Thursday, June 02, 2016

La guerra de los mundos

Este artículo contiene spoilers, no leer si no se quiere conocer partes esenciales de la trama de la película.
Un meteorito cae en las afueras de un pueblo de California, el cual esconde en su interior una nave marciana, iniciativa de una invasión por parte de los habitantes del planeta rojo. Se inicia la madre de todas las guerras y los humanos intentarán buscar por todos los medios, como vencer a sus poderosos enemigos.
Este mes los alienígenas volverán a atacar la Tierra en Independence Day: Contraataque (2016), por eso es un buen momento para recordar una de las primeras y más memorables invasiones extraterrestres que haya dado el cine de ciencia ficción, La guerra de los mundos (The War of the Worlds, 1953). Ya que sin La guerra de los mundos, no existiría Independence Day.

MARS ATTACKS!
En 1898 se publicó una de las novelas de ciencia ficción más conocidas e influyentes de la historia, su titulo era La guerra de los mundos y su autor, el prolífico H.G. Wells. Antes de la adaptación que aquí nos ocupa, la más destacada había sido obra del gran Orson Welles, con su popularísima recreación radiofónica que sembró el pánico el 30 de octubre de 1938, cuando el público creyó como cierta la invasión alienígena narrada por el protagonista de Sed de mal.
El primer intento de su adaptación cinematográfica data de 1925, cuando Paramount Pictures se hizo con los derechos de la novela a perpetuidad, con idea que Cecil B. DeMille fuera su director. En 1926 el estudio anunció el inició de la producción y se comenzó a trabajar en el guión, DeMille paulatinamente fue perdiendo interés en realizar la película, al no dar con un guión que le gustara.
En 1930 la Paramount le ofreció el proyecto a Sergei M. Eisenstein (El acorazado Potemkin). Se escribió un nuevo guión, pero finalmente el director ruso dejó el proyecto, para hacerse cargo de Que viva Mexico (1932), film que nunca completaría.
El siguiente interesado en la adaptación fue nada menos que Alfred Hitchcock, quien en 1934, cuando aún no era del todo conocido, se acercó a Wells para convencerle que le cediese la dirección del proyecto, como los derechos pertenecían a la Paramount, a Hitchcock no le quedó más remedio que desistir de su empeño y pasar a otro proyecto.
Tras el éxito que Orson Welles había conseguido con su retransmisión radiofónica de la obra, Paramount le ofreció la dirección de la película, que habría significado su debut como director, pero Welles estaba ocupado con Ciudadano Kane (1941) y rechazó la oferta.
Se escribieron diferentes versiones del guión de la película con el paso de los años, pero ninguno se materializó, la película parecía que nunca se iba a realizar, hasta que en 1951 hizo acto de presencia George Pal, productor de clásicos de la ciencia ficción de los 50, como Con destino a la Luna (1950) o Cuando los mundos chocan (1951), quien sintió interés por adaptar la obra, Paramount decidió cederle las riendas del proyecto.
Pal leyó todos los guiones que se habían escrito para adaptar la obra, pero al final decidió contratar a un nuevo guionista y empezar de cero, el elegido fue Barré Lyndon (El mayor espectáculo del mundo). Una de las primeras decisiones de Pal fue modernizar la obra, ésta no estaría situada en la época victoriana descrita por Wells en su novela, tendría lugar en un pequeño pueblo de California de los 50. Además las máquinas de guerra de los marcianos cambiaron de los trípodes ideados por el escritor a platillos volantes, tan en boga por los supuestos avistamientos que se producían en aquella época. Según reconocía Pal, "La guerra de los mundos ya no era tan antigua como Wells una vez había creído. Con todas las habladurías sobre platillos volantes, había llegado a ser especialmente oportuna. Y esa es una de las razones por las que actualizamos la historia al presente y la situamos en California, la otra es, obviamente el presupuesto limitado y lo costoso de una película de época en Londres."
Byron Haskin fue la primera elección como director para Pal, un antiguo experto en efectos visuales tornado en director, que aceptó encantado el encargo de Pal. Ésta sería la primera de varias películas que ambos harían juntos.
Pal y Haskin, trabajaron codo con codo en todos los aspectos de la historia y colaboraron con Lyndon en el guión. Fue idea de Pal que el protagonista fuera un físico nuclear. Y Don Hartman, jefe de producción de la Paramount, presionó para incluyeran un interés amoroso para el personaje, de ahí surgiría el personaje de Sylvia Van Buren.
A Hartman no le gustó el guión de Lyndon, describiéndolo como un "pedazo de mierda". Pero la película llegó a buen puerto gracias a la mediación de Cecil B. DeMille, amigo de Pal y productor ejecutivo de la película sin acreditar, que convenció al jefe del estudio, Y. Frank Freeman, que la película merecía la pena. Freeman le dio libertad absoluta a Pal.
Primero se consideró a Lee Marvin para el papel de Dr. Clayton Forrester, pero éste terminaría recayendo en Gene Barry, ya que los responsables de la película querían que fuera una cara desconocida para el público. Por su parte Ann Robinson se hizo con el papel de Sylvia Van Buren. Y Les Tremayne hizo lo propio con el personaje del General Mann.
Para poner voz al narrador, Pal le ofreció el papel a Cecil B. DeMille, pero se encontraba ocupado con la promoción de El mayor espectáculo del mundo y el director recomendó a su vez a Sir Cedric Hardwicke, quien sería contratado.

RODANDO EL FIN DEL MUNDO
La película se presupuestó en 2 millones de dólares (elevado para la época), de los cuales 1,4 se dedicaron a la creación de sus complejos efectos visuales. Filmada en un espectacular Technicolor, la fotografía principal comenzó en enero de 1952 y se extendió hasta el mes siguiente. Primero se rodaron las escenas con los actores durante 40 días y después vinieron más de seis meses de trabajo de efectos visuales y dos meses adicionales de efectos ópticos.
El rodaje tuvo lugar principalmente en decorados de los Paramount Studios, donde se construyó entre otros sets, la granja donde van a parar los protagonistas, el barranco donde aterriza la primera nave marciana y la reconstrucción del pueblo de Linda Rosa. También se construyeron en el mismo plató, cuatro escenarios diferentes en miniatura para las escenas con los platillos volantes, siendo el más elaborado de todos, el de una calle de Los Angeles que es destruida por los alienígenas. Los exteriores tuvieron lugar en diferentes localizaciones de California (la mayoría en Los Angeles y las que menos en Simi Valley y Corona) y Arizona. Fue en este último estado, donde el equipo de segundad unidad filmó en diciembre de 1951, escenas de localización, más concretamente en Florence, que serían usadas posteriormente por Haskin. Y además reunieron un pequeño ejercito, cedido por el Arizona National Guard, para rodar durante dos días, los planos en los que los militares luchan contra los marcianos.
A dos días de comenzar el rodaje, Paramount descubrió que sólo tenían los derechos para realizar una película muda de la obra de Wells, por lo que tuvieron que detener brevemente la producción. Resolvieron el problema pagándole 7.000 dólares a Frank Wells, hijo del escritor, por los derechos de realizar una película sonora.
En las primeras versiones del guión, las naves de guerra marcianas eran los trípodes descritos por H.G. Wells en su novela, pero la dificultad de conseguir animarlos mediante stop-motion, hizo inevitable optar por un cambio, de esta forma se convirtieron en clásicos platillos volantes. Las naves fueron diseñadas por el director artístico Albert Nozaki, basándose en las formas y movimientos de las mantarrayas, cobras y cisnes. En un punto intermedio se pretendió que las naves volasen sobre rayos visibles, se intentó conseguir mediante chispas eléctricas que salían de los tres orificios de la parte inferior de las naves, pero pronto se descartó por miedo a provocar un incendio. Ese efecto se mantuvo en la primera ocasión que vemos a la nave marciana elevarse delante de las tropas.
Los marcianos también fueron diseñados por Nozaki y el experto en maquillaje Charles Gemora les dio vida. A Haskin no le convenció demasiado el diseño del marciano, por lo que decidió no mostrarlo nunca totalmente, permaneciendo prácticamente siempre en las sombras.
Los innovadores efectos visuales de película corrieron a cargo de Gordon Jennings (director de efectos visuales de la Paramount) y su equipo, quienes principalmente emplearon técnicas como efectos ópticos, matte paintings o miniaturas.
Se construyeron tres naves que tenían un tamaño de 1 metro de diámetro y que colgaban de 15 cables, los cuales eran después disimulados mediante trucos de fotografía. Los cables permitían todos sus movimientos, unos eran para suspensión, otros para su maniobrabilidad y otros para dar energía a las diferentes luces y mecanismos. Otro gran ejemplo del uso de miniaturas fue la reconstrucción del Los Angeles City Hall, la cual tenía una altura superior a los 2,5 metros.
El artista Chesley Bonestell fue contratado por crear las pinturas de los planetas del Sistema Solar, con las que se abre la película. Y el departamento de efectos ópticos llego a pintar más de 3.000 fotogramas para crear las ilusiones de la película. Sólo el efecto de la desintegración del coronel Heffner, necesitó de 144 mattes.
La explosión de la bomba de hidrógeno fue obra del experto en explosivos de 81 años de edad, Walter Hoffman, quien colocó una mezcla de explosivos, encima de un tambor hermético lleno de gas explosivo, el cual fue activado con una carga eléctrica. La explosión alcanzó más de 20 metros de altura, simulando la forma de hongo nuclear esperada.
Trabajar con efectos visuales tampoco fue fácil para los actores, Gene Barry no guardaba un buen recuerdo del rodaje, dado que según él, "era sólo actuar para efectos visuales por todo el lugar." Nunca vio las naves marcianas mientras filmaba sus escenas, de modo que tuvo que reaccionar ante cosas que no tenía delante.
Pal deseaba rodar el tercer acto del film en 3D, a partir de la escena en la que los humanos hacen estallar una bomba de hidrógeno, en ese momento el público debería ponerse las gafas 3D. Hartman y la Paramount consideraron que el 3D era una moda pasajera y decidieron descartar esta idea. Pal siempre se lamentó de no haber podido filmar el final en formato estereoscópico.
Para la escena de la evacuación de Los Angeles se reunieron a 900 extras y se rodó en un tramo sin abrir de la Hollywood Freeway. En la misma autopista tuvo lugar un accidente real y el equipo se desplazó allí para filmar el caos que se había producido y después utilizar dichas imágenes en la película. Y para filmar las espectaculares imágenes de un Los Angeles desértico, rodaron un domingo a las 5 de la mañana, y gracias a varios controles policiales encargados de cortar las calles, pudieron filmar Los Angeles como pocas veces se ha visto, sin una alma caminando por ellas.
La película se estrenó el 26 de agosto de 1953, tras conocer su premiere en Atlantic City el 29 de julio del mismo año. Fue un rotundo éxito comercial, recaudando en los Estados Unidos 4.360.000 de dólares. Además de ser recibida con buenas críticas, la película se convirtió en una de las más influyentes de la ciencia ficción de su época.
Y no pasó desapercibida en las nominaciones técnicas al Oscar, siendo nominada en las categorías de mejor montaje (Everett Douglas), mejor sonido (Loren L. Ryder) y mejores efectos visuales, ganando únicamente esta última estatuilla.
Los herederos de H.G. Wells quedaron tan satisfechos con la película, que le ofrecieron a George Pal que eligiese cualquiera de las obras de Wells para su adaptación al cine, Pal escogió El tiempo en sus manos, pero esa es otra historia...

VALORACIÓN
La película comienza con una voz en off hablando sobre los peligros de las cada vez más peligrosas armas modernas, estableciendo así el principal discurso de la película, el miedo al creciente poder armamentístico de la época, en la que americanos y rusos competían por ser quienes tuvieran el mayor poder militar. De ese modo, los marcianos se convierten en la representación de ese miedo a un enemigo poderoso y bélico, que no tienen porque ser necesariamente los soviéticos (aunque el hecho de que vengan del planeta "rojo" puede no ser casualidad). Como buen cine de ciencia ficción de los 50, hay en ella influencias de la Guerra Fría, pero todo está llevado con sutileza e inteligencia, como demuestra que no se ensalce en ningún momento al ejército norteamericano, el cual fracasa una y otra vez contra los invasores del espacio, lo cual es un acierto de la película.
La guerra de los mundos trata también del horror de la guerra, que filtrada a través del prisma de la ciencia ficción, permite a sus responsables hablar sobre el miedo a una posible tercera guerra mundial, recordemos que la segunda aún estaba cerca en la memoria. Y se muestran pinceladas de la peor cara de un conflicto armado, la injustificación de las acciones del enemigo, la destrucción de las ciudades, el miedo a las armas nucleares (recuerdo de las bombas detonadas en Nagasaki e Hiroshima) y por supuesto, la muerte de civiles inocentes, donde no se salvan ni los religiosos (como muestra esa escena en la que los marcianos matan al cura, con un uso acertado de muerte en off),
Al final los verdaderos protagonistas de la película son los marcianos y los efectos visuales, los actores terminan resultando meros secundarios. Por su parte Gene Barry está correcto en su papel, pero Ann Robinson resulta poco creíble en todo momento.
Tal vez lo que más me chirría de la película es que la salvación final parece venir de las plegarias de la gente, como si Dios viniera a rescatarnos en el último minuto. Al final los humanos no logran salvarse por si mismos, sólo Dios puede hacerlo. No es un mensaje muy elocuente.
La guerra de los mundos guarda momentos para el recuerdo, como la escena en la que los humanos utilizan una bomba de hidrógeno contra los marcianos, la cual nos les causa daño alguno. La locura que se apodera de la gente y como arrasan todo a su paso. Esa ciudad de Los Angeles totalmente desértica. O cualquiera de las escenas que muestran a las naves extraterrestres sembrando el caos, que son ya historia de la ciencia ficción.
Además se convirtió en un film muy influyente, como lo demuestran títulos posteriores como Independence day (que no es más que una puesta al día de La guerra de los mundos), Mars attacks! (acertadísima parodia de esta película y del género en si), La Tierra contra los platillos volantes (mismo argumento y con escenas extraídas del film de Haskin), Robinson Crusoe de Marte (del mismo director y con muchas similitudes en el diseño de los aliens), Señales (que vendría a ser una extensión de la escena de la cabaña) o el excelente remake realizado por Spielberg en 2005. Sin olvidar todo el cine catastrofista que vendría después con imágenes de grandes monumentos siendo destruidos, que desde La guerra de los mundos se han repetido hasta la saciedad.
La película tiene todo lo que uno puede pedirle a una producción de ciencia ficción de los 50 y más. Un muy disfrutable y espectacular relato de invasiones alienígenas, con icónicos platillos volantes, que nos depara un gran e inofensivo entretenimiento. Fue la más ambiciosa de todas las producciones de aquella época y maravilló al público con sus innovadores efectos visuales y sus imágenes memorables. Sin olvidar el gran avance que supuso en el campo de los efectos visuales.
El tiempo la ha tratado francamente bien, es un film con un ritmo perfecto, donde sus 85 minutos de duración se pasan como un suspiro. La película supo tomar lo mejor del cine de platillos volantes de la época y llevarlo al siguiente nivel, siendo la película definitiva del género. Los marcianos no conquistaron la Tierra, pero La guerra de los mundos conquistó las taquillas y la imaginación del público.

CURIOSIDADES
A modo de guiño hacia Cecil B. DeMille, el título de su película Sansón y Dalila (1949) aparece en la marquesina de un cine del pueblo de Linda Rosa.
El nombre del protagonista, Dr. Clayton Forrester fue tomado por la serie de culto Mystery Science Theater 3000, para llamar así, a su malvado científico.
La película comienza con una voz en off hablando de todos los planetas del Sistema Solar, de todos, menos de Venus.
La actriz Ann Robinson retomaría su papel de Sylvia Van Buren, en la serie de televisión La guerra de los mundos II: La nueva generación (1988-90), continuación de esta película.
Las dos naves marcianas que se estrellan en Los Angeles, son en realidad la misma máquina, pero vista desde ángulos diferentes, haciendo un espejo de uno de los planos.
En Exploradores (1985) el personaje interpretado por Ethan Hawke ve esta película en su habitación.
Como en la mayoría de las películas de George Pal, un muñeco del Pájaro Loco (o Woody Woodpecker en su versión original) puede ser visto en la película a modo de cameo, ya que Pal era amigo íntimo de su creador, Walter Lantz. En esta película podemos ver al famoso personaje en lo alto de un árbol, cuando el primer cilindro marciano vuela antes de estrellarse en Linda Rosa. En la foto inferior no se aprecia muy bien, pero está ahí.
El rayo de calor de los marcianos, se consiguió quemando hilo de soldadura, a la vez que un soplete forzaba a saltar chispas al tocar el hilo.
El avión conocido en la película como "Ala voladora" era en realidad el Northrop YB-49, un prototipo de bombardero, del cual sólo se construyeron dos modelos, ambos acabaron estrellados. En la película se usaron imágenes de archivo.
El grito de los marcianos fue la combinación de grabar con un micrófono de contacto, el raspado de hielo seco y mezclarlo con el grito de una mujer sonando al revés. Y el sonido del rayo del calor de las naves, se consiguió con tres guitarras eléctricas sonando al revés.
El director artístico Albert Nozaki fue el encargado de diseñar las naves, sus primeros bocetos eran los trípodes antes mencionados, una nave sostenida sobre tres patas y con una cabeza con forma de cobra, que prácticamente sólo distaba de las finalmente vistas en la película, en la eliminación de las patas y un pequeño cambio en la situación de la cabeza con la que disparan el rayo de calor.
Gene Barry y Ann Robinson también participaron en La guerra de los mundos (2005) dirigida por Steven Spielberg, en los papeles de abuelos de los niños protagonistas.
El especialista que dio vida al soldado que es quemado vivo durante un ataque de los marcianos, realmente sufrió graves quemaduras en su cuerpo.
En una de las escenas de destrucción, se muestra a las naves marcianas sobre imágenes en blanco y negro de lava destruyendo edificios, se trata de la erupción del Monte Vesubio de 1944 que afectó a la ciudad de Nápoles.
Paramount siempre quiso estrenar la película con sonido estéreo para su distribución en vídeo doméstico, pero no podía hacerlo porque no tenía los archivos de sonido correspondientes a las naves marcianas. Cuando se estrenó la serie La guerra de los mundos II: La nueva generación (1988-90), sus creadores tuvieron que recrear dichos sonidos y Paramount los utilizó a su vez para estrenar la película original con sonido estéreo.
Ninguna de las naves marcianas originales existen en la actualidad, al parecer estaban hechas de cobre y una vez finalizado el rodaje fueron donadas a una unidad de los Boy Scouts que se dedicaba a recoger ese material.
A modo de homenaje a Orson Welles, el especialista de voces Paul Frees, que tiene el papel de un reportero de radio, imita la voz del actor.
Cuando el General Mann y el Dr. Forrester se encuentran por primera vez, hablan de un encuentro anterior en Oak Ridge. Es una referencia al lugar donde estaban situadas las tres plantas del "Proyecto Manhattan", donde se enriqueció y refinó el uranio de las primeras bombas atómicas usadas en la Segunda Guerra Mundial.
Las naves marcianas siempre se desplazan de derecha a izquierda, salvo en el montaje de sus ataques por todo el mundo.
Ann Robinson odiaba la peluca que le obligaron a utilizar para interpretar a Sylvia. Cuando vio la película en un cine, nadie la reconoció sin la peluca.
La edición especial en dvd de la película, incluyó la emisión original radiofónica de Orson Welles de La guerra de los mundos.
Para disimular los cables que movían las naves en las escenas que éstas se estrellan, se consiguió haciéndolas estrellar contra postes de luz.
Fue la primera película en rodar en la Harbor Freeway de Los Angeles. Los productores consiguieron un permiso especial antes que ésta fuera abierta en 1953.
En el trailer de la película, cuando el primer meteorito se estrella cerca de Linda Rosa, se produce una gran explosión y una nube de humo, pero en la película, el mismo plano sólo muestra un pequeño destello cuando el meteorito impacta.
Dos de los efectos de sonido de la película se convirtieron en efectos habituales de la serie Star Trek (1966-69). El sonido de las naves flotando se convirtió en el sonido de una pistola láser. Y el sonido del rayo desintegrador se convirtió en el sonido de un torpedo de fotones.
La película se filmó en formato 1:1,37, pero se estrenó con una relación de aspecto 1:1,66 porque la película se completó, coincidiendo con el cambio de formato de pantalla que tuvo lugar a partir de 1953.
El efecto de sonido de la escotilla de la nave marciana desenroscándose, se consiguió de la misma forma que en el programa radiofónico de Orson Welles, abriendo una tapa de metal de un frasco de vidrio.

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8 Comments:

Anonymous Anonymous said...

Me gusta mucho esta película.Un autentico clásico de la ciencia ficción.Saludos y me encanta tu blog

June 04, 2016 10:03 AM  
Blogger Rodi said...

Muchas gracias! La verdad es que tiene un encanto especial y ha envejecido genial, sigue siendo muy disfrutable.

Saludos.

June 05, 2016 1:10 PM  
Blogger Éowyn said...

Felicidades por este gran post! La peli, me encanta.

June 05, 2016 2:27 PM  
Blogger Rodi said...

Muchas gracias Éowyn! Creo que es de esas películas que gustan sí o sí. No soy muy seguidor de las películas de ciencia ficción de los 50, pero la verdad es que vi ésta siendo un crío, me marcó para siempre. Gracias por comentar.

Saludos.

June 05, 2016 3:43 PM  
Blogger Francisco Soto said...

Me encantan las películas de Sci-Fi de los 50's sobre todo las de stop motion del maestro Harryhausen. Un saludo Rodi

June 07, 2016 5:58 PM  
Blogger Rodi said...

En la ciencia ficción de los 50 hay auténticas maravillas como "Cuando los mundos chocan", "El increíble hombre menguante", "La invasión de los ladrones de cuerpos" o "Ultimátum a la Tierra". Y al trabajo de Harryhausen le tengo un aprecio especial, como a sus películas de fantasía heroica.

Gracias por comentar.

Saludos.

June 08, 2016 12:20 PM  
Blogger Pablo Escobars said...

Tu blog me parece muy bueno y tienes buen material
saludos

July 20, 2016 8:04 PM  
Blogger Rodi said...

Muchas gracias Pablo! Me alegra que te haya gustado.

Saludos.

July 21, 2016 12:34 PM  

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