pero Carpenter consideró que no resultaba lo suficientemente convincente y se cambió por una miniatura.
Fue nominada a los premios Saturn en las categorías de mejor película de terror y mejor maquillaje.
La frase preferida de Carpenter en la película es, "La realidad ya no es lo que era."

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Sunday, September 01, 2019

Acorralado

"Allí manejaba aviones, conducía tanques, tenía a mi cargo millones de dólares en equipo, aquí ni siquiera me dan trabajo de lavacoches."

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

Un veterano de Vietnam se verá injustamente perseguido por el sheriff de un pueblo y sus hombres, lo que provocará una espiral de violencia que sólo irá a más, cuando el soldado pone en práctica sus habilidades en combate.

PRIMERA SANGRE
David Morrell publicó en 1972 su primera novela "First Blood", y cambió sin saberlo el cine de acción para siempre. Ese mismo año, Columbia Pictures se hizo con los derechos cinematográficos por 75.000 dólares a instancias del productor Lawrence Turman. Y la película entró en el infierno del desarrollo pasando de unas manos a otras durante una década.
El primer director asignado fue Richard Brooks (Los profesionales) quien se encargó de escribir el guión. Brooks estuvo ligado al proyecto durante un año y su guión terminaba con Rambo desarmado siendo asesinado. El director quería a Lee Marvin o Burt Lancaster para dar vida al sheriff y a Bette Davis para interpretar a una psiquiatra que trataba a Rambo. La Columbia no estaba contenta con el guión y el proyecto no llegó a buen puerto.
En 1973, John Calley de la Warner Bros. le compró a la Columbia los derechos de novela por 125.000 dólares. Inicialmente se barajaron los nombres de Clint Eastwood y Robert De Niro para el papel de Rambo.
Martin Ritt (Hud, el más salvaje entre mil) fue elegido como director y Walter Newman (El gran carnaval) se encargó de escribir el guión, del cual elaboró tres versiones diferentes. En esta versión de la película, Rambo y Teasle morían, y Trautman era el verdadero villano de la historia. Ritt quería a Paul Newman para dar vida al sheriff Teasle. El director barajaba entre rodar en Georgia y Kentucky. Pero la huelga de guionistas de 1973 desbarató los planes de rodaje de inmediato, y aunque el director siguió interesado en realizarla, nunca logró hacerlo.
A finales de 1974, Warner contrató a Sydney Pollack para dirigir la película con Steve McQueen como Rambo. Pero tras seis meses de desarrollo se dieron cuenta que McQueen, quien ya superaba los 40 años, era demasiado mayor para dar vida a un veterano de la guerra de Vietnam, y la producción fue cancelada.
En 1975, el productor Martin Bregman se unió al proyecto el cual desarrolló para que Al Pacino lo protagonizase. David Rabe (La tapadera) fue el encargado de adaptar la novela. Al final Pacino rechazó hacer la película.
Mike Nichols fue el siguiente director ligado al proyecto, quien quería que Dustin Hofmann diera vida a Rambo, pero el actor rechazó el papel por considerarlo demasiado violento.
En 1976, Robert Shapiro, jefe de la Warner le envió a Ted Kotcheff el libro de Morrell con idea de que se hiciese cargo de la película. Al director le encantó la novela y se puso manos a la obra con el proyecto con el guionista Michael Kozoll (Colegas a la fuerza). En tres meses tenían el guión terminado, el cual Kotcheff presentó a la Warner, pero fue rechazado, la productora ahora descartaba hacer la película porque Vietnam no era un tema popular.
En 1977, el productor y guionista William Sackheim (El concurso) quiso sacar adelante el proyecto y escribió con Kozoll el guión que finalmente sería utilizado. John Badham (Juegos de guerra) fue el director asignado y el reparto barajado fue de John Travolta como Rambo, George C. Scott en el papel de Trautman y Gene Hackman o Charles Durning como Teasle. Al no poder conseguir financiación, el proyecto terminó muriendo.
El productor Carter DeHaven (Hoosiers: Más que ídolos) opcionó al proyecto a cambio de 25.000 dólares que pagó a la Warner y escogió a John Frankenheimer como director para filmar el guión de Sackheim y Kozoll. Para el papel de Rambo se barajaron los nombres de Powers Boothe, Nick Nolte y Michael Douglas, siendo escogido finalmente Brad Davis. La financiación venía por parte de Cinema Group y de la distribución se encargaría Filmways, pero el proyecto tampoco llegó a buen puerto.
Le ofrecieron a Bruce Beresford dirigir la película, pero rechazó la oferta.
El proyecto también pasó por la manos de Kris Kristofferson en el papel de Rambo, el actor recién salido del éxito de Convoy (1978), trató de convencer al director de ésta, Sam Peckinpah, para que la dirigiese. En esta ocasión se barajó a Gene Hackman como Teasle y a Lee Marvin para dar vida a Trautman.
En otro momento del proyecto también le ofrecieron el papel de Rambo a Terence Hill, pero lo rechazó. Lo mismo que hizo James Garner, un veterano de la Guerra de Corea, que no quiso dar vida a un soldado que regresa a casa para terminar matando a policías.
La producción también pasó por las manos del productor Freddie Fields (Tiempos de gloria), quien le ofreció a su amigo Ryan O'Neal el papel principal, pero el actor lo rechazó. Según reconocería O'Neal, lo hizo porque en aquel momento tenía una relación obsesiva con Farrah Fawcett y no quería separarse de ella.
Tiempo después de estar involucrado en el proyecto, Kotcheff conoció a Andrew G. Vajna y el productor le preguntó si tenía algún proyecto que quisiera realizar, ya que Vajna y su socio Mario Kassar querían embarcarse con su pequeña productora Carolco en proyectos de mayor envergadura en Hollywood. Kotcheff lo tuvo claro y le habló a Vajna de Acorralado. A los productores les encantó el guión y se pasaron un año tratando de comprar a la Warner los derechos de la novela, algo que consiguieron a cambio de 385.000 dólares. Además pagaron otros 150.000 dólares a Cinema Group por el guión de Sackheim y Kozoll.
Vajna y Kassar consiguieron el prepuesto para la película mediante la venta anticipada a distribuidores extranjeros, una práctica habitual en la compañía. Así juntaron los 11 millones de su presupuesto, que terminaron ascendiendo a 15. Kassar tuvo que hipotecar su casa para poder financiar la película.
Para Kotcheff sólo Sylvester Stallone podía interpretar a Rambo y razón no le faltaba, el actor había nacido para dar vida al boina verde. El director le envió el guión a su agente un día y a la mañana siguiente recibió una llamada del actor (quien en aquel momento estaba rodando Halcones de la noche (1981)) diciéndole que quería participar en la película, y sólo puso una condición, poder reescribir el guión, algo a lo que el director estuvo de acuerdo. Stallone cobró un sueldo de 3,5 millones de dólares. Kassar y Vajna le pagaron 2 millones y el resto vino de las ventas a la televisión.
Stallone llegó a realizar siete revisiones del guión hasta dar con el definitivo. Los cambios que el actor aportó al guión fueron, por una parte hacer más humano a Rambo (eliminó toda la parte en la que conseguía un arma y mataba a los miembros de la Guardia Nacional), redujo sus diálogos al mínimo (inicialmente ideó que Rambo nunca hablase en toda la película, pero al resultar un tanto forzado, decidieron reducir sus frases todo lo posible) y cambió el final previsto en el que Rambo moría por otro en el que termina con vida (el final con la muerte de Rambo se llegó a rodar). Se habían escrito 26 guiones durante 10 años hasta que Stallone escribió el guión final, todo un récord.
Aún así se hicieron más cambios en el guión. Kotcheff le pidió a Larry Gross (con quien había colaborado en Capturado) y a David Giler (quien había escrito el guión de su película Roba bien sin mirar a quién), que realizasen labores de reescritura en el guión durante la producción. Giler redujo el monólogo final escrito por Stallone de varias paginas de guión a una sola.
Ted Kotcheff escogió a su amigo Brian Dennehy, quien había servido en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, para dar vida a Teasle.
Inicialmente Kirk Douglas fue contratado para el papel de Trautman, pero como veremos en unos párrafos, terminó siendo sustituido por Richard Crenna.
El resto del reparto se compuso con los nombres de Bill McKinney (Kern), Jack Starrett (Galt), Michael Talbott (Balford), Chris Mulkey (Ward), John McLiam (Orval), Alf Humphreys (Lester) y David Caruso (Mitch).

UNA GUERRA DE RODAJE
El rodaje tuvo lugar en la Columbia Británica (Canadá), principalmente en la ciudad de Hope, que ironías del destino dio vida a la ficticia ciudad de Hope en Washington. Además se utilizaron otras localizaciones de la Columbia Británica como el Golden Ears Provincial Park, North Vancouver, Pitt Lake, Pitt Meadows y Port Coquitlam. La fotografía principal comenzó en octubre de 1981 y se prolongó hasta diciembre del mismo año.
Pronto comenzaron los problemas, y serían muchos a lo largo de la filmación. Kirk Douglas llegó al set la tercera semana de rodaje y comenzó a tener problemas con sus frases. Kotcheff y Stallone se pasaban las noches reescribiendo sus diálogos. Una de las ideas de Douglas era que Trautman matase a Rambo. Después de una semana con esa actitud, el director le dio un ultimátum al actor, o rodaban el guión original o tendría que irse, y como suele decirse el resto es historia, Douglas abandonó la producción a tres días de rodar sus escenas. Como reemplazó le ofrecieron el papel a Rock Hudson, pero el actor se estaba recuperando de una operación de corazón y no pudo aceptarlo. Al director de casting se le ocurrió que Richard Crenna podría ser un buen sustituto y la noche antes de rodar llegó al set y dio vida al personaje más popular de su carrera.
Las duras condiciones climatológicas de Canadá no le pusieron las cosas nada fáciles al equipo, siendo el frío y la lluvia dos contantes del mismo. La niebla interrumpía constantemente el rodaje y la luz del día se esfumaba a las dos y media de la tarde. Visto el panorama, el director de fotografía Andrew Laszlo (The Warriors) decidió aprovechar lo que tenía y utilizó luz natural para fotografiar la película.
Stallone no estaba preparado para las bajas temperaturas que tuvo que soportar y se improvisó el famoso poncho que porta Rambo en la película. "Milagrosamente, en el medio del bosque me encontré este camión oxidado que debía llevar allí más de 30 años," recordaba el actor. "Y debajo estaba este pedazo de lona podrida y seca. Cogí mi cuchillo y corté un agujero en la parte superior y lo convertí en un poncho que realmente me salvó del frío penetrante y la lluvia helada."
Rodar en los bosques complicó todavía más el rodaje, como recordaba Kotcheff, "el suelo del bosque tenía unos 90 centímetros de profundidad con árboles y ramas caídas, por lo que al caminar te hundías. Y las orillas del río podían derrumbarse. Todos tuvimos que atarnos con cuerdas a los árboles, en caso de que cediera." Eso no evitó que miembros del equipo sufrieran fracturas de tobillo y se rompieran algunos dedos.
Los accidentes fueron algo normal durante el rodaje. Filmado la escena en la que Rambo huye de la comisaría al principio de la película, Stallone le rompió la nariz a Alf Humphreys (Lester) al darle un codazo en la cara (de hecho, el actor se pasa el resto de la película con una tirita en la nariz). Y el momento en el que lavan con una manguera a Rambo, la fuerza del agua era tan fuerte que arrancaba las falsas cicatrices del cuerpo de Stallone, y el equipo de maquillaje necesitaba dos horas para volver a aplicarlas.
La persecución en moto estuvo llena de problemas. El más grave fue el accidente que sufrió el especialista Bernie E. Dobbins al rodar el momento en que el coche de policía salta por encima de unas vías del tren, para ello se utilizó una rampa para dar el salto, pero el especialista lo hizo a demasiada velocidad e impactó con fuerza en el suelo, lo que provocó que se fracturara la espalda (la escena volvió a rodarse con otro coche y especialista, con un salto y aterrizaje más pequeño y creíble). Otro accidente sucedió cuando uno de los coches de policía se salió de la carretera y rodó por un terraplén, quedando boca abajo. Kotcheff decidió mantener ese momento en la película y no sólo eso, improvisó y le pidió a Dennehy que se metiera en el coche y siguió rodando. Y el propio Stallone casi no lo cuenta, cuando montado en la moto por poco choca contra un camión que accidentalmente se saltó una barricada.
La escena más peligrosa de rodar fue el memorable momento en que Rambo desciende por un barranco y salta cayendo sobre un árbol. El salto del barranco fue realizado por el especialista Buddy Joe Hooker, pero la caída final quiso hacerla el propio Stallone. Kotcheff le pidió que no lo hiciera, pero ante la insistencia del actor le permitió rodarla. "Saltó de una rama y cayó 2 metros para aterrizar sobre una rama de pino muy gruesa que no cedió nada en absoluto," recordaba Kotcheff. "Soltó ese increíble grito de dolor. Su cara estaba justo en la cámara, ¡es un gran plano! y se deslizó de la rama y cayó al suelo. Se había roto cuatro costillas. Pero siguió rodando y nunca se quejó."
Igual suerte corrió Dennehy al rodar personalmente la caída desde el techo de la comisaría de policía, un doble hizo la primera parte de la caída y el impacto contra el suelo el propio actor. Esa caída desde dos metros y medio hizo que el actor se rompiera una costilla.
Si romperse unas costillas no fuera suficiente, Stallone sufrió más accidentes durante el rodaje. Al filmar el momento en el que Rambo entra por primera vez en la mina mientras le disparan, el actor apoyó su mano sobre un trozo de madera, sin darse cuenta que lo estaba haciendo justo encima de una bala de fogueo que se disparó casi al instante, hiriendo su mano. El actor por un momento creyó haber perdido un dedo. Y al rodar la escena de las cuevas (las cuales eran auténticas), el agua donde se sumergía Stallone estaba tan helada, que las ratas utilizadas en la escena se asustaron hasta tal punto que clavaron sus garras en el actor, y cuando se las quitó de encima le arrancaron la carne.
Y para colmo de males, en medio del rodaje fueron robadas las armas de fuego que habían sido importadas de la Columbia Británica para usarse en la película.
El final de película siempre fue un problema, Kotcheff y Stallone llegaron a escribir dieciséis finales distintos. En uno de ellos Rambo se acercaba a la ventana de la comisaria y disparaba al aire para que lo matasen, y así terminaba acribillado por la Guardia Nacional y la policía. En el final original de la película, Rambo se quitaba la vida, pero una vez filmado Stallone tuvo una idea. "Nosotros lo filmamos," recordaba Kotcheff. "Fue increíblemente conmovedor, después de todo lo que habíamos pasado. Sylvester se levantó y dijo, 'Ted, ¿puedo hablar contigo un segundo?' Él dijo, 'Sabes Ted, hemos hecho pasar a este personaje por demasiadas cosas. La policía abusa de él. Es perseguido sin descanso. Envían perros tras él. Salta de acantilados. Corre a través de agua helada. Le disparan en el brazo y tiene que coserse a si mismo. Todo esto, ¿y ahora vamos a matarle?'" A Kotcheff le gustó la propuesta de un final feliz, pero no a los productores, dados los problemas de calendario que arrastraba la película. Desoyéndoles el director filmó su final alternativo con Rambo saliendo de la comisaría con vida. En aquel momento aún no tenían distribuidor para Estados Unidos y la llevaron a la Orion para conseguir un acuerdo de distribución, y mantuvieron el final original, cuando Mike Medavoy la vio, dijo que la película le gustaba pero no el final, Vajna ardió de rabia. Se hizo un pase de prueba con público y la reacción fue la misma, a nadie la gustaba el final con la muerte de Rambo. Así que todos se dieron cuenta que final original no funcionaba y la película se estrenó con el segundo final rodado.
Pero antes de llegar a ese punto la película pasó por una compleja post-producción. El primer montaje de la película duró cerca de tres horas y media. A Stallone la pereció tal desastre que intentó comprar la película para destruirla, temiendo que pudiera acabar con su carrera. Posteriormente se redujo su duración a 93 minutos tras una intensa labor de remontaje. Según Stallone, la parte en que los policías persiguen a Rambo por el bosque duraba originalmente entre 45 y 50 minutos, y terminó durando unos 10 minutos aproximadamente sin perder su esencia.
Para vender la película se mostró un montaje de tan solo 40 minutos a los compradores y la reacción fue tan espectacular ante ella, que los derechos de distribución internacional se vendieron en tan solo cinco minutos.
Acorralado llegó a las salas de cine de Estados Unidos el 22 de octubre de 1982 y fue un éxito rotundo. En territorio norteamericano amasó 47.212.904 de dólares y la recaudación a nivel mundial ascendió a 125.212.904 de dólares. Era el nacimiento de un icono.

ESCENAS ELIMINADAS
Entre todo el metraje que se sabe que se cortó de la película, sólo dos escenas se incluyen en las ediciones de DVD y Blu-ray:
1. Mientras Rambo está en la cueva hay un flashback en el que él y sus compañeros están en un bar de Vietnam pasando el rato con unas chicas. El protagonista se va a una habitación con una y se acuesta con ella. Rambo rompe a llorar en la cueva.
2. Final alternativo. Rambo le dice a Trautman que le mate y pare ello le entrega su pistola. Trautman la aparta, pero Rambo tira de ella provocando que se dispare y termina resultando muerto.
Existen otras escenas cortadas de la película que no han sido incluidas en las versiones de vídeo doméstico, pero sí en algunas ediciones para televisión. Son las siguientes:
1. Tras la muerte de Galt, Rambo revisa la munición del arma de éste.
2. La confrontación entre Teasle y Mitch después de la muerte de Galt es más larga y se ven las reacciones del resto de hombres del sheriff.
3. Un helicóptero lleva el cuerpo de Galt hasta la base de operaciones y Teasle observa como la mujer de éste rompe a llorar mientras Lester trata de consolarla. Teasle le pide disculpas a la mujer de uno de sus hombres heridos.
4. La conversación entre Teasle y Kern sobre el arresto de Rambo es más larga.
5. La conversación posterior entre Trautman y Teasle con Kern presente es un poco más larga y el coronel suelta con respecto a Rambo, "¡Ese chico es un ataque al corazón!"
6. Existe una conversación adicional entre Trautman, Teasle y Kern sobre atrapar a Rambo.
7. La secuencia de Rambo caminando por los túneles de la mina con una antorcha en la mano es más larga, así como su encuentro con las ratas.
8. El encuentro entre Teasle y Trautman en el bar es más largo y el segundo se ofrece a llevar al coronel al aeropuerto, pero éste se niega.
9. Teasle y Trautman aterrizan en el lugar en el que Rambo supuestamente es asesinado.
10. Teasle es felicitado por matar a Rambo.

VALORACIÓN
Poco tiene que ver Acorralado con el resto de la saga de Rambo, sobre todo con la más popular y belicista Rambo: Acorralado, parte II (1985), de la que políticamente está a años luz. Si en aquella se hacía un descarado uso del espíritu patriótico y derechista, aquí tenemos una película anti-bélica, que no deja quedar bien ni al gobierno americano, ni a los americanos. Por eso la película se sitúa fácilmente como la mejor entrega de la saga.
Y es que Acorralado es una excelente película de acción, una de las mejores de la década de los ochenta, llena de grandes apuntes y momentos para el recuerdo.
Lo más brillante de la película es llevar la guerra de Vietnam a Estados Unidos, y es que ese bosque donde tiene lugar la historia se convierte en un Vietnam improvisado. Puede que Rambo no encaje en el pueblo, pero en el bosque está en su medio natural, lo contrario que sus perseguidores, que allí son peces fuera del agua. Es genial ver como el boina verde consigue él solo deshacerse de Teasle y sus hombres con suma facilidad, haciendo que por un breve plazo de tiempo, sepan lo que es estar metidos en una guerra, una que no pueden ganar (como dice Trautman). Lo increíble de la película, es que incluso cuando Rambo destruye el pueblo (el corazón de América), consigue que nos pongamos de su parte.
Teasle es un personaje de lo más internaste. El sheriff subestima a Rambo nada más verlo, considera que es un vagabundo y trata de echarlo del pueblo, entendemos que no hay verdadera maldad en sus actos, sólo trata de mantener limpio y en orden su pueblo, pero lo hace como si el fin justificara los medios, y la situación se le va totalmente de las manos.
Ya desde la primera escena de la película, Acorralado se posiciona muy clara en su opinión sobre la guerra de Vietnam. Descubrimos en boca de la mujer del amigo de Rambo, que su marido murió de cáncer por causa del agente naranja que se utilizaba en la guerra. Vemos a través de pequeños flashbacks los horrores por los que pasó el boina verde. Y en el monólogo final de Rambo está condensada y resumida toda la esencia del discurso de la película.
Podríamos pensar que la película es una apología de la venganza, pero realmente Rambo nunca mata a nadie, son los policías (su país) quien lo desprecia y trata de matarlo. Un duro golpe para alguien que en el pasado dio su vida por su país y ahora es un apestado en él.
Acorralado es una película tremendamente física, se puede palpar el frío en cada fotograma y se sienten los golpes que reciben todos los actores como reales. Su concepción de la acción no es el de una non-stop action como Rambo: Acorralado, parte II, aquí las escenas de acción ayudan a llevar la historia adelante y a definir los personajes, como bien demuestra la escena del barranco.
El clímax de la película es en si un anticlímax con Rambo soltando su popular monólogo y desmoronándose, y es sinceramente la mejor escena de la película. Me encanta que el mejor momento de una película de acción no sea una escena de acción. Es lo que hace tan grande a Acorralado.
A Stallone el papel de Rambo le sienta como anillo al dedo. Actor y personaje han quedado unidos para siempre. Acorralado es una de las mejores películas de su carrera, y la que lo asentó definitivamente como una gran estrella. El actor consigue que simpaticemos con él y nos preocupemos por su devenir, casi de inmediato. Aunque en las secuelas es una máquina de matar sin más, aquí Rambo es un personaje complejo, un ser herido que sufre estrés post-traumático (las verdaderas cicatrices que la guerra de Vietnam dejó en él). Vive en un país por el que ha dado la vida y que ahora lo desprecia, donde no le dan trabajo ni de lavacoches, cuando antes manejaba equipos que costaban millones. Es un hombre perdido en un mundo que no le acepta, y Teasle es el reflejo de ello.
Dennehy demostró una vez más ser uno de los mejores secundarios del cine norteamericano de los ochenta. Nunca nos posicionamos del lado de su personaje, pero lo entendemos, y su enfrentamiento con el boina verde es legendario.
El personaje de Trautman siempre me ha parecido forzado, parece sólo estar en la historia para soltar frases lapidarias y pasearse con pose altiva durante toda la película. Es la representación del gobierno, un ser frío que entrenó a un joven a quien convirtió en una máquina de matar y ahora esa máquina se ha salido de control. Sólo al final de la película parece un ser humano, cuando ve a Rambo llorando, se emociona y lo consuela, tal vez arrepentido por el monstruo que ha creado. Se ve que hay una relación de amistad y respeto entre ambos (Trautman sospecha que Rambo sigue vivo tras la explosión en la mina, pero no dice nada esperando que su hombre huya), pero su amistad sólo sería realmente explotada en las dos secuelas siguientes.
Kotcheff rueda con muy buen pulso toda la película, desde las escenas de acción, a aquellas más íntimas (siempre apoyado en la gran labor de fotografía de Laszlo). En la escena del barranco mantiene muy bien la tensión y tiene un plano fantástico, ese en el que vemos a Rambo oculto tras un árbol, mientras le disparan desde el helicóptero, con la cámara moviéndose de un lado a otro mostrando siempre la acción sin cortes. El canadiense siempre ha sido un director infravalorado y eso que tiene en su haber varios títulos de lo más interesantes como Despertar en el infierno (1971) o Más allá del valor (1983), siendo Acorralado su título más exitoso y recordado.
Acorralado es algo más que una película de acción sin freno, nos habla de las consecuencias de la guerra en los soldados, y de las cicatrices que dejó una guerra tan impopular e innecesaria como la de Vietnam en los hombres que allí lucharon, y como marcó al país para siempre. Ese mensaje se perdería en las siguientes entregas de la saga, pero siempre nos quedará un clásico del cine de acción tan redondo y contundente como éste. Larga vida a Rambo.

CURIOSIDADES
El body count de la película es sólo de 1 muerto (Galt cuando cae del helicóptero).
Brian Dennehy fue la única opción de Ted Kotcheff para dar vida a Teasle.
Es la película preferida de Sylvester Stallone de toda la saga de Rambo.
A Ted Kotcheff le ofrecieron rodar la segunda parte, pero lo rechazó.
David Morrell sacó el nombre de Rambo de una variedad de manzana popular en Pennsylvania.
El nombre de los miembros del equipo de Rambo en Vietnam corresponden a nombres del equipo técnico de la película.
El famoso cuchillo de Rambo no aparece en la novela.
Stallone subastó el poncho que lleva en la película por 60.000 dólares.
Según David Morrell, el nombre de Samuel Trautman viene del Tío Sam, quien creo al soldado Rambo.
Stallone escogió personalmente al fabricante de cuchillos Jimmy Lile para que diseñase y fabricase el famoso cuchillo de Rambo. Se crearon para la película seis cuchillos.
Varios fragmentos de sonido de la película fueron utilizados en la versión arcade del videojuego Golden Axe (1989).
Exceptuando al líder de la Guardia Nacional, Clinton Morgen (Patrick Stack), el resto de sus miembros son llamados como los actores que los interpretan.
La historia que cuenta Rambo al final de la película a Trautman, sobre como su amigo Baker muere en Vietnam por una bomba oculta en una caja de zapatos y todo lo relacionado con el Chevrolet descapotable del 58, es real, un veterano de la Guerra de Vietnam se la contó a Stallone.
Durante el rodaje de la película una chica se acercó a Stallone en un bar de la ciudad haciéndose pasar por una fan para tratar de conseguir una ronda de bebidas gratis. Stallone utilizó esa vivencia para una escena de Rocky Balboa (2006).
Hay bastantes cambios entre la película y la novela de David Morrell. En la película, Rambo y Trautman son amigos, pero en el novela Rambo apenas se acuerda de él. En la novela, Teasle es un veterano de la guerra de Corea, menos popular que la de Vietnam y de ahí viene su resentimiento hacia Rambo. En la novela, Rambo mata a varias personas, mientras que en la película no mata a nadie. En la novela, Rambo mata a Galt rajándole el estómago con una navaja de afeitar y en la película muere accidentalmente al caerse del helicóptero. La subtrama de Teasle tratando de ponerse en contacto con su esposa ausente existe en la novela, pero no en la película. En la novela, tanto Rambo como Teasle mueren, el primero por obra de Trautman y el segundo lo hace por causa de las heridas que le inflige Rambo. El personaje del sheriff tiene un mayor protagonismo en la novela.
El popular póster de la película es obra de Drew Struzan.

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