Monday, July 01, 2019

El maquinista

"Si estuvieras más delgado ya no existirías."

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

Trevor Reznik lleva un año padeciendo insomnio y experimenta una extrema delgadez, en ese momento comienza a dudar de su propia cordura.

INSOMNIO
El guionista Scott Kosar escribió el libreto que daría pie a El maquinista (The Machinist, 2004) en el año 2000, mientras estudiaba en un programa de escritura de guiones en UCLA, y tomó como referencia las novelas de Dostoevsky que estaba leyendo. "No lo concebí como tarjeta de presentación para conseguir un representante," declaraba el guionista. "Tampoco como una película de éxito veraniego. Fue algo más parecido a una confesión."
"La idea se me ocurrió una noche en que regresaba a casa desde la parada del autobús," recordaba Kosar. "En mi barrio hay una zona que siempre me ha parecido poéticamente desolada, un parque industrial atravesado por vías de tren. Al pasar por una de las factorías que hay allí, me detuve y eché una ojeada al interior. Recuerdo haber visto varios operarios anónimos trabajando en sus máquinas como si fueran meras extensiones de éstas. Me pregunté qué tipo de historias personales se cocían debajo de aquellos cascos protectores y monos grasientos. ¿Tienen los operarios crisis existenciales?" Esa idea sumada a las novelas de Dostoevsky darían forma a su excelente guión.
El libreto le llegó a Brad Anderson a través de su agente y en seguida le encantó. El director buscaba dirigir un guión que no hubiera escrito, ya que hasta aquel momento todas sus películas habían sido escritas o co-escritas por él mismo. Según el director, Kosar, "tenía esa manera de crear una especie de estado de ánimo y una atmósfera que era lo que yo buscaba hacer. Quería hacer una película que fuera en gran parte una obra de un personaje, pero que realmente se guiara por su atmósfera y por su tono. Así que me involucré en el proyecto desde el principio."
Anderson y Kosar llevaron el proyecto a diferentes estudios durante cerca de dos años y medio buscando financiación, pero la respuesta siempre fue la misma, que la película era demasiado oscura y ambigua.
Cuando empezaron a buscar actores para el papel de Trevor Reznik, se dio la causalidad que Christian Bale acababa de leer el guión y quería hacerlo. El actor estaba atravesando en aquel momento una depresión y después de leer el guión, "soñaba con el personaje y no podía parar de pensar en ello. Me sentí como si esto fuera a salvarme el culo, y sacarme del estado de depresión en el que estaba metido." Según reconocía el actor le llamó la atención la complejidad del guión. "Me atrajo el hecho de que tuviera que leerme el guión tres y cuatro veces para hacerme mi propia idea de cuál era el significado profundo de la historia," afirmaba Bale. "O por lo menos, el que yo quería darle." Tras hablar con Anderson el papel fue suyo. El actor aceptó participar en la película a cambio de sólo 250.000 dólares.
La entrada de Bale no facilitó la realización de la película, la cual seguía sin financiación. Pero la ayuda llegó de España a través de la productora Filmax, donde había gustado la anterior película de Anderson, Session 9 (2001). Antonia Nava, futura productora ejecutiva de la película, recibió el guión a través de un amigo que sabía de su deseo de trabajar con Anderson. Tras leerlo, Anderson recibió una propuesta de Filmax de financiarle su película a cambio de rodarla en España, algo que de entrada dificultaba la viabilidad del proyecto porque el guión de Kosar se situaba en San Pedro (Los Angeles).
Anderson viajó a España para hacer una exploración preliminar para ver si era posible rodar la película allí, y cuando se dio cuenta que podría hacerlo, dijo sí a Filmax.
El cambio de emplazamiento para el rodaje hizo que el guión tuviera que ser reescrito para tener lugar en un lugar indefinido de California. Además el bajo presupuesto con el que contó la película (5 millones de dólares) hizo que el guión tuviera que adaptarse a él, ya que estaba escrito para ser una película de mayor presupuesto.
Pronto se fue dando forma al reparto. Jennifer Jason Leigh fue una de las primeras actrices en las que pensó Anderson para el papel de Stevie. La actriz aceptó el papel aunque su manager le recomendó que no interpretase de nuevo a una prostituta, cosa que había hecho en el pasado varias veces, pero según la actriz, "pensé que Stevie era una clase diferente de prostituta."
El canadiense Michel Ironside consiguió interpretar a Miller gracias a que era amigo de Kosar, quien lo recomendó para el papel.
La española Aitana Sánchez-Gijón fue contratada para el papel de Marie. Según la actriz lo que le atrajo de su papel fue que su personaje representaba, "el contrapunto onírico a la desesperación del protagonista. Ella es una figura placentera, acogedora y comprensiva."
Y John Sharian se hizo con el papel del misterioso Ivan tras llamar la atención de Anderson en una audición, aunque también, como reconocía el director, influyó que, "había algo realmente perverso en el hecho de que se parece a un joven Marlon Brando en Apocalypse Now."
El resto del reparto lo formaron Lawrence Gilliard Jr. (Jackson), Reg E. Cathey (Jones), Anna Massey (Mrs. Shrike), Matthew Romero Moore (Nicholas) y Craig Stevenson (Tucker).

RODAJE
La película inició su rodaje el 26 de mayo de 2003 y se prolongó hasta el 22 de julio del mismo año. Tuvo lugar en diferentes localizaciones de la ciudad de Barcelona, así como en sus proximidades, como en San Adrián de Besós, el Parque de Atracciones Tibidabo, el Hospital del Torax de Tarrasa (utilizado para escenas de interiores) o el Aeropuerto del Prat. El maquinista es una película con sangre española, ya que parte del compromiso de rodar la película en España incluía que tenían que utilizar a un número determinado de actores y miembros del equipo del país. Esto provocó que algunos actores tuvieron que ser doblados dado su acento marcadamente español.
El rodaje tuvo lugar en el inicio del verano y se llegaron a alcanzar temperaturas de hasta 40º, que no hicieron nada fácil la filmación. Quien mejor lo llevó fue Bale, cuya delgadez le ayudó a soportar mejor las altas temperaturas.
Recrear California en Barcelona no fue tarea fácil y tuvieron que llenar las localizaciones de objetos típicos de Estados Unidos, desde señales de tráfico, teléfonos públicos, matrículas, cigarrillos, y bebidas alcohólicas. Pero lo más difícil fue encontrar coches americanos en España. La mayoría los consiguieron de una base militar americana, ya que era costumbre importar coches de Estados Unidos para usarlos allí. El más complicado de conseguir fue el Firebird que conduce Ivan, el cual fue cedido a la película por un coleccionista privado (era uno de los dos únicos Firebirds que pudieron encontrar en España), quien para su arrepentimiento, el coche terminó sufriendo algunos desperfectos.
Lo más recordado de la película es la asombrosa transformación física de Bale, quien para meterse en la piel de Reznik (descrito en el guión como un esqueleto viviente), llegó a perder cerca de 28 kilos para quedarse en unos escasos 54 kilos de peso. El papel no exigía una reducción de peso tan extrema, de hecho, Anderson nunca lo alentó a hacerlo, pero según reconocía el actor, "cuando acabé de leer el guión comprendí que si no lo hacía, el personaje no tenía ningún sentido para mí." En el guión estaba indicado ese peso, pero Kosar había escrito el papel para alguien de estatura más baja que Bale (el guionista se tomó a si mismo como referencia), pero el actor lo afrontó como un desafío para ver si podía conseguirlo. Además Bale utilizó como referente una foto del cantante Hank Williams demacrado, en cuya imagen se basó para componer, según el actor, "lo que Trevor debería ser." Su "dieta" se basó básicamente en café, una manzana y una lata de atún al día, además de algún suplemento de vitaminas y minerales. No consultó a ningún médico, pero tuvo siempre a su lado a un dietista que le aconsejaba que tenía que hacer. Bale necesitó de cuatro meses para perder todo el peso. Su voz cambió, y al igual que su personaje, comenzó a padecer de insomnio. "Todo ello contribuyó a que pudiera profundizar mejor en mi papel," declara el actor. "Porque no tenía más remedio que estar 24 horas en su piel. Cuando llegaba a casa y me miraba en el espejo, era a él a quien veía."
Después de rodar la escena en la que Reznik se burla delante de Stevie de su delgadez, Bale empezó a ganar peso. El actor recuperó su masa muscular a tiempo para el rodaje de Batman begins (2005).
Anderson no tuvo un rodaje tan placentero como cabría esperar, ya que pasó la mayor parte del mismo con muletas debido a que se había torcido un tobillo y se lastimó un tendón. Después de terminar con las muletas, el director se dañó la espalda llegando a rodar la película desde una camilla.
Rodaron en las auténticas alcantarillas de Barcelona la escena en la que Trevor escapa de la policía. Bale demostró una vez más su entrega a la película, al negarse a utilizar un calzado especial, así que rodó la escena caminando por aguas con desperdicios reales con un calzado corriente y sin protección.
"El look de la película se inspiró en la austeridad expresionista de los primeros films de terror," afirmaba Anderson. "Como El gabinete del Dr. Caligari, Nosferatu y Vampyr, así como en las sombrías y sugerentes películas producidas por Val Lewton en los años cuarenta, como Yo anduve con un zombie y La 7ª víctima." De esa forma el director de fotografía de la película, Xavi Giménez (Darkness), trabajó con una paleta de colores muy poco iluminada, que le sentó como anillo al dedo al tono oscuro buscado para la película. Ese estilo visual tan peculiar se terminó consiguiendo al filmar primero la película en 35mm para después pasarla a HD y hacer una corrección digital del color. De esa forma pudieron extraer el color y darle a la película un aspecto metálico. La idea era conseguir, "que la película fuera la combinación de colores del metal de una máquina, ese tipo de brillo púrpura-gris-azulado," explicaba Anderson. Así la fotografía se acercaba a como ve el mundo alguien quien padece insomnio, ya que esas personas pierden la capacidad de ver colores brillantes. Lo que es un acierto genial por parte de los responsables de la película.
Roque Baños (No respires) fue recomendado a Anderson por la gente de Filmax, para componer la banda sonora, y nada más conocerse ambos congeniaron. Inicialmente Anderson tenía previsto utilizar una partitura similar a la de Session 9, "casi sería un collage de sonido," según afirmaba el director. Pero tras ver Ultimátum a la Tierra (1951) en televisión, la banda sonora de Bernard Herrmann con su ya clásico uso del theremín, hizo que Anderson quisiera utilizar ese instrumento en la partitura de su película. "Pensé que la música necesitaba tener una especie de locura, una cualidad paranoica, y el theremín definitivamente captura eso," explicaba Anderson. Baños guiado por el director compuso una banda sonora con influencias de Herrmann.
La película tuvo un estreno limitado en Estados Unidos el 22 de octubre de 2004, después de haber pasado por varios festivales como los de Sundance, Berlin o Toronto. Tuvo una tibia acogida en la taquilla recaudando en territorio norteamericano tan solo 1.082.715 de dólares. Siendo su recaudación a nivel mundial de 8.203.235 de dólares. En España congregó a 156.268 espectadores y recaudó 793.984€.
Tubo una mejor acogida crítica, recibiendo alabanzas de forma unánime. Increíblemente la interpretación de Bale fue ignorada por los Oscar, aunque la película pronto se convirtió en un film de culto gracias al boca a boca propiciado por méritos propios, e impulsado por el gran trabajo del actor.

VALORACIÓN
El maquinista nos habla de un hombre consumido por la culpa y como su cuerpo es el reflejo de ello. Su extrema delgadez le provoca el insomnio, y el no dormir le provoca a su vez alucinaciones, llegando a un punto que no sabe diferenciar lo que es realidad y que es fantasía.
La película se mueve en un mundo onírico que va tendiendo hacia la pesadilla. ¿Nunca habéis tenido un sueño en el que habéis hecho algo horrible y cuando os despertáis por un momento dudáis de si ha sucedido realmente o no? La película pone en imágenes esa angustiosa idea.
El giro final es todo un shock cuando descubrimos, no sólo que Trevor atropelló al hijo de Marie y se dio a la fuga, si no que es él mismo, o mejor dicho su conciencia, quien estuvo siempre haciéndole la puñeta. Hay algo latente en su subconsciente, una verdad que quiere salir a la superficie y que simplemente busca la forma de hacerlo.
La primera frase de la película es la pregunta a Trevor, "¿Quien eres?" Él no lo sabe. ¿Es un muerto en vida? ¿La víctima de una conspiración? ¿Una buena persona? La película es un viaje de autodescubrimiento. Trevor trata de averiguar quien le está haciendo la vida imposible para terminar descubriendo que esa persona es él mismo.
Toda la película ocurre en la cabeza de Trevor y vemos la historia según su punto de vista. Todas las piezas del rompecabezas encajan perfectamente y todas las pistas están siempre ahí. Ya en la atracción de la "Ruta 666", Trevor atropella a un niño de cartón. Además el protagonista siempre se deja post-its a si mismo con recordatorios, y el misterioso juego del ahorcado no deja de ser uno más. Ivan se aparece por primera vez ante Trevor cuando éste se queda dormido en su furgoneta y no descubrimos que le falta una mano hasta después de que Miller pierda la suya, lo que nos demuestra que Ivan es la representación de la conciencia de Trevor, un reflejo deformado de si mismo, que trata que la verdad salga a la luz.
Hay detalles que denotan la presencia en la sombra de la conciencia del personaje. Así se explicaría que es Trevor quien activa la máquina en la que tiene metido el brazo, ya que se siente culpable por haberle hecho perder el suyo a Miller y su conciencia quiere hacer que él también pierda uno.
Hay otros detalles que me gustan, como la sugerencia de que Trevor seguramente extrajo los nombres de Marie y su hijo Nicholas, de la novela de "El idiota" (libro que lee en un momento de la película), donde hay dos personajes con esos nombres. Los relojes eternamente parados a la 1:30 (la hora de su crimen). O que durante toda la película vayan apareciendo sutilmente objetos de Trevor en diferentes lugares presagiando el final (como el tocadiscos, el muñeco rojo y el bol de cristal en el piso de Marie, o el coche de juguete rojo visto en una foto de Trevor que está en el pasillo donde vive Stevie).
Trevor se niega a ser feliz por los remordimientos que guarda en su interior, Stevie puede ser su salvación, ella quiere estar con él, pero él se sabotea a si mismo y también la pierde. Sólo encuentra la paz cuando se entrega a la policía y confiesa lo que ha hecho, así por fin consigue dormir y estar en paz consigo mismo.
La interpretación de Bale es increíble, y su entrega al papel es encomiable. El británico nos hace sentir su dolor y angustia de una forma única, y hay que reconocer que el haber perdido todo ese peso hace más auténtica e impactante su interpretación. Es fascinante verlo en pantalla siendo un esqueleto andante. Él hace que la película sea especial y siempre será recordada por su impresionante transformación física.
Con El maquinista Anderson filmó la que es su mejor película y se consolidó como un talento en alza. Después nunca realizaría una película tan brillante, pero aquí dio en el clavo, creando una obra oscura y adulta con múltiples lecturas y matices.
El maquinista es uno de los mejores thrillers psicológicos que se hayan filmado (y una de las mejores películas producidas en España). Juega a deambular entre la realidad y la ficción sin que sepamos hasta su inolvidable final que es real y que no. Oscura, kafkiana y siempre fascinante. Es una película que consigue quitarte el sueño.

CURIOSIDADES
En la escena del metro se puede ver un póster de la película Rottweiler (2004), otra producción de Filmax Group y Julio Fernández.
Para ayudarse a perder el apetito Christian Bale comenzó a fumar durante su dieta extrema.
El personaje de Michael Ironside sufre una amputación, como le sucede en otras películas de su carrera como Desafío total (1990), Starship Troopers (1997) y Guy X (2005).
Hay en la película un par de referencias a Dostoevsky. En un momento de la película Trevor lee "El idiota". Y dentro de la atracción de la "Ruta 666" se ve un cartel que indica "Crimen y castigo", título de otra de las novelas del escritor ruso.
Cuando Bale empezó a recuperar su peso, lo cual hizo demasiado rápido, descubrió que tenía el colesterol de una persona de 90 años.
Fue nominada a los Premios del Cine Europeo y Saturn en la categoría de mejor actor (Christian Bale). En los premios Goya fue nominada en la categoría de mejor música original (Roque Baños). Y en el Festival de Sitges se llevó los premios al mejor actor (Christian Bale) y mejor fotografía (Xavi Giménez).
La matrícula del coche de Ivan es "743CRN", justo el contrario que la de la furgoneta de Trevor "NRC347".
Cuando Trevor introduce el nombre de Miller en el juego del ahorcado, al muñeco le falta el mismo brazo que a Miller.
Dada su delgadez Bale encontró difícil realizar tareas tan simples como correr porque básicamente no tenía músculos en las piernas.
En la escena en la que Trevor lleva a Marie y su hijo conduciendo a casa en su furgoneta, cuando se detienen, se puede ver al fondo a dos hombres sentados. Según Brad Anderson, se trataba de dos drogadictos que estaban inyectándose heroína mientras rodaban la escena.
La 1:30 es importante en la trama de la película, curiosamente aproximadamente a la hora y treinta minutos de película se revela el gran giro de la historia.
Scott Kosar, fan del grupo Nine Inch Nails, tomó el nombre de su líder Trent Reznor para dar nombre a su protagonista Trevor Reznik. Incluso en el guión original había una cita de sus letras en la primera página. Además el guionista quería una banda sonora del grupo para la película, pero Anderson tomó otro camino.

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Saturday, June 01, 2019

Snake eyes

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

Durante un combate de boxeo en un casino de Atlanta asesinan al Secretario de Defensa de los Estados Unidos. Rick Santoro, un policía corrupto, deberá descubrir quien es el responsable y para ello se entrevistará con diferentes implicados, que narrarán lo que han presenciado.

Para una película como Snake eyes, que narra una historia desde varios puntos de vista, ¿qué mejor forma de reseñarla que hacerlo también desde diferentes puntos de vista? De modo que, esta reseña es un poco diferente y cuenta con la participación de Ramón (del blog Cinema Dreamer) y Fernando Siles (del blog Nunca seré Clint Eastwood), quienes también harán su análisis sobre la película. Así que tendréis tres reseñas por el precio de una. Quiero darles las gracias a ambos por ayudarme a escribir este artículo y por el tiempo que le han dedicado, creo que el resultado es fantástico. Hagan sus apuestas, comenzamos.

LA CASA GANA
Tras su colaboración en Misión imposible (1996), el director Brian De Palma y el guionista David Koepp quisieron realizar otra película juntos, la tercera, tras su primer trabajo en Atrapado por su pasado (1993). "David tenía ganas de escribir un guión en que se enfocase un crimen desde varios puntos de vista y como esa idea siempre me había parecido interesante lo tomamos como punto de arranque," declaraba el director. Y así nació Snake eyes (Snake Eyes, 1998).
De Palma añadió a la historia cosas de su cosecha, como las historias que había leído sobre Howard Hughes. "Cuando iba a Las Vegas a negociar sus contratos con los del Ministerio de Defensa, los metía en un torbellino de fiestas y chicas para venderles mejor sus aviones," afirmaba el director. "Y de ahí saqué al malo de la historia, el personaje de Powell, que interpreta John Heard." Y decidió a situar la historia en Atlantic City porque la conocía muy bien y deseaba realizar una película en la ciudad que reflejase el declive que conoció con la introducción del juego. Y es que para el director, un casino, "es la representación del infierno en la tierra."
Koepp y De Palma trabajaron en el guión a distancia, ambos se comunicaban mediante correos electrónicos, estando el director en Nueva York y el guionista en California. De esa forma Koepp fue dando forma al guión.
Ambos vendieron el proyecto a Paramount Pictures. Y llegaron a un acuerdo con la productora, por el cual De Palma se embolsaría 5 millones de dólares por su trabajo como director y productor, y Koepp recibiría 4 millones por escribir el libreto.
Para el papel principal del policía Rick Santoro inicialmente se consideró a Al Pacino, y trabajaron en una versión del guión con el protagonista de Serpico en mente. Tenían la idea que su relación con el personaje de Kevin Dunne fuera de hombre mayor-hombre joven, pero Pacino acababa de salir de Donnie Brasco (1997) y no estaba seguro sobre ello. Los personajes fueron evolucionando y al final se estableció que fueran dos hombres de la misma edad. Finalmente el escogido para el papel fue Nicolas Cage, quien se embolsó 16 millones de dólares por dar vida al policía. El actor se metió de lleno en el personaje y hasta encontró el característico traje y camisa que lleva en la película.
Y para dar vida a Kevin Dunne, se le ofreció el papel a Will Smith. El actor pidió 12 millones de dólares a cambio de participar en la película. Paramount no quería pagar más de 9 millones, por lo que ambas partes no llegaron a un acuerdo. De Palma se planteó darle el papel a Tim Robbins, pero finalmente fue a parar a Gary Sinise, con quien contactaron sólo tres semanas antes de empezar a rodar.
Lisa Spoonauer (Clerks) hizo una audición para el papel de Julia Costello, pero se lo terminó llevando Carla Gugino.
El resto del reparto se compuso por John Heard (como el magnate Gilbert Powell), Stan Shaw (en la piel del boxeador Lincoln Tyler), Kevin Dunn (dando vida al reportero Lou Logan), Luis Guzmán (en el papel del traficante Cyrus) y Jayne Heitmeyer (como la misteriosa Serena).

RODAJE
La fotografía principal tuvo lugar desde el 4 de agosto de 1997 al 2 de noviembre del mismo año, en la ciudad de Montreal (Canadá). En el estadio Old Forum de la ciudad se construyeron los decorados del casino. Y la secuencia final se filmó en Atlantic City.
Como sólo disponían de 2.000 extras, en lugar de los 14.000 que supuestamente hay viendo el combate, se iluminó el set de tal forma que algunas gradas quedaran a oscuras, donde realmente no había nadie, e iban cambiando de sitio a los extras de un lado para otro del set según el emplazamiento de la cámara.
El rodaje de la película trajo de cabeza a la Warner, los retrasos en el inicio de la fotografía principal fueron tales que los ejecutivos de la Warner temieron que Nicolas Cage no estaría disponible a tiempo para el rodaje de "Superman Lives", que el actor iba a protagonizar a las ordenes de Tim Burton. Cage se había comprometido a realizar ambas películas y el conflicto de calendarios hacía peligrar la producción de la Warner. Al final Warner y Paramount llegaron a un acuerdo, el rodaje de la película del personaje de DC Comics se retrasaría hasta el 6 de octubre y en caso de que el rodaje de Snake eyes no hubiera terminado en el plazo estimado, las escenas que faltasen por rodar, se filmarían después de finalizar el rodaje de la película sobre Superman. Basta decir que nada de eso fue necesario y la película se terminó en el tiempo previsto. Y como es sabido, "Superman Lives" nunca llegó a realizarse.
El plato fuerte de la película y por lo que es recordada, es por su espectacular plano secuencia de 12 minutos de duración. "Filmamos las primeras 26 páginas de forma continua," explicaba Cage. "Fuimos de A a Z sin un corte. Normalmente me gusta tomarme mi tiempo con el diálogo y marcar las líneas con pausas. Pero Brian quería un ritmo rápido, como el estilo de las películas de los años 30. Gary y yo tuvimos que decir un montón de frases y llegar a la marca final mientras la cámara nos seguía. Al mismo tiempo estábamos tratando de asegurarnos, en esta única escena, que el público tuviera clara nuestra relación."
Por su parte De Palma justificaba dicho plano porque, "quería mostrar todo el universo en el que estaba el personaje de Nicolas Cage. Quería mostrar su mundo. Quería mostrarlo realmente rápido y quería mostrarlo entero." Realmente la escena la componen cuatro planos diferentes, ya que no se fabricaban cartuchos para cámaras con una duración que permitieran rodarla de una vez, así que se unieron los planos para dar la sensación de un único plano continuo. Falta decir que el resultado de la escena es perfecto y deja con la boca abierta siendo todo un prodigio de puesta en escena.
De Palma hizo gala de ser todo un profesional y terminó la película antes de tiempo y por debajo del presupuesto. "Era el productor, la presupuestamos en 72 millones y la filmamos por 68 millones y 12 días antes de lo previsto," afirmaba el director.
El montaje de la película tuvo problemas con la MPAA, como ya le había sucedido varias veces en el pasado a De Palma. El director tenía firmado por contrato entregar la película con una calificación por edades "PG-13", pero la MPAA le dio una "R". La asociación alegó que le dieron esa calificación porque, "había demasiados puñetazos en el combate. Por la sangre chorreando cuando el secretario recibe el disparo. Y porque a Nicolas Cage le golpean demasiado," según contaba De Palma. No tuvieron tiempo de apelar la calificación, el director hizo algunos cambios en el combate y aún así mantuvieron la calificación "R", con la que se estrenó. Para no ser una película con una gran violencia, sorprende dicha calificación, para De Palma tiene una fácil explicación, "simplemente sentí que tuve un trato especial por parte de la Junta de Calificaciones porque luché contra ellos durante toda mi carrera. En lo que a mí respecta, censuran películas."
La película se estrenó el 7 de agosto de 1998 y tuvo un irregular resultado en la taquilla. En territorio norteamericano recaudó unos correctos 55.591.409 de dólares y la cifra final a nivel mundial fue de 103.891.409 de dólares.

EL FINAL ORIGINAL
Inicialmente Koepp había ideado un desenlace diferente al visto en la película, en el que Kevin Dunne, "no moría, el personaje de Nicolas Cage lo salvaba al final," explicaba Koepp. "Es habitual cambiar cosas. No termina de muy diferente forma, es sólo que ellos querían que el malo recibiese su merecido. Así se hizo."
Entonces el guionista escribió un nuevo final, que llegó a filmarse, en el que hacía acto de presencia una ola gigante provocada por el huracán que asolaba la ciudad y que arrastraba una enorme esfera que se llevaba por delante al personaje de Gary Sinise. La escena estaba llena de espectaculares efectos visuales, los cuales fueron creados por Industrial Light and Magic.
El concepto tras la ola de Koepp y De Palma era, según el director que, "cuando tratas con semejante corrupción, necesitas que Dios aparezca y la haga desparecer. Es lo único que funciona."
Tras un pase de prueba con público, "a nadie le pareció que funcionara," explicaba el director. "Así que se nos ocurrió otra cosa que nunca me pareció que funcionaba tan bien como la idea original." Y así se rodó un nuevo final, el visto en la película, en el que el personaje de Gary Sinise se suicida ante las cámaras. Aún así quedaron varias referencias al huracán a lo largo de toda la película.

VALORACIONES
"Desde el punto de vista de Fernando Siles"
Después de la película más impersonal (y a la vez más exitosa) de su carrera, Misión Imposible, el De Palma de Snake Eyes es más De Palma que nunca, con todo lo bueno y todo lo malo que ello conlleva.
El inicio, con ese plano secuencia de casi 15 minutos, es maravilloso, historia del cine. Luego, lamentablemente, la cinta no consigue mantener del todo el nivel debido a lo algo torpe y engañosa manera de ir desentrañando el misterio a lo Rashomon del guionista David Koepp coronada con un innecesario epílogo (que también tiene otro plano secuencia menos espectacular) que se carga el “más o menos” tiempo real en el que iba transcurriendo la película.
De todos modos De Palma se luce en muchas escenas demostrando toda su maestría con la cámara (ese paseo aéreo por las habitaciones del Casino) y Nicolas Cage, en el momento más cumbre de su carrera (venía de Leaving Las Vegas, Con Air y La Roca) lo da todo y se echa a la espalda una película hecha por y para su lucimiento.
También destacar el buen hacer de Gary Sinise y Carla Gugino (nunca ha estado más guapa que aquí) y la curiosa y recordada banda sonora de Ryuchi Sakamoto. Además dura apenas 90 minutos, algo que cada vez es más difícil de ver en el cine actual y que es algo que agradezco.
En su momento no fue un gran hit pero a día de hoy es uno de los clásicos de final de siglo por méritos propios y porque ha aguantado mejor el paso de tiempo que otras obras coetáneas.

"Desde el punto de vista de Ramón"
Después de encandilar a público y crítica con su melancólico relato sobre un criminal que busca la redención y de arrasar la taquilla con la primera Mission Impossible de Cruise, Brian De Palma volvió a sumergirse en el género del suspense con vena hitchcockiana. En esta ocasión introduce al espectador dentro de un recinto de juego y corrupción donde un crimen desencadena la investigación que tiene a un detective corrupto en medio del huracán. Siguiendo la mejor tradición del género detectivesco se otorgan pistas que acaban adquiriendo sentido a medida que avance el metraje. Lo peor que se puede decir de la cinta, y que es la razón por la que no se le valore cómo se merece, es la resolución del caso. Aunque, según mi opinión, a De Palma le da igual cómo acabe la historia. Su interés es ofrecer otro de sus juegos de prestidigitador visual con el que embobar a los espectadores. Y lo consigue sin discusión.
Snake Eyes es uno de los mejores ejemplos en que la forma gana por KO al fondo. A pesar de que la primera vez que la vi no me gustó que el villano se descubriese a mitad de metraje y de que el final resulte forzado e incluso inverosímil (que precisión tiene Santoro para ir dónde se esconde Julia y que, en ese preciso instante, entre la bola y llegue la policía) creo que la historia sigue las normas del género y tiene una evolución acertada. Temas como la corrupción, el mercantilismo armamentístico, la especulación urbanística, el terrorismo, el hacer de la tragedia un circo mediático o la fragilidad de las apariencias se dan de la mano en este juguete de De Palma que vuelve a hablar sobre la redención.
Hay dos motivos por los que Snake Eyes resulta inolvidable. La primera es la electrizante puesta en escena de un De Palma en estado de gracia que no ofrece un segundo de respiro al espectador.
Cada escena de la película posee algún detalle vital para el desarrollo de la historia y la planificación describe el estado de ánimo y la personalidad de los personajes. Por ejemplo, aún a pesar de no gustarme el que se desvele al villano tan pronto he aprendido a valorar y admirar la manera en que lo define cómo tal el director, con una ligera inclinación en la imagen bañada por una luz roja intensa, enmarcándolo como alguien que ha bajado a los infiernos. Otro instante para el recuerdo es el travelling cenital que describe la distancia que separa al cazador (Dunne) de la presa (Julia) cruzando las diferentes habitaciones del hotel. Me gusta también cómo De Palma busca junto al director de fotografía Stephen H. Burum planos expresionistas con ayuda de las sombras de los personajes cuando están dialogando o en la resolución final, cuando Santoro descubre a Dunne a su espalda.
Encontramos las habituales secuencias en plano subjetivo que el director utiliza, sobre todo, cuando los sospechosos o testigos narran su testimonio de los hechos, sirviendo como elemento de suspense. En consonancia a esto, hay que alabar el uso que se le da a las diferentes pantallas de vigilancia, y cómo estas juegan un papel fundamental tanto para la trama como para el mensaje de la película, dejando claro que nada es lo que parece.
Ahora bien, si hay que mencionar una escena esa es la de apertura. Un plano secuencia de doce minutos de duración que sirve para poner en situación al espectador, ofrecerle pistas y presentar al protagonista. Se parte de una imagen que es una señal de televisión para, a continuación, mostrar otras dos pantallas que muestran diferentes puntos de vista del recinto donde tiene lugar la historia.
En la última entra el protagonista, Rick Santoro, y desde ese instante la cámara lo acompaña inseparablemente hasta llegar al combate estrella de la noche, que el director narra en off con el sonido de los golpes, siempre centrándose en la figura del detective y los personajes que van apareciendo a su lado. Un disparo pone fin a la secuencia dejando claro que toda ella ha servido como presentación del tablero donde se va a jugar una partida en tiempo real (antes que los federales lleguen y se ocupen del caso tienen cerca de 90 minutos, el tiempo de duración del film).
Dicho plano secuencia es de los mejores de la historia del cine y ya deja entrever los intereses de De Palma de querer volver a homenajear al maestro del suspense con una apertura al más puro estilo La Soga (al igual que aquella se pueden adivinar los cortes para crear la magia). Como todo buen relato de investigación, y de nuevo recordando la cinta de Hitchcock o algunas novelas de Agatha Christie, la película tiene una naturaleza teatral al desarrollarse en un único escenario, remarcando la sensación de asfixia y carrera contrarreloj que viven los personajes. La dualidad rubia/morena vuelve a estar presente a través del personaje femenino, lo cual remarca más aún el hecho de que las apariencias engañan. En definitiva, estamos ante un juego depalmiano clásico, donde se dan de la mano sus virtudes y señas de identidad.
El otro motivo por el que la película resulta inolvidable es la interpretación de un Nicolas Cage que por aquel entonces era oro para la taquilla (La Roca, Con Air, Cara a Cara). Cage se asocia a la locura desatada de De Palma creando un personaje que es dinamita. La primera aparición de Santoro dentro de una televisión presentándose ya describe su locura y verborrea, así como su afán de protagonismo. Rick Santoro es un huracán tan devastador como el que está azotando Atlantic City durante el combate. Corrupto, infiel, avaricioso, seguro de sí mismo, el Rey de la ciudad como él mismo llega a definirse. Pero también bueno en su trabajo. La investigación le sirve para abrir los ojos y ser consciente del mundo en que vive. Su idealizada y segura realidad se desvela tan manchada de  sangre como el billete que lleva guardado durante casi todo el metraje. La historia de Snake Eyes es su camino hacia la redención. Y Cage lo borda, pasando de un personaje desatado que parece ir hasta las cejas de cocaína (recordando al Pacino de Scarface) mediante el que dar rienda suelta a todos sus recursos de sobreactuación (flipo siempre que se levanta anunciando ser el rey) a un investigador experimentado que sabe qué teclas tocar y dónde buscar las respuestas que necesita. Es de quitarse el sombrero  cómo el actor mantiene la intensidad durante todo el plano secuencia, convirtiéndose en una extensión de los objetivos de De Palma en el film.
También me gustan y merecen mención Gary Sinise y Carla Gugino. El primero porque  siempre ha sido un infravalorado actor de primera que retoma su rol de personaje con giro ¿inesperado? en la línea de Rescate. Y la segunda porque, además de representar a la perfección la belleza exuberante Depalmiana, se descubrió al gran público dejándolo tan embobado como a Cage cuando se sienta a su lado.
Como he citado al principio, creo que el punto flaco de la cinta es el guión, obra de David Koepp, quien colabora por tercera vez consecutiva con De Palma. No es un mal guión, sino que me molesta la resolución tan forzada y happy, quizás porque no querían volver a narrar una historia de redención con la muerte del protagonista como en Carlito´s Way. Aún así, gracias al epílogo se puede vislumbrar un cierto toque amargo, con un Santoro abandonado a las puertas de ir a la cárcel (aunque Julia dice que lo esperará) y las cenizas del estadio donde tuvo lugar el asesinato y la trama reconstruyéndose, dejando ver que el mal en forma de corrupción siempre renace. Otro detalle que me parece tramposo es el que se nos descubra que Julia apenas puede ver sin gafas, y sin embargo  ha podido esconderse, ir al baño a lavarse, localizar una cazadora de su talla... en resumidas cuentas, sobrevivir bastante bien cuando se ha desencadenado la tragedia.
Aunque la cinta dejó fríos a gran parte de los espectadores y críticos con el tiempo se ha ido revalorizando, dejando para la posteridad su glorioso plano secuencia de apertura. Snake Eyes es otra muestra del gran talento de De Palma en la puesta en escena, quien realiza su propia Rashomon jugando con los testimonios y puntos de vista de los personajes. Y tenemos a Nicolas Cage desatado en sus mejores años. En el juego, los ojos de serpiente hacen que la banca gane, pero en esta ocasión los que salimos ganando somos los espectadores.

"Desde el punto de vista de Rodi"
Snake eyes es uno de los films más infravalorados de Brian De Palma, y es una lástima porque es uno de los más entretenidos y divertidos de su carrera, donde el maestro da toda una lección de dirección.
La película recibió unas pésimas criticas en su estreno, creo que porque la mayoría no aceptó la propuesta que nos presenta el director, quien sólo quiere jugar y que nosotros formemos parte del juego (de hecho, la película termina con unos obreros desmontando el estadio/decorado donde tuvo lugar la historia). Snake eyes no es más que una excusa en manos de De Palma para utilizar todos los recursos visuales y narrativos que tiene en su haber para hacer avanzar la historia y que ésta siempre resulte entretenida (y también para divertirse él mismo). Sólo así se justifica ese increíble, pero innecesario picado, que muestra varias habitaciones de un hotel mientras Dunne intenta dar con Julia. Aunque otros, como la utilización de la pantalla dividida tiene sentido, al ser una película que muestra varios puntos de vista. Snake eyes es un prodigio de puesta en escena, un tour de force constante, donde el director se reta a sí mismo a un más difícil todavía, es decir, una gozada para todo amante del cine.
Pero la pièce de résistance de la película es el impresionante plano secuencia inicial de 12 minutos, cuya función está de lo más justificada, De Palma nos muestra la vida sin cortes, algo que fluye de forma continua, pero de pronto sucede algo horrible, un asesinato y bam, se rompe la estructura de la película, a partir de entonces se pasa a planos más cortos y a un montaje convencional, el horrible asesinato ha roto la vida de las personas que se ven implicadas en él y también el estilo narrativo de la película. Es sencillamente perfecto.
La película trata de un hombre a un paso del lado oscuro (interpretado por un enérgico Nicolas Cage) y como su conciencia es puesta a prueba. Santoro tiene un dilema en la ciudad del pecado, un lugar lleno de seres corruptos como él, pero por una vez hará lo correcto, ya que por muy malo que sea, tiene unos límites y un código moral. Snake eyes es el camino a la redención de un personaje que en el fondo no sabe que es bueno. Como el propio De Palma decía antes, el casino es la representación del infierno, un lugar en el que no hay posibilidad de escape o redención (donde la casa siempre gana), y es que sobre el relato sobrevuela una aureola bíblica y podemos encontrar en él varias referencias religiosas, como ese centro de control con cientos de pantallas como una entidad omnipresente, la ola gigante como la ira de Dios, Lincoln se convierte en un Judas al traicionar a Santoro, la cámara-ojo que todo lo ve desde las alturas a modo de ojo de Dios, etc.
La tecnología y su uso es uno de los temas recurrentes en la obra de De Palma. Aquí las cámaras son un personaje más de la película, y están presentes en todo momento, como por ejemplo, la introducción de Rick a través de una pantalla de televisión, una cámara le da a Rick la respuesta del crimen, éste halla a Julia gracias a las pantallas del puesto de vigilancia del casino, y Dunne muere en directo ante una cámara.
Y también están presentes otras de las constantes de su cine, como la traición de una amistad, la doble identidad, el uso de disfraces, y no falta la influencia de Hitchcock (vemos la sombra de La soga en el plano secuencia y de Vértigo con el juego de rubia/morena de Julia).
Pero hay otros detalles a lo largo de Snake eyes que hacen de ésta una película más interesante de lo que pueda parecer a primera vista, y es que De Palma se guarda varios ases bajo la manga. Como el uso de color rojo para reflejar el tormento (y dramática decisión) de Kevin Dunne cuando tiene que eliminar a sus hombres, el utilizar un plano subjetivo para contar algo que es mentira (el director juega con la idea preestablecida que damos por sentado que si vemos algo desde el punto de vista de un personaje tiene que ser cierto) o la sangre en el billete que Santoro observa mientras tratan de sobornarlo (poniendo literalmente ante él dinero manchado de sangre).
El director cuida todos los detalles por pequeños que sean, como por ejemplo, cuando mete a Julia en el mismo plano en el que Dunne persigue a la mujer pelirroja, si nos fijamos, ella aparece en el lado derecho de la pantalla cuando ambos suben las escaleras, básicamente porque es ahí donde está (y así será testigo de lo que hace Dunne). Y del mismo modo, cuando Rick observa a la chica con el cartel con el número 7, podemos ver detrás al terrorista escondido durante menos de un segundo. El director nos va dejando todas las pistas para resolver el crimen.
Lo único que no funciona es su circense final, muy en la línea de En nombre de Caín (1992), un cúmulo de demasiadas casualidades que no se sabe muy bien de donde vienen.
Snake eyes es un excelente relato de suspense con un gran misterio detrás, que se va resolviendo de la forma más entretenida posible. La película es en manos de un juguetón De Palma un circo de tres pistas, convertido en un espectáculo más grande que la vida. Es una lástima que uno de sus trabajos más lúdicos y mejor filmados, no esté lo suficientemente valorado. Sigan este consejo, apuéstenlo todo a De Palma, porque una cosa es cierta, en Snake eyes la casa siempre gana.

CURIOSIDADES
La frase que grita el borracho "Ya llega el dolor", ("Here comes the pain" en la versión original) también es dicha en Atrapado por su pasado (1993), otra película de Brian De Palma.
Al rodar la secuencia eliminada de la ola gigante, Carla Gugino contrajo una neumonía.
La única de las tres película que De Palma hizo para la Paramount que no es una adaptación de una serie de televisión.
El alcalde que le da un premio al valor a Santoro al final de la película, era el auténtico alcalde de Atlantic City, James Whelan.
Fue escogida por "Cahiers du Cinema" como una de las 10 mejores películas de 1998.
La voz que se oye diciendo al final de la película, "¿Qué hay de la cocaína?" es la de Brian De Palma.
Los 12 primeros minutos de película corresponden a un plano secuencia filmado que crea la ilusión de un único plano, aunque en realidad tiene varios cortes ocultos. Dichos cortes se producen en los siguientes momentos:
1ª corte (2' 37"): Rick está delante de unas pantallas de televisor unas personas pasan por delante de la cámara.
2ª corte (4' 18"): Rick comienza a bajar las escaleras persiguiendo a Cyrus.
3ª corte (6' 01"): Rick a grita a Tyler cuando el boxeador pasa por delante de él.
4ª corte (7' 03"): Rick grita, "!Ahí está!" a Dunne y la cámara hace un barrido.
5ª corte (9' 49"): Dunne mira a la mujer pelirroja y la cámara hace un barrido.
6ª corte (12' 11"): Justo antes que Rick grite "¡Bien, eres un diablo del mar!"
7ª corte (12' 29"): El borracho grita "Ya llega el dolor", y la cámara hace un barrido hasta Rick.
Según Kevin Dunne, el hecho que el personaje de Gary Sinise se llamase Kevin Dunne causó confusiones entre ambos durante el rodaje. A Dunne le dieron una suite en el ático de un lujoso hotel para alojarse durante el rodaje, pero descubrir más tarde que se trataba de un error y que era la de Sinise. Al final Dunne tuvo que alojarse en una cadena de hoteles.
En los agradecimientos de los créditos finales se incluye a Richard Santoro (como el personaje de Nicolas Cage en la película).
En un momento de la película Dunne le dice a Santoro que si no le dice donde está Julia, terminará perdiendo su trabajo, a su mujer, a su novia y que irá a la cárcel, e irónicamente es lo que le sucede al policía al final de la película.

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Wednesday, May 01, 2019

El resplandor

"¡Aquí está Johnny!"

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.

La familia Torrance se muda al hotel Overlook para ser sus guardeses durante el invierno. El lugar está encantado y tratará que el padre pierda la cabeza y mate a su familia.

EL HOTEL EMBRUJADO
Tras el estreno de Barry Lyndon (1975), Stanley Kubrick pasó meses y meses leyendo libros buscando algo emocionante que pudiera reportarle el éxito que Barry Lyndon no le pudo dar. Parecía que su siguiente película sería la adaptación del cuento "Los superjuguetes duran todo el verano" de Brian W. Aldiss, en el cual se encontraba trabajando el director, cuando leyó la magnifica novela "El resplandor" de Stephen King, la cual se publicó en 1977. Kubrick dejó aparcado el proyecto de los "Superjuguetes", el cual Spielberg convertiría en película años después con A.I. Inteligencia Artificial (2001), y se centró en la adaptación de novela de King.
El manuscrito de la novela le había llegado a Kubrick a través de John Calley, presidente de la Warner, conocedor del gusto del director por lo paranormal. Y a su vez, el proyecto había sido llevado a la Warner por la productora independiente "The Producer Circle Organization", dirigida por Robert Fryer.
"Pensé que era una de las más ingeniosas y excitantes historias del género que hubiera leído," reconocía Kubrick. "Parecía lograr un extraordinario equilibrio entre lo psicológico y lo sobrenatural, de tal manera que te llevara a pensar que lo sobrenatural eventualmente sería explicado por lo psicológico. 'Jack debe estar imaginando esas cosas porque está loco'. Esto te permitía eliminar tus dudas sobre lo sobrenatural hasta que estabas tan metido en la historia que podías aceptarla casi sin darte cuenta."
Kubrick inicialmente trató de escribir un guión con King (opción a la que el escritor tenía derecho por contrato), pero como ambos padecían de miedo a volar nunca se llegaron a reunir y fueron elaborando un borrador mediante llamadas telefónicas y el envío por fax de páginas con anotaciones, estando el escritor en Maine y el director en Gran Bretaña.
Pero la relación entre ambos no funcionó, Kubrick tenía la intención de alejarse de la novela y mantenía un comportamiento de lo más maniático. "Una vez recibí una llamada telefónica, ¡a las tres de la madrugada!," narraba King. "Alertados mi mujer y mis hijos, me apresuré a coger el teléfono y, al otro lado del aparato, pude oír la voz de Kubrick preguntándome: '¿Crees en Dios?' ¡No había tenido en cuenta la diferencia horaria entre Estados Unidos y Europa! Simplemente llamó."
Tras descartar el guión escrito por King, Kubrick decidió escribirlo con la ayuda de la novelista Diane Johnson, de la que le gustaban varios de sus libros y además era profesora de novela gótica, lo que la hacía perfecta para el puesto. El director trabajó en solitario temporalmente en el tratamiento del guión, antes de la participación de la escritora. "Diane y yo hablamos mucho sobre el libro y entonces hicimos un resumen de las escenas que pensamos deberían incluirse en la película," explicaba Kubrick. "Esta lista de escenas fue barajada y reorganizada hasta que pensamos que estaba bien y entonces comenzamos a escribir. Hicimos varios borradores del guión, que posteriormente fue revisado en diferentes etapas, antes y durante el rodaje." Johnson trabajó durante nueves semanas en el guión, más otras dos semanas adicionales posteriormente.
El guión sufrió muchos cambios, tal y como recordaba la escritora, "mucho del guión fue reducido al mínimo mientras rodábamos, especialmente para Wendy, quien decía muchas más cosas en el guión que en la película."
Barajaron eliminar algún personaje más que el de Jack, y se escribieron diferentes tratamientos del guión en los que morían diferentes personajes, incluido Danny, pero el finalmente escogido fue Hallorann. Aunque inicialmente se barajó que Wendy asesinase a Jack, y Hallorann fuera poseído por el hotel a su llegada, se terminó descartando y se mantuvo el final visto en la película, con Jack asesinando a Hallorann y su posterior muerte congelado en la nieve. Aunque en el guión con el que empezó el rodaje, Hallorann aún salvaba a Wendy y Danny.
Inicialmente y al igual que en la novela, se incluía una escena en la que Jack encontraba el libro de recortes sobre el hotel en la sala de calderas, la escena fue filmada, pero Kubrick finalmente decidió eliminarla, aunque a Johnson le parecía indispensable. "Luché mucho por mantenerla," declaraba la escritora.
Kubrick decidió omitir también el final de la novela, en el que el hotel explotaba, según el director, "me pareció un poco trillado y no muy interesante. Quería un final que el público no pudiera anticipar."
Y no fue el único cambio con respecto a la novela. Se eliminó por completo el personaje de Al, amigo de Jack, quien le consigue el trabajo en el hotel. Se omitió la subtrama del accidente de coche en el que Jack y Al matan a un ciclista. En la película no se hace mención que Jack fue despedido de su trabajo como profesor por agredir a un alumno. No se incluye en la película el ataque de las abejas a Danny y su visita al médico durante su estancia en el hotel. En la película no se menciona la relación entre Jack y su alcohólico padre. En la película, Danny crea a su amigo imaginario Tony, pero en la novela se da a entender que Tony es el Danny del futuro. En la novela, Jack y Wendy saben que Danny tiene poderes, pero en la película esto no sucede. En la película se cambian los setos del jardín que cobran vida por el laberinto. Y el destino de Hallorann es diferente.

LOS HUÉSPEDES DEL OVERLOOK
Kubrick pensó inmediatamente en Jack Nicholson para dar vida a Jack Torrance, aunque llegó a considerar a Robert De Niro, Robin Williams y Harrison Ford. Nicholson fue contratado para dar vida al protagonista antes de que el guión estuviera terminado, así que lo escribieron con el actor en mente. El director ya había intentado trabajar con el actor en su frustrado proyecto "Napoleon", pero a la segunda fue la vencida y Nicholson participó en la película a cambio de un sueldo astronómico para la época de 1.250.000 dólares. Stephen King se opuso a la elección del actor (prefería a Jon Voight y Michael Moriarty), declarando que, "creo que Jack Nicholson es un excelente actor y que hizo todo lo que Stanley Kubrick le pidió, realizando un trabajo espectacular, pero es un hombre que convive con la locura. Todo el mundo me dijo que no resultaba nada divertido porque está loco de verdad. Mira esos ojos y verás al Randle Patrick McMurphy de Alguien voló sobre el nido del cuco."
Actor y director tuvieron un par de discusiones sobre el libro, la primera sobre la sexualidad de Jack Torrance, que Nicholson quería mostrar para hacer más escalofriante al personaje, algo a lo que Kubrick se negó, según Nicholson, porque el director, "temía que la película fuera demasiado aterradora."
Ambos tampoco se pusieron de acuerdo en la actriz que debía interpretar a Wendy Torrance. Nicholson prefería a Jessica Lange, ya que según el actor, "se parecía al personaje del libro." Pero Kubrick tenía claro que quería a Shelley Duvall. Según Nicholson el director le dijo que, "tienes que tener a alguien en ese papel que tal vez el público también desee matar un poco."
Duvall se enteró que había conseguido el papel mientras se encontraba asistiendo al Festival de Cannes de 1977. Sobre la elección de la actriz, la cual no se ajustaba exactamente a la Wendy de la novela, Kubrick se justificaba diciendo que, "la novela la describe como una mujer más autosuficiente y atractiva, pero esas cualidades hacen que te preguntes porqué ella ha aguantado a Jack durante tanto tiempo. Shelley parecía ser exactamente la clase de mujer que se casaría con Jack y se quedaría con él."
La primera elección de Kubrick para el papel de Danny Torrance fue Cary Guffey, el niño de Encuentros en la tercera fase (1977), pero al parecer los padres de Guffey rechazaron la oferta por la temática de la película. Para encontrar al actor infantil adecuado para el papel, se llegaron a entrevistar a cerca de 5.000 niños durante seis meses. El proceso de casting se redujo a Chicago, Denver y Cincinnati, ya que Kubrick quería un niño que tuviera un acento similar al de Nicholson y Duvall. La Warner publicó un anuncio invitando a los padres que enviaran fotos de sus hijos para el papel, de esas fotos se seleccionaron a los niños que parecían más adecuados. Se entrevistaron a esos chicos y de los mejores de ese grupo se grabaron improvisaciones de actuación en vídeo. Al final se escogieron a cinco niños y Kubrick miró las cintas de un vídeo adicional que se hizo con ellos, y de ahí surgió Danny Lloyd. La asistente personal de Kubrick llamó a la casa del pequeño en plena celebración de su quinto cumpleaños para comunicarle que tenía el papel.
Para interpretar a Hallorann, Kubrick quería a Slim Pickens, pero el actor no quería volver a trabajar con el director tras su experiencia en ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1964). Scatman Crothers consiguió el papel por una recomendación de Nicholson.
El papel de Lloyd el camarero iba a ser interpretado por Harry Dean Stanton, pero debido a su compromiso con Alien, el octavo pasajero (1979) no pudo aceptar el papel. Éste fue a recaer en Joe Turkel.
Por su parte, Barry Nelson dio vida a Ullman, el director del hotel. Y Philip Stone a Grady, el anterior guardés del hotel. Anne Jackson encarnó a la Doctora y Tony Burton a Durkin, el dueño de un garaje. Estos dos últimos personajes sólo aparecen en el versión norteamericana de la película.

RODAJE
El rodaje comenzó en mayo de 1978 y terminó en abril de 1979, y fue uno de los rodajes más largos que se recuerdan. Estaba previsto que durara 17 semanas, pero se terminó alargando finalmente hasta 51. Estuvo lleno de problemas, tensiones, repeticiones de tomas, accidentes, y siempre regido por las manías de Kubrick como fue costumbre en su carrera.
Para las tomas exteriores del hotel se utilizó el Timberline Lodge, situado en el Monte Hood (Oregón). Y los interiores, la fachada y el laberinto se crearon en los Elstree Studios de Inglaterra, donde tuvo lugar el grueso del rodaje. La dirección del Timberline Lodge le pidió a Kubrick que no utilizara la misteriosa habitación de la novela, la 217, por miedo a que nadie quisiera alojarse en ella. El director eligió una habitación inexistente, la 237 (aunque irónicamente la habitación más solicitada según reconoce el hotel es la 217).
Para crear el hotel Overlook, el diseñador de producción Roy Walker, recorrió América fotografiando diversos hoteles, y después él y Kubrick se pasaron semanas revisando las fotos y seleccionándolas para crear las diferentes habitaciones y salas del Overlook, tomando ideas de aquí y allá. "Queríamos un hotel que pareciera auténtico, en lugar de un hotel tradicionalmente espeluznante de película," admitía Kubrick. "El diseño laberíntico hotel y las enormes habitaciones, creo que proporcionaron por si solos una atmósfera bastante horripilante." El baño de hombres de color rojo se basa en un servicio para hombres diseñado por Frank Lloyd Wright para el Biltmore Hotel de Arizona. Y del Ahwanee Hotel en Yosemite Valley se tomó su salón para crear el Salón Colorado del Overlook.
Kubrick rodó la película en orden cronológico, lo que implicaba que todos los decorados debían estar construidos a lo largo de todo el rodaje. Para ello ocupó todos los estudios de sonido de los Elstree Studios para utilizarlos cuando fuera necesario, lo que implicaba tener todos los sets pre-iluminados y listos para rodar en todo momento.
Kubrick ensayó mucho con los actores, pero también les pidió ideas, por ejemplo, fue una ocurrencia de Nicholson que su personaje lanzara una pelota cuando se encuentra en el hotel. "Cuando le di la idea de la pelota no me di cuenta que la lanzaría por siempre, ¡hasta que mi brazo prácticamente se cayó!," recordaba con humor el actor.
El director tomó una anécdota de la vida de Nicholson y la incorporó a la película, aquel momento en el que Wendy interrumpe a Jack y éste le recrimina por hacerlo. Esto fue un suceso real de Nicholson cuando hecho a perder su matrimonio con la actriz Sandra Knight. En aquel momento el actor se encontraba escribiendo un guión para una película mientras trabajaba como interprete en otra, por lo que estaba sometido a mucha presión, y reaccionó de forma explosiva cuando su mujer le interrumpió. Kubrick decidió incluirlo en la película y se convirtió en una de las escenas más memorables de El resplandor.
Otra escena donde hubo improvisación fue el momento del, "¡Aquí está Johnny!" (aunque siempre se ha atribuido dicha frase a una improvisación a Nicholson, el actor lo negó en una entrevista a la revista "Empire"). Lo que sí improvisó Nicholson fue toda la parte de los tres cerditos. Según Shelley Duvall, está escena requirió en rodarse 3 días y se usaron 60 puertas. Nicholson había sido bombero voluntario, así que no tuvo problemas en saber como romper la puerta con un hacha.
El guión sufrió tantos cambios durante el rodaje que Jack Nicholson decidió dejar de leerlo y sólo lo hacía con las nuevas páginas que le daban cada día.
Nicholson y Duvall tuvieron que repetir hasta 127 veces la escena del bate en las escaleras por insistencia de Kubrick. Se requirieron 50 tomas en conseguir rodar el plano en el que la pelota rueda hasta los juguetes de Danny. 60 veces se filmó el simple plano de Hallorann tumbado en su cama viendo la televisión. Kubrick filmó la escena del baile con todo el reparto 87 veces. Del momento en que Hallorann se baja de la moto de nieve y camina hacia el hotel se hicieron 40 tomas. Y para rodar aquella en la que Jack mata a Hallorann, Kubrick quería repetirla 70 veces, pero Nicholson convenció al director para no realizar tantas, ya que Scatman Crothers tenía 69 años. "Esa escena requirió 25 tomas," recordaba Scatman. Pero la escena que se lleva la palma es aquella en la que Hallorann le habla a Danny sobre el resplandor en la cocina, la cual fue repetida 148 veces. Esta costumbre por la repetición de tomas fue el leit movit del rodaje, algo que desesperó, por ejemplo, a Scatman, quien en un momento del rodaje rompió a llorar y preguntó,"¿Qué quiere Sr. Kubrick?". Sobre todo esto Duvall decía, "¿Has visto la película Atrapado en el tiempo? Bueno, así es como era." Kubrick por su parte veía lógica la repetición de tomas, "hay en ocasiones, escenas que se benefician de tomas extra, pero incluso entonces, no estoy seguro que las primeras tomas no sean más que ensayos beneficiados por la adrenalina añadida de la película corriendo a través de la cámara."
Y hablando de Duvall, la actriz lo pasó realmente mal durante el rodaje. "Fue una experiencia de vida como probablemente lo fue la guerra de Vietnam para los veteranos," relataba Duvall. "Fue agotador, seis días a la semana, de doce a dieciséis horas al día, media hora de descanso para comer, durante once meses. El papel exigía que llorara, ¡buf!, al menos nueve de esos meses. Jack tenía que estar enfadado todo el tiempo, y yo tenía que estar siempre histérica. Fue muy molesto." La actriz lloró tanto durante el rodaje que se le acabaron las lágrimas, por lo que siempre tenía botellas de agua con ella para mantenerse hidratada. Y no sólo eso, llegó a experimentar agotamiento nervioso, perdida de cabello y enfermedades físicas.
Al parecer, Kubrick se ensañó especialmente con ella e instigó al equipo para que durante el rodaje nadie simpatizase con la actriz. Eso se aprecia en el making of de la película cuando le dice a su hija Vivian, medio en broma, medio en serio, "no simpatices con Shelley."
"Kubrick parecía disfrutar torturándome psicológicamente," recordaba la actriz. "No gritaba, sólo necesitaba ignorarme o lanzar frases terriblemente despectivas. Una vez me dijo, '¿Serás capaz en alguna secuencia de actuar mínimamente de la manera como yo te he dicho?'. En otra ocasión me obligó a repetir un toma 127 veces, provocándome al final de la jornada una crisis de angustia. Destrozó mis nervios y mi propia estima personal. Quizá lo hizo para que el horror que expresa el personaje de Wendy en la pantalla fuera más real, pero no lo sé y ahora jamás lo sabré."
Aun así, Duvall admitió que se sintió agradecida por trabajar con el director, de hecho afirmó que, "para una persona tan encantadora y agradable, de hecho adorable, puede hacer cosas bastante crueles cuando estás rodando. Porque me pareció, a veces, que el fin justificaba los medios. No cambiaría la experiencia por nada. ¿Por qué? Debido a Stanley, y fue una fascinante experiencia de aprendizaje. Pero no quisiera pasar por esto otra vez."
Y Kubrick por su parte, declaró que le gustó mucho el trabajo de la actriz. "Había visto todas sus películas y admiraba mucho su trabajo. Creo que aportó una caracterización instantáneamente creíble a su papel," declaraba el director.
Con Nicholson el director fue diferente y lo trató con respeto, aún así para hacer que el actor se sintiera agitado hizo que comiera sólo sándwiches de queso durante dos semanas, ya que éste los odiaba.
Tuvieron problemas para rodar con un actor infantil en Inglaterra, ya que las leyes del país sólo permitían que los niños rodasen tres horas al día y sólo podían trabajar cierto número de días del año. Como los días de ensayo no se cuentan de esos días, ensayaban con Lloyd un día y al siguiente rodaban sus escenas. Para proteger al niño, Kubrick jamás le dijo que estaba participando en una película de terror. El pequeño creía estar trabajando en un drama de una familia que vive en un hotel. Cuando rodaron la escena en la que Wendy le grita a Jack en el Salón Colorado y se lleva a Danny en brazos, Lloyd no estaba en la escena, en su lugar Duvall cargó con un muñeco de tamaño real. Y Danny fue excluido del set cuando rodaron la escena de la muerte de Hallorann.
El resplandor fue la primera película en la que Kubrick utilizó el popular sistema Steadicam, creado por Garrett Brown, un sencillo ingenio que consta de un brazo con contrapesos donde va montada la cámara y que está unido a un arnés que porta el operador, lo que permite estabilizar la cámara en pleno movimiento, dando como resultado una imagen estable, además de conseguir ángulos de cámara imposibles con otros sistemas. "Los rápidos y fluidos movimientos de cámara en el laberinto no habrían sido posibles sin la Steadicam," admitía Kubrick. "No podías dejar pistas de dolly sin que la cámara las viera, y en cualquier caso, una dolly no podía rodear las esquinas en ángulo recto en el camino del laberinto." El director rodó durante varios días con el sistema antes de permitir su uso en la película. Utilizaron una cámara Arriflex BL, la cual montaron en la invención de Brown, quien terminó filmando la mayoría de la película, incluso planos fijos, ya que podía colocar la cámara en cualquier posición por complicada que fuera.
Debido al calor generado por las luces necesarias para iluminar el decorado del salón principal del hotel (se necesitaban 700.000 vatios de luz para hacer creer que entraba luz natural por la ventana), se produjo un incendio que arrasó el decorado. Por suerte para el rodaje, todas las escenas del lugar  habían sido filmadas. Esa parte de los Elstree Studios fue reconstruida con un techo más alto.
La escena en la que Jack persigue a Danny por el laberinto requirió de un mes en rodarse. En varias ocasiones miembros del equipo se perdieron en el laberinto mientras rodaban y tuvieron que utilizar walkie-talkies para conseguir ayuda.
Rodar el famoso plano del ascensor que libera un río de sangre fue harto complicado. Kubrick necesitó de tres tomas para conseguir el plano deseado y cada toma requería de nueve días de preparación. En las primeras tomas al director la sangre no le parecía real. Al final tardaron un año en realizar la toma correcta.
Cerca del final del rodaje, Kubrick envío un equipo de segunda unidad al "Parque Nacional de los Glaciares" en Canadá para rodar las tomas de helicóptero para los títulos de crédito iniciales. Una vez vistas las imágenes del lugar, el director supo que habían dado con la localización idónea, pero el equipo tuvo que ser reemplazado y envío allí a Greg McGillivray, director de documentales, popular por su trabajo con helicópteros, quien, "se pasó varias semanas filmando algunas de las tomas de montaña en helicóptero más bellas que he visto," declaraba Kubrick.
Para el plano final de la película que muestra a Jack en una fotografía que data de 1921, no se tomó a propósito para la película, encontraron una foto de ese año en una biblioteca de imágenes y Kubrick fotografió a Nicholson y superpuso su cara sobre la foto original, siendo el resultado perfecto. Kubrick descartó usar extras porque, "resultó imposible hacer que se vieran tan bien como la gente de la fotografía."
Kubrick volvió a contar con Wendy Carlos tras La naranja mecánica, para que pusiera música a la película, aunque inicialmente barajó a John Williams. Carlos contó con la ayuda de Rachel Elkind y juntas crearon una partitura completamente electrónica, pero Kubrick descartó la mayoría de sus temas e utilizó otros de música clásica, principalmente de Krzysztof Penderecki, y además de György Ligeti y Béla Bartók. Carlos y Elkind partieron del réquiem "Dies Irae" y del "Dream of a Witches' Sabbath" de Hector Berlioz para componer el tema principal de la película, usando un sintetizador.
El resplandor se estrenó inicialmente sólo en Los Angeles y Nueva York el 23 de mayo de 1980 para conocer un estreno masivo en toda Norteamérica cerca de un mes después. Esta versión tenía una duración de 146 minutos y después de una semana en exhibición en cines de todo el país, Kubrick ordenó cortar su epílogo, algo que hicieron los proyeccionistas de los cines. Dicho metraje fue enviado a la Warner. La película terminó con una duración de 144 minutos. Más información sobre el epílogo, en unos párrafos.
La película fue mal recibida por parte de la crítica, pero al público le encantó y la convirtió en un rotundo éxito de taquilla, terminando con una recaudación en territorio norteamericano de 44.017.374 de dólares, a los que hay que sumar 342.749 dólares más en su reestreno de forma limitada en 2013. Su presupuesto fue de 19 millones de dólares.
A quien tampoco le gustó la película fue a Stephen King, para el escritor la película era, "como un precioso gran Cadillac sin motor en su interior." Y no se quedó ahí, según King, "el verdadero problema es que Kubrick se dispuso a realizar una película de terror sin una aparente comprensión del género. Todo esto se muestra desde el principio al final, desde las decisiones de la trama, a la última escena."
Como comentaba antes, al escritor no le había gustado la elección de Nicholson para el papel, pero una vez vista la película consideró que el personaje no se había trasladado a la pantalla de forma correcta. "El personaje de Jack Torrance no tiene arco en la película. Absolutamente ningún arco," declaraba King. "Cuando vemos por primera vez a Jack Nicholson, está en la oficina de Mr. Ullman, el director del hotel, y ya sabes en ese momento que está loco como una cabra. Todo lo que hace es volverse más loco. En el libro, es un tipo que está luchando con su cordura y finalmente la pierde. Para mí, eso es una tragedia. En la película no hay tragedia por que no hay un verdadero cambio."
Y sobre el papel de Shelley Duvall dijo que era,"uno de los personajes más misóginos jamás vistos en una película, ella básicamente está ahí para gritar y ser estúpida. Esa no es la mujer que escribí."

EL FINAL ORIGINAL
El resplandor se estrenó con un epílogo que acontecía tras el plano de Jack congelado. Primero se mostraba una escena fuera del hotel con varios policías, y de ahí la acción pasaría a un hospital, en el que Wendy se estaba recuperando. Ullman le hacía una visita y se excusaba por lo sucedido, y le proponía que se fuera a vivir a su casa, algo a lo que ella no respondía ni que sí ni que no. Ullman se marchaba y se encontraba con Danny quien estaba jugando con unos juguetes en la sala de espera. Cuando estaba cerca de la salida se detenía y sacaba de su bolsillo una pelota amarilla (la misma que fue rodando hasta Danny en una escena anterior) y se la lanzaba al niño. Ullman se reía y se alejaba. Se daba a entender que el director del hotel siempre supo lo que sucedía en el Overlook.
Según contaba Duvall, les llevó todo un día de rodaje capturar el momento en que la pelota lanzada por Ullman botaba dos veces, para que el bote fuera el correcto.
Después que los críticos no reaccionaran bien ante la escena, la Warner sugirió a Kubrick que eliminase ese final. Al director le gustaba ya que dejaba claro que Wendy y Danny estaban sanos y salvos. Según el productor ejecutivo Joe Harlan, esto no fue del agrado del director, "no era testarudo, sobre todo porque era una película para entretener a la gente. Sin embargo, Kubrick se quedó muy triste por no haber interpretado bien al público, por confiar en que los espectadores podrían vivir con puzzles y falta de respuestas, y que luego no les gustó."
Duvall opinaba que eliminarla fue un error, "porque explicaba algunas cosas que quedan oscuras para el público, como la importancia de la pelota amarilla y el papel que el director del hotel desempeña en la intriga."
La escena se considera perdida y sólo se conservan las imágenes del rodaje que acompañan a estos párrafos. Según Gordon Stainforth, editor asistente de la película, "Stanley nunca hubiera querido que esta escena eliminada hubiera sido guardada o mostraba a nadie una vez él decidió eliminarla."
Con el paso de los años, el misticismo en torno a ella, la ha convertido en una de las grandes escenas eliminadas del cine.

LAS DOS VERSIONES
Debido a que la película no fue bien recibida en los Estados Unidos, se decidió hacer un montaje diferente para el resto del mundo. "Warner Brothers pensó que era muy ambigua y tal vez un poco larga," recordaba Harlan. Kubrick aceptó hacer una versión más corta, y para el mercado internacional la película pasó a tener una duración de 119 minutos. El metraje eliminado fue el siguiente:
1. La conversación entre Wendy y Danny en su apartamento es más larga, y ella le dice a su hijo que su estancia en el hotel Overlook será muy divertida. Justo a continuación se pasa a la escena de la conversación de Jack con Ullman en el hotel, que es también más extensa. Ullman le presenta a Bill Watson, su empleado, quien le enseñará el hotel. Los tres conversan y Jack les cuenta que era maestro y que ahora intenta convertirse en autor.


2. La visita de una doctora para ver a Danny después de que éste haya tenido la primera visión. El niño menciona a su amigo imaginario Tony, pero no desvela nada sobre su visión. Wendy y la doctora hablan en el salón de la casa, Wendy le cuenta que la primera vez que apareció Tony fue después de que Jack le rompiese el brazo a su hijo. Wendy excusa a su marido y dice que nunca ha vuelto a probar el alcohol.


3. Cuando Ullman muestra a Jack y Wendy el hotel la escena es más larga, les dice que allí se alojaron cuatro presidentes y varias estrellas de cine.


4. En la misma visita, Ullman enseña a Jack y Wendy su habitación, la cual encanta al escritor. Después el recorrido sigue por el exterior del laberinto y se muestra un plano más largo de los cuatro caminando por delante de él.


5. La visita sigue con Ullman llevando a Jack y Wendy a la "Salón Dorado", y dice que todas las bebidas han sido retiradas debido a las vacaciones de invierno. Jack le dice que no bebe. Ullman les presenta entonces a Dick Hallorann y Danny llega un poco después. Hallorann se va con Wendy y Danny para mostrarles la cocina y Jack se queda con Ullman, quien le enseñará el resto del hotel.


6. Wendy lleva un carrito con el desayuno a través del hotel.


7. La conversación en la cama entre Jack y Wendy mientras el primero desayuna es más larga. Wendy admite que le gusta el hotel y Jack le comenta que tiene la sensación de haber estado allí antes.


8. El momento de Jack lanzando la pelota contra la pared es más largo. Como también lo es el plano de Wendy y Danny yendo hacia el laberinto.


9. Wendy se encuentra en la cocina preparando la comida. En la televisión anuncian que se acerca una tormenta de nieve.


10. El plano de Jack escribiendo a máquina tras discutir con Wendy es más largo. Aparece el título "Jueves". El plano de Wendy y Danny jugando en la nieve empieza antes.


11. Wendy y Danny están en el salón del hotel viendo la televisión. Danny le pregunta a su madre si puede ir a la habitación a por un juguete, al principio ella le dice que no vaya porque su padre duerme, pero después cambia de opinión cuando el niño promete no hacer ruido.


12. Antes de beber, Jack le dice a Lloyd que acabará con cinco meses de abstinencia. El barman le pregunta si va todo bien y Jack le responde que tiene algún problema sin importancia con su mujer.


13. Para hacer creíble que no ha visto nada en la habitación 237, Jack le recuerda a Wendy el ataque que tuvo Danny en el baño antes de viajar al hotel.


14. Wendy camina por su habitación y dice que se marchará del hotel con Danny, aunque Jack no quiera irse con ellos. Escucha una voz en la habitación de Danny que dice, "Redrum". Entra en la habitación de Danny y se lo encuentra sentado en la cama, éste le habla con la voz de Tony y le dice que Danny se fue.


15. Jack sabotea la radio del hotel. En la versión original quita tres fusibles y en la versión internacional sólo uno. Hallorann habla con el servicio forestal y le dicen que han tratado de contactar con el hotel, pero que no les ha sido posible. Aparece el título "8 am".


16. Hallorann viaja en el avión rumbo a Denver, y le pregunta a la azafata cuando llegaran a su destino. Jack está en el hotel escribiendo a máquina. Una vez aterriza el avión, Hallorann llama por teléfono a Durkin para conseguir un coche oruga para poder llegar al hotel.


17. Wendy y Danny están viendo los dibujos animados en la televisión y ella le dice a su hijo que va a ir a hablar con su padre. Wendy se marcha, pero antes coge el bate de béisbol.


18. Wendy entra en la "Habitación Dorada" y se la encuentra llena de esqueletos y telas de araña.


VALORACIÓN
Cuando hablamos de El resplandor lo hacemos del monte Everest de las películas de terror, seguramente la película más fascinante que haya dado el género. Lo más increíble de todo es que el argumento es mínimo y muy sencillo, pero Kubrick consigue sacar oro de él.
El director mejoró algunos elementos de la obra de King, como la sensación de aislamiento. En la novela los personajes viajan a un pueblo cercano e incluso en un capítulo visitan a un médico después que Danny se quede en trance. En la película los personajes nunca salen del hotel y se convierte en un microcrosmos, la sensación de lugar del que no se puede escapar aumenta.
Y la idea de cambiar los arbustos que cobran vida por el laberinto es brillante. El mejor momento de la película, y el que la define perfectamente, es ese en el que Jack mira el laberinto y se crea la ilusión de que ve desde las alturas a Wendy y Danny en él. El laberinto representa la confusa mente de Jack, que está yendo hacia la locura y su mujer e hijo están atrapados allí.
Otro momento igual de fabuloso y que no estaba en la novela, es cuando Wendy encuentra el libro que supuestamente Jack está escribiendo y para su horror descubre que éste sólo contiene una frase que se repite una y otra vez, reflejo de la caótica mente de su marido.
La película plantea un punto interesante como relato de fantasmas, durante gran parte de la película no sabemos si los fantasmas son reales o son parte de la locura de Jack. Puede que las heridas de Danny sean autoinfringidas o pueden ser fruto de un ente. La película juega con habilidad esa dualidad (ya presente en la novela), pero el momento en que se abre la puerta de la despensa es cuando sabemos lo que sucede realmente.
Jack, al igual que Danny, también posee "el resplandor", por eso es capaz de ver a los fantasmas, por eso el hotel contacta con él, pero el escritor en ningún momento es consciente de ello, nosotros creemos que es fruto de su locura (lo cual no está muy lejos de la verdad). Y Wendy logra ver los fantasmas al final de la película porque el hotel está desatando toda su furia contra sus huéspedes.
Pero en definitiva, la película habla de una familia desustructurada y de la desintegración de la misma. Empiezan pareciendo felices, pero se llevan sus propios fantasmas al hotel. No se comunican, como tampoco pueden hacerlo con el exterior desde el hotel. Poco a poco el aislamiento hace que salga lo peor de ellos. Y todo acaba en ira y muerte.
La película está llena de errores de raccord, durante todo el metraje objetos desaparecen de un plano para volver a aparecer en el siguiente o han cambiado mágicamente de lugar. Por ejemplo, en el momento en que Jack reprende a Wendy por molestarla mientras escribe a máquina, si nos fijamos, la silla y el taburete que están junto a la pared detrás de Jack desaparecen en uno de los planos. Teniendo en cuenta el perfeccionismo de Kubrick queda claro que es algo hecho de forma intencionada por el director, seguramente para que funcionase a nivel subconsciente, para confundir o transmitir desasosiego al espectador, y además no hay que olvidar que estamos en una historia de fantasmas, la película no tiene porque ser racional. Hay otros detalles más sutiles como que la distribución de los decorados en muchos casos son imposibles, y aparecen ventanas en lugares donde no deberían existir. Otro momento creado para descolocar al espectador sin que éste se dé cuenta, es aquel en el que Halloran le muestra la cocina a Wendy y Danny, los tres entran en una cámara frigorífica y cuando salen, no lo hacen por la misma por la que entraron, es tan obvio que buscaron otro decorado para hacerlo, que nos damos cuenta que es obra de Kubrick. El resplandor está plagada de infinidad de detalles así.
Como hay también infinidad de teorías locas sobre la película, que si trata sobre el genocidio de los nativos americanos (el hotel está construido sobre un antiguo cementerio indio, hay objetos indios por todo el hotel, dentro de la despensa hay latas de Calumet con un indio de logotipo), que si Kubrick dejó pistas sobre como ayudó a realizar el falso alunizaje del Apolo 11 (el jersey de Danny con dicho cohete en él) o si es una perversión de un cuento de hadas (Wendy dice que dejará migas en la cocina por lo grande que es, Danny cual Pulgarcito vuelve sobre sus pasos en la nieve para salir del laberinto, podemos ver un dibujo de uno de los siete enanitos en el cuarto de Danny, Jack menciona el cuento de los tres cerditos cuando trata de romper la puerta con el hacha). Simplemente creo que la gente ve más de lo que hay, aunque no niego que Kubrick dejara pistas falsas para que el público sacase diferentes conclusiones. Creo que sí refleja el poder de la película, y así tras años y años la gente sigue viendo cosas en ella, sus miedos y temores. Esa es una de las razones por la que es tan mítica.
Sobre que interpretación dar a la imagen final con la foto de 1921, para Kubrick significaba la reencarnación de Jack. Jack ya forma (o siempre ha formado) parte del hotel. Como si la historia se fuera a repetir una y otra vez. Y Kubrick parece decirnos que en el hotel los límites del tiempo y del espacio no existen y se fusionan en uno.
El resplandor es una película que realmente no tiene sentido, algo que Kubrick hizo a propósito, no solo en esos errores de raccord, los decorados imposibles, o el final abierto con la foto de 1921. Hay otros ejemplos que demuestran que bajo la historia hay un mundo inconexo y extraño. Ullamn dice en la entrevista con Jack que el anterior guardés se llamaba Charles Grady, pero cuando Jack habla con Grady en los baños, éste dice llamarse Delbert Grady, puede que sea un error (o que se llame Charles Delbert Grady), pero cuesta creer que se les colara tal gazapo. Del mismo modo que hay un Jack en el presente y descubrimos al final de la película que ya estaba en 1921 en el hotel, es posible que también haya dos Gradys, uno que asesinó a su familia y otro que ya existía antes. Siempre hay dos de todo en la película, dos gemelas, dos laberintos (el real y la maqueta), dos mujeres en la bañera, dos hombres acompañan a Jack y Wendy en su visita por el hotel, y para reforzarlo en muchas escenas hay presente espejos.
Está llena de cientos de detalles que no se perciben en el primer ni en el segundo visionado. Por ejemplo, fijaos en la camisa y corbata que lleva Jack en la entrevista con Ullman y decidme si no os recuerda al laberinto. El famoso "Redrum" es "murder" (asesinato) escrito al revés, pero fonéticamente también significa "habitación roja" como en los servicios donde Jack y Grady hablan y el segundo le sugiere que mate a su familia.
Lo que mas me gusta de la película es que puedes verla sin reparar en esos detalles y sigue siendo fascinante.
Para crear tensión y que la historia siempre vaya a más, Kubrick va dividiendo la película por capítulos, los primeros son imprecisos y cada vez se van volviendo más acotados, empieza con "La entrevista" o "Día de cierre", para después pasar a nombrarse "Lunes" y "Miércoles", para terminar en "4 pm". Haciendo que la historia se acelere e intensifique de forma sutil.
Las transiciones entre planos parecen durar una eternidad y le dan a la película una extraña belleza y crean la ilusión que el tiempo en el hotel pasa de una forma distinta. Y es que Kubrick hace gala de un virtuosismo técnico increíble, como esos memorables planos que siguen a Danny en su triciclo o como inserta planos de forma casi subliminal para reflejar las visiones del pequeño.
Entre la versión original y la internacional, me quedo con la segunda, aunque hecho de menos alguna escena de la original (como la de la doctora que revela más sobre la familia Torrance o esa otra en la que Jack dice tener la sensación de haber estado antes en el hotel). Creo que la versión internacional tiene mejor ritmo y salvo los momentos comentados, la historia está contada perfectamente y no necesita de más metraje.
Sobre el cabreo de King sobre la adaptación de su novela, puede que tenga razón en algunas cosas, pero parece que lo que le fastidia es que Kubrick cogiera su material e hiciera con él lo que le vino en gana. Al final todo se debe a una cuestión de ego y Kubrick realizó una obra que quedó por encima de su base literaria y logró una mayor popularidad.
Es cierto que Nicholson está realmente excesivo en todo momento y a veces su interpretación parece caer en el ridículo, pero no se puede negar que creemos que está realmente loco. Además siempre me ha resultado chocante la muerte de Hallorann, se pasa media película viajando al hotel, para nada más llegar, resultar muerto. Parece demasiado absurdo. Es cierto que si has leído la novela piensas que el final será el mismo y que salvará a Wendy y Danny, y Kubrick la convierte en una muerte inesperada, pero habría sido mejor que el cocinero hubiera aportado algo más que dejar aparcado el coche oruga delante del hotel.
El resplandor es una de las más grandes películas de todos los tiempos y no sólo dentro del género de terror. Es un clásico del que se lleva hablando desde el día de su estreno y seguirá haciéndose por años. Siempre se descubren cosas nuevas en cada visionado. Volver a visitar el Overlook una y otra vez, hospedarse en sus habitaciones, caminar por sus pasillos, perderse en su laberinto, es una experiencia única. La película resplandece y siempre lo hará.

CURIOSIDADES
La idea de que Danny mueva su dedo cuando habla con Tony, se le ocurrió a Danny Lloyd cuando hizo su primera audición para el papel.
Ésta fue la única película que rodaron Lia Beldam y Billie Gibson, la mujer joven y anciana en la escena del baño respectivamente.
Está incluida en el libro "1001 películas que debes ver antes de morir" de Steven Jay Schneider.
Aunque en la novela es un elemento importante, la caldera sólo es mencionada una vez en la película.
Durante la escena del laberinto, mientras Jack camina por el hotel lanzando su pelota se puede ver que hay un muñeco en el suelo del vestíbulo del hotel. Está colocado en el mismo sitio donde Dick Hallorann será asesinado.
La película fue nominada a dos premios Razzie en las categorías de peor director (Stanley Kubrick) y peor actriz (Shelley Duvall)
James Mason visitó el set durante el rodaje. Kubrick no solía permitir visitas en sus rodajes, pero hizo una excepción con el actor.
El color rojo está muy presente a lo largo de la película, apareciendo en la mayoría de los planos.
Sólo se muestra una muerte en cámara en toda la película.
Cabeza borradora (1977) era una de las películas favoritas de Kubrick y la citó como una de sus influencias a la hora de hacer El resplandor, tanto que durante el rodaje la proyectó al reparto y equipo para ponerles en el estado de ánimo que deseaba para la película. También hizo que el reparto viera La semilla del diablo (1968) y El exorcista (1973).
La nieve para cubrir el laberinto se consiguió con 900 toneladas de sal y espuma de poliestireno aplastado.
La escena de Hallorann acercándose al hotel por la noche fue filmada en el hotel Timberline de Oregon con nieve real.
La película se filmó en el mismo estudio que El Imperio contraataca (1980), de hecho la nieve falsa que se ve en el Overlook, se utilizó para las escenas de Hoth. Stephen King visitó el set de ambas películas.
Junto con Esta tierra es mi tierra (1976), Marathon Man (1976) y Rocky (1976), fue una de las primeras películas en utilizar la Steadicam.
En la versión original, el libro que Jack está escribiendo sólo incluye la frase repetida una y otra vez "All work and no play makes Jack a dull boy". Kubrick hizo que cada página fuera escrita individualmente. Y para las diferentes versiones de la película a estrenar en cada país, Kubrick utilizó diferentes refranes. En la española fue, "No por mucho madrugar amanece más temprano". La italiana, "Il mattino ha l' oro in bocca" (A quien madruga, Dios le ayuda). En Alemania, "Was Du heute kannst besorgen, das verschiebe nicht auf Morgen" (Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana). Y la francesa, "Un 'Tiens' vaut mieux que deux 'Tu l'auras'" (Más vale pájaro en mano que ciento volando).
Única película que rodó Danny Lloyd. Tras El resplandor sólo participó en una película para televisión.
Vivian Kubrick, hija del director, tiene un cameo en la película, se la puede ver en la escena de la fiesta llevando un vestido negro y sentada en un sofá.
Danny repite "Redrum" 43 veces antes de que su madre lo despierte.
Con el permiso de Kubrick, Ridley Scott utilizó tomas aéreas descartadas del inicio de la película para el final de Blade runner (1982), cuando le obligaron a incluir un final feliz.
En el momento de su estreno, la MPAA prohibía que se mostrase sangre en los trailers de películas aprobadas para todos los públicos. Curiosamente el trailer de la película consistía sólo en la escena del ascensor que libera un torrente de sangre. Kubrick convenció a la MPAA para que lo autorizase diciendo que lo que se mostraba no era sangre, si no agua oxidada.
Para las escenas en las que Jack está tecleando en la máquina de escribir fuera de pantalla, Kubrick grabó el sonido de una mecanógrafa escribiendo, "Mucho trabajar y poca diversión hacen de Jack un tipo aburrido". El director se quiso asegurar que el sonido de cada letra fuera auténtico e insistió en que se debían teclear las palabras correctas.
La famosa frase "Here's Johnny" de la versión original fue traducida en España como "Aquí está Jack", ya que Johnny Carson y su programa no eran conocidos en el país.
Aunque según el libro Guinness de los records, de la escena de Wendy con el bate en las escaleras se hicieron 127 tomas, Garrett Brown (operador de la Steadicam) y Gordon Stainforth (asistente del editor) declararon que se hicieron entre 35 y 45 tomas.
Saul Bass llegó a crear cerca de 300 versiones del póster de la película hasta que Kubrick quedó satisfecho.
Existen varias casualidades con los nombres. Jack Nicholson interpreta a un personaje llamado Jack. Danny Lloyd interpreta a un personaje llamado Danny. Y el nombre del camarero fantasma es Lloyd.
Steven Spielberg visitó el set durante el rodaje de la película y conoció por primera vez a Stanley Kubrick, iniciando así su amistad. Años después Spielberg haría un homenaje a la película en Ready Player One (2018).
Kubrick acostumbraba a elegir a la persona responsable del doblaje de sus películas en otros países. En España escogió al director Carlos Saura, quien contrató a Joaquín Hinojosa y Verónica Forqué, para poner voz a Jack y Wendy respectivamente, en uno de los peores doblajes de se recuerdan en el país.
Un error real impropio de Kubrick, se puede ver la sombra del helicóptero en la escena inicial con el coche de los Torrance camino del hotel.
El famoso álbum de recortes de la novela, se puede ver en la película brevemente al lado de la máquina de escribir de Jack, cuando éste le dice a Wendy que nunca le moleste mientras trabaja.
Jack Nicholson y Joe Turkel ensayaron su escena del bar durante seis semanas.
Según Stephen King, el título de su novela estaba inspirado en el estribillo de la canción de "Instant Karma" de John Lennon, en la cual coro repite, "We all shine on" (todos brillamos).
Para la escena en la que Jack rompe la puerta del baño con el hacha, el departamento de utilería construyó una puerta que fuera fácil de romper, pero Nicholson había trabajado como bombero voluntario y la rompió con demasiada facilidad, así que tuvieron que construir una puerta más fuerte.
En la escena en la que Wendy le lleva a Jack el desayuno a la cama, se puede ver que éste lleva una camiseta de "Stovington". Aunque en la película no se menciona, es el colegio en el que Jack impartía clases en la novela.
Siempre que Jack habla con un fantasma hay un espejo en la escena. La única excepción es en la escena de la despensa, pero aún así la puerta a la través de la que habla es de metal brillante.
La presentadora de televisión Bertha Lynn aparece tanto en esta película como en la miniserie de 1997, en escenas donde se muestran transmisiones meteorológicas en televisión.
La Expendición Donner mencionada al principio de la película es una historia real, un grupo de pioneros que se dirigían a California tuvieron que recurrir al canibalismo tras quedar atrapados por una nevada.
Fue Margaret Adams, secretaria de Kubrick, la encargada de escribir a máquina los cientos de páginas con el famoso "Mucho trabajar y poca diversión hacen de Jack un tipo aburrido", algo que le requirió varios meses.
En ocasiones se reproducía música en el set para ayudar a Danny Lloyd para que estuviera con el tono adecuado para cada escena.
Entertainment Weekly votó a la película como la novena más terrorífica de todos los tiempos.
Garrett Brown, el inventor y operador de la Steadicam, fue contratado asegurándosele que sólo tendría que participar en la película seis meses, ya que después de ese tiempo debía regresar a Estados Unidos para el rodaje de Rocky II (1979). Pasados esos seis meses, el rodaje iba todavía por la mitad y durante varios meses trabajó una semana en El resplandor (1980) y otra en Rocky II, yendo y viniendo de Londres a Philadelphia en Concorde todos los domingos.
Uno de los planos en los que Jack lanza la pelota contra la pared y ésta va directa hacia la cámara requirió varios días en filmarse. Rodaron una y otra vez para conseguir el plano que Kubrick se había empeñado en conseguir. Todos los miembros del equipo lanzaron la pelota hasta que después de varios días consiguieron rodar el plano.
Kubrick insistió en que los miembros del reparto debían estar en el set para ser medidos en la iluminación de cada escena. Esto se suele hacer con suplentes, por lo que requería que los actores estuvieran en el set varias horas antes de lo que es habitual.
Garrett Brown consiguió algunas tomas a ras de suelo con la Steadicam montando la cámara en una silla de ruedas.
Como comentaba antes, Danny Lloyd no sabía que estaba participando en una película de terror, y no supo la verdad hasta varios años después cuando vio una versión editada de la película.
Tony Burton, quien da vida al dueño del garaje, un día llevó consigo un ajedrez al rodaje. Cuando Kubrick (un experto jugador) lo vio, decidió suspender el rodaje ese día y jugar con Burton varias partidas, sin importar que la producción iba retrasada. Burton sólo ganó un juego, pero Kubrick le dio las gracias por haber pasado el tiempo jugando contra un oponente tan desafiante.
En la escena del bar, Jack le cuenta a Lloyd como le rompió el brazo a Danny después que éste tirara sus papeles al suelo. Stephen King recordaba como en una ocasión su hijo revolvió todos sus papeles y sintió que quería matarlo.
La frase, "¡Aquí está Johnny!" fue votada como la frase de película número 68 por la AFI en su Top 100 y como la número 36 por la revista Premiere en su lista de "Las 100 grandes frases de película".
Fue incluida por la AFI en varios de sus listados, ocupó el número 29 de su "100 años... 100 thrillers" y el número 25 de villanos en su "100 años... 100 héroes y villanos".
Cuando el rodaje coincidió con Pascua, Kubrick organizó una búsqueda de huevos para los niños.
Fue tan grande el retraso en el rodaje, que provocó a su vez que las películas Rojos (1981) y En busca del arca perdida (1981) retrasaran sus filmaciones, ya que tenían previsto rodar también en los Elstree Studios.
Stephen King realizaría su propia adaptación con la miniserie El resplandor (1997) dirigida por Mick Garris, y más fiel a su novela. Como Kubrick poseía los derechos de la adaptación de 1980, para poder realizar una adaptación de su propio libro, el escritor de Maine tuvo que firmar un contrato legal impuesto por Kubrick, bajo el cual King no podía seguir criticando públicamente su película, menos por el comentario que estaba decepcionado por la interpretación de Jack Nicholson, ya que creía que estaba loco desde el momento en el que llega al hotel.

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